Cuento corto
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Universo

Hay algo sobre estar bajo las estrellas, algo sobre sentirse más próximo a ellas.

Es lo que Jungkook piensa cuando el silencio se instala entre los dos, el aire frío que proviene del bosque eriza su cuerpo y la leve luz producida por la fogata dibuja sombras curiosas en las mejillas de Taehyung, que permanece sonriendo para él. Resulta inevitable que se pregunte hace cuánto tiempo no tenían un momento así sólo para los dos.

Acostumbrados a las cinco presencias burbujeantes de los mayores, el tiempo terminó diluyendo los momentos, construyendo espacios vacíos entre los dos que muchas veces parecían insalvables. Jungkook se había rendido hace tanto, tal vez sin intentarlo mucho, sin intentarlo como debía; que resultaba extraño sentarse ahí esta noche, observando la sonrisa de la que no ha sido testigo hace mucho tiempo.

.- Te extrañaba, Kook…

Sus palabras flotan entre la distancia de sus cuerpos, acarician sus mejillas y provocan lágrimas en sus ojos porque no sabe hasta ese momento, lo mucho que ha querido escucharlas. Los ojos de Taehyung son sinceros, como la han sido siempre en la historia que han ido escribiendo juntos, son lo único en él que no ha cambiado con el tiempo.

Su voz se hizo más grave con los años, aunque conserva con ligereza aquel tono cariñoso de cuando sólo eran dos adolescentes que se perdían entre los pasillos de una pequeña compañía, riéndose por una broma espontánea que les valdrá un buen regaño. Su rostro, su cuerpo, incluso su sonrisa ha cambiado con los años y Jungkook lamentó no notarlo antes.

Tal vez entonces habría capturado esos momentos más allá de la frágil y escurridiza memoria humana, convencido de que estarían juntos para siempre como si la vida y el tiempo no jugasen con ellos a su antojo. Como sí ellos fuesen eternos cuando no son más que efímeras sombras del universo.

.- Yo también, hyung. Te he extrañado más que nada.

No hay mentira en sus palabras, pero hay cosas que no dice en voz alta porque el tiempo para ellas ya ha pasado y no hizo nada por evitarlo. Son aquellas cosas que años atrás habrían cambiado algo, de esas que marcan los “y si hubiese…” que no existen porque el camino ha sido escrito y sólo queda mirar hacia adelante con la firme creencia de que existe algo mejor que el desasosiego del pasado.

Ninguno de los dos habla de lo que han sido sin ser, no mencionan que extrañan algo que nunca ha sido suyo: la sonrisa entera del otro, la mirada llena de sentimientos o las manos que de vez en cuando son traviesas y juegan entre ellas más allá de lo que han permitido. No dicen nada porque son palabras que permanecen mejor en el silencio, en los acuerdos tácitos de una relación hecha para toda una vida, sin ser vivida.

Taehyung no menciona lo mucho que ha deseado ir más allá de su mejilla con sus labios, se guarda para sí mismo los miedos a permanecer solo porque su presencia es tan brillante que ha vuelto sombras los rostros que habitan el resto del mundo. Se calla, seguro de que Jungkook sabe que el amor que habita en su pecho, su mente y su memoria va más allá de tomarlo de la mano y nombrarlo como algo más que su compañero de grupo o su amigo.

Jungkook, cuyos ojos escapan hacia el brillante cielo y contemplan el universo, tan basto como lo han sido ellos bajo su manto, rememora la noche en que Taehyung acarició sus mejillas, que habló en voz baja de como el verdadero universo sólo existía en el fondo de sus expresivos ojos. Ojos que sólo han hablado de un amor silencioso, inmutable, por años.

No dice en voz alta lo que Taehyung ya sabe desde aquella noche en la que se prometieron todo sabiendo que no cumplirían nada: Te he amado, desde siempre y lo haré para siempre también. Incluso cuando amarte es mucho más parecido a anhelar una estrella agonizante que ver posarse en mi mano a la más bella mariposa.

Nunca lo intentaron, sus labios nunca se probaron y sus cuerpos nunca se anhelaron, más concentrados en permanecer lado a lado, en los silencios o a los gritos, con las risas antiguas de las travesuras de niños o con el llanto de que la vida de adultos trajo consigo. Se dedicaron, en cuerpo y en alma, a amarse de la manera más libre y trascendental que existe: sin decírselo nunca en voz alta, tan sólo con la mirada.

.- Es mágico, ¿no, hyung? – sus ojos bajan hacia su rostro, las sombras danzantes del fuego sobre él – Como esta noche aquí, existimos más que nunca.

Taehyung asiente, no necesita ver el cielo oscuro repleto de estrellas para encontrar su universo, basta con perderse en los ojos de Jungkook para encontrar el suyo: .- Existimos juntos, Jungkookie. Sólo nosotros… para siempre.

Es suficiente con ello, Jungkook no necesita de besos ni confesiones, lo único que ha necesitado siempre es la mirada sincera de Taehyung, la promesa tácita de existir juntos bajo el universo incluso cuando la distancia entre ambos parece demasiado grande para construir sobre ella. Jungkook sólo necesita saber que, con cada paso que dan en sus caminos separados, él y Kim Taehyung nunca se han alejado.

Construiremos una vida separados, pero siempre existiremos juntos.

.- ¿Brindamos, hyung?

.- ¿Por qué brindamos?

.- Por quiénes nos aman.

No son necesarias más palabras.

El universo en los ojos de Jungkook y la sinceridad en los de Taehyung son todo lo que ellos y el universo ha necesitado saber nunca.

30 de Septiembre de 2020 a las 14:46 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Lu RoAs Escribo para vivir.

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