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jauladeletras Lucía Gardez xretazosdemi Awen Ross

«Esto es una historia de amor. Me llamo Riley Cavanaugh y tengo dieciséis años. Toda mi vida he sido la hermana de alguien, la hija de alguien, la amiga de alguien. Mi mundo está plagado de mordedores, criaturas sobrenaturales y saqueadores. Hubo un tiempo en que los humanos ocupaban la posición más alta en la cadena alimenticia pero entonces, el virus Hipnos se escapó. Los humanos más afortunados murieron mientras que los menos afortunados mutaron, convirtiéndose en mordedores. Sólo las personas como yo, dotadas de poderes extraordinarios, hemos sobrevivido... pero, ¿a qué precio?» En un futuro post-pandémico, un virus ha acabado con la mayor parte de la población humana mundial, originando un apocalipsis zombie. Los únicos supervivientes son aquellos que poseen dones extraordinarios, sean conscientes o no de ellos. Entre ladrones, mordedores, tormentas de ceniza y seductoras aunque dudosas promesas de un futuro mejor, Riley descubrirá que esa voz que la acecha en sueños, esa fuerza que parece perseguirla allá donde va, esconde un misterioso destino para ella. Un destino en el que está en juego el futuro de la humanidad.


Post-apocalíptico Sólo para mayores de 18.

#378 #misterio #apocalipsis #suspense #fantasía #zombies #drama
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Prólogo

« We will pray
Pray with me
We can bring her back
Pray, remember me.»
Pray (High Valyrian) - Matt Bellamy


Un borbotón de sangre estalla en mis labios y no puedo evitar toser, tratando al mismo tiempo de tomar una bocanada de aire con sabor metálico.

Me duele muchísimo el pecho pero supongo que es normal. El dolor es consecuencia directa de haber recibido un balazo.

Al final, después de todo lo que he tenido que sobrevivir en los últimos cinco años, es una maldita bala lo que acabará conmigo.

Quiero reír pero sigo tosiendo, ahogándome en mi propia sangre.

El rostro de Althea, mi hermana de once años, entra dentro de mi campo de visión. Sus ojos de ese singular verde que parece azul brillan por la consternación. Sus finos labios se mueven formando palabras pero no la entiendo. Un rugido llega a mis oídos y sé que es Christopher, cegado por la rabia. También oigo disparos y unos cuantos gritos cortan el aire. Nathan es el único que tiene una pistola así que deduzco que es él quien está disparando.

Probablemente no lo sabes porque muy pocas personas se encuentran al borde de la muerte y viven para contarlo. Pero cuando estás a escasos segundos de exhalar tu último aliento, oyendo los gritos de desesperación de tus seres queridos, te das cuenta de si tu vida ha valido realmente la pena.

En ese momento, soy plenamente consciente de lo rota que estoy. Y mira que he tenido tiempo de llegar a esa conclusión mucho antes de terminar con una bala en el pecho: podría haberme dado cuenta después del acoso que sufrí con esas malditas figuras misteriosas que me perseguían en sueños, cuando secuestraron a Grace delante de mis narices o con el vacío que siguió a lo sucedido en Burns Harbor. Sin embargo, lo que realmente me abrió los ojos fue la aplastante realización de que me aterra más morir y no seguir cumpliendo mi promesa que el concepto de dejar de existir.

Esta es una historia de amor.

Me llamo Riley Cavanaugh y tengo dieciséis años. Soy esa chica en la que no te fijas cuando vas andando por la calle porque parece demasiado normal. Una más del montón.

Sin embargo, nunca te cruzarías con alguien como yo porque vivimos en mundos diferentes.

Hace mucho tiempo que tu mundo dejó paso al mío: un mundo desolado, plagado de mordedores, criaturas sobrenaturales y saqueadores. Un mundo de mierda, para qué te voy a engañar.

El día en que el virus Hipnos escapó de las instalaciones del gobierno, los humanos dejaron de ocupar la posición más alta en la pirámide de poder. Los más afortunados murieron, dejando tras de sí cadáveres putrefactos. Los menos afortunados mutaron, convirtiéndose en lo que llamamos mordedores. Los mordedores son cadáveres putrefactos también y, a primera vista, no parecen una gran amenaza.

Hasta que se despiertan.

En el momento en que huelen la sangre o escuchan un ruido demasiado fuerte, les mueve el más primario de los instintos: alimentarse.

Ingenuamente creí que mi vida terminaría en el momento en que un mordedor me hincara los dientes. La mordedura es una sentencia de muerte: en cuestión de minutos tu cuerpo se transforma en otro cadáver putrefacto únicamente movido por el ansia de comer carne humana.

Soy una fracasada.

Ni siquiera he podido morir de manera decente, con una buena mordedura. Mi padre estaría profundamente decepcionado.

Le hice una promesa, ¿sabes?

«Cuida de tu hermana.»

¿Quién cuidará de Althea ahora que estoy muerta?

9 de Agosto de 2020 a las 17:49 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Aya Athalia Aya Athalia
Bueno, acabo de empezar, pero lo que puedo decir es: el estilo hasta ahora es muy fácil de leer, está todo muy cuidado y pulido. Mis felicitaciones :)
~

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