neo Christian Altéz

¿Qué sucede cuando el odio supera a la piedad? ¿Qué sucede cuando esa alma tan negra como el ébano, sin posibilidad de luz que la ilumine, decidiera dar rienda suelta a su instinto más oscuro? No, no somos ni seremos capaces de imaginarlo, somos humanos, tan dañinos y ciegos, tan ilusos, entre nosotros nos matamos, matamos por diversión o deporte a los animales, pero a ellos no los sentimos tan valiosos, sus vidas ante nuestros ojos no valen nada, y para algunos, solo son un trofeo, matamos y matamos, hasta al mismo planeta que habitamos, como si tuviésemos otro de repuesto, pero eso no es visto como atrocidad, dice por ahí un texto bíblico: colamos el mosquito y nos tragamos el camello, y así nos horrorizamos ante los crímenes que otro efectúa hacia un igual, negando que sin excepción, la maldad está arraigada a nosotros, aunque lo neguemos con todas nuestras fuerzas. Todo respiro tiene el mismo valor, sabiendo eso continuamos matando igual. La humanidad toda está podrida, caminamos en un mundo donde el tuerto es rey en un mundo de ciegos, claro que nadie será capaz de admitirlo jamás.


Crimen Sólo para mayores de 18.

#sociopata #psicopata #sexo #secuestro #miedo #terror #suspenso #policial #violencia #muerte #asesinatos
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Capítulo uno

La sirena del móvil policial taladró sus oídos. Gritos y llanto de mujer lo obligaron a cubrir su cabeza con el camperon azul que lo abrigaba de esa cruel noche de invierno. Sólo lograban que sintiera más odio. Como alma en pena, se perdió entre las sombras de la noche, alejándose indiferente a los gritos que pedían auxilio.

Llevó su mano a la boca, aún tenía sangre en ella, ignorándola, tomó sus guantes de cuero del bolsillo, y se los puso, ya estaba lo suficientemente lejos, sacudió sus hombros como para ahuyentar el frío y sin detener su paso, fue desapareciendo.

—¡Señora, cálmese por favor! —exclamaba el oficial de policía mientras sostenía a la mujer que se encontraba presa de un ataque de nervios. —Necesito saber detalles de lo sucedido, en qué momento y cómo perdió de vista a su hijo, ¡intente tranquilizarse por favor!

La mujer no podía entrar en razón, los paramédicos fueron de inmediato a atenderla.

La escena más espeluznante que George jamás había visto en sus 15 años de servicio policíaco. El niño de unos 12 años con el cuello desgarrado, como si un animal le arrancara la yugular con los dientes, las ropas rotas eran fiel evidencia de que había estado forcejeando para salvar su vida.

Ambos brazos habían sido fracturados, al igual que una de sus piernas, la cabeza estaba casi destrozada contra las piedras que yacían al pie del árbol del parque, sus ojos, aún abiertos, reflejaban el indescriptible dolor de una muerte espantosamente aterradora.

—¿¡Quién habrá sido el hijo de puta que mató así a un niño!? ¡No puede ser que no lo encuentren! —gruñía con los dientes apretados el comisario Peláez, —¡Gómez! ¿Está cubierta toda el área del parque?

—Sí señor, —informó la oficial Nadia Gómez —todos nuestros móviles están rastreando al asesino más allá aún del perímetro del parque, señor.

—Estas ratas saben bien cómo esconderse, debemos ser más astutos que él —expresó con los ojos vidriosos de impotencia.

Luego de buscar hasta el cansancio al asesino.

La agente Gómez, regresó a su casa pasada la medianoche.

Nadia se metió en la tina caliente suspirando de placer. El día había sido demasiado largo y pesado, su mente intentaba en vano liberarse de la imagen del niño asesinado. Provenía de familia de policías, lo llevaba en los genes, no se impresionaba ante nada, pero lo ocurrido esa tarde, la había sacudido bastante.

Agradecía al cielo que el siguiente día tenía franco.

Luego de haberse relajado con el baño, se tiró en el sofá junto a su gata, la cual se había adueñado de casi todo el espacio, agotada, se quedó dormida antes del final de la película que se había puesto a ver para desintoxicar sus pensamientos.

—Buenos díaaaaaas —La voz cantarina de su hermana la hizo despertar. —Vamos arriba que vine a llevarte a casa, hoy es el cumpleaños de Ted, no puedes faltar.

Nadia se estiró con pereza en el cómodo sillón, ni siquiera se había ido a la cama esa noche.

—Melissa... déjame dormir unos minutos más —refunfuñó. —No señorita, ya son las diez de la mañana, ve a darte una ducha y vayámonos de aquí, Nadia, mamá nos espera y sabes cómo se pone si la hacemos esperar.

—¡Hola cariño! —dijo alegremente Margaret abrazando a su hija. —Qué alegría que hayas podido venir, tu primo Ted va a sentirse muy feliz.

—Ya lo creo mamá, dime ¿dónde está esa sabandija?

—Arriba, jugando con la Xbox con tu hermano.

Nadia era la hermana del medio, por así decir, de tres de los hijos del matrimonio Gómez. Rogers, el mayor, y Melissa, la más pequeña, Rogers tenía un hijo, Roy, de cinco años que era la locura de la chica. Ted, era el hijo menor de su tío Jeffrey, hermano menor de su padre, Y ese día cumplía dieciocho años.

—¡Ven sabandija!

Los gritos de Nadia sobresaltaron al joven, el cual salió corriendo fuera del alcance de su prima, pues sabía lo que le esperaba.

—! Ven aquí cobarde¡, ¡ya te voy a atrapar!

El chico desapareció del alcance de la joven.

—¡Déjalo ya Nadia! —fue el grito de su madre —Ven aquí conmigo, — pongámonos al día, hacía una eternidad que no venías.

—¡Ayy mamá! tan sólo hace diez días —rió la chica.

—Pues para mí es una eternidad, ven, siéntate conmigo un rato —expresó la madre dando palmaditas al sillón caoba para que su hija se sentara a su lado, Nadia disfrutaba muchísimo las conversaciones con ella, nadie la comprendía mejor que su progenitora, pasaban horas hablando, y eso fue lo que hicieron esa noche.

Si quieres odiar un tema musical, ponlo como alarma en tu móvil para que te despierte en las mañanas. Nadia hizo eso y vaya que le dio excelente resultado. Extrañaba despertar sin Ryan, pero cuándo la cama no arde, significa que la relación debe acabar para evitar males mayores, y así fue que lo hizo, luego de tres años de convivencia decidió que lo mejor para ambos, era la separación.

Ryan reconoció que ya no había pasión entre ellos y que en realidad no era culpa de nadie, simplemente se había acabado todo, nada es eterno y los amores "para toda la vida" eran contados con los dedos de una mano, y ellos no estaban en esa mano, así que, de común acuerdo, decidieron separarse, eso no quitaba que extrañara el aroma amaderado de la fragancia que usaba, o su abrazo para dormir, ya pasaría esa etapa de nostalgia, era muy pronto, dos meses de su separación, no le podía exigir más a su corazón, a pesar del fracaso amoroso, existía un gran cariño entre ambos eso era muy bueno y poco común entre ex parejas, pensando esto y sin más remoloneo, dio un salto fuera del somier y se metió en la ducha, abrió el grifo y dio un gemido de placer al recibir en su cuerpo, el agua caliente, esa mañana tenía mucho trabajo, y esperaba que no se le complicara con algún caso "extra".

No existe el conocimiento suficiente como para poder ser precisos, de la maldad que puede albergar la mente de un ser humano, o quizá elegimos ignorarlo.

Sabemos de noticias que nos horrorizan, no podemos explicarnos cómo es posible que actos que nos llenan de espanto, puedan ser llevados a cabo por alguien. No podemos entender, no está dentro de nuestra lógica, sólo podemos preguntarnos cuando vemos cosas así es: "¿cómo pudo ser capaz?" y ahí quedamos, congelados ante la idea de que un ser humano pueda matar, violar, torturar y vaya a saber cuánta crueldad más, muchas veces en repetidas ocasiones, como si no existiese ningún tipo de sentimiento que logre hacer que la persona se detenga.

De más está decir que dentro de los actos más espeluznantes, se ve involucrada alguna enfermedad Psiquiátrica, que lleva al enfermo a realizar tal o cual atrocidad.

En el fondo queremos creer que "todos" estos hechos son producto de mentes desquiciadas.

No obstante, parece no ser así, más adelante veremos eso, lo que ocurre es que al no comprender y al ver inadmisibles las razones que llevan a un individuo a cometer tales acciones, inmediatamente va al cajón de los "psiquiátricos", porque no somos capaces de aceptar la basura, lo desalmado que puede llegar a ser un igual a nosotros, no lo aceptamos, la sociedad lo descarta, es "un loco", no pertenece a nosotros. Sin embargo y para sorpresa de muchos, debemos aceptar que parte de esa escoria, por más mínima que sea, habita en cada uno, nacemos con un instinto que es controlado, con mentes que van siendo formadas escrupulosamente para vivir en sociedad, pero ¿qué sucede cuando lo que verdaderamente habita dentro de un ser, quiere revelarse contra todos los principios aprendidos, cuando ya no importa ir contra toda esa honradez y rectitud que le inculcaron desde muy temprana edad? Si es que nació dentro de una familia bien constituida, de no ser así, si llegara a ser un hijo de la calle solo aprendería de ella.

¿Qué sucede cuando el odio supera a la piedad?

¿Qué sucede cuando esa alma tan negra como el ébano, sin posibilidad de luz que la ilumine, decidiera dar rienda suelta a su instinto más oscuro?

No, no somos ni seremos capaces de imaginarlo, somos humanos, tan dañinos y ciegos, tan ilusos, entre nosotros nos matamos, matamos por diversión o deporte a los animales, pero a ellos no los sentimos tan valiosos, sus vidas ante nuestros ojos no valen nada, y para algunos, solo son un trofeo, matamos y matamos, hasta al mismo planeta que habitamos, como si tuviésemos otro de repuesto, pero eso no es visto como atrocidad, dice por ahí un texto bíblico: colamos el mosquito y nos tragamos el camello, y así nos horrorizamos ante los crímenes que otro efectúa hacia un igual, negando que sin excepción, la maldad está arraigada a nosotros, aunque lo neguemos con todas nuestras fuerzas.

Todo respiro tiene el mismo valor, sabiendo eso continuamos matando igual. La humanidad toda está podrida, caminamos en un mundo donde el tuerto es rey en un mundo de ciegos, claro que nadie será capaz de admitirlo jamás.

30 de Agosto de 2020 a las 06:56 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Nataly Calderón Nataly Calderón
Buen inicio, me parece una interesante narración.
~

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