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Wyneg S. Rhuntar


En un mundo devastado, la tecnología se alza como la única manera de sobrevivir a una gran catástrofe que casi destruyó completamente a la humanidad, pero...


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18.

#meteorito #internet #tecnología #interfaz #os #cerebro #radiación #sistema-operativo
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SexO2S


Hace 70 años fue detectado un meteorito de gran tamaño en curso de colisión directa contra la Tierra, discutiéndose mundialmente como afrontar esta gran amenaza, optándose por utilizar tecnología atómica para destruir al cuerpo celeste, enviando un cohete controlado remotamente para destruirlo y minimizar el daño que de todos modos sufriría nuestro planeta.


Sin embargo, un fallo inadvertido en las mediciones de los instrumentos de control no permitió conocer la composición exacta de esta roca espacial, produciéndose una tragedia 20 años después de la destrucción del meteorito, cuando llegaron los restos de la explosión nuclear. Una lluvia de rocas de Uranio, Plutonio y otros elementos radiactivos cayó sobre todo el planeta, contaminando nuestro ambiente, matando a muchas especies animales, vegetales y microbianas, diezmando también millones de vidas humanas.


El tiempo pasó y los sobrevivientes construyeron una nueva y mejorada civilización, adaptándose al inhóspito medioambiente actual, muriendo en el proceso, no sin antes sembrar las semillas de las generaciones venideras…


Un metro llega a la estación, las luces del andén se encuentran apagadas, es el último recorrido del día, sus puertas se abren, dejando entrar a las pocas opacas sombras que aún quedan en el lugar.


> [email protected] ha iniciado sesión.

> Bienvenido a SexO2S.

> Buscando usuarios en su zona según sus preferencias.

> Elija uno o más perfiles para enviar una invitación para iniciar encuentro.


Un joven camina entre los asientos, mirando hacia todos lados, examinando los avatares de los usuarios conectados a su organic operating system preferido, SexO2S, enviándole una invitación a una muchacha vestida como una de las típicas sirvientas orientales, los bordes de su traje son de luces de neón de diferentes colores, encendiéndose y apagándose, como si fuera un anuncio caminante.


> ¿Quieres tener un encuentro conmigo? [Sí/No]


La muchacha miró el perfil del joven que le hablaba, posicionando luego sus ojos sobre su avatar, sin duda era un chico gamer, los músculos virtuales sobresalían varios centímetros sobre el delgado cuerpo del muchacho, el que estaba cubierto completamente por un traje flexible anti-radiación de color grisáceo, como todos en la Tierra actual. El cobertor de la cabeza se asemejaba bastante a los antiguos cascos utilizados por los motociclistas de antaño, aunque bastante más apegado al cráneo, sin visores para observar el exterior, ya que todo lo que los sensores ópticos del traje captaban era transmitido directamente a la corteza visual del usuario, protegiendo al cerebro de las radiaciones que contaminaban al planeta.


- Este chico debe creerse rebelde por tener una pegatina adosada en su cabeza –pensó la joven, mirando el traje anti-radiación, sin tomar en cuenta el avatar sobrepuesto a este, aceptando la invitación del joven—. Claro, por que no.


> Invitación aceptada. Elige el avatar de tu compañera.


- Te dejaré tal cual estás, por eso mismo te mandé una invitación, te ves interesante –comentó el joven a la muchacha, hablándole sin tapujos, directamente a su corteza auditiva gracias a la red privada creada por el O2S.


> Invitación aceptada. Elige el avatar de tu compañero.


- Elegiré tu avatar por defecto –respondió la joven, prefiriendo el avatar autogenerado por la conciencia corporal del muchacho, parecido a una sombra humanoide inacabada—. ¿Cuál es tu nombre?


- Mi nombre lo puedes ver en mi perfil. No es justo, elegiste mi apariencia más fea –reprochó el joven que, como todos los habitantes vivos del planeta, nació dentro de su traje conectado a las mal llamadas máquinas expendedoras de bebés, no conociendo directa y verdaderamente su forma humana—. Si me das mala puntuación por eso…


- ¿Tu nombre real? –volvió a preguntar la chica, cansada de los reclamos, casi arrepintiéndose de haber aceptado el encuentro.


- Perdón –dijo el chico, notando el enojo, eligiendo una habitación hermosamente decorada, gastando muchos de sus créditos para complacer a la joven—. Soy Miguel, ¿y tú?


El encuentro inició, dejando a los dos avatares de los usuarios en un cuarto de hotel cinco estrellas, desnudándose rápidamente, besándose, tocándose, haciendo todo lo que sus impulsos sexuales les dictaran hacer. Las sinapsis de los muchachos estaban frenéticas, sus zonas erógenas sobreestimuladas les producían placer simultáneamente, mientras se encontraban separados a metros de distancia, sentados en los asientos del metro, con los movimientos corporales bloqueados para hacer de la experiencia algo puramente cerebral, pasando inadvertidos frente a los demás pasajeros, aunque sus corazones latieran como si estuvieran corriendo una maratón.


Los jóvenes llegaron al clímax, cancelándose la producción de fluidos derivados del coito en el caso de Miguel, cerrándose la sesión de ambos, quedando sólo los remanentes de placer. La muchacha se bajó del tren dos estaciones después de terminado el encuentro junto a más pasajeros, despidiéndose de Miguel, meneando su mano.


- ¡Hey, no me dijiste tu nombre! –gritó Miguel a la muchacha, levantándose de su asiento con los dedos de los pies adormecidos, pero ella ya no se encontraba en el andén, cerrándose las puertas del metro, retomando el viaje.


Horas después, en las calles de la ciudad, una patrulla de policía acude a la llamada de unos residentes, espantados por una macabra escena que adornaba la ionizada noche.


- ¿Qué tenemos aquí, pequeño Louie? –preguntó un detective, mirando dos cuerpos tirados en la calle.


- Señor, esto es… ¡indescriptible! Al parecer este hombre rasgó el traje de esta muchacha y… No sabemos que hizo, creemos que intentó emular lo que el software SexO2S ofrece, pero ¡en la vida real! Este hombre rompió también su traje para… para…


- Esto es una violación, Louie. Si leyeras los registros antiguos, encontraras miles de casos como este –explicó el detective, mirando la piel blanquecina de los cuerpos, habiendo visto similares situaciones sólo en registros audiovisuales, tratando de imaginar su propio cuerpo desnudo—, aunque antes no terminaban con la víctima y victimario muertos. ¿Qué más tienes?


- Bueno, encontramos una infiltración en el OOS de la joven por parte del atacante, creemos que hackeó la última sesión de sexo que tuvo con un tal Miguel, tengo sus datos de contacto anotados por si desea verlos, viendo todo lo que hicieron, para luego seguirla y atacarla en esta calle, muriendo los dos después producto del contacto con la radiación, los niveles en esta zona son altamente mortales para cualquier organismo sin protección gamma-polimérica.


- Un muy buen análisis de las pistas, Louie, una lástima por la víctima, pero te recomiendo literatura criminalística anterior a la lluvia radiactiva, te ayudarán a entender estos ilógicos casos. ¿Cómo su instinto de supervivencia fue superado por el mero deseo sexual, llegando al punto de arriesgar y perder su vida en búsqueda de satisfacción? No lo sabemos aún, eso es parte de tu trabajo, Louie, desentrañar las claves de este corrompido cerebro, navegando entre los registros sinápticos anteriores a su muerte –comentó el detective, palmoteando la espalda del novato policía, alejándose de la escena del crimen.


- Muchas gracias por animarme, señor, haré mi mejor esfuerzo –respondió Louie, cuadrándose frente a su superior.

26 de Septiembre de 2020 a las 02:43 0 Reporte Insertar Seguir historia
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