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Todo empezó en Seul, una noche en la que se encontraba en una de las discoteca de moda del lugar con sus amigos. Jungkook sigue a un atractivo chico que acababa de conocer por un amigo, hasta que se entera de que era un prodigio; una persona que de alguna había nacido con poderes. Desde ese día, sus destinos se entrelazan entre sí, dando comienzo a una carrera para la salvación del mundo tal y como lo conocen y todo depende de parar a un grupo de personas que intentan revelarse ante cualquier entidad que se inteponga en su camino El tiempo corre en su contra; por lo que deberan ser rápidos, o las cosas no acabarán bien.


Fanfiction Bandas/Cantantes Todo público.

#misterio #magia #fantasía #poderes #yoonmin #jimin #jin #j-hope #hoseok #namjoon #yoongi #jungkook #taehyung #kookv #bts
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¿Chico nuevo?

Era una noche cerrada, una de esas típicas noches de una película de miedo. Hacía frío, un frío invernal, de esos fríos que te calaban los huesos y no te dejaban pensar en otra cosa que no fuera encontrar una zona de confort; de esos fríos que te congelaban los dedos y debías meter las manos en los bolsillos para poder sentirlos. Se acercaba el invierno y eso empezaba a notarse en las calles y en el modo de vestir de las personas; las cuales, habían pasado de ponerse mangas cortas o lindas rebecas, a ponerse abrigos cálidos y largos.

Andaba por las calles a altas horas de la noche, intentado poder pensar en los últimos acontecimientos de estos días. Una ansiedad recorría mi cuerpo a raíz de lo ocurrido y no podía hacer nada en contra de ella.

No había nadie por las calles por donde paseaba, usualmente me daba igual; pero, en estos momentos no hacía nada más que evitarlas, no podía evitar ponerme nervioso entre tantas personas, sin saber quién me podría observar y quién no. Puede que no sea lo mejor andar por calles desiertas, puesto que, si aparecía alguien, podría pasarme algo y nadie podría enterrarse de nada. Sin embargo; en estos momentos donde únicamente busco un poco de paz, no me importa. Andaba por una calle concurrida; donde reinaba el silencio. Era una calle pintoresca con altos muros de piedra donde se entreveían enredaderas y plantas muertas, y las estrechas escaleras tenían la pintura enconchada dándole un aire a esas calles de Europa idílicas; donde, parecía que viajaba unos años al pasado. Donde aún la gente no contaminaba tanto el ambiente y viajaban por coches tirado por caballos, aun existiendo esa imagen mítica de los hombres elegantes con altos sombreros de copa, fumándose un puro y bellas mujeres con extravagantes peinados y vestidos glamurosos.

La plaza a donde fui a parar luego de una larga caminata estaba vacía y en los alrededores se podían ver las mesas de los restaurantes recogidas, junto a las sillas bien apiladas a un lado. Me encogí un poco cuando una ráfaga de viento helado impactó directamente en mi cara, y en ese instante pude sentir como si el aire bajara drásticamente a una temperatura más helada que la anterior, salía el típico vaho cada vez que expulsaba el aire por la boca. Me repetía una y otra vez que era producto de la paranoia desarrollada en estos últimos días, no dejaba de repartírmelo una y otra vez.

Sin embargo; ya no podía de dejar de estar tenso y mirar hacia todos los rincones, hacía las sombras en busca de algo que se saliera de lo normal, en algo que no debería estar aquí. Sentía como las sombras se movían a través de los más recónditos rincones dándole ya un aire tan siniestro al lugar, que usualmente solo correrías de ahí. Pero; yo estaba quieto, como una estatua en mitad de la plaza sintiendo como algo se avecinaba, como alguien se acercaba lentamente a donde me encontraba.

SEMANAS ANTES

Lleve el café hacia mi boca degustando el amargo sabor a cafeína que poseía mi café. Llegaba algo tarde a mi clase álgebra; estaba estudiando una ingeniería informática y estaba en un segundo intenso año. Una carrera que realmente no me gustaba; pero, sí que mis padres amaban por lo que al final de intensas peleas y trifulcas en casa decidí hacerles caso y dejar mi pasión por la psicología en segundo plano.

El primer año, fue un año duro, no veía ni siquiera el final del año académico y cuando acabe, termine con unas pésimas notas, algo que a mis padres no les sentó bastante bien, aun así acabaron por entender que era algo duro y que no podían pedirme más. Pero; no todo fue desvivir por los estudios, ese año conocí a dos chicos, dos chicos bastante raros y misteriosos, amigos de toda la vida, ese tipo de relaciones donde había tanta confianza que a veces daba asco. Eran el cielo y la tierra; completamente distintos, con una forma de ser exactamente opuesta. Hoseok era un chico alegre, una de esas personas que siempre adornan su cara con una hermosa sonrisa, un chico activo y un tanto nervioso; si pudiera incluir algo un poco inquieto, en todo momento debía hacer algo o se ponía algo nervioso, una cosa extraña puesto que cuando tenía que estudiar debía estar sentado sin hacer mucho más que mirar unas fórmulas matemáticas. No obstante; era de esas personas que veías en la biblioteca moviendo la pierna enérgicamente a la par de la música que escuchaba y moviendo con energía el boli con el que estudiaba, dando un poco de envidiaba a aquellas personas que no podían concentrarse. En su tiempo libre, Hoseok amaba el baile, la música y los animales; trabajaba en uno de esas cafeterías donde podías habitar unas horas con un café y unos cuantos de bonitos y juguetones gatitos que quitaban más de una sonrisa a cada uno. A Yoongi lo conocí en un día que tuve que ir al piso de Hoseok para realizar un trabajo de clase, y allí se encontraba tomando una cerveza mientras veía una serie en Netflix, sus ojos gatunos me recorrieron lentamente, y me sentí un tanto intimidado. Luego me entere de que no era tan mala persona como pareció; mientras nos tomamos una pizza de cuatro quesos y unas cervezas Yoongi me contó un poco de su persona.

Yoongi era un chico que había dejado de estudiar una vez pasó el bachiller, su familia constaba de únicamente una hermana con la que se llevaba bien y la que le había ayudado a poder sobrevivir una vez sus padres desaparecieron un día. Decidió irse con Hoseok poco después de que él, le dijera que se tenía que ir de su pueblo natal y como inseparables que eran debía ir con él. Por lo que; Yoongi dejo a su hermana y se fue a vivir con Hoseok, buscando rápidamente un trabajo de camarero en un pub bastante conocido y donde pagaban más que bien, a la vez que por el día vendían canciones a personas y con ello ganaba dinero extra; porque, al ser medio conocido sacaba más que lo que un chaval normal podía sacar de ello. Por otra parte; Yoongi era un chico silencioso, observador e iba antes con la cabeza que, con el corazón, algo por lo que se complementaba tan bien con Hoseok, ayudándole a que se diera cuenta quien es trigo limpio y quien no lo es. Era un chico perezoso en su tiempo libre quedándose tumbado en el sofá durmiendo o viendo algún anime o serie; pero, también podía pasar días metido en su cuarto trabajando en una pieza.

Los dos chicos, eran de las personas más interesantes que había conocido ese año y estaba contento con ello, no podía pedir mucho más en su vida. Siempre quitando el hecho de que aún no había podido tener una relación sentimental con nadie.

Dejé la taza de café en limpia en el armario y miré el teléfono en busca de algún mensaje de Hoseok, Yoongi o algún compañero de clase. Pero únicamente encontré algún par de memes que me había mandado Yoongi antes de quedarme durmiendo anoche. Suspiré y me dispuse a llegar al menos a las dos últimas clases, debó dejar de desvelarme jugando al LOL o a cualquier otro juego, no me hacía bien, puesto que las llamadas eran igual que un susurro luego por la mañana.

Gracias a mis padres que decidieron buscare un piso al lado de la universidad, llegue justo antes de que la maestra de Estadística llegará a clase (una de las clases de primero que no pude sacarme el año pasado). Dejé mis cosas junto a la mochila de Hoseok, que al darme cuenta había alguien más sentado junto a él, debido a que había un par más de cosas que yo no identificaba como de mi compañero. Pero; no le di mucha más importancia, podría ser algún nuevo chico o simplemente alguien que ha querido sentarse al lado de un chico demasiado colorido. Bajé las escaleras en busca de Hoseok, nuestro edificio de estudios era uno de muchos de nuestra universidad y se trataba de una estructura circulares con las escaleras en el centro de las formas circulares y se dividían en unas tres zonas separadas por arcos modernos. Miré para la zona donde los universitarios se concentraban alrededor de las máquinas expendedoras y las mesas de estudio. Sabía que Hoseok estaba por aquí puesto que tenía una insana obsesión con unas galletas en especial que había en las máquinas.

- ¡Jungkook! – escuche su alegre voz a mi espalda.

Me giré, dejando a mi espalda las máquinas expendedoras y vi a Hoseok con su típica sonrisa y con una bolsa de galletitas de chocolate en la mano, tenía la mano extendida por si no lo veía entre las veinte personas que había a mi alrededor. Como si él no destacara con su sudadera de colores fuertes con un león en él y unos pantalones negros bastante pegados. Quité mi sonrisa al ver a su izquierda al que era un chico pequeño y con un pelo de un color rosa llamativo, demasiado mono a primera vista, totalmente de mi tipo. Era un chico que según yo era un poco más pequeño que Yoongi, con una cara de angelito inocente y demasiado bueno para esta sociedad. Pero; tampoco me gustaba juzgar a un libro por su portada por lo que borré rápidamente esos pensamientos de mi cabeza, para darme cuenta lo sexy que iba vestido de negro y cuero entero.

- Hola Hoseok, ¿Cómo han ido las clases? – dije sin dejar de mirar atentamente al chico.

- Bien; ahora te daré los apuntes. Si no te quedaras despierto jugando no te tendría que darte la mitad de los días los apuntes; pero bueno, me tendrá que devolver este arduo trabajo. - Dijo riéndose de mi al ver mi cara sonrojada de la vergüenza. - Por cierto; esté es Jimin, es un estudiante de intercambio. - dijo dándome una mirada un tanto recurrente. – Es nuevo, por lo que no me ha parecido mal decirle que se viniera con nosotros, parecía un cervatillo perdido esta mañana.

- Encantado Jungkook, espero que nos podamos llevar bien. – Sonrió a la vez que cerraba los ojos.

- Seguro que si Jimin. - dije chocando la mano una vez dejo de sonreírme, un gesto que había desarrollado con Hoseok y Yoongi un poco luego de conocernos los tres, era como un gesto que teníamos entre amigos.

El resto de las horas de clases fueron tranquilas, los tres estábamos concentrados en coger los apuntes y no perder el hilo de las clases desde los primeros días, puesto que eso supondría un problema luego cuando llegara el momento de sentarme en el escritorio y ponerme a estudiar. Es lo que suele ocurrir con las personas irresponsables que llegan el primer año pensando que esto sería un camino de rosas, fácil y lleno de fiestas universitarias sin sentido en casa enormes, con chico masados y chicas buenorras que se disponían solo a bailar, reír, beber y follar. Bueno eso no ocurría en la realidad, la realidad simplemente era que tenías muchas asignaturas que estudiar y una beca que sacar. No mucho más.

Los primeros días no solía hacer nada por lo que ahora estábamos comiendo tranquilamente en un bar que le gustaba a Yoongi. Se me hacía raro el hecho de que estuviéramos aquí los tres sin él y su pequeña obsesión por la carne de este bar; pero, sin embargo, aquí nos encontrábamos con Jimin. El cuál había acabado por no separarse de nosotros, algo que había provocado que no se quitara la mueca de mi cara durante los últimos momentos, ya que me hubiera gustado estar tranquilamente con Hoseok, no que ahora por el nuevo individuo bebíamos tranquilamente y en silencio un poco incómodo, esperando a ver si salía cualquier tema de conversación.

- ¿Chicos, os molesto? Podéis decírmelo – dijo Jimin mientras bebía tranquilamente con una mirada que penetraba a Hoseok.

Me mantuve callado mirando a Hoseok que había dejado de beber, conociendo a Hoseok si sentiría algo intimidado por la situación a pesar de ser carismático a veces le costaba entablar conversación si no conocía a la otra persona tal y como le pasaba a cualquier persona. Pero; no le diría nada para que el nuevo integrante del pequeño grupo de amigos no se sintiera incómodo.

- Bueno; si, estamos incomodos, pero no nos molestas. Ya sabes; lo típico que nos sentimos incomodos por no saber entablar conversación. Te iba a decir que no simplemente, para que no te sintieras incómodo. Pero; bueno, da igual. - Hoseok simplemente parpadeo impresionado y le regalo una sonrisa incomoda.

- Ah bueno; no importa entonces. No me siento incómodo, suele ocurrir las primeras veces, ya nos iremos adaptando ¿Verdad, Jungkookie?

Volví a sentir esa mirada penetrante que le había regalado a Hoseok en mí y sentí una leve jaqueca que me hizo simplemente mirarlo y asentir levemente. Sintiendo que se iba al dejar de mirarme, al ver como se acercaba el plato de carne que había pedido Hoseok, y se echaba algunos trozos en un plato tranquilamente, como si nada le perturbase. Hoseok incomodo miraba su plato un tanto extrañado, al ver que el no reaccionaba decidí darle algo más de tiempo y me eché yo mi parte y finalmente eché lo que quedaba en su plato. Él levantó la cabeza de su plato y me regalo una sonrisa, y yo se la devolví para ver si eso de algún modo le servía para tranquilizarlo. El resto de la comida, pasó con el mismo silencio, con la que empezó la comida. Miraba a Jimin como comía, intentado ver alguna anomalía en él, sentía en el fondo que algo ocurría con ese chico; pero, por más que miraba no veía nada, ¿Qué iba a conseguir viéndolo únicamente comer carne?

Nada, no vi nada a parte de sus gordos labios que se abultaban al tener mucha carne en su boca, como comía lentamente disfrutando del momento y del sabor y como se dio cuenta como no le dejaba de mirar. Cuando el chico se tuvo que ir, se despidió formalmente de nosotros y salió por la puerta tranquilamente, sin ni siquiera pagar su parte. Hoseok suspiró rendido había comido bastante y por una parte se sentía bastante satisfecho con su comida.

- Es un chico bastante raro ¿No crees? – dijo Hoseok sacando sus llaves de su mochila he introduciéndolas en la cerradura de la puerta de su respectivo piso.

- Parece alguien bueno; pero, hay algo que hace que desconfíe de él. - hice una pausa al tener que cerrar la puerta. - ¿Qué te ha ocurrido al hablar con él?

- ¿Hablas cuando me he sincerado? – dijo buscando con la mirada a Yoongi. - La verdad es que no lo sé, he sentido la obligación de decirlo porque me había preguntado

Asentí levemente; mientras veía como mi amigo llamaba a Yoongi a grito por el piso. Supongo que habría salido cuando Hoseok vino diciendo que no se encontraba. Ni siquiera le contestaba a los mensajes, por lo que no quiso molestarlo más.

Cuando Yoongi llego a casi era bien entrada la noche, Hoseok y yo nos tiramos todo el día haciendo una maratón de una serie de Netflix que todo el mundo veía en este momento llamada "La casa de Papel". Yoongi se despidió de nosotros y se fue directamente a su cuarto, tenía una cara de pocos amigos, así que suponemos que tuvo que hacer horas extras en su trabajo el día de hoy, por lo que nos dio cosa molestarle y simplemente nos echamos a dormir en el sofá del piso de Hoseok que tenía una forma de L por lo que pudimos dormir los dos bien.

Al siguiente día como novedad pude llegar a primera hora gracias a la insistencia de Hoseok con que me levantase del incomodo sofá donde me dejo durmiendo. Puesto que por la noche el se fue a su cama a dormir, dejándome con un dolor de cuatro demonios en la espalda. Cuando vimos a Jimin sentado en las primeras filas decidimos dirigirnos hacia donde se encontraba para sentarnos, subiendo las escaleras del aula universitaria donde estudiábamos. Cogí mi mochila y la puse a su derecha y me senté soltado un fuerte suspiro, la espalda me estaba simplemente matando.

- Buenos días Jimin, ¿Qué tal el día de ayer? – dijo Hoseok regalándole una sonrisa

- Bien, estuve ordenando los apuntes del día pasado. - dijo abriendo de nuevo su archivador mientras nos enseñaba sus apuntes ordenados.

- Vaya y nosotros todo el día viendo series, haces que me sienta mal. - dijo Hoseok riéndose.

Justo después entro una profesora y comenzamos con unas interminables clases, a las que atendí y casi que me enteré de la materia; no obstante, el dolor de espalda me dificulto el trabajo hasta el mundo que tuve que pedir a un compañero de clase cualquier pastilla. Ahora estábamos en la puerta de la universidad charlando los tres, conociéndonos un poco mutuamente y haciendo una broma que otra. Jimin era un chico tierno y carismático, no tanto como Hoseok; pero, irradiaba un aura que hacía que quisieras estar junto a él por algún extraño motivo, la jaqueca del otro día no la volví a sentir y Hoseok no presentó ningún momento extraño como pasó en el bar por lo que por el resto del día olvidé un poco el hecho de lo raro que se sintió la comida. Paramos de hablar cuando una moto; una Harley negra y reluciente, se paró junto a nosotros.

- Tae, ¿No sabía que vendrías a por mí? – dijo sonriente.

Por otro lado, el chico de la moto se quitó el casco y reveló a un chico de mandíbula cuadrada y con un pelo negro con el carbón, que me observaba intensamente con una mirada que penetraba mi alma, cosa que me quitó el aire por unos segundos. Sentía como si leyera mi alma, he incluso puedo decir que me sentí nervioso ante su mirada. Pero; poco después posó su mirada en Jimin y le pasó un casco casi enteramente blanco sol que tenía una pegatina de algún perro amarillo pequeño en la parte derecha del casco, cosa que a simple vista podía pasar desapercibido. Se bajó de la moto y le dio un fuerte abrazo a Jimin, cosa que le correspondió con alegría.

- Me dejaron un tiempo libre, por lo que decidí ver a mi persona favorita, y a sus amigos de los que tanto me ha hablado. Me presentó soy Taehyung, Kim Taehyung.

- Encantado, soy Hoseok. - dijo dándole un apretón de manos. - Bonita moto joder, te tengo envidia compañero.

Hoseok es un chico que aún sueña con tener una moto y poder pasear con ella por la ciudad tranquilamente, algún sueño frustrado de cuando era un adolescente.

- Yo soy Jungkook. – dije extendiéndole también la mano. - Encantado.

Veía como Jimin estaba enganchado al hombre de Taehyung teniendo una sonrisa socarrona, apretó mi mano y nos miramos por unos segundos a los ojos, se notaba que tenía unas lentillas verdes desde lejos, pero aun así lo hacía más bonito de cara. Dándole una sensación de grandeza que hacía que más de una chica mirara disimuladamente al lugar donde nos encontrábamos.

- Encantado Jungkook, seguro que seremos buenos amigos. – dijo con una voz grabe y cálida. – Bueno Jimin, nos vamos, tenemos prisa.

Se echaron una mirada como intentando analizar lo que quería decir Taehyung por tener prisa, y la mirada de Jimin se tornó en una preocupada por lo que rápidamente se despidieron se pusieron el casco y salieron pitando con la moto.

- Vaya par más peculiar, Taehyung es bastante guapo ¿No crees?

- Y tanto, tiene un aura que parece que pertenece a una familia de reyes.

- Pues si que te ha parecido guapo. - dijo Hoseok riéndose de mi actitud.

Le pegué un puñetazo amistoso en el brazo y el exageradamente lo cogió como si se lo hubiera roto. Mientras; tanto íbamos andando cada uno a nuestra casa. Nos despedimos en el cruce donde yo cogía un bus con dirección a mi piso y me puse unos auriculares mientras lo veía alejarse subiendo la cuesta hacía su casa.

14 de Agosto de 2020 a las 00:13 0 Reporte Insertar Seguir historia
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