karyan2 Nicolas ferrer

Jonah nunca ha tenido suerte en el amor, su parejas siempre lo abandonan e incluso su último novio lo engañó con su mejor amiga, desde entonces su vida se ha vuelto deprimente y su futuro negro, pero un día conoce a Haidar, un hombre casi salido de un sueño y del cual Jonah se enamora. Parecia que su futuro amoroso no iba a ser tan oscuro... Excepto tal vez porque Haidar no es un hombre normal....


LGBT+ No para niños menores de 13.

#drama #terror #aventura #ficcion #misterio #aacion
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Prologo: noche de fiesta

"El diablo y el Dios lanzan la moneda que da inicio a su condenado juego, quien ganará y quien perderá, el resultado no es de importancia para nosotros simples piezas en su eterno juego..." El Escondido Profano/ verso de las "Profecías Iluminadas" .

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La música era estruendosa, las luces cegadoras y habían demasiadas personas gritando, aquel lugar parecía un calabozo de tortura.... Aquel tortuoso lugar era un club.... Y Jonah odia los clubes.


Había pasado un mes desde que Jonah había encontrado a Brandom (el hijo de puta de su ex-novio) teniendo relaciones sexuales con su mejor amiga Lysa (la otra hija de puta) y lo peor de todo... es que había sido en sido en su propia casa!!!!.


Jonah había invitado a sus amigos a su casa para pasar una noche de películas y videojuegos, había invitado a Carlos, Franco, Dorian, a su hermana, a su novio Brandom y a Lysa, que como siempre había invitado a sus otros amigos sin avisar. Todo había sido normal, habían visto el resplandor ya por décima quinta vez (a Jonah le encantan las películas de terror) y Carlos y Jonah llevaban treinta partidas seguidas de Mario Kart sin parar, una noche como cualquiera.... Hasta que Jonah decidió ir a buscar su teléfono en su cuarto y los encontró... Los muy hijos de puta se revolcaban como animales en celo, y Lysa gritaba de placer, era un milagro que no los hubieran escuchados.


—¡Pero que mier....! —grito Jonah sorprendido.


—¡No, Jonah, no es lo que parece...! —Lysa trataba de explicarle como todo era un malentendido, claro, mientras seguía encima de Brandom.


Jonah había sacado a patadas a Brandom, Lysa y todos sus amigos de su casa. Jonah estaba furioso y Brandom había tratado de calmarlo. «Cariño no» o «te lo puedo explicar» y muchas otras frases parecidas, eso sólo hizo que se enojara más y por una vez había sido el quien había terminado la relacion.


—¡Por mi te puedes coger a tu puta madre, pero no en mi casa! —Era la primera vez que Jonah había gritado tanto. Brandom se había ido sin discutir después de eso pero Lysa no se lo tomo muy bien. Se había quedado fuera de su casa llorando por varias horas. Jonah estaba enojado, pero también destrozado y al igual que Lysa, no paraba de llorar y por un momento pensó en dejar entrar a Lysa para que pudieran hablar.


—La muy perra no se merece siquiera ver tu cara, te lastimó sin ninguna vergüenza, por mi que se pudra llorando —Había dicho su hermana, Clara, que casi había sacado un bate para golpear a Brandom cuando se entero de lo que había hecho.


—Pero suena tan triste... —Carlos, su mejor amigo, por otro lado siempre era inocente y nunca le gustaba tratar mal a las personas.


Aquella noche lo había pasado muy mal, pero por suerte tenía a Carlos y Clara para consolarlo. Un mes había pasado sin volver a hablar con Brandom o con Lysa, que había seguido tratando de disculparse, hasta que un día simplemente dejo de intentarlo.


Jonah había confrontado su situación de la mejor forma posible, y con la mejor forma posible se refería a llorar todas las noches, comer helado como si no hubiera mañana y llorar e ir al gimnasio a hacer ejercicio... Y llorar. Brandom había sido el séptimo novio en cinco años con el que había terminado y tantas rupturas habían dejado a Jonah bastante mal. Todo había sido peor cuando su hermana había descubierto que aquella vez no había sido la primera y que se llevaban viendo varias semanas. Aquello puso mas triste a Jonah y Clara casi estalla de furia.


—¡Vamos, no puedes estar toda la vida así! —Le había dicho Clara, Jonah llevaba varias semanas deprimido— ¡Ya se que podemos hacer!!


—¿Que? —Le había dicho Jonah mientras se bañaba.


—¡Salgamos a divertirnos!, ¡Ponte un poco de ropa y vayamos a buscarte un poco de diversión! —Clara siempre había sido muy distinta a Jonah, el era mucho más tímido, callado y disfrutaba pasar sus días libre jugando videojuegos, mientras que ella, que era dos años menor que el era mucho más enérgica, alegre, social y por sobre todo, mejor con los chicos que Jonah. Mientras que Jonah a sus veinticinco años sólo había tenido siete novios, ella había tenido tantos, que ni siquiera se acordaba los nombres de la mitad.


Aquella noche, Jonah se había puesto unos pantalones simples, una camisa y una chaqueta de cuero negra, algo bastante simple, comparado con su hermana que bestia como una modelo, una mujer de ébano con unos pantaloncillos demasiado pequeños, y un top ajustado que le sobresaltaba el pecho. Claudia le había preguntado a Jonah si quería usar maquillaje, pero la había rechazado, puede que fueran gay, pero nunca le había gustado el maquillaje, siempre había pensado que parecía un payaso cuando lo usaba. A Jonah le gustaba tanto vestir simple, que su hermana le llamaba «Café sin azúcar».


Claudia había invitado a Franco y Dorian, que eran amigos de ambos y también invito a varios de sus amigos, incluso había invitado a Carlos, a pesar de que había peleado resistido para no ir, al final acepto.


Habían ido a un club llamado «The Honey Body», el cual para sorpresa y disgusto de Jonah era un club gay. Aquello fue un mensaje bastante claro de lo que pretendía Clara, probablemente quería buscarle a Jonah una aventura de una noche y claro, de paso, Clara podría bailar con un montón de chicos guapos sin preocuparse.


Habían apartado una mesa privada en uno de los rincones del club y lo primero que su hermana había hecho, era claro, pedir varias botellas de cerveza y beber.


—¡Hoy yo invito! —grito su hermana mientras se tomaba una botella de un solo golpe— ¡Vamos a divertirnos un poco!... —Y eso habían hecho, o al menos su hermana y sus amigos que habían ido a la pista de baile y habían bailado por varias horas seguidas mientras que Jonah y Carlos se quedaban en la mesa sin hacer nada más que intentar conversar un poco, pero ni siquiera eso podían, ya que la música era tan fuerte que no podían escuchar nada.


Aquel lugar ponía de los nervios a Jonah, le recordaba a sus ex-novios que siempre lo llevaban a clubes a festejar un poco, pero que siempre se quedaban impresionados cuando Jonah les decía que no sabía bailar y no le gustaba, aquello siempre les desagradaba, era como si por ser gay eso significará que le debería gustar festejar y salir a clubes, todos eran iguales, excepto claro, Brandom... El había sido el único que nunca lo llevaba a lugares que no le gustaban y nunca trataba de obligarlo a que le gustarán otras cosas... Pero también había sido el que le había roto el corazón. Jonah estaba un poco enojado, no con su hermana,si bien es cierto que aquella salida para animarle era una simple excusa para salir de fiesta sin que sus padres se preocuparan, Claudia siempre había sido un apoyo enorme para Jonah, en los momentos más difíciles siempre tenía a Claudia que lo controlaba y Carlos que siempre se quedaban a su lado, sin importar que, aquella noche era un ejemplo, Carlos estaba tan nervioso, que se la pasaba mirando en todas direcciones. No, Jonah estaba enojado consigo mismo, siempre era la misma historia, se deprimida porque algún chico lo dejaba, se pasaba unas semanas con depresión y luego volvía a lo mismo, a veces sentía que no hacía nada en su vida y siempre era usado por otros, incluso por Lysa, que había sido su amiga desde que tenían 6 años, siempre se aprovechaba de el, cada vez que salían era el quién pagaba y ella siempre era quien elegía los lugares a donde iban y siempre que en el trabajo cometía un error, era Jonah quien debía sacarla del problema y lo peor de todo era que siempre que a Jonah le gustaba un chico, Lysa se lo llevaba a la cama a pesar de saber que a Jonah le gustaba... Aunque claro, Lusa nunca se había acostado con sus otros novias cuando ya estaban en una relacion... O al menos que el supiera. Jonah siempre debía complacer a los demás y se odiaba por eso.


Cada vez que Jonah pensaba en eso, se enojada mas y aquel lugar solo empeoraba las cosas. Pasaron varias horas hasta que su hermana salió de la pista y se sentó en su mesa.


—Y bien, ¿Estas disfrutando hermanito? —Pregunto Clara, estaba sudada, respiraba agitadamente y tenía escarcha por ti el cuerpo—. Y bien, ¿Has visto algún chico que te guste?


—Y... Yo, no, no he encontrado ningún chico —Jonah estaba un poco estresado, era sábado y normalmente los sábados descansaba en su casa jugando videojuegos en vez de estar en un lugar como ese.


—¡Claro!, ¡Eso es por que llevabas casi cinco horas sentado en esta mesa sin tratar de hablar con nadie ni bailar, deberías de divertirte! —Clara se levantó y agarró a Jonah por el brazo- vamos hermanito, vamos a bailar!!


Clara llevo a rastras a Jonah a la pista, lo llevo cerca de donde estaban sus amigos bailando.


—¡Y bien, vamos a bailar! —Le gritaba su hermana mientras se ponía a bailar. Jonah comenzó a mover su cuerpo de un lado a otro, tratando de imitar a su hermana. Aquello no era muy divertido e incluso era un poco vergonzoso, aunque Clara por otro lado parecía divertirse porque minutos después se acerco a un tipo y comenzaron a bailar muy pegados y de una manera un tanto sexy y vulgar.


Un hombre se le había acercado a Jonah y había tratado de bailar con el, el hombre se había pegado mucho a su cuerpo y Jonah trato de seguirlo el juego, el tipo era guapo y bailaba bien, pero eso no duró mucho, cuando Jonah había tratado de conversar con el tipo y le había preguntado si era tan de las películas de terror y si le gustaban los videojuegos (algo esencial según Jonah), el tipo lo ignoro y siguió bailando hasta que después de varios minutos pareció aburrirse y se fue a bailar con otra persona.


Jonah no aguanto más y se fue de la pista, decidió pedir unos tragos en la barra. Por suerte la barra de bebidas estaba un poco alejada de la pista y habían pocas personas sentadas, por lo cual era la parte más tranquila del club. El barrendero parecía el típico hípster con lentes y mostacho y barba arreglada, Jonah le pidió una cerveza.


Jonah pensó que era estúpido crear un lugar así para un grupo de personas tan heterogéneo como los gays, era como hacer un club solo para negros o asiáticos, no tenía sentido, no es como si todos los gays salieran de fiesta, el era la vida imagen de eso. Jonah bebió lentamente, estaba cansado y lo único que quería era ir a su casa. A su lado, el bartender hablaba con un hombre.


—Mierda, en serio no me recuerdo el nombre —decía el hombre, tenía una voz gruesa y profunda—. Es esa película famoso, ya sabes, la de zombies en blanco y negro.


—No tengo idea de que hablas.


—Diablos, realmente no te acuerdas, es una película de culto, creo que era la primera película de zombies de la historia —decía el hombre—. Vamos Claud, seguro que la haz visto.


—Amigo, no se quien coño es Claud, pero no me importa de lo que estas hablando.


El bartender parecía incómodo con el hombre y trataba repetidamente de explicarle que no sabía quién era Claud y que su nombre era Frank, en cambio el hombre seguía hablando, como si lo ignorara.


—Puff, que gran fallo Claud, como es posible que no te acuerdes del nombre, si era tu película favorita, es esa donde todos los zombies son increíblemente lentos y las actuaciones son una basura. En serio, necesito recordarme del nombre.


—Amigo, ya le dije que no se quien es Claud y no me interesa si esta buscando el Dorado o lo que sea —dijo al bartender que miraba al hombre con una cara de desprecio—. Tal vez debería dejar de tomar


Pero Jonah pensó que el hombre se veía bastante sobrio a pesar de que su conversación fueran puros desvaríos. Por alguna razón que Jonah no pudo encontrar, decidió meterse en la conversación.


—Creo que te refieres a «la noche de los muertos vivientes» de George Romero —dijo Jonah al hombre. En ese momento el hombre volvió la cabeza hacia Jonah y este se sorprendió, el hombre era mucho más atractivo de lo que parecia. El hombre sonrió a Jonah.


—¡Eso es! —exclamo el hombre—. La noche de los muertos vivientes, que buena película y claro, dirigida por George Romero, claro, el viejo George, ya me acuerdo.


—Felicidades por descubrir el tesoro —dijo el bartender de manera despectiva.


—Claro y como te iba diciendo mi buen amigo antes de tratar de encontrar el nombre, tu madre es tan fea que, ni siquiera los zombies de la Noche de los muertos vivientes se la comerían —dijo el hombre con una carcajada. El bartender frunció el ceño y se fue, por alguna razón aquello también hizo reír a Jonah.


—Vaya que tipo tan desagradable, gracias a Dios que al fin se fue, lleva toda la noche observándome con cara de desprecio, como si me hubiera cogido a su madre —dijo el hombre a Jonah.


El hombre era mucho más guapo de lo que podría pensar, era un poco moreno, con pelo largo y negro y una cara estilizada tenia una nariz mas o menos grande que remarcaba su cara, se veía que el hombre era corpulento, pero no tanto, no debía de tener más de treinta años y tenía el comienzo de una barba que lo hacía ver un poco mayor. El hombre sonreía a Jonah y esto hizo que se sonrojara.


—Gracias chico —agradeció el hombre—. llevaba toda la noche tratando de recordar el nombre, esa era una de mis películas favoritas.


Por alguna razón, Jonah decidió seguir hablando con el hombre.


—Aunque creo que te equivocas, la noche de los muertos vivientes no fue la primera película de zombies ni de cerca —dijo Jonah de una manera un tanto presumida—. Ese honor lo tiene White zombie, con Bela Lugosi como protagonista.


Tal vez Jonah sonó demasiado sabelotodo, porque el hombre comenzó a reírse.


—Vaya chico, se ve que sabes mucho del tema, yo por mi parte nunca me han gustado las películas de zombies.


—¿Entonces porque tratabas con tanto esfuerzo buscar el nombre? —pregunto Jonah—. No creo que fuera simplemente para hacer una broma.


—No... —dijo el hombre y su expresión cambio a una más seria. El hombre miraba a Jonah directamente a los ojos, tenía unos ojos bonitos, de un amarillo con tonalidades de marrón, un color habitual—. Realmente me gusta la película, pero lo que quería saber era el nombre del director, George... Ese es el nombre de mi padre —El hombre tenía una sonrisa melancólica en la cara.


Jonah estuvo tentado de preguntar, pero no le pareció que fuera correcto.


—¿Sabías que en todas las películas de zombies, normalmente los protagonistas mueren? —Jonah seguía hablando por alguna razón—. Esto se considera ya un cliché e incluso muchos hablan de como es una de las razones de porque las películas de zombies están estancadas — Jonah seguía hablando, tal vez porque la situación de había vuelto incomoda. Jonah creía que el hombre no le haría caso, pero en vez de eso le sonrió, aquella sonrisa era cálida y agradable.


—Si, las películas de zombies ya no son lo que eran antes —afirmo el hombre—. Aunque también les pasa lo mismo a todas las películas de terror, el género está bastante sobre explotado, ya no hacen películas como el resplandor.


—Al fin alguien con cerebro —dijo Jonah—. Todos están tan obsesionados con películas al estilo la bruja de Blair o actividad paranormal.


—Aunque tienes que aceptar que esas películas dan miedo.


—Pero sólo por el factor sorpresa, esas películas se basan enteramente en esperar constantemente a que de la pantalla salga algún scream o un sonido fuerte que asuste a los espectadores.


—Seguro que si, es como la saga entera de Annabele, Ojalá no hagan más películas de esa maldita muñeca.


Jonah y el hombre estuvieron hablando durante varios minutos, aquello lo hizo distraerse un poco, el hombre no era un cinéfilo de películas de terror, pero al menos se defendía, además, mientras más hablaban, más cosas notaba Jonah del hombre, tenía una cicatriz en la frente que la cubría con su pelo y otras cuantas en los brazos, tal vez el hombre fue soldado, cuando el hombre reía, Jonah se sonrojaba, por alguna razón, cada vez que sonreía, a Jonah le parecía más atractivo.


Hablaron por una hora entera, no sólo de películas de terror, pero también de otros géneros... Y por alguna razón, Jonah comenzó a llorar. Fue casi de la nada, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. entonces Jonah se dio cuenta que era la primera vez en un mes que en una conversación no pensaba en Brandom o Lysa. El hombre se quedo mirando a Jonah sin decir nada, tenia una cara seria y no mostraba ninguna expresión.


—Sabes, yo no soy el mayor fanático de las películas, pero mi padre si lo era, todos los fines de semana el viejo nos obligaba a mi madre y a mi a ir al cine y ver cinco películas que no hayamos visto y cuando llegábamos a casa, se ponía a ver repeticiones de sus películas favoritas. —El hombre hablaba con nostalgia en la voz- como le encantaban las películas de terror, Romero era su director favorito, decía que el hombre era un genio... —El hombre se quedo un rato mirando a Jonah sin decir nada—. Murió hace ya varios años, murió atropellado por un alcohólico después de que casi nos atropella a mi madre y a mi, mi padre nos empujo y recibió el impacto, por suerte nunca tuvo la oportunidad de ver las malas películas que crean ahora, probablemente le habría dado un infarto —De repente el hombre puso su mano encima de la de Jonah y este sintió la calidez de su mano, era agradable y se sentía bien, el hombre sonreía de una manera cariñosa.


Jonah entonces rió en carcajadas, que tonto se sentía, su historia sonaba un chiste comparada con la suya.


—Mi nombre es Haidar —dijo el hombre de repente, con su mano aun sobre la de Jonah.


—Yo soy Jonah y ciertamente mi vida no es tan miserable como parece...


Después de eso Jonah y Haidar hablaron por otras dos horas, Jonah le contó lo que le había pasado, no estaba seguro porque se lo contaba a un extraño, pero hablar con Haidar era agradable, también hablaron de otras cosas, mayormente de películas y libros, al parecer su autor favorito es Stephen King, el mismo que el de Jonah. Por fin Haidar se había levantado y se preparaba para irse.


—Bueno, creo que ya es bastante tarde, debería irme, fue un gusto Jonah, espero que puedas mejorarte, recuerda, no le debes nada a esos idiotas, ni siquiera lagrimas.


Haidar se despidió y se alejo, pero antes de que saliera del club, Jonah se le acerco.


—Mmmm, Q... Queria saber si Po... Podrias darme tu numero de teléfono —Jonah se sintió estúpido preguntando mientras tartamudeaba, creyó que Haidar lo ignoraría.


—Claro, me encantaría —dijo Haidar mientras sacaba su teléfono, tuvo que revisar el teléfono para saber su numero, según el el teléfono era nuevo y aun no se recordaba el numero.


—T... Tal vez podría llamarte alguna vez, si te parece —Jonah seguía tartamudeando como un idiota—. Tal vez para seguir hablando de películas o de lo que quieras.


—¿Por que crees que te estoy dando mi numero? —pregunto Haidar mientras se reía, entonces se despidió finalmente y se fue del club, Jonah estaba rojo como un tomate de la vergüenza.


Al final Jonah regreso a su casa después de que Haidar se habia ido, Carlos lo habia acompañado mientras su hermana se había quedado a festejar. Era bastante tarde, tal vez las cuatro o cinco de la mañana, Jonah al final la había pasado mejor de lo que esperaba, Haidar había sido una distracción bastante agradable, además de atractiva.


Cuando Jonah estaba preparándose para irse a la cama, recibió un mensaje que decía: «abre la puerta».


—En serio, es que esa chica nunca se acuerda de llevarse sus llaves —dijo Jonah molesto, se paro y con dudas de dejar a su hermana dormir fuera de casa o acostarse y olvidarse de ella, tuvo que usar todas sus fuerzas para ir a la puerta, después de todo, gracias a ella había conocido a Haidar. Clara tocaba la puerta insistentemente.


—Sabes, tal vez debería convertir tus llaves en un collar, así no se te olvidarían —dijo Jonah mientras abría la puerta a su hermana... Pero la persona afuera no era su hermana, era un hombre con traje negro y unos lentes de sol, tenia el pelo amarillo claro... Y el hombre apuntaba a Jonah con un arma... Jonah no pudo pensar en nada en aquel momento, lo único que hizo fue mirar el teléfono de su mano y se dio cuenta que el mensaje no era de su hermana... Era de Haidar...


—Debes venir conmigo, pequeño caballo —dijo el hombre con el traje, después de aquello, Jonah no recordaba nada, todo se volvió negro y cuando volvió a estar cociente, ya no se encontraba en su casa, estaba en un extraño cuarto amarrado a una silla.


Jonah estaba muerto de miedo...

4 de Septiembre de 2020 a las 16:01 0 Reporte Insertar Seguir historia
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