karyan2 Nicolas ferrer

Yo solo quería ser libre, pero ella nunca me dejo... Parte de Monstruos Reales.


Suspenso/Misterio Sólo para mayores de 21 (adultos).

#MonstruosReales #theauthorscup #thelongstoryshort #drama
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Todo fue un accidente

¿Por que esto me estaba pasando a mi?... Siempre es lo mismo, mi vida es horrible, es una basura, pero yo no tengo la culpa, no, claro que no, la culpa es de todos los demás, es imposible que sea mía... ¿Entonces por que tiene que pasarme todo esto?


Todo en mi vida era una desgracia, todos me odiaban y tal vez en eso no los podía culpar, al menos no en eso, después de todo, sabia perfectamente la clase de persona que soy, un chico espeluznante, tenebroso, de mirada perversa, ojos como de pez muerto, expresión desalmada, rostro horrible y sonrisa terrorífica, sabía lo que era y también sabia que todo era culpa de mi madre...


«Se un buen chico, nunca lastimes a nadie», decía siempre mi madre, ella era una mujer de lo mas singular, agradable, cariñosa, popular en toda la ciudad, siempre alegre, querida por todos sus conocidos y amada por cualquiera que la conociera... Realmente era una gran persona... Pero una terrible madre...


Si, todo era culpa de mi madre, de esa mujer que siempre me decía que hacer, siempre ordenándome, nunca dejándome ser libre, como un pájaro dentro de una jaula o una paloma cuyas alas han sido cortadas. Todo lo que siempre había querido era ser yo mismo, aunque la sociedad no lo permitiera, anqué mi madre se avergonzaba de mi... Yo todo lo que quería era ser libre...


«Debes de seguir las reglas, nunca le faltes el respeto a otros», decía mi madre con una amplia sonrisa mientras me golpeaba el brazo con una regla a modo de castigo. Siempre cada vez que me peleaba con alguien en el colegio o cada vez que insultaba a alguien cuando no debía.


Todo en mi vida era un estricto control, siempre debía llegar todos los días a casa después de clases a la misma hora, siempre debía levantarme a las cinco de la mañana aunque no hubiera clase y debía reportarme ante ella, nunca debía salir pasadas las cinco de la tarde de casa, nunca debía mirarla a los ojos, nunca debía insultar, pelear, divertirme o llorara... Mi madre no podía permitir que su hijo se convirtiera en un maleante o un vagabundo, no podía dejar que todos en la ciudad supieran lo horrible y aterrador que era su hijo, por eso debía disciplinarme constantemente, con la esperanza de que me vuelva una persona útil en la sociedad como ella lo era...


Y por eso la odiaba, la detestaba, soñaba con verla muerta, con agarrar la regla que usaba para castigarme y rompérsela en la cara, creía que mi madre era una carcelera en mi prisión personal y privada, donde ella podía hacer lo que quisiera y debía permanecer callado y asentir con la cabeza a todas sus exigencias.


«¡No mates gatos callejeros!», gritaba su madre entre sollozos cuando le llevaba a su madre los premios de mis aventuras. Cuando era pequeño, no entendía que tenia de malo, me encantaba explorar el mundo y fingir que era un héroe que tenia que pelear contra horribles monstruos, imaginaba que los gatos y perros eran criatura horripilantes que resguardaban grandes tesoros, me encantaba agarrar a esas asquerosas criaturas que se cruzaban en mi noble camino y retorcerles el cuello hasta quitárselos, ver la sangre salir de ellos y escuchar los gemidos de dolor. Era incapaz de entender que tenia de malo... Hasta que varios años de castigos y reprimendas le enseñaron que tenia de malo, era simplemente que en la sociedad en la que Vivian, aquello no era algo normal, por mejor que se sintiera al golpear y destripar perros, aquello era algo extraño para los demás.


«No golpees a otros con tu bate de beisbol», le encantaba decir mi madre, que había tratado de hacer que fuera mas normal al meterme en un deporte para que pudiera jugar con otros niños. Era realmente divertido y por primera vez me sentía que podía disfrutar algo sin tener que ocultarlo, me encantaba golpear la pelota y ver lo lejos que llegaba, correr por el campo y deslizarme, practicaba todos los días por mi cuenta, era algo que disfrutaba demasiado... El único problema eran los otros niños, siempre siendo mejores que yo, nunca dejándome ganar, presumiendo lo buenos que eran, eso me enfurecía, me sacaba de quicio. No era justo que siempre perdiera... Y cada vez que lo hacia terminaba lastimando a algún niño con mi bate, esos idiotas presumidos se lo merecían, no tenían derecho a burlarse de mi... Pero mi madre no estaba de acuerdo con eso, la volvía histérica, causando que me castigara golpeándome con mi propio bate mientras lloraba y repetía que nada era su culpa...


Realmente la odiaba, pero a pesar de todo, era mi madre y hasta yo sabia que no debía lastimarla... Y con los años tuve que reprimirme a mi mismo, a pesar de que no lo quería, no podía seguir viviendo mi vida así, por lo que que trate de cambiar, de ser mas como mi madre quería, tal vez con la esperanza de que alguna vez me amara ya que era imposible que lo hiciera como era realmente por dentro.


Así que con los años reprimí mis rabietas, trate de ser un buen chico escuchando todo lo que mama pidiera, trataba de hacer amigos aunque creyera que todos eran unos idiotas, ayudaba a otras personas, a ancianas, a niños y todo aquel que necesitara una mano, hacia eventos de caridad para que todos en la ciudad supieran el gran hijo que tenia su madre, para hacerla sentirse orgullosa, incluso había dejado de golpear y matar animales y ahora en vez de eso, recogía a perros y gatos abandonados y los cuidaba lo mejor que podía... Siempre trataba de ser como todos querían, pero parecía que nada de eso era suficiente para mi madre...


Siempre mirándome con esa cara de reproche y asco, como si viera un horrible monstruo. Siempre ignorándome, tratándome como si fuera inferior a ella y fuera una gran decepción. Nada de lo que hiciera la hacia feliz e incluso parecía que cada vez que ayudaba a alguien o trataba de hacer algo «bueno», solo se ponía mas furiosa y desde que había tratado de cambiar, se había vuelto mucho mas violenta con los castigos. Me amarraba a las bigas del sótano y me dejaba allí por varios días en la completa oscuridad, sin comer o beber, hasta que estuviera a punto de morir o traía mi bate favorito y me golpeaba hasta que me salieran moretones y mi brazo sangrara y el hueso estuviera apunto de romperse.


Llegue a pensar que mi madre era un monstruo, una bestia sedienta de sangre que me encerraba en una jaula, obligándome a ser otra cosa para luego reírse en mi cara y de todas formas torturarme... Me sentía como si no tuviera piernas y fuera incapaz de escapar de su sombre, a todos lados que fuera, estaba ella siempre allí para condenarme con su mirada... Soñaba con el día en que el monstruo muriera...


Y eso es lo que los había llevado a aquel lugar y aquel momento. A pesar de que últimamente todo parecía ir mejor entre los dos, su madre ya casi no lo golpeaba e incluso le hablaba con cariño, se reía mucho mas que antes, incluso hasta caer al piso de la risa, me miraba con alegría y me abrazaba con todas sus fuerzas... Estábamos haciendo un gran avance, realmente lo estábamos logrando, estábamos cerca de ser una familia de verdad... Entonces, ¿Por que ahora estaba muerta?...


Allí estábamos, en nuestra pequeña y modesta casa de toda la vida, allí estaba yo, con el cuerpo inerte y frio de mi madre entre mis brazos, con su cabeza en mi pecho. Lloraba y lloraba, gritando de dolor y sufriendo por ella, no entendía porque tenia que morir, porque ahora, porque en ese momento... Por que aquella persona tenia que matarla...


Todo había pasado demasiado rápido, tanto que aun me era confuso recordarlo, mi madre había sido asesinada por una horripilante persona en nuestra propia casa. Yo mismo vi como aquella bestia agarraba mi bate favorito, a pesar de que siempre lo tenia escondido, la cosa había sabido exactamente donde se encontraba. El demonio se había acercado a su madre silenciosamente desde atrás, sin que ella se diera cuenta y con todas sus fuerzas le dio un golpe en la cabeza que la dejo tirada en el suelo... Pero el monstruo no termino allí, una vez en el suelo, continuo golpeándola repetidas veces con el bate en la cabeza, con rabia y descontrol era como si la bestia estuviera realmente enojada con mi madre... Y yo no podía hacer nada, simplemente estaba allí, observando la escena, atónito y sorprendido de que lo que había soñado por tantos años realmente había pasado... No podía creerlo, era todo demasiado irreal y lo mas extraño de todo es que estaba llorando...


Sostenía el cuerpo de mi madre con todas mis fuerzas, la cabeza estaba completamente abollada e incluso se había abierto un poco, dejando escapar parte de su cerebro. Trataba desesperadamente de volver a introducir toda esa masa que salía de su cabeza de vuelta a su cráneo inútilmente. La sangre no dejaba de salir, eran chorros y chorros de sangre que escapaban como una cascada, me lleno por completo de sangre, toda mi ropa y mi rostro, de la sangre de mi querida madre... Y me encontré a mi mismo gritando de dolor y pidiendo por ayuda..


La policía había llegado a su casa varias horas después, eran un grupo mas o menos extenso, tal vez unos siete... Y cuando entraron, todos se me quedaron viendo, observándome con caras de horror y asco, con la misma cara que mi madre y todos los demás ponían al verme... Podía ver en sus ojos claramente lo que pensaban, se mantenían alejados de mi, paralizados sin moverse... Creían que yo era el culpable, sus ojos lo decían.


Todos pensaron que la había matado, pero no fui yo. Al otro lado de la habitación, podía ver a la persona que lo hizo, pero denunciarla me condenaría por completo. La podía ver claramente, mirándome fijamente a los ojos, con una sonrisa perversa, tenia toda la cara llena de sangre y parecía realmente feliz por lo que pasaba... Odiaba a esa persona, con su cara tan fea y sus ojos de pez muerto, era un monstruo terrible, quería matar y destripar a aquella bestia... Pero no podía, no podía decir quien era esa persona o terminaría arruinado mas de lo que ya estaba... Y es que conocía muy bien quien era esa persona... Lo veía directamente... Reflejado en el espejo... Ese monstruo tan horrible, lleno de sangre y de sonrisa maldita... Era mi propio reflejo...


Deje el cuerpo de mi madre en el suelo y me levante lentamente para no alertar a los oficiales y levante las manos


—Fue... Fue solo un accidente —dije con una sonrisa nerviosa mientras que pisaba con mi pie derecho la cabeza destrozada de mi madre...


Aquel era un hermoso accidente...

3 de Octubre de 2020 a las 15:12 5 Reporte Insertar Seguir historia
4
Fin

Conoce al autor

Nicolas ferrer Soy nuevo en esto de escribir, hago historias sobre lo que sea, desde terror hasta acción y ciencia ficcion y mi genero favorito es el de fantasía.

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Giles Le Coste Giles Le Coste
Sigo a la espera de más capítulos. si te gustan las historias de misterio te invito a leer las mías.
March 30, 2021, 11:20

  • Nicolas ferrer Nicolas ferrer
    Claro, con gusto, pero esta historia no tiene continuación, solo era un cuento corto March 30, 2021, 15:13
  • Giles Le Coste Giles Le Coste
    Cierto no había visto el fin. Pues me encantó March 30, 2021, 15:14
Elly Castro Elly Castro
Me gustó muchísimo, especialmente como expresas los sentimientos y contradicciones del narrador.
October 04, 2020, 03:05

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