coldpizza Devon Morde

Taehyung había cometido muchos errores en su corta existencia, pero gracias a la presencia de Jungkook, nuevamente pudo encarrilarse en el trayecto de su vida. 【 Drama/ Angst 】 ・KookV. ・Two-shot. ・Historia original. INICIADA: 06/04/2020. FINALIZADA: 08/04/2020. 》No se permiten copias, adaptaciones, ni traducciones《 ©Coldpizza


Fanfiction Bandas/Cantantes Todo público.

#jungkook #taehyung #kookv #taekook #jeon-jungkook #kim-taehyung #bangtan #bts
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I

—P-Puedo explicarlo, p-por favor... —Tenía un horrible nudo en la garganta que le impedía hablar con claridad, como si tuviera un alambre de púas atado a su cuello, haciéndolo sentirse asfixiado—. Jungkook-ah...


—¿Qué mierda me vas a explicar? —El azabache se giró, sus ojos brillantes por las lágrimas contenidas y el enojo visible en sus facciones demostrando cuan afectado se encontraba en esos momentos—. Dime, Taehyung, ¿qué mierda me vas a explicar? ¿Que todo lo que decías sentir por mí sólo fueron sucias mentiras? ¿Que mientras yo te daba todo de mí, tú veías a alguien más? ¿Que me tomaste como un simple juego y ya?


—¡Jungkook-ah, por favor!


—¿¡Me vas a decir que no!? —El azabache exclamó, perdiendo los estribos. Taehyung retrocedió por la impresión, silenciosas lágrimas bajando por sus mejillas—. ¿¡Vas a seguir mintiendo, hyung!? ¡Sé honesto por una maldita vez conmigo! —Jungkook se pasó las manos por el cabello, sintiéndose sobrellevado por la situación. Se alejó del moreno, sorbiendo su nariz y secando con molestia las lágrimas que no se había dado cuenta que estaba derramando—. Todo. Todo siempre fue una vil mentira —Rió con desgano. Jodidamente su vida era como una mala comedia.


—¡N-No es así! ¡Y-Yo de verdad te quiero, Jungkook-ah!

Jungkook posó sus ojos sobre los castaños del mayor, que aún estaban derramando lágrimas sin parar.


—Me quieres... pero no estás enamorado de mí —dijo con amargura, sintiendo su garganta cerrarse—. Tú estás enamorado de Yoongi, no de mí. Todo este tiempo...


Taehyung se quedó tieso, observando los orbes negros de Jungkook brillar por las lágrimas que rotundamente se negaba a dejar seguir saliendo.


Sus palabras eran tan acertadas que oírlas fue como una dura bofetada.


Jungkook dejó escapar una risita lastimera, apartando la mirada del moreno.


—Tu reacción sólo me vuelve a confirmar ese hecho.


Taehyung negó, cerrando sus ojos con fuerza y sintiendo su cabeza dar vueltas sin parar.


¿Por qué? ¿Por qué tuvo que desarrollarse todo de aquella manera?


—Tú sólo... aceptaste lo que yo sentía para satisfacer tu necesidad de ser amado por una persona que no te ama. Me usaste como un niño con un juguete, manipulándome a tu antojo —Soltó un bufido, más asemejándose a una risa—. Dime, hyung —dijo burlón—, ¿te sentiste poderoso al jugar conmigo de esa forma?


Taehyung abrió sus ojos, observando el rostro completamente devastado de Jungkook.


El corazón le dolía a horrores de ver al azabache así, de esa forma tan triste y abatida.


Y todo por su maldita culpa.


El castaño negó con la cabeza repetidas veces, dando unos pasos al frente, intentando acercarse a Jungkook, pero este retrocedió la misma cantidad de pasos, alejándose como si el moreno quemara. El corazón de Taehyung latió sin control al ver el claro rechazo por parte del contrario, quien ni siquiera lo miraba ahora.


—Jungkook-ah, por favor, vamos a... V-Vamos a hablar, por favor, por favor...


—No, hyung... Ya no hay nada de qué hablar —murmuró, sintiéndose repentinamente perdido—. No hay nada que... —Negó con la cabeza, observando nuevamente el rostro de su mayor, notando en él el miedo y la desesperación—. Esto se acabó.


Algo se quebró.


Taehyung se quedó estático, sus ojos abiertos de par en par observando a Jungkook. Sus oídos pitaban y el sonido de la lluvia ahora sonaba muy lejano; era como si todo se hubiera ralentizado de un momento a otro.


—¿Se... acabó? —Taehyung murmuró, sin poder procesarlo—. No... No, Jungkookie, por favor, y-yo no... —Con forme pasaban los segundos, su voz cada vez se teñía más en la desesperación—. ¡Por favor, no me dejes! Jungkook-ah, yo de verdad te quiero, por favor, ¡por favor, yo...!


Todo se sumió en el silencio total y la oscuridad completa los rodeó a ambos.


Sin decir nada, Jungkook se giró, dándole la espalda al moreno y comenzando a alejarse a pasos lentos.


"Jungkook-ah, espera..."


Taehyung entró en pánico. Su voz no salía.


"¡Jungkook-ah, espera, por favor!"


Y corrió a toda velocidad tras él, pero a pesar de que movía sus piernas a todo lo que daban, no lo alcanzaba.


Lo estaba persiguiendo y aun así no podía llegar a él.


En la lejanía, Jungkook brillaba, como si fuera una hermosa estrella en medio de la noche, pero sin siquiera darse cuenta, en tan sólo un parpadeo, Taehyung quedó sumido en la oscuridad completa, siendo tragado por un agujero negro del cual no podía salir.





Taehyung abrió los ojos, siendo el techo de su habitación lo primero que observó. Giró su cabeza hacia la izquierda, contemplando el puesto vacío junto a él; colocándose de costado, abrazó la almohada tirada a un lado, aspirando el aroma tan característico de él como si fuera una droga.


En su mente, fragmentos de lo soñado se hicieron presentes, haciendo que un molesto nudo se instalara en su garganta, el recuerdo de su perfume grabado en la almohada empeorando el sentimiento.


Había pasado un mes desde que aquello había sucedido.

Se levantó de la cama, sintiendo una punzada en su cabeza por lo brusco, y se dirigió al baño, primeramente observándose en el espejo su lamentable y patética apariencia: ojeras de mapache, cabello como un alambre, piel amarillenta, mejillas huecas y delgadez notoria. Sin contar con lo rojos e hinchados que estaban sus ojos por pasar otra noche entera llorando.


Después de arreglarse un poco, salió del baño, notando en el suelo dos botellas de vodka y ropa regada que no había visto cuando se levantó. El olor a café le llegó de golpe, haciendo que frunciera el ceño, y por estúpido que pareciera, su corazón se aceleró, evocando el recuerdo del azabache preparando un delicioso café todas las mañanas.


Salió casi corriendo a la cocina, y cuando entró, grande fue su sorpresa al ver a un chico castaño y sin camisa preparar café cómodamente como si se tratara de su propia casa.


Ese definitivamente no era su azabache.


—¿Qué...?


El desconocido se volteó al oír su voz, dejando la taza que llevaba en sus manos sobre la encimera.


—Oh... Buenos días —Sonrió amable—. ¿Dormiste bien?


—¿Quién diablos eres tú?


—Uh, Hyungsik... —Hizo una mueca—. Tú... ¿no recuerdas lo que sucedió anoche?


Taehyung abrió los ojos de par en par, no pudiendo recordar nada.


Anoche. ¿Qué había sucedido anoche?


—Anoche te vi en el bar cerca de aquí —Empezó, observando la expresión asustada del moreno—. Estabas muy, muy ebrio. Tú sólo te acercaste y... me invitaste a venir.


—¿T-Tú y yo... h-hicimos algo anoche? —preguntó Taehyung, sintiendo un horrible revoltijo en su estómago.


—Sí... ¿De verdad no recuerdas absolutamente nada? —Hyungsik frunció el ceño—. Me besaste, me llevaste a la cama, lloraste y llamabas a un tal "Jungkook" mientras lo hacíamos.


Taehyung se sujetó de la encimera junto a él, llevando una mano a su boca en un intento de aplacar las repentinas náuseas que lo asaltaron. Su corazón latía veloz en su pecho, casi al grado de doler, y el nudo en su garganta le impedía tragar.


Había metido a otra persona en el lugar que le pertenecía a Jungkook.


Se había acostado con un completo desconocido por despecho.


A pesar de que antes de conocer a su azabache había salido y acostado con muchas personas, nunca sintió lo que en esos momentos estaba sintiendo.


Se sentía asqueroso, sucio.


El pecho se le oprimió y sus manos comenzaron a sudar a mares.


Estaba teniendo un ataque de ansiedad.


—O-Oye... ¿Sucede algo? —Hyungsik se acercó unos pasos, analizando al moreno con detenimiento—. No luces bien...


—V-Vete... —murmuró a duras penas, inhalando y exhalando, pero el nerviosismo no lo dejaba mantener la compostura.


—¿Qué?


—¡Que te vayas, maldito sordo de mierda!


—¡Sólo estoy intentando ayudar! —exclamó el castaño, viéndose molesto.


—¡N-No quiero tu ayuda! ¡Déjame solo, ahora! —Las lágrimas comenzaron a deslizarse por las mejillas del moreno, incontrolables. Se pasó ambas manos por el cabello, intentando calmarse, pero al ver al castaño acercarse, perdió el juicio. Tomó un cuchillo de cocina que se encontraba cerca, y apuntando a Hyungsik, gritó: —¡Aléjate, no te me acerques!


—¿¡Te has vuelto loco!? ¡Baja eso!


El castaño se alejó cuando Taehyung se acercó peligrosamente con el cuchillo; levantó ambas manos en señal de rendición, alejándose cautelosamente.


—Me largo. ¡Eres un maldito desquiciado!


—¡Lárgate de una vez o te juro que te clavo el cuchillo en la cabeza!


Sin decir nada más, Hyungsik salió de la cocina, Taehyung luego escuchando cómo corría hacia la salida y cerraba con un portazo que resonó en el silencio del apartamento. El moreno vio el cuchillo en sus manos, y con el cuerpo temblándole de pies a cabeza, lo tiró a un lado, sin poder creer lo que acababa de hacer.


Acababa de casi apuñalar a alguien en un arrebato.


Se secó las lágrimas, siendo carcomido por la desesperación, y regresó a su cuarto, sintiéndose una basura al ver la ropa y las botellas de licor en el suelo. Sus brazos comenzaron a picar, como si le hubiera caído polvo pica-pica encima, y frotándoselos hasta dejarlos sumamente rojizos, se deshizo de su ropa, metiéndose a la ducha, tomando la esponja y refregando su cuerpo con demasiada fuerza, tanto, que en algunas partes podía verse la sangre brotando de las pequeñas heridas ocasionadas. Se sentía completamente asqueroso, quería borrar de él esa sensación de suciedad, quería volver a estar limpio.


Cuando salió del baño, su cuerpo temblaba a horrores, el ataque de pánico aún persistiendo. Necesitaba a alguien que lo contuviera, que lo abrazara y lo consolara, diciéndole que todo iba a estar bien, pero en esos momentos no había nadie para él.


Él mismo se había encargado de alejarlos a todos.


Pero aun así, corrió a tomar su teléfono, marcando un número al que no llamaba desde hacía un tiempo.

Estaba desesperado, sólo quería que alguien le entendiera y le diera su apoyo y ayuda.


—¿Hola? —Una voz femenina resonó al otro lado de la línea, una melodía que hacía tiempo no escuchaba y que había logrado darle calma momentánea—. ¿Hay alguien ahí? ¿Con quién desea hablar?


—M-Mamá... S-Soy yo... —Inevitablemente, su voz se quebró por completo—. E-Es Taehyung...


Se escuchó un golpe en la otra línea, sobresaltando al moreno, y luego todo quedó en el silencio. No habían cortado, pues del otro lado se escuchaban murmullos inentendibles.


—¿M-Mamá...?


—Taehyung... —El moreno reconoció claramente la voz de su padre. Su corazón latió veloz, nervioso—. Nunca más, escúchame bien, ¡nunca más!, vuelvas a llamar a este teléfono. Nunca más.


Y cortó.


El moreno alejó el aparato de su oreja, dejándolo caer al suelo. Se cubrió el rostro con ambas manos, dejando escapar desgarradores sollozos que resonaban en la habitación, sus lágrimas saliendo sin control. Ahogado en el llanto, se echó en su cama, intentando calmar el desastre de emociones que estaba hecho; tomó el bote donde guardaba sus somníferos y tragó dos pastillas sin agua, queriendo desaparecer del mundo por unas cuantas horas, queriendo aliviar el dolor físico y emocional que estaba sintiendo.




Taehyung despertó, no teniendo idea de qué hora era, ni siquiera se molestó en observar su teléfono, simplemente se sentó al borde de la cama con su mirada fija en la nada.


Sus ojos ardían, producto del llanto en el que había estado sumido horas antes; también le dolía la cabeza y sentía su cuerpo agarrotado y dolorido. Se metió a la ducha, quedándose un largo rato dentro, mirando a la pared con la cabeza completamente en blanco.


Se sentía tan... perdido y vacío. Una tristeza profunda arraigada en su corazón y un dolor constante que no lo dejaba descansar.


Él sólo quería arreglar las cosas. Una oportunidad y nada más.


Cuando salió del baño soltó un suspiro cansado, yendo a su habitación y sentándose en el suelo mientras mantenía su vista fija en su teléfono.


Tomó el aparato, encendiéndolo y viendo que no había notificación alguna en él. Entró a Kakaotalk, revisando sus chats viejos, su corazón estrujándose al leer y recordar los buenos momentos junto a su chico, sus amigos y sus padres...


Pero ahora no tenía nada.


Observó el chat de Yoongi por un momento, y cuando se dio cuenta, le había enviado un mensaje. Sólo quería alguien que lo escuchara, que lo hiciera sentirse acompañado.


Taehyung

Hyung... ¿Podemos hablar?

07:20pm.

✔✔


Su corazón latió de prisa, ansioso por una respuesta.


Pero nunca llegó.


En cambio, el chat se puso en blanco, y en el centro, con grandes letras negras, ponía claramente:


"Usted ha sido bloqueado por este usuario."


Taehyung sintió su boca secarse repentinamente, quedando un sabor amargo en ella. Las ganas de llorar se hicieron presentes, al igual que el nudo en su garganta, pero de alguna manera –y a duras penas– logró retenerlas.


Dejó el teléfono en la cama, cambiando su ropa y saliendo del apartamento, dispuesto a despejar un poco su cabeza.


Como si pudiera.





—¿Quién era? —Hoseok se acercó, pasándole una lata de refresco a Yoongi, quien se encontraba desparramado en un sillón.


—Taehyung.


Jung giró su cabeza de golpe, casi tronando su cuello.


—¿Qué... te dijo?


—Que quería hablar conmigo.


—Y... —Hoseok se sentó en otro sillón, sus labios apretados en una fina línea—. ¿Qué le dijiste?


—Lo bloqueé.


Jung abrió la boca y la cerró, repitiendo el proceso varias veces hasta que finalmente dijo:


—¿No es... algo exagerado, hyung?


Yoongi miró al contrario por un momento, terminando por desviar la mirada, sin responder nada.





Llevaba cerca de dos horas vagando sin rumbo alguno, tan solo viendo el suelo bajo sus pies mientras caminaba. El cielo estaba nublado, anunciando una próxima tormenta, y el ambiente se encontraba sumamente frío, haciéndole temblar de pies a cabeza.


Se detuvo a mitad del puente que estaba cruzando, escuchando el oleaje y observando ese mar negro que parecía no tener fin. Se acercó a la baranda, colocando sus manos en el frío metal; habrían como unos seis metros de caída y podía ver grandes piedras sobresalir cuando el mar bajaba por el oleaje.


¿Y si...?


Su vista se quedó fija en el vacío, siendo tentado por la escabrosa idea de lanzarse, pero cuando su torso pasaba más allá del barandal, fue halado de su suéter con brusquedad.


—¿¡Estás loco, niño!? ¡Pudiste haber caído!


Taehyung se asustó, observando al hombre con ojos desorbitados.


¿En qué demonios había estado pensando?


—L-Lo siento, oficial, y-yo sólo... estaba viendo el oleaje, eh...


—¡No vuelvas a hacer algo tan peligroso como eso! Si no hubiera estado pasando por aquí, ¡definitivamente no te hubieras salvado!


Salvado.


¿De verdad él quería ser salvado?


—E-Entiendo oficial, muchas gracias —Hizo una reverencia—. B-Buenas noches...


Taehyung caminó con prisa, queriendo alejarse lo más posible de aquel lugar.


Cuando llegó a una zona más transitada, se detuvo frente a una cafetería, observando dentro dos rostros conocidos.


Hoseok y Jimin iban de un lado a otro atendiendo a las personas que se adentraba en el local, siempre sonrientes y brillantes, Taehyung viendo que se encontraban saludables. El corazón del moreno saltó cuando ambos se dieron cuenta de su presencia en la calle, y cuando Taehyung abrió la boca, Hoseok y Jimin retiraron la mirada.


Taehyung sintió una punzada en el pecho.


Esa era la muestra del claro rechazo.


Sus ojos picaron, anuncio de las lágrimas que estaban por venir, y en su garganta se formó un nudo. Salió corriendo sin destino alguno, simplemente queriendo que todo se fuera a la mierda y desapareciera.


Él estaba en el punto de quiebre.





La tormenta se había desatado. Namjoon bajó del taxi corriendo, sus pasos volviéndose lentos cuando observó en la entrada al departamento una menuda figura hecha bolita en el suelo. Al acercarse fue que pudo reconocer a Taehyung, quien estaba empapado de pies a cabeza.


Al oír los pasos, el moreno levantó la cabeza, viendo a Namjoon observarlo desde una distancia prudente. Él se levantó de golpe, trastabillando por el suelo resbaladizo, y dio unos pasos hacia el mayor, Kim siendo capaz de admirar a esa distancia las gruesas lágrimas que bajaban por las mejillas del menor y sus ojos rojizos por el llanto.


—H-Hyung...


A Namjoon se le rompió el corazón al oír su voz quebrada, y su apariencia no ayudaba en nada, pues parecía un niño perdido en busca de sus padres. Los ojos de Taehyung habían perdido ese brillo característico que los hacía ver vivos y brillantes, ahora sólo se veían unos pozos oscuros y tristes, sin luz alguna; estaba también mucho más delgado de lo que recordaba, pues incluso sus mejillas estaban hundidas; su cabello estaba largo y su ropa lucía en mal estado.


—¿Qué... estás haciendo aquí?


—H-Hyung, p-por favor... Ayúdame.


Ayúdame.


¿Cuantas veces no habían intentado ayudarlo y él siempre terminaba de la misma manera?


Namjoon ya había dado su brazo a torcer suficiente.


Negó con la cabeza de forma cansina, soltando un suspiro.


—Ya no más, Taehyung.


—¡P-Por favor, hyung! Estoy hundido. D-De verdad y-yo... Quiero una oportunidad, por favor hyung. E-Escúchame —rogó, pero la expresión de Namjoon fue suficiente para hacerle ver que eso no iba a ser.


—L-Lo siento... yo... tengo que...


Namjoon abrió el pequeño portón y lo cerró al pasar, sin siquiera detenerse a mirar atrás.


Taehyung observó fijamente el lugar por el que el mayor había entrado, sintiendo su corazón un poquito más destrozado que antes. Se dio media vuelta, y en medio de la terrible tormenta y oscuridad total, caminó de regreso a su casa.





—¿Namjoon? ¿Qué sucede? —preguntó Seokjin en cuanto vio al moreno atravesar la puerta—. ¿Por qué estás llorando? —Se acercó de prisa, examinándolo—. Habla, Nam...


—Es Taehyung —dijo, y el contrario se enderezó, poniendo una mueca de confusión—. Estaba abajo... Quería... Quería hablar conmigo y... me negué —Movió la cabeza de un lado a otro.


—Nam...


El moreno lo miró a los ojos.


—Está tan mal, hyung —Negó con la cabeza, queriendo borrar de su mente el aspecto de Taehyung—. Si lo vieras, no lo reconocerías. Está... acabado.


Seokjin tragó grueso, sintiendo su corazón ir veloz. Se aclaró la garganta, y sin decir nada, llevó a Namjoon a la sala para que se sentará y se relajara.





—Por Dios, Taehyung-ah, estás empapado...


Taehyung sonrió a su joven vecina, Jisoo, con amabilidad.


—Estaba fuera y bueno... La tormenta me tomó desprevenido.


—Debes darte una ducha caliente y tomar algo caliente también, sino, podrías resfriarte, ¿bien?


Taehyung asintió.


—Gracias, Soo. Buenas noches.


—Buenas noches.


Taehyung se adentró en su apartamento, cerrando la puerta sin darse cuenta de que la dejó medio abierta. Se dirigió al baño y, cumpliendo con las palabras de su vecina, se dio una ducha caliente.


Luego de pasar horas en el baño, salió, se vistió y se echó en la cama, mirando al techo fijamente. En su cabeza únicamente se repetían los momentos en que había sido por completo rechazado por los que alguna vez fueron sus amigos y familia, un dolor haciéndose presente en su corazón. Un dolor que ya no quería seguir sintiendo más, que quería hacer desaparecer.


Desaparecer.


Eso no sonaba tan mal, de todas maneras... ya no le importaba a nadie y a él no le importaba nada.


Si él desaparecía, el dolor se iría, también la tristeza y ese vacío que sentía.


Sí, era una buena idea. Simplemente dejar de sentir sonaba tan liberador...


Levantándose de la cama, entró al baño, poniendo a llenar la bañera, regresando nuevamente a la comodidad de su cama en espera de que se llenará. Tomó su teléfono, viendo que no había notificación alguna en él incluso a pesar de que se había desaparecido por horas.


Queriendo intentar una vez más, buscó el contacto de su azabache.


Para su suerte, él estaba conectado.


Lo llamó un par de veces, pero al ver que no contestaba, recurrió a los mensajes.


Taehyung

Jungkookie...

02:20am.

Jungkookie... ¿Podemos hablar?

02:35am.


Kook, por favor...

02:48am.


Sólo te pido por última vez que me escuches.

02:57am.


Sólo una oportunidad, Jungkook, por favor...

03:15am.


Quiero verte una vez más.

03:26am.


Pero no respondió.


Taehyung lo llamó nuevamente, pero siempre la llamada lo llevaba al buzón de mensajes. Intentó unas cuatro veces más, pero a la quinta se rindió.


No había nada más que hacer.


Dejó caer el teléfono, observando fijamente el suelo mientras que las lágrimas fluían con libertad en su rostro. Se sentía doloroso. Se sentía vacío.


Quería terminar con ello de una vez por todas.


Se levantó de la cama, tomando de paso el frasco de somníferos que tenía en la mesita de noche, y se adentró en el baño, cerrando la llave de la bañera que ya se encontraba por completo llena.


Se metió al agua, aún con la ropa puesta, y se recostó, observando el techo. Soltó un suspiro que se asemejó más a un sollozo, sintiéndose cada vez peor con todo; abrió el envase, y sin pensarlo, se llevó un puñado de pastillas a la boca, tragándolas.


Tiró el frasco y se volvió a recostar, sorbiendo su nariz.


No sabía cuantos minutos habían pasado, pero sus ojos estaban pesando demasiado y era incapaz de mantenerse erguido en la tina. Su cuerpo se fue deslizando poco a poco, el agua llegándole al cuello, y a los pocos minutos, quedando por completo sumergido.


No sintió nada.


Todo simplemente dejó de doler.


Ahora, sin tristeza, ni dolor, sólo sentía paz.





Taetae

Jungkookie...

02:20am.


Jungkookie... ¿Podemos hablar?

02:35am.


Kook, por favor...

02:48am.


Sólo te pido por última vez que me escuches.

02:57am.


Sólo una oportunidad, Jungkook, por favor...

03:15am.


Quiero verte una vez más.

03:26am.


Jungkook observó los mensajes y las llamadas reteniendo las lágrimas. Quiso contestar, pero Taehyung había causado mucho en él. No quería ilusionarse una vez más, no quería equivocarse una vez más. La última vez que había visto a Taehyung, todo había terminado a gritos y llantos, así que hubiera estado bien que hablaran como personas civilizadas, pero era demasiado orgulloso como para dar su brazo a torcer tan fácilmente luego de lo que le había hecho.


Él amaba a Taehyung con todo su corazón y este sólo le mintió. Y, aun así, lo seguía amando.


Entró al buzón de mensajes, decidiendo oír lo que el moreno tenía para decir.


—Jungkookie... —El corazón de Jungkook latió veloz en su pecho al oír aquella voz que llevaba tiempo sin escuchar—. Kookie... Yo... Lo siento. S-Siento todo lo que te hice, todo el daño que te causé al mentirte. Yo... Yo no quise... Y-Yo no quería que las cosas terminaran así —Estaba llorando, Jungkook lo supo al oír su voz quebrada—. Y-Yo, ah... Ciertamente e-estaba enamorado de Yoongi —Jungkook aguantó la respiración por un momento, soltándola en un suspiro tembloroso—, p-pero... Cuando te conocí, poco a poco él dejó de existir en mi corazón y ese lugar lo fuiste conquistando sin que yo me diera cuenta... E-Entonces, de un momento a otro, todo se supo... y de la peor manera —Jungkook lo oyó sollozar un momento, y eso le partió el corazón en mil pedazos—. J-Jungkook-ah, yo de verdad... Yo de verdad te amo, mucho, mucho, muchísimo. De verdad lo hago. Sé que lo arruiné por completo, y el rechazo rotundo de los chicos me lo confirmó, pero... P-pero quiero hablar contigo, que... que por favor me perdones y que m-me des una oportunidad más, por favor... T-Te amo.


Las lágrimas corrían por el rostro de Jungkook. Se sentía perdido, confundido. No sabía qué hacer.


Luego de observar exhaustivamente su teléfono durante varios minutos mientras pensaba y pensaba y pensaba sin parar, decidió intentar aunque sea hablar con su mayor.


Jungkook

Podemos vernos mañana a las doce en el café de siempre, ¿te parece?

03:46am.

✔✔

Salía que él estaba conectado, así que no tardaría en responder, ¿no?





03:26am.



Debido a la gran tormenta, un bajón de luz ocurrió en todo el edificio, dejándolos posteriormente a oscuras.


Jisoo se asustó por lo repentino. Recordó que se suponía su vecino estaría tomando una ducha en esos momentos, preocupándose al instante. ¿Y si resbalaba y se caía? ¿Y si se golpeaba la cabeza y moría?


—No, no, por favor, Jisoo, no seas paranoica.


Y aun así, tomando una linterna, salió al pasillo, deteniéndose frente a la puerta del moreno.


—¿Taehyung-ah?


Tocó la puerta, y cuando lo hizo, ésta se abrió con un chirrido. Extrañada, entró cautelosa, iluminando hacia todos lados algo asustada.


—¿Taehyung-ah? ¿Estás bien? —Llamó, mirando a todos lados—. ¿Taehyung-ah? Por favor, contesta, esto no es gracioso —Intentó nuevamente, sin respuesta—. Taehyung-ah, voy a entrar a tu cuarto. Estaba preocupada de que te sucediera algo en la ducha con esta oscuridad.


La chica entró a la alcoba, iluminando todo en busca del castaño, extrañándose al no verlo por ningún lado. ¿Habría salido sin que ella se diera cuenta? Pero si ni había escuchado la puerta...


—¿Jisoo? —Llamó una voz desde la entrada, causándole un susto de muerte a la chica.


—¡Por Dios, Lisa! Me has dado un susto de muerte —Se llevó la mano al pecho suspirando de alivio.


—Lo siento, es que se escucha tu voz desde el pasillo y me extrañé de verte aquí cuando salí. ¿Qué pasa con Tae?


—Ah, él llegó empapado y le dije que debía tomar una ducha. Temí que estuviera en medio de su baño y estuviera a oscuras, así que...


Lisa negó con la cabeza. ¿Se podía ser más tonto?


—Pero no lo escucho —dijo Jisoo, asustada. Apuntó la linterna hacia el baño, no escuchando nada provenir de él—. ¡Taehyung-ah, voy a entrar al baño! Si estás ahí, por favor, di algo.


Silencio total.


Jisoo entró, alumbrando todo el lugar, y se extrañó al ver mucha agua en el suelo.


—¿Pero qué...?


—¿Está ahí? —preguntó Lisa, asomándose por la puerta mientras alumbraba con su teléfono.


—No... pero hay un montón de agua en el suelo, cuidado te...


La luz regresó de golpe, asustando a ambas. Lisa se frotó los ojos, acostumbrándose a la luz, y Jisoo, luego de parpadear un par de veces, lo vio.


—Oh no... Lisa, ¡Dios mío, Lisa! —exclamó, totalmente consumida por el terror—. ¡Llama a un am-ambulancia¡ T-Taehyung... Él... ¡Él...!


Y cuando Lisa se acercó, fue suficiente un vistazo para entender. Ayudando a Jisoo a sacar al moreno de la tina, llamaba con su mano libre al hospital, temblando como gelatina.


¿Qué demonios había pasado?





A regañadientes, Seokjin se levantó de su cama, saliendo a grandes pasos a la sala y tomando el teléfono con brusquedad, molesto porque lo despertaran en plena madrugada.


—¿Quién mierda es? —masculló, observando a Namjoon salir de su propia habitación con rostro adormilado.


—¿Es usted algún familiar de Kim Taehyung? ―preguntó una voz masculina al otro lado de la línea.


¿Qué?


—Ah... eh, sí, lo soy... —Mintió—. ¿Quién es y a qué se debe esta llamada?


Namjoon observó el rostro de Seokjin pasar del enojo a la confusión y de la confusión a la incredulidad. El moreno sin pensarlo se acercó cuando vio gruesas lágrimas abordar las mejillas del mayor, quien lo veía con ojos desorbitados.


—¿Q-Qué pasó? ¿Quién era? Por favor hyung, no me asustes.


—E-Es... Es Taehyung, Nam... É-Él...


Y el tiempo se detuvo, el absoluto silencio rodeándolos.









Está muerto.

15 de Septiembre de 2020 a las 06:06 0 Reporte Insertar Seguir historia
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