17sanchezmael Mael Sánchez

Cuento Infantil que narra la historia de "Donjuán y Buenamoza"... ¡Y el zapato encontró a su horma! El Amor que se cuenta en una historia simpática y graciosa, donde el príncipe holgazán y la doncella hacendosa de encuentran y se enamoran. Registro de Propiedad Intelectual.


Infantil Todo público.
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Donjuán y Buenamoza

Existió una vez el reino de un Rey bondadoso y justo, todos solían llamarlo el buen Rey de la generosidad sin igual. El noble Señor tenía un hijo que verdaderamente era un galán, todas las chicas casaderas soñaban con poderlo conquistar y ser la princesa que este joven apuesto quisiera desposar.


El príncipe era de porte sereno y jovial, de modos galantes al hablar y caballero valiente sin par. Pero mortal al fin, el príncipe algún defecto debía tener y que sabía ocultar muy bien.


Dentro de los predios del castillo era un valiente guerrero, practicando todo el tiempo las artes del combate para defender el reino que un día habría de heredar. Pero como nadie es perfecto, en sus momentos de libre albedrío era un inútil a todo dar, un dormilón incansable y un absoluto holgazán, retozando en los jardines pasaba los días viendo flores y aves cantar, inspirándose y creando versos para a las damiselas enamorar.


El Rey en su mortificación pasaba las noches en vela para dar una lección al sinvergüenza Donjuán, pues era urgente corregir el defecto que tarde o temprano se habría de develar, avergonzando a su majestad y a todos sus adeptos, alborotando habladurías de su reinado singular.


De nada sirvieron consejeros, adivinos ni hechiceros, a nadie se le ocurría nada para corregir al truhán con acierto certero. Cavilando, cavilando, una estupenda idea se le ocurrió al Rey, envió a su fiel asistente en secreto a buscar en los dominios del reino y en los territorios vecinos también a la joven casadera más hermosa y hacendosa que preparo le pudiera poner.


El Rey estaba seguro que el príncipe al verla quedaría prendado con el corazón flechado de amor. Si la chica era encantadoramente bonita, entonces el mandado completo estaría hecho, la fórmula perfecta seria para enderezar al príncipe haragán, poniéndolo en cintura a trabajar.


Pasaron unos meses y el pobre emisario busca que busca, pero la susodicha chica no aparecía. Un buen día de primavera iba muy cansado por el camino encandilado por el sol inclemente que tras largos días de travesía su piel había tostado de blanca tornándola a un marrón colorado.


El pobre hombre infortunado estaba hambriento y sediento, su cabello negro cambio a blanco por tanta preocupación al no haber encontrado a la mujer en cuestión que debía ser un primor. No podía regresar sin la encomienda hecha, la misión debía ser cumplida o su sentencia estaba resuelta.


Angustiado se arrodillo a un lado del prado y una sencilla oración elevo a Dios, lo hizo con tanto fervor que en las alturas su ruego se escucho


— ¡Dios Mio ayúdame a cumplir esta misión, te suplico me asistas pues en vaya lío me encuentro y solo tú puedes salvarme de este tormento!


No paso mucho rato, la providencia había guiado sus pasos al lugar adecuado, ante sus ojos asombrados su suerte había cambiado, la bienaventurada suertuda en carne y hueso apareció, se había revelado el poder de eso que no se ve pero mueve los hilos del destino, así como el amor que solo se logra con la fe, como alguien dijo alguna vez ­


— ¡Ver para Creer!


Una linda muchacha azarosa cruzaba el camino, al ver al pobre cristiano desvalido se acerco a socorrerlo, le ofreció agua fresca de manantial, le dio pan, Le dio queso y leche cremosa espumosa que lo conforto. Luego de haberse recuperado el hombre converso con la joven quien le contó que vivía en la comarca vecina con su familia en una modesta campiña, la damita era dulce, sincera, afable de forma natural y de noble corazón como el pan.


Lo convido hasta su casa para que pudiese recuperarse y así reanudar su viaje. Fue recibido amablemente por gente sencilla y trabajadora del campo. Conoció a su familia quien amablemente lo hospedo, pasando unos días en el cálido hogar, fue la ocasión perfecta que le permitió apreciar realmente que la hermosa criatura que lo auxilió en el camino era preciosa por fuera y por dentro de alma brillante como un diamante.


Mas sin embargo un defecto había de tener que algunas veces se revelaba sin querer, era que tenía un carácter fuerte como el roble, y al hacerla enfurecer por engaños, traiciones y ardides malintencionados, salía a flote su mal genio, pues ella era buena pero no tonta. Al escucharla hablar furiosa por las injusticias hechas en su contra, hacia a cualquiera estremecer, provocaba echar a correr y no volver a molestarla con algún mal proceder.


El hombre supo entonces que debía sincerarse con las personas que cálidamente lo habían amparado, le contó a la damisela junto a su familia el motivo de su misión viajera. Los integrantes de su amado terruño le otorgaron la potestad a la joven sabia y Buenamoza de decidir su destino. Luego de pensarlo serenamente la doncella hacendosa decidió con acierto escuchar a la razón y al corazón. Simplemente al ver el príncipe en persona y conocerlo sabría si él tal vez su amor podría merecer.


El enviado del Rey la llevo ante la presencia del soberano en secreto, quien muy contento al ver a tan linda dama de buena gana le contó el plan para llevarlo a un hecho. Armaron un plan de estrategia infalible, ella se presentaría como princesa de otra comarca, el príncipe al caer en la trampa del embeleso del amor no tendría otra opción que aceptar su condición, de acompañarla hasta el mismísimo confín del mundo de ser necesario, para ser su esposo y fiel compañero con honor, con jornadas de trabajo para ganarse el pan de cada día como debe hacer cada cual.


Al verla el príncipe Donjuán quedo prendado, solo mirar sus ojitos soñadores, su boquita capullo de flor, su grácil figura y la dulce estampa que la adornaba su corazón hicieron estremecer, la bella dama era un verdadero bombón. El Cupido del amor se unió a la jugarreta flechando su corazón, el príncipe enamorado quedo completamente embelesado.


Por su lado la damisela al verlo supo que era el príncipe soñado que había anhelado, en sus sueños ya se había revelado, más astuta y sensata se propuso averiguar si el muy galán estaría dispuesto a su amor conquistar.


Al transcurrir el tiempo de compromiso y cortejo de ensueño, como en los mejores cuentos de otros tiempos, se consolido el amor pues ambos corazones se encontraron quedando perfectamente complementados. Finalmente los dos enamorados se casaron, vivieron muy felices formando un hogar armonioso como habían soñado.


Sin embargo, como todo no puede ser perfecto cuando su caballero sin armadura la hacía enfurecer, calmaba a la fierecilla dueña de su querer con zalemas y poesías del amor eterno que siempre le habría de profesar…Volviendo entonces el ensueño de la ternura, el afecto devoto y la pasión, disfrutando las delicias del amor.


Pues Donjuán y Buenamoza son el ejemplo de cuando el zapato encuentra a su horma, complementándose los dos a la perfección, nacieron uno para el otro y vivieron felices cual gorriones su gran amor de ensoñación…

3 de Septiembre de 2020 a las 02:44 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Mael Sánchez Hola! En mi tiempo libre una de las actividades que más me gusta es leer, y desarrollar escritos sobre diferentes tópicos. A través de este medio comparto con ustedes mis creaciones. Saludos!

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