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"Yo sé que me tiene en sus manos, que me puede poner de rodillas y yo gustosos lo haré." "No hay nada que hablar. Ambos sabemos que él haría cualquier cosa por mí." Taehyung y Jungkook están en una relación que nadie considera sana. Pero ellos están dispuestos a hacer lo que sea por el otro, si eso significa seguir juntos. Aunque ninguno sea honesto sobre lo que en verdad sienten. Historia corta: Total de capítulos: 4 *Taehyung Top *Jungkook Bottom


Fanfiction Bandas/Cantantes No para niños menores de 13.

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Un reflector estaba apuntando hacía la persona que estaba en el escenario, se movía con gracia por el lugar. Llamando la atención de todos, sobretodo de uno de los espectadores, que sujetaba fuertemente un gran ramo de rosas, sin despegar la mirada del chico que bailaba con una gracia impresionante. Hipnotizándolo.

Los aplausos no se hicieron esperar, la gran sonrisa del castaño que estaba en el escenario mirando al público algo apenado. Sus manos aún estaban temblando debido a los nervios, su respiración era irregular y sentía como las gotas de sudor caían por su frente, además de su espalda. Debido al esfuerzo que le había demandado la coreografía.

Dio una reverencia y escuchó vítores del público aclamándolo. Al erguirse, buscó con la mirada a sus amigos. Y su sonrisa se ensanchó al ver al pelirrojo mirarlo de aquella manera. Incluso a través de la poca iluminación pudo notar la expresión de adoración del mayor y eso lo hizo sentir bien. Orgulloso de sí mismo. Lo miró fijamente, guiñándole un ojo y dio media vuelta para estar en bambalinas y esperar a que sus allegados lo fueran a saludar.

-¡Kookie!- Lo llamó su mejor amigo, Jungkook dejó la toalla con la que estaba limpiándose y se acercó a ellos.- ¡Estuviste maravilloso!- Se colgó Hoseok de su cuello, haciéndolo reír.

-¡Felicidades!- Hablaron sus demás amigos, alabando su gran puesta en escena. Avergonzando al menor por los comentarios. Estaba riendo cómodamente con ellos, sintiéndose a gusto.

-Jungkookie…-Esa voz. Ronca, suave y melodiosa le hizo dar la vuelta. Dejando de lado a sus amigos para toparse con un gran ramo de rosas rojas y verdes que estaban frente a él. Impidiéndole ver a la persona detrás de este.- Felicidades amor…- Habló bajito, sacando su cabeza a un lado para dejarse ver a través del arreglo floral. Estaba algo avergonzado al ver a los amigos de su novio mirarlo de manera curiosa.

El castaño tomó el gran ramo de rosas con sus ojos brillantes de emoción y sonrió como un niño pequeño. No le dijo nada al pelirrojo que lo miraba expectante. Se alejó del chico y dejó el arreglo en donde estaban sus cosas, sus amigos lo miraron de manera divertida y él solo se sonrojó.

-Te esperaremos fuera. Tenemos que gastarte la cena para celebrarte.- Mina, una de sus amigas cercanas fue la que habló y el resto de sus amigos asintieron.- Tienes que atender a tu noviecito.

Las risas de los demás se escucharon mientras se iban del lugar, saludando de manera rápida al muchacho que aún estaba esperando que el castaño le dirigiera la palabra.

Jungkook sonrió nuevamente mirando al arreglo que le regaló su novio. Él sabía que tenía al pelirrojo en la palma de su mano, y aún no podía creerse aquello. Parecía un sueño del que iba a despertarse pronto.

No le dijo nada, simplemente se acercó al chico, pasando sus brazos por el cuello del mayor. Sonriendo de manera seductora, besando lentamente a su novio. Que suspiró aliviado al sentir los labios del contrario moverse en su boca. Taehyung se sentía flotando, porque había algo en Jungkook que lo llevaba al borde de la locura.

La lengua del menor no dio tregua y exploró sin vergüenza la cavidad del pelirrojo. Que sentía que podía morir de satisfacción, al solo tener a Jungkook en sus brazos. Las manos de Taehyung estaban en la espalda baja del chico acariciándolo delicadamente. Sus respiraciones se fueron acelerando a medida que el beso aumentaba de intensidad. Kook gimió cuando el mayor apretó su culo y empezó a besarle el cuello.

Sin embargo, aunque Jungkook le hubiera gustado irse con su novio y pasar la noche haciendo de todo menos dormir, tomó las manos de Tae y las alejó de él. Aún estaban besándose, pero el castaño tomo con sus manos el rostro del mayor y se obligó a terminar el contacto de sus labios sobre los del otro. Protestó y frunció el ceño al ver a Kook alejarse.

-Estamos en un lugar público.- Aclaró Jungkook dando la espalda y tomando la nota que estaba en el ramo de rosas que su novio le había regalado.

-En ese caso, después de que te lleve a cenar podemos ir a mi departamento.-Le susurró, lo abrazó por espalda dejando un beso detrás de su oreja. Jungkook suspiró tratando con todas sus fuerzas de no ceder ante lo maravilloso que se sentían los labios ajenos en su cuello.

-No…-Habló más rudo de lo que quiso, pero eso logró que Taehyung se alejara del menor algo confundido.- Es que… voy a salir con Hoseok hyung y los demás.

El pelirrojo se sintió algo dolido, porque él había hecho una reservación en un buen restaurante y quería pasar la noche con su novio. Pero Tae sabía que no podía negarle algo al menor, él estaba consciente que Jungkook lo controlaba como quería, y de alguna manera le gustaba esa sensación cuando el menor lo ponía de rodillas, cumpliendo los caprichos de este.

-Está bien, entonces vamos. Y pasas la noche conmigo.- Le extendió la mano para que Jungkook la tomara, pero este no la aceptó y dejó al pelirrojo de pie con una expresión dolida, que disimuló. El castaño se colocó su abrigada chaqueta negra para resguardarse del frío de la noche. Se miró al espejo que había y se arregló un poco el cabello. Guardó la tarjeta que el mayor le regaló en uno de los bolsillos y se dirigió a Taehyung.

-Ellos me van a pagar la cena, y preferiría que solo fuéramos nosotros.- La mirada de Jungkook estaba en cualquier lugar menos en el rostro del pelirrojo.- ¿Podrías llevar las rosas a mi departamento, hyung? No quiero estar encartado.

Agarró el ramo de rosas y se lo devolvió a su novio. Dándole un rápido beso en los labios y sonriendo sin esperar respuesta. Porque ya la sabía.

-Gracias por venir y por el regalo… nos vemos.- Volvió a darle un casto beso, Taehyung sosteniendo el arreglo entre sus manos sin saber que decir. No quería enojarse con Jungkook, porque no quería que el menor pensara que no lo quería o confiaba en él. Así que calló, hasta que vio al castaño dirigirse a la salida.

-Te amo Kookie.- Dijo antes de que el nombrado se fuera, este detuvo su marcha y sonrió.

-Lo sé.- No dijo nada más y salió sin volver a mirarlo.




-¿Qué tal te fue? ¿Le gustó el restaurante que elegiste?

-No fuimos...

-¿Qué? ¿Por qué?- Jimin estaba confundido porque su mejor amigo no lucia enojado, a diferencia de él.

-Salió con sus amigos.

-¿No le dijiste que habías reservado en un restaurante putamente caro?- Ambos estaban hablando en el salón de clase de la universidad. Esperando a que el profesor llegara.

-No, él quería ir. No importa, igual me agradeció por el regalo. Debiste haber visto su sonrisa, es tan hermoso.

El rubio lo miró con el ceño fruncido y los labios contraídos, no creyendo lo que su amigo le dijo.

-¿Por qué esa cara?- Dijo riendo Taehyung al ver a su mejor amigo con esa expresión.

-¿Seguro no te hizo un amarre? Porque para mí eso tiene sentido. Ese chico te tiene en la palma de su mano. ¿Por qué no me dijiste para haber ido al restaurante contigo y al menos no perder la reservación?

Taehyung estaba apoyado con una de sus manos, pensando en su lindo novio. Él mejor que nadie sabía que el menor lo tenía en su palma, y no hacía nada para detenerlo.

-No seas idiota, no me hizo ningún amarre.

-Pues es que no encuentro otra lógica para que el gran Kim Taehyung se deje tratar de esa manera por un chiquillo.

Era verdad, Taehyung era bastante popular en la universidad, donde se había conocido con Jungkook. El pelirrojo tenía prácticamente un club de fans, y había salido con muchas personas en sus primeros años de universidad, nunca nada muy serio. Hasta que Kook apareció.

-No fui al restaurante, solo quería compartir ese momento con Jungkook. No le veía sentido a ir con alguien más.- Cada vez que el pelirrojo hablaba, Jimin se reafirmaba que su amigo estaba siendo víctima de un amarre, o que su mejor amigo no se tenía amor propio para dejarse pisotear por Jungkook. Se inclinaba por la primera opción.

-Me das miedo cada vez que hablas. Creo que lo tuyo ya raya en una insana obsesión. No entiendo que le ves… quiero decir, Jungkook es muy atractivo, inteligente, talentoso y pensé que amable. Pero veo que me equivoqué, porque desde que salen él te ha tratado como si no valieras la pena, como si te estuviera haciendo un favor al estar contigo. Deberías darte por vencido y dejar de insistir con ese chico.

Taehyung frunció el ceño, de hecho había sido Tae quien le pidió que salieran, y el chico pensó que era una broma, pero después de hacerse del rogar el castaño accedió. Debía admitir que Jungkook era experto en hacerse el difícil, desde el principio. Pero eso fue de las cosas que más le gustaron al pelirrojo, y a medida que lo fue conociendo se enamoró profundamente del menor. Algo que no le pasaba hace mucho.

-No lo entiendes, no pienso darme por vencido. Él me tiene bajo un glorioso hechizo, y cuando lo veo es un alivio para mí. Si pudiera compararlo, es como si viera fuegos artificiales cuando nos tocamos. Es como si él tuviera la cerradura y yo la llave que me permite ver su verdadera esencia. Yo sé que me tiene en su mano, que me puede poner de rodillas y yo gustoso lo haré. No soy inconsciente de ello. Amo a Jungkook.

-okay, ahora si me asustas. Si eso no es obsesión no sé qué lo sea. Ni la bonita manera en la que te expresaste cambia mi idea de que su relación está lejos de ser sana.

Taehyung no dijo nada y simplemente se dedicó a mirar su celular, cuando llegó el profesor. Pensando en que cuando acabara la clase iría a buscar a su bello novio.

-Tae…-Su voz sonaba ahogada, dejó salir el aire y cerró los ojos al sentir las suaves caricias que el mayor le estaba dando en su abdomen, tocando por debajo de la holgada camiseta. Gimió fuerte cuando el pelirrojo tomó uno de sus pezones y empezó a jugar con este.- Nos…nos van a v-ver.

Taehyung no le prestó atención, continuando con su tarea, sintiendo como los pezones del menor se endurecía ante el tacto del mayor. Que le estaba besando la parte trasera del cuello, mordiendo y lamiendo aquella zona erógena de Jungkook.

El pelirrojo tenía a Kook de espaldas a él, frente al gran espejo que había en el salón de danza. Jungkook estaba ensayando para la clase que iba a tener, cuando llegó Tae sorprendiéndole. Se dieron un muy caluroso saludo y por eso el menor había terminado contra la barra y espejo. Rogando porque nadie entrara.

-Eres tan hermoso.- La erección de Tae se acoplaba perfectamente en el culo de Jungkook, y este inconscientemente movió sus caderas buscando más fricción. Cosa que notó el pelirrojo, por lo que lo tomó por las caderas y empezó a simular embestidas sobre la ropa. No le importaba si alguien entraba, solo quería tener a Jungkook.

-Tae… por favor, nos van…-No pudo terminar su oración ya que Taehyung metió una de sus manos entre los pantalones de entrenamiento de Jungkook y tomó la creciente erección del menor, sin dejar de mover sus caderas buscando alivio.- Nos van a ver…

-No me interesa, quiero…- Beso nuevamente el cuello del menor y este cerró los ojos, estaba seguro de que si Taehyung quería cogerlo en ese salón se dejaría.- por fin cogerte, amor.

Los ojos de Jungkook se abrieron y miró su reflejo. Tenía los labios hinchados y su cabello estaba despeinado, además de estar bastante sudado por su clase anterior. Su holgada camiseta caía hacía un lado, dejando ver una de sus clavículas. Vio como la mano de Taehyung se perdía entre sus pantalones. A través del espejo pudo ver a su novio con sus ojos cerrados disfrutando de la situación, con una de sus manos apretando sus caderas, su lengua pasaba por sus labios humedeciéndolos. Se veía tan malditamente caliente que eso puso más duro a Jungkook, aunque él no lo quisiera.

Escuchó ruidos en el pasillo, por lo que empezó a entrar en pánico. Sin embargo, el mayor no parecía inmutase de lo que estaba pasando. Escuchó risas y supuso que eran algunos de sus compañeros listos para entrar y esperar la clase.

-Taehyung…para. Para, alguien viene.- Dejó de mover sus caderas y sacó la mano de su erección, pero siguió besando su cuello y hombro.- Taehyung que pares.

Se separó definitivamente cuando sintió que el castaño le golpeaba con su codo en el abdomen. Quejándose.

Unos segundos después entraron los amigos de Jungkook. Mirándolo de manera sospechosa, el chico tratando de ocultar su erección con su pantalón holgado.

-Hola Kookie.- Habló divertido Jongin levantando las cejas.-Veo que llegaste temprano.

-Ho-hola chicos.- Saludó a sus compañeros, que miraban curiosos a Taehyung.

El pelirrojo se giró, colocando su maletín sobre su entrepierna tratando de disimular.

-Hola.-Saludó y posó una de sus manos en la fina cintura del menor. Jongin y Eunwoo lo saludaron amablemente, aguantando las ganas de reír.- Creo que mejor me voy. Lo siento.- Murmuró lo último y le dio un rápido beso en los labios antes de salir del salón de clase.

Apenas se fue, sus dos amigos estallaron en carcajadas. No eran estúpidos.

-¿La pasaste bien?- La burla estaba explícita en la pregunta. Lo que Jungkook hizo fue golpear a sus amigos, claramente avergonzado.- Unos segundos antes y vemos como Taehyung te daba como a rata en balde.

-No quería esa imagen mental Jongin.- Se quejó asqueado Eunwoo empujándolo.- ¿Almorzaste Jungkook-ah? Trajimos sushi.

Sin expresión en el rostro se quedó mirando a los dos chicos, sabía que iban a seguir molestándolo.

-Seguro quedó lleno con lo que Taehyung hyung le dio.- Pateó molesto al moreno por el comentario, empezando a correr por el gran salón de danza.- Que sinvergüenza saliste Jeon. Con razón Taehyung no te ha dejado.

Ante el comentario, Jungkook dejó de perseguirlos y se sentó en mitad del salón. Pensativo. ¿Hasta cuánto tiempo Taehyung iba a seguir con él? ¿Cuándo iba a cansarse de él?

-¿Pasa algo?- Preguntaron ambos chicos sentándose a cada lado del menor.- Ya sabes cómo somos, solo estábamos molestando. Perdón si te incomodamos.- Habló Jongin.

-No estábamos cogiendo.- Susurró, pero los otros dos lo escucharon perfectamente.

-No seas idiota, ya sabemos que no. Solo molestábamos.- Esta vez fue Eunwoo el que habló.

Se quedaron en silencio unos minutos, hasta que Jongin se levantó a buscar lo que quedaba de sushi y entregárselo al menor como ofrenda de paz.

-Aun no me he acostado con Taehyung-ah.

-¿Y? ¿Acaso él te ha insistido?

-No… quiero hacerlo, pero me da miedo.

-Vamos Kook, ni que fueras un maldito virgen. Bien que sabemos que no lo eres.- Eunwoo lo dijo sonriendo y alzando las cejas de manera divertida.

Los tres rieron, pero Jungkook aún se sentía algo incómodo al contarles a sus amigos.

-Ya sé que no soy virgen idiota. Es solo que no dejo de pensar que… Taehyung está conmigo porque se lo he puesto difícil, no quiero ser un fácil y que luego me dejé.

-No creo que sea ese el caso Kook. Él luce de verdad enamorado de ti. Deja de prestar atención a todos los imbéciles celosos que hacen esos comentarios.

Se levantaron tras escuchar a su profesor entrar, pero de igual manera el castaño no dejó de pensar que Taehyung solo estaba por su físico y llevarlo a su cama.

18 de Septiembre de 2020 a las 00:47 0 Reporte Insertar Seguir historia
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