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A
Arel Torres


Jeon Jungkook está en el clóset. Algo así como muy, muy profundo. Salir de ahí es algo aterrador. Pero de todos modos, ¿Por qué querría salir cuando puede tomar el té todos los días con Aslan? Pero si hay algo que no lo deja respirar dentro de ese clóset, es que sus amigos quieran hacerla de cupido presentándole chicas "lindas". ¿Cómo decir sutilmente que eres gay sin que tus amigos enloquezcan?


Fanfiction Bandas/Cantantes No para niños menores de 13.

#comedia #gay #lgbt
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Uno

La universidad era lo más malditamente estresante que existía en esta vida.


Jungkook era un chico responsable y de hecho le gustaba estudiar, era algo así como un nerd, pero incluso él sentía esa tentación de tirar todo a la mierda cuando pasaba junto a un bote de basura con sus libros escolares en las manos.


A su segundo año de Idiomas, y dominando ya de manera fluida el inglés, francés y japonés y un poco de español (dialecto castellano, más que nada), no quería nada más que tirarse en su cama y dormir hasta el año siguiente. Le gustaba la carrera que eligió, se le daba bien aprender idiomas e incluso era bueno con los acentos, su acento coreano no estaba tan marcado como el resto de sus compañeros al momento de hablar otro idioma, no recordaba haber sacado menos de 98 aciertos de cien en todo lo que iba de universidad y siempre sacaba nota perfecta en los exámenes orales. Era el mejor de todas las clases que cursaba. Italiano, Francés, Alemán, Jeon Jungkook iba siempre al frente de las listas de calificaciones.


Pero en serio, ¿Por qué el español tenía que ser tan malditamente complicado? La clase de chino era mil veces más fácil. En chino, tenía un solo significado: flatulencia. En español, dialecto mexicano, pedo significaba de todo: flatulencia, problema, onda, asunto, situación, cosa, ¿qué rayos tenían los mexicanos que les gusta pedorrear todo? Él estaba más que confundido cuando su profesora de español y él entablaban una conversación en español como mini examen sorpresa (examen para el cual él creía estar preparado) y la mujer había simplemente decidido comenzar con un "¿Qué pedo, compa?".


Su respuesta fue un: "¿Tiene problemas estomacales, profesora?", y la maestra malditamente se rió antes de explicarle todo el asunto de los pedos en México.

Había sacado un ocho por todas las confusiones que tuvo con los pedos aún después de la explicación, y esa era la calificación más baja que Jungkook había sacado desde que ingresó a la universidad.


Justo ahora estaba irritado, ligeramente decepcionado de si mismo, y llevaba unos cuantos libros de origen latino en su idioma original en los brazos: su manera de estudiar. Crónicas de una muerte anunciada encabezando la pila de siete libros. También buscaría más tarde algunos libros en español en algunas de las aplicaciones de libros que solía frecuentar en su tiempo libre (el porno gay escrito era su placer culposo desde que descubrió que los penes no sabían nada mal).


Tenía que mejorar su español, la profesora Torres había dicho que el siguiente examen de parcial estaría en dialecto mexicano y él malditamente no estaba listo ni dispuesto a sacar otro ocho.


El plan en su cabeza de lo que haría todo el fin de semana estaba más que claro: iniciando por hoy, viernes, él prepararía nueve envases completos de fideos instantáneos para no perder tiempo cocinando, pondría reproducción aleatoria en su teléfono luego de encender su bocina Bluetooth y leería todos esos libros, de inicio a fin. Una vez terminara esos siete libros que sacó de la biblioteca, él continuaría con los que escogió en Internet. Ese sería todo su fin de semana. Mañana pediría la despensa completa por rappi y así no tendría que mover su trasero de su cama más que para ir al baño y no despegaría sus ojos de aquellos libros ni de su teléfono más que para dormir. Tendría que buscar primero que nada sus gafas de lectura, esas que había perdido en el desastre que era su habitación hace un par de semanas, porque sus ojos ni de broma resistirían su magnífico plan sin ayuda. El oculista ya le había advertido que estaba a un paso de usar gafas con aumento si no cuidaba su vista.


Estaba tan concentrado en lo que haría al llegar a casa, que ni siquiera se dio cuenta de que HoSeok le estaba llamando desde hace ya un buen rato. Solo se percató de la presencia de su mayor cuando este le tocó el hombro, logrando asustarle lo suficiente para dar un grito poco masculino y dejar caer los libros al suelo junto con su teléfono, el cual también llevaba en la mano mientras buscaba los libros en Internet.


¡Chingada madre contigo, HoSsok! — exclamó en español, porque eso era en lo que venía pensando, en la clase de hoy, y la profesora se había centrado en el dialecto mexicano.


Hoseok lo miró raro. — ¿A qué demonio acabas de invocar?


Hoseok no estudiaba idiomas. Él era dos años mayor e iba en el curso de MBA (Maestría en Administración de Empresas) de medios publicitarios, al otro lado del campus, por lo que Jungkook no entendía qué rayos estaba haciendo en la facultad de Idiomas.


— Nada, nada — negó, sacudiendo la cabeza y tomándose el puente de la nariz con los ojos cerrados. — Lo siento. ¿Qué querías, Hyung?


— Um... — Hoseok se rascó la nuca- — . La verdad es que ya lo olvidé.


Jungkook le dio una mirada estresada. No tenía tiempo para esto.


— Bueno, pues cuando recuerdes — dijo Jungkook, agachándose para recoger los libros y su teléfono — , me mandas un mensaje. Justo ahora tengo muchas cosas que hacer, así que me retiro. Adiosito, besitos en la-


— ¡Ya recordé! — Hoseok exclamó — . Los chicos y yo iremos por una pizza justo ahora. ¿Quieres venir?


A Jungkook se le hizo agua la boca. Diablos si, si quería ir. Pero, por desgracia, ese ocho no le permitía concentrarse en otra cosa más que estudiar más y más español. Trató de convencerse mentalmente de que justo ahora tenía más ganas de comer aburridos fideos en lugar de una sabrosa pizza.


— Lo siento Hyung, no tengo tiempo para eso ahora. Será la próxima — dijo, recogiendo el último libro y poniéndose de pie. La Celestina era quien encabezaba su pila de libros ahora.


— ¿Qué tienes que hacer? —Hoseok preguntó, caminando junto a Jeon cuando el menor comenzó a mover sus pies. — Luces tenso.


— Saqué un ocho en español — resopló Jungkook en un quejido.


Hoseok se le quedó viendo, como si no entendiera el problema.


— ¿Eso es todo? — dudó — . ¿Qué tiene de malo sacar un ocho? Yo obtuve un siete en mi último examen, pero la vida sigue.


Jungkook lo miró horrorizado.


— De ninguna manera —dijo, sacudiendo la cabeza —. Un nueve punto cinco puedo aceptarlo, incluso un nueve, pero un ocho es realmente intolerable. Significa que apenas pasé un poco mejor que de suerte, que no entendí del todo el tema, que no todo está claro, necesito pasar definitivamente y sin duda alguna. Un ocho no es aceptable.


—Oye, el español es difícil —Hoseok dijo, poniéndole una mano en el hombro —. Yo solo sé decir Grashias, y ni siquiera estoy seguro de estarlo pronunciando bien.


— Y no lo haces, de hecho es "gracias", con c. Se pronuncia como una s.


—Cállate chiquillo castroso, no te pregunté —Hoseok le dio un golpe en la nuca, haciendo al menor rodar los ojos. — ¿Qué tienes que hacer ahora?


— Um, estudiar — el menor dijo en tono obvio, mostrando los libros.


— ¿Tienes examen el lunes?


— No, es la próxima semana.


— ¿Entonces te lo dejaron de tarea?


— No tengo tarea, yo debo estudiar — Jungkook recalcó —. No puedo obtener otro ocho, debo mejorar mi español.


— Pero llevas rechazando salidas desde hace meses, ya no recuerdo la última vez que salimos juntos — él hizo un puchero, mirando con súplica a Jungkook.


— Fue hace tres meses, salimos a desayunar. Heechul Hyung se ahogó con un huevo duro y un tipo raro con barba de chivo lo aplastó hasta que el huevo salió volando y salpicó a una pareja cuando aterrizó en la sopa de la chica.


— Ah sí, fue divertido — Hoseok sonrió, recordando ese día. Heechul dijo que el tipo-chivo le había dado un arrimón.


— Saldremos cuando finalice el curso de español Hyung, lo prometo.


Hoseok se detuvo un momento, pensando.


— ¡Pero aún te quedan cinco meses!


Jungkook se alzó de hombros, viéndolo.


— Lo siento, debo estudiar.


Y dicho eso el menor se alejó, dejando a mitad del pasillo a quien ha sido su mejor amigo desde la secundaria.


Hoseok hizo otro puchero. JungKook siempre había sido así, preocupándose al extremo por sacar las mejores calificaciones y dejando todo lo demás a un lado. No podía culparlo, buscar buenas calificaciones era muy bueno, pero Jungkook se encerraba en su propia burbuja y dejaba todo aquello llamado diversión y vida social fuera. Tenía solo veinte años, y nunca había hecho algo más que enterrar la nariz en libros y exámenes. Iba al gimnasio, pero solo porque su padre se lo sugirió cuando se le comenzó a notar la barriga que señalaba que no movía su trasero de una silla para nada.


Jungkook ya no era virgen, pero solo porque hace tres años él le había presentado a Lalisa, la amiga de un amigo que afortunadamente tenía la misma edad que Jeon y que por doble fortuna parecía estar interesada en él. No habían iniciado una relación ni nada de eso, por más que sus amigos y la misma Lalisa presionaron, pero sí habían tenido sexo. O bueno, Hoseok creía que Jungkook había perdido su virginidad con ella. Él obviamente no sabía que Jungkook la había perdido con el coqueto barman europeo del antro en el que le presentó a Lisa, ni tampoco sabía que Jungkook se había negado a tener algo que ver con Lisa en todo sentido porque la intensidad de la chica lo había abrumado y, además, porque luego de haberle dado las nalgas a aquel barman le entró la duda existencial más grande de su vida.


¿Penes o vaginas? ¿Por qué los primeros se veían más atractivos y excitantes que las segundas? ¿Pechos planos o inflados? ¿Por qué le daba repelús pensar en senos, pero pensar en pectorales y pechos planos con bonitos pezones le daba calor? ¿Por qué había decidido ignorar por completo a Lalisa a pesar de su claro atractivo femenino, pero se sonrojó y alegró en cuanto el guapo barman comenzó a coquetearle? Tremenda crisis se aventó el mocoso durante casi un año completo sin que nadie se diera cuenta.


Claramente, tampoco le dijo a nadie cuál fue su conclusión.


Jungkook necesitaba desestresarse, olvidarse de todo por lo menos durante un par de días, tener sexo, tal vez conseguirse una novia, en opinión de Hoseok. El chico necesitaba diversión, relajación.


Y pensando en eso, una sonrisita traviesa se formó en sus labios mientras sacaba su teléfono y marcaba un número. Atendieron a los tres tonos.


— ¿Hyunah Noona? Hey, quería preguntarle algo. Umm, ¿Usted y Dawn están libres este fin?


|★ † ★ † ★|


Se despertó con un sobresalto, apagando la alarma de su teléfono con un brusco golpe.


Acomodó los lentes sobre el puente de su nariz. Al parecer se había quedado dormido leyendo, porque el libro La Celestina estaba abierto casi a las últimas páginas sobre su pecho.


Cubrió su nariz cuando un bostezo lo inundó, usando su mano libre para tomar su teléfono y ver la hora.


09 : 00 AM.


Bien, plan: se lavaría la cara para alejar el sueño y prepararía pan tostado con mermelada y un cartón de banana milk, pondría música y regresaría a leer. Buen plan.


Asintió para si mismo, dejando el libro abierto a un lado y levantándose de la cama con ojos adormilados. Se tambaleó un poco, mareado por recién haberse levantado, y caminó fuera de su habitación hacia el baño. Se tiró una considerable cantidad de agua fría a la cara, llenándose luego de jabón y volviendo a arrojar agua fría


Se dirigió a la cocina, el frente de su playera mojada por la manera descuidada en que se tiró el agua y algunos mechones de cabello aún con restos de jabón, mostrando la poca atención que le puso a su propio reflejo. El suelo bajo sus pies descalzos estaba frío, pero por alguna razón ni siquiera eso lo ayudaba a espabilar del todo. ¿A qué hora se había acostado anoche? O esta madrugada, más bien. Recuerda que fue después de las cuatro, mucho después de las cuatro.


Tomó dos rebanadas de pan de la bolsa sobre el refrigerador y las puso en la tostadora, comenzando a buscar la crema de avellanas¹ en la alacena porque al parecer la mermelada se había terminado y tendría que añadirla a la lista de compras antes de enviarla en línea.


El claxon de algún auto fuera de su casa sonó en el mismo instante que el pan tostado saltó junto a un timbre que anunciaba que está listo para comer. Ignoró el claxon, pensando que probablemente eran amigos del escandaloso vecino que por desgracia tenía y sacó el pan de la tostadora, quemándose un poco por la temperatura y arrojándolo al plato. Su puerta comenzó a sonar con insistencia mientras él abría el frasco de crema.


Miró distraídamente hacia la ventanita en la pequeña isla que separaba la sala de la cocina y que usaba como mesa. La ventana daba vista hacia la puerta, que seguía siendo golpeada.


Le dio una mordida a su pan tostado luego de aplicar la crema de avellanas. La puerta seguía sonando.


Creyó, en su adormilada y aún no del todo activa mente, que los amigos del vecino desmadroso se habían equivocado de casa.


— ¡Jimin vive al lado, idiotas! — gritó con la boca llena, el pan tostado en su boca haciendo que sus palabras sean apenas entendibles.


Los golpes en su puerta se detuvieron unos segundos, segundos en los que él dio otra mordida a su pan tostado, y luego alguien gritó del otro lado:


— ¡¿Quién es Jimin?!


Jungkook vió a su pan mordido, masticando. Buena pregunta, ¿Quién era Jimin? ¿Un mafioso? ¿Un marihuano? ¿Un baboso? Posiblemente lo último.


— ¡Un baboso! — gritó.


Levemente, fue consciente del sonido de algo impactando en la casa de al lado, como cuando abres la ventana de golpe, y luego el grito:


— ¡¿Quién has dicho que es un baboso, baboso?!


Jungkook miró por la ventana de la cocina, que daba a la casa de al lado. Su vecino estaba asomado por la ventana, su cabello color algodón de azúcar estaba revuelto y habían manchas negras alrededor de sus ojo, residuos de maquillaje. Parecía un mapache.


— ¡Mi vecino! — Jungkook gritó, llevando la tostada a su boca de nuevo.


— ¡Púdrete, Jeon! —Jimin gritó, mostrando su dedo medio y cerrando la ventana de un golpe después. Pobres vidrios.


— ¡Abre la puerta, Kook! — gritó quien tocaba su puerta.


Jungkook se lamió los labios, limpiando las migajas de sus labios, y comenzó a moverse hacia la puerta. La abrió, dando otra mordida a su tostada y viendo lo que había afuera.


Hoseok era quien estaba tocando, su cabello castaño claro bajo una gorra y usando pantaloncillos cortos. A su lado estaba Hyunah, con un vestido corto amarillo floreado con escote que se amarraba detrás de su cuello y la espalda descubierta, sandalias con tacones de plataforma y gafas de sol junto a un enorme sombrero de playa.


Ella entró como Pedro por su casa.


— Pase usted — Jungkook murmuró, viendo con recelo a la espalda desnuda ingresar a su habitación, su cueva, su guarida.


Igual no le diría nada, Hyunah era toda una mujercita empoderada que lo mandaría al otro lado del mundo con un solo golpe. Quería seguir viviendo, muchas gracias.


Giró hacia Hoseok.


— ¿Qué hacen aquí? — preguntó viendo tras el castaño. La camioneta gris de Heechul estaba estacionada afuera, con el dueño al volante y Momo, su novia, sentada de copiloto — . Te dije que estaría ocupado todo el fin, no tengo tiempo.


— Uy si, estarás muy ocupado todo el fin — afirmó Hoseok sonriente. Había un tono pícaro en la manera en que habló.


Dando otra mordida a su pan tostado Jungkook ladeó la cabeza, confundido, y entonces Hoseok le tomó de los hombros y comenzó a empujarle, caminando en la misma dirección por la que se había ido Hyunah.


Jungkook caminó de espaldas, viendo a sus pies para que Hoseok no pisara sus deditos desnudos con sus zapatillas deportivas.


— ¿Qué están haciendo? — preguntó una vez Hoseok lo hizo entrar a su cuarto y lo arrojó a la cama. Junto a él, Hyunah metía ropa suya en una maleta. Ella le arrojó unos shorts de mezclilla y una camiseta sin mangas delgada con una camisa de botones turquesa de manga corta. Jungkook se metió el último trozo de pan tostado a la boca y se sacudió las manos.


— Vístete — le dijo Hyunah, regresando a su labor de meter la ropa de Jungkook que sacaba del clóset de Jungkook en una maleta.


¿Él era el único que veía lo raro aquí?


— ¿Para qué? — preguntó viendo con extrañeza la ropa.


Hyunah le lanzó una mala mirada, bajando sus lentes oscuros por el puente de su nariz para que él la mirara a los ojos. Jungkook tragó saliva y comenzó a quitarse el pantalón de dormir.


No le importaba mucho desnudarse frente a ella. Es decir, era Hyunah, ella era casi como su madre. Además, a él en realidad no le interesaban mucho las mujeres.


Mientras se abrochaba el pantalón corto que le llegaba hasta arriba de la rodilla volteó a ver a Hoseok, que parecía buscar algo entre sus cosas.


— ¿Qué buscas? — preguntó, quitándose la playera holgada que usaba de pijama para ponerse la camiseta ligera blanca que le pasó Hyunah.


— ¿Tienes tienda de campaña?


— No, ¿Para qué quieres una? —la sonrisa que Hoseok tenía se hizo más grande.


— Yo no, era para ti. Igual no creo que la necesites, no hay problema — le restó importancia con un movimiento de su mano.


Jungkook asintió dudoso, abrochando los botones de su camisa. Hyunah le echó un vistazo y dejó de buscar ropa.


— No no, así no -negó ella, acercándose al menor y deshaciendo los botones-. Así, bebé, presume tu hermosura — le dijo, acomodando luego el cuello de su camisa turquesa.


Jungkook se dejó hacer, pero más confundido que antes. No era raro que Hyunah le arreglara la ropa ni le dijera cosas así, ¿Pero ahora por qué?


— Ponte los zapatos — Hyunah dijo, pasándole ahora unas zapatillas deportivas blancas y calcetines.


— ¿Qué estabas haciendo cuando llegamos? — Hoseok preguntó viendo los libros sobre la cama. También vio los nueve envases de ramen picante en la mesita de noche y en el suelo.


— Desayunando — Jungkook dijo, atando sus cordones — . Dejé una tostada en la cocina.


— Yo te la preparo, debes comer algo — Hoseok dijo, saliendo de la habitación.


Jungkook observó con extrañeza por donde se había ido Hoseok, viendo luego a Hyunah, que ahora cerraba la maleta y lo miraba impaciente.


Terminó de atarse el último zapato y se levantó de cama.


— No entiendo nada.


— No hay nada que entender, nos vamos de campamento — dijo Hyunah — . ¿Te lavaste la boca? Hazlo rápido, ya nos vamos.


— No, Noona, tengo que estudiar -se quejó señalando los libros regados en la cama-. Saqué baja calificación en un examen oral, debo mejorar mi español.


— Ocho es aceptable por esta vez, no pasa nada, puedes estudiar el lunes.


— Pero el lunes tendré más cosas encima — recurriendo a su mejor carta, Jungkook comenzó a actuar como un niño. Pateó el suelo en un berrinche y abultó los labios —. Noona...


— Sin peros, Jeon Jungkook — ella negó. Era muy tierno haciendo esas cosas y usualmente le daría lo que quiere, pero ella también se preocupaba por su Jungkookie —. Iremos de campamento todo el fin de semana, te vas a olvidar de todo lo relacionado a la universidad y te vas a divertir. Una vez al año no hace daño, cinco tampoco.


— Pero-


— ¡Ap! — ella le dio una mirada de advertencia — . Ve y lávate esa boca niño, hasta acá huele a muerto.


Puchereando aún con la esperanza de convencerla, Jungkook se dirigió al baño.


Sus esperanzas se fueron al carajo cuando, al salir del baño, Hoseok empujó una tostada con crema de avellana en su boca y luego lo empujó a él fuera de la casa. Antes de darse cuenta, Jungkook estaba cayendo en el asiento trasero de la camioneta de Heechul, justo en la última fila, y Heechul estaba encendiendo el auto.


— Espera, espera, ¡Dejé mi teléfono y mis airpods!


Hyunah, que se encontraba en la fila de adelante entre Hoseok y Hyojong, le extendió un teléfono iPhone con funda de zanahorias kawaii y una cajita morada.


— Lo dejaste en la mesita de noche, los tomé antes de salir.


— Noona, te amo.


— Ow, ya lo sé, mi lindo niñote — ella dijo, acariciando luego el mentón de Jungkook en un gesto cariñoso. Jungkook se dejó hacer y puso la cara más tierna que tenía, sabiendo que Hyunah amaba verlo hacer aegyo.


— Gukkie ama mucho a Noona — dijo, haciendo voz de niño pequeño.


— Noona también ama mucho a Gukkie, grandote hermoso.


Aún disfrutando de los mimos que le daba Hyunah, Jungkook abrió uno de sus ojos. Hyojong, el novio de Hyunah, lo estaba viendo. Jungkook sonrió.


— Hola Dawn.


— Jungkookie —el rubio asintió, rodeando los hombros de Hyunah y haciendo que ella se sentara correctamente antes de recargarse en el hombro de su novio.


Jungkook se recostó en el asiento, resignado a irse con ellos. Igual sería bueno, eran sus amigos Heechul, Hoseok y Hyunah, cada uno con sus respectivas parejas. Eso lo hacía sentirse un poquito solo, ya que era el único soltero del equipo, pero tampoco es como si deseara tener una pareja.


O bueno, en ocasiones si quería una, en esas ocasiones en las que estaba solito en su casa necesitado de amor, comprensión y ternura, con la computadora portátil en el regazo y su mano moviéndose rápidamente sobre Gukkie Junior, dándole la atención que pedía.


A veces incluso perdía su tiempo pensando en cómo sería su pareja, si llegaba a tenerla algún día, dado que Jungkook en serio dudaba despedirse de Narnia alguna vez. A los chicos de ahora les gustaba ser presumidos, que los presentaran como "hola, este de aquí es mi novio", y a Jungkook en serio le aterraba eso. No se veía a sí mismo en un futuro confesando que el pene está más rico que la vagina, y dudaba demasiado que existiera un chico dispuesto a ser presentado como "el primo del hermano del perro del amigo de un conocido del vecino de la hermana de la mamá del cuñado de un compañero de clase".


Pero en el dado caso de que existiera alguien dispuesto a vivir en Narnia con él, le gustaría que tenga su misma altura, porque sería algo tedioso tener que agacharse o ponerse en puntillas para besar a su chico; también le gustaría alguien con la piel no tan pálida, le parecía algo demasiado trillado considerando que toda Corea era más pálida que su trasero. La piel bronceada es más atractiva, un tono dorado miel. Le gustan los lunares, así que sería lindo si su futura pareja tiene lunares. Que sea delgado, pero no tanto. Un cuerpo fuerte y esbelto es atractivo. Oh, y piernas largas. No importa si lo demás no está, siempre y cuando tenga piernas largas, si los muslos están algo gorditos mejor.


Y en cuanto a los roles... Bueno, en la primera experiencia sexual que tuvo fue él quien desarrolló el papel sumiso. Le gustó, no lo va a negar, recibir por atrás es bastante bueno y es muy placentero cuando simplemente abres las piernas y recibes todo el cariño. Luego de eso, consideró que sería el pasivo en cada encuentro sexual que tuviera en el futuro... Luego ocurrió cierto suceso.


Cuando recién entró a la universidad conoció a un chico. Era tan solo un poco más alto, y era muy guapo. Tenía un lunar muy bonito en el pómulo, lo que le dio muchos puntos a favor. Bueno, este chico era bastante coqueto y estuvo tirándole la onda a Jungkook durante un tiempo, luego un día después de clases en el salón de Francés las cosas simplemente pasaron, una cosa llegó a la otra y Jungkook acabó inclinando a Kim Yugyeom sobre su estómago en el escritorio.


Ser el dominante también fue bueno, someter al otro chico y hacerlo lloriquear por su polla, verlo retorcerse de placer y tomarse la libertad de hacer lo que quería sobre el otro. Morderlo, azotarlo, realmente él se sintió nada menos que poderoso mientras Yugyeom le rogaba por más, su mejilla pálida pegada en el escritorio de caoba y su trasero bien en alto mientras Jungkook lo embestía una y otra vez contra el escritorio. Ser el dominante era más que placentero, complacer al otro chico y verlo lloriquear mientras torturaba su próstata con su polla. Yugyeom tenía una voz realmente aguda, cosa que era un poco irritante al tener relaciones pero excitante al mismo tiempo. Consideró seriamente el iniciar una relación romántica con Yugyeom luego de la tercera cogida, creyendo que tal vez era tiempo de salir del clóset y que Yugyeom era con quién pasaría el resto de sus días (Jungkook es un romántico empedernido), pero entonces él se mudó a Tailandia por asuntos escolares y, bueno, Jungkook lo tomó como que era una señal del de arriba para que se mantuviera bien oculto en Narnia junto a su buen amigo Aslan.


Mordió distraídamente la tostada que Hoseok le había preparado, terminandándola poco después, y se puso los airpods color púrpura.


Hablando de roles, él realmente estaba bien con cualquier cosa. Aunque tenía una enorme preferencia por ser el dominante, también le encontraba el gusto a ser dominado. Si le preguntaban, a él le gustaría que su futuro novio fuera sumiso. Sin embargo si resultaba ser dominante o versátil, él tampoco se quejaría.



Luego de encender el Bluetooth en su teléfono le dio a reproducción aleatoria, FRIENDS de Annie Marie y Marshmello iniciando.


Tomó una almohada con estampado de Frozen que por alguna razón estaba ahí aventada (probablemente era de Heechul) y se acurrucó en un rinconcito. No tenía ni la menor idea de a dónde irían, pero considerando que había una llanta inflable en la parte de atrás probablemente irían a un lugar con un río o lago. En Seúl estaba el río Han, pero no se permitía acampar ahí. No conocía ningún otro lago por la zona, por lo que seguramente estarían un buen rato ahí.


Cerró los ojos. Aún tenía algo de sueño. La noche anterior había dormido tarde (o temprano, para el caso) y llevaba haciendo lo mismo toda la semana, durmiendo una sola hora o menos antes de irse a la universidad. Seguramente sus amigos habían querido llevarlo porque se habían percatado de las ojeras en sus ojos. Eso lo hizo sonreír un poco. Sus amigos lo querían y se preocupaban por él, y Jungkook los amaba por eso.


No podía evitar preguntarse si ellos lo querrían igual si se enteraran de la verdad. Si descubrieran que Jungkook no veía a las chicas de la manera en que Hoseok y Dawn las veía, sino que veía a los chicos de la manera en que Hyunah y Momo lo hacían. ¿Lo abrazarían? ¿Lo apartarían? Sea lo que sea, tenía miedo a descubrirlo.

25 de Agosto de 2020 a las 18:17 0 Reporte Insertar Seguir historia
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