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Primera parte: Namjoon.

"Voy a cuidarte por la noches

Voy amarte sin reproches

Te voy a extrañar en la tempestad" - No hay nadie más.

Namjoon y Jungkook no habían sido amigos, propiamente hablando.

Es cierto que habían vivido en la misma calle desde siempre, sus familias se conocen y se habían encontrado en más de una ocasión en las reuniones sociales o, incluso, en una que otra fiesta. Sin embargo, Jungkook es menor que Namjoon por tres años, van a cursos distintos en el instituto y las probabilidades que sus amigos fuesen lo mismos eran prácticamente nulas.

Así que la suerte no estaba precisamente a su favor para decir que serían una típica historia de amor entre dos mejores amigos o entre dos amigos de la infancia que un día se levantaban y descubrían que el otro había sido el amor de su vida desde siempre. No, así no fueron las cosas con Namjoon y Jungkook.

La verdad es otra: Namjoon y Jungkook comenzaron a salir por un accidente.

¿Qué accidente? Uno llamado Min Yoongi.

Yoongi es primo de Namjoon y estaba pasando las vacaciones de verano en casa de sus tíos aquel año. El mismo año en que cumplió 18 años y obtuvo su licencia de conducción, así que para presumir frente a su primo dos años menor, Yoongi pidió prestado el auto de su tío, manejo alrededor de la manzana con más velocidad de la permitida y terminó atropellando al primer niño en patineta que no vio por irse mirando en el espejo.

Jungkook resultó con raspones, ropa rota y la muñeca fracturada, y Namjoon, apenado por lo que su primo había causado debido a su descuido, invitó al niño de 13 años a comer un helado dos días después. Le llevó al parque cercano al instituto, cargó su mochila y le revolvió el cabello con ternura cuando las mejillas del menor se colorearon por la cercanía entre los dos antes de que entrasen a la heladería.

A Jungkook le divierte decir que se enamoró de Nam cuando le vio en el asiento del copiloto, aterrado por el choque y la poca sangre en el lugar.

A Namjoon no se le escapa corregirlo y decir que se enamoraron mientras Kook pedía un vaso de cinco bolas de helado de chocolate y menta, chispitas de colores y salsa de mora.

No es que importe mucho el momento exacto en qué sucedió, lo importante es que: sucedió.

.- Entonces, ¿cuál es el plan? – Jungkook lo pregunta tratando de sonar casual, sus dedos jugando con la cucharilla de metal sin ánimos de probar el helado que su novio ha pedido exclusivamente para él.

Namjoon también se hace el desatendido, tomando un sorbo demasiado lento de su malteada de chocolate: .- ¿El plan? ¿De qué, Kook?

El menor se abstiene de suspirar con fastidio porque conoce a su novio bastante bien y sabe con exactitud cuando está mintiéndole u ocultándole algo. Luego de más de dos años de relación, Jungkook lee con facilidad a Kim Namjoon, casi con la misma facilidad con la que el mayor puede hacer que sus rodillas se doblen y sus labios se entre abran por un placer que sólo ha conocido de la mano de su novio.

.- Namie, no voy a enojarme ni sentirme mal con lo que me digas – las manos de Jungkook sostienen las suyas por sobre la mesa, sin importarle las miradas que el resto de personas les pudiesen dedicar – Sólo quiero que me cuentes lo qué está pasando.

Namjoon deja que Jungkook lo sostenga, que sus manos suaves acaricien las suyas mientras sus bonitos ojos grandes y con miles de universos escondiéndose en ellos, le miran como si él fuese el hombre indicado, él hombre que ha elegido para que le haga feliz cada uno de los días de su vida y Kim Namjoon, justo en ese momento, desea serlo, pero sabe que no podrá.

.- Papá insiste en que debo aceptar la beca en Londres, que es una oportunidad única y que no todos tienen una mente como la mía…

Sus palabras flotan entre ellos por largos minutos, en ninguno de ellos Jungkook le suelta o baja la mirada, tan sólo esperando que Namjoon diga algo más. Nada de lo que ha dicho es un secreto para él: su novio fue el mejor estudiante del instituto, uno de los mejores resultados a nivel nacional del examen de ingreso a universidades, premiado en diversas cosas por su mente analítica y privilegiada.

Jungkook sabe y está orgulloso de todo ello, sobre todo porque Namjoon es todo aquello que él no y los logros del mayor sólo le inspiran a ser mejor, a esforzarse un poco más cada día y eso lo ha convertido en un adolescente disciplinado, resistente y concentrado. Tal vez más maduro de lo que a su novio le gustaría en ese momento.

.- Creo que apoyo la opinión de tu papá – murmura al final Jungkook, sin duda en su voz.

Namjoon le mira con resignación, sabiendo de antemano que esa sería la respuesta de su dulce novio y que es una respuesta sincera, sin engaños de por medio porque Jungkook es una persona demasiado honesta como para ello. Esa ha sido, junto con su increíble perseverancia, una de las cosas que más ama del menor.

.- Eso implicaría que para finales del semestre debo irme, Kook – susurra, es él quien retira sus manos del contacto, escondiéndolas bajo la mesa y bajando la mirada – Estaré en otro continente, serán años… y sabes qué opino de ese tipo de relaciones.

.- Namie… - la voz de Jungkook brota como un susurro, pero Namjoon se siente incapaz de alzar la mirada y fijarla en ese bonito rostro que plaga todos los planes de un futuro, el rostro que es la respuesta a todas sus preguntas – Namie, mírame…

.- No quiero – responde, se siente como un niño pequeño que está a punto de perder algo que ama profundamente – No quiero escucharte decir que está bien, que si se trata de mi felicidad o mi vida futura, podemos separarnos. Hemos estado juntos por dos años, Jungkook. Te amo.

.- Yo también te amo – responde de inmediato el menor, no hay nada de inseguridad en su tono y si Namjoon le mirase, notaría que tampoco en sus ojos – Eres más que un simple novio, más que mi primer novio… Siempre serás mi primer todo y más que eso, Namie. Pero también sabíamos que esto pasaría.

Sus manos se vuelven puños sobre sus rodillas, un vacío formándose en su pecho: .- ¿Así de fácil renuncias a esto, Jungkook?

La pregunta es dolorosa y Namjoon sabe que no debió de soltarla de esa forma, sabe que su novio tiene un corazón frágil y que Jungkook sólo está siendo honesto con él sobre sus sentimientos, sabe que el menor le ama tanto o más de lo que Namjoon lo ama. Ha sido injusto, incluso aunque hable desde el dolor y el miedo.

.- Escúchame bien, Kim Namjoon… - el tono es distante, herido – Jamás voy a renunciar a ti, así te vayas al último rincón del mundo. Jamás voy a dejar de amarte porque te he entregado un trozo de mi corazón para siempre y no voy a pedírtelo de regreso. Una vez hablamos de que no se trata de que tengamos que ser una pareja para amarnos y voy a serle fiel a eso, siempre – Namjoon detecta el sollozo contenido con rapidez, alzando la cabeza para observar el rostro serio de su novio, sus dulces gestos contraídos en tensión – Pero tampoco voy a jugar con tu futuro y el mío. Fuiste muy claro al decirme que no tendrías una relación a distancia, que no me atarías a ti sin saber si vas a regresar o yo podré ir… lo comprendo y lo acepto.

.- Kookie…

.- Voy a amarte toda mi vida, Namjoon – susurra antes de que su voz se quiebre levemente cuando pronuncia su nombre – Pero sé que tenemos que seguir caminos distintos. Lo he entendido y de los dos, soy el menor.

Jungkook no dice ni una palabra más, tan sólo se levanta y camina a paso rápido hacia la salida de la heladería a la que han ido por casi tres años, siempre pidiendo lo mismo como si eso los llevase de vuelta a esa tarde de su primera salida, en la que los dedos de Namjoon tocaron con suavidad los de Kook y ambos se eligieron en silencio.

Sus piernas reaccionan de inmediato, incluso antes que su mente y para cuando Namjoon se da cuenta, está justo afuera de la heladería, observando las calles oscuras en la búsqueda de la figura delgada de su novio o de su cabello revuelto en la distancia. Sus ojos van de un lado a otro, buscando el destello de su sonrisa de conejo o de la argolla en su oreja. Algo, por más pequeño e insignificante que fuese, que le diga dónde está.

Necesita encontrarlo, necesita sostenerlo entre sus brazos y decirle que lo sabe, que ya habían hablado de ello tanto que Namjoon lo sabe, sabe que Jungkook sólo está dándole la libertad que, aunque no lo quiere admitir, necesita. Porque se trata de su sueño, se trata de sentir que su relación es un impedimento para llegar lejos y ninguno de los dos, ni él ni Kook, quieren crecer y sentir que arrastraron al otro a una vida que no querían.

.- Pensé que saldrías a buscarme – el susurro le asusta, provocando que salte en su lugar y se gire a en dirección al sonido.

Jungkook le observa recostado junto a la puerta del local, sus ojos enormes y llenos de amor brillan también por las lágrimas, sus manos suaves se aprietan en puños a ambos lados de su cuerpo mientras convulsiona levemente por los sollozos que contiene en su pecho. Luce igual de hermoso que siempre, pero un poco más desolado que nunca.

.- Te amo, Kook…

El susurro llena el espacio antes de que sus pies lo acorten, sus manos grandes y cálidas sosteniendo a Jungkook contra él. Ansia llenar su bonito rostro con besos, ansia llevarle a casa y demostrarle que su cuerpo es más que sólo deseo, quisiera poder tatuárselo en cada centímetro de su cuerpo y su mente, grabárselo para que Jungkook jamás desapareciese.

.- Voy amarte así vaya al fin del mundo, así nunca más estemos juntos como una pareja – su voz es un susurro mientras acaricia con su nariz la mejilla del menor, que se aferra a él con fuerza – Siempre serás tú, Jungkook. Por favor, nunca olvides eso.

Jungkook asiente con las lágrimas ya bajando por sus mejillas, cierra sus ojos con fuerza mientras entierra su rostro en el pecho de Namjoon. No necesita decírselo, no necesita oír nada más tampoco. Sabe bien que siempre será él y sabe también, que Namjoon nunca dudará que siempre fue él para Jungkook.

No van a hacerse promesas, no va a llenar sus corazones de ilusiones imposibles.

Namjoon y Jungkook saben que llegarán otros, que sus corazones no van a detenerse y que el tiempo hará su trabajo con lentitud. Habrá más sonrisas, habrá más abrazos, otros orgasmos y más sueños que construir con otros. Tal vez llegue el día, en que elijan a ese otro de forma definitiva y estará bien.

Estará bien porque ambos saben que el primer lugar, el original, les pertenecerá siempre.

Jungkook dice que se enamoraron porque el primo de Namjoon lo atropelló. Cuenta en chiste que fue eso lo que les ató, dice con cariño que todavía se llaman cada mes y hablan de sus vida, y nunca duda en decir que Kim Namjoon ha sido siempre el hombre que habita en su corazón con singular comodidad.

Namjoon le corrige sobre cómo se enamoraron, mencionando los miles de helados que Jungkook se comió para luego llenarle la cara de besos fríos con sabor a chocolate y menta. Murmurara que nunca dejaron de hablarse ni de verse por completo y que sus corazones siempre tiraron el uno del otro, incapaces de soltarse definitivamente. Y dirá en voz alta, con profunda honestidad, lo muy feliz que está de ver a su dulce Jungkook a punto de casarse con el amor de su vida.

Porque Namjoon y Jungkook saben que fueron el primer amor del otro, que el otro es el origen de los primeros sueños que habitaron y que sus caminos no estaban hechos para caminarse juntos, pero tampoco para separarse por completo.

Eso, dicen ambos sin dudar, es lo que significa su primer amor.

30 de Septiembre de 2020 a las 16:18 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Leer el siguiente capítulo Segunda parte: Taehyung.

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Samantha Wolf Samantha Wolf
Estuve al borde de lágrimas, me provocó una nostalgia y melancolía que llevo guardada de hace tiempo, pues me sentí identificada en mil formas. Me encantó, así, simple y sencillo.<3
~

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