Cuento corto
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Parte unica

Nota importante

• La historia que van a leer, está basada en hechos reales.

• Es un one -shot escrito para el concurso de @RomanceES San Valentín.

• Tiene como frase obligatoria:

A veces las preguntas son complicadas y las respuestas son simples.

• El romance es en una época antigua, en donde se actuaba de otra manera en comparación a la actualidad. Menciono esto para que entiendan el contexto y simplemente no juzguen.

• La protagonista se llama Millaray, que significa flor de oro, un nombre de origen Mapuche, pueblo indígena de Chile. (Los nombres originales han sido cambiados)

• Algo a tener en cuenta es que solo se permite escribir 1.500 palabras, por lo que hice todo lo posible para que la historia fuera coherente en tan poco, quedaron detalles fuera que me hubiera gustado poner y eso realmente lo lamento, aun así, espero lo disfruten.

Prohibido copiar, o robar cualquier parte de esta historia, que se considere plagio.



Parte única

Quizás no eran suficientes las miradas, tal vez no existían palabras exactas para expresar cuanto lo amaba en mis quince inexpertas primaveras. Yo solo comprendía que mi corazón golpeteaba con adrenalina en cada roce de nuestras manos, pretendiendo esconder de mi madre aquella carta tan esperada por él.

Era feliz con respirar el mismo aire en estas cuatro paredes de la capilla, dos horas en que nuestros ojos parecían amarse sin control, deseaba escapar a nuestro encuentro para estar más cerca, mucho más cerca de él.

Al llegar la noche, sabía que junto a mi hermana leeríamos la carta bajo las sabanas, alumbrándonos solo con la tenue luz de una vela, para temblar de los nervios que me causaba Diego.

Con voz susurrante y temblorosa, ella leía para mí:

Mi amada Millaray, mi flor de oro, sutil fragancia que me inspira a apreciar tu aroma y suspirarte.

Te encontré un día entre la yerba impregnada del rocío, en este pueblo llano y vacio, desolado sin tu compañía. Eres mi pequeña flor, osada y aventurera, me envuelves con la pureza de tu sonrisa y siento desvanecer mi alma codiciando que seas mía.

Juro que mis sentimientos por ti son tan puros y claros, como el riachuelo en el que juntos confesamos nuestro amor en aquel atardecer, porque has echado raíces en mi corazón tan arraigadas que ni la mayor catástrofe natural podría arrancarte de mí.

Si la vida quisiera saciar mis ansias, no lograría equivaler a tu manera de consolar esta soledad que me ha torturado sin tus caricias, eres todo lo que necesito, así como tus besos silenciosos, nobles y sinceros, como aquellos que calcinan y despojan mis sentidos, palpitantes e íntimos.

Todos, todo lo deseo. Porque te amo así, perfectamente imperfecta.

Con amor, de aquel que permanece en tu corazón, Diego.

Mi hermana terminó de leer la carta y dimos un par de grititos ahogados en la almohada, luego de ataques de risas ya que las sabanas casi fueron alcanzadas por la llama de la vela, eso sí que mi madre no me lo hubiera perdonado y el castigo habría sido doble.

—¿Vas a verte con Diego mañana? —me susurró mi hermana

—Sí, acordamos de vernos en la noche, cuando todo ya esté calmado

—Entonces ¿vas a escaparte con él?

Suspiré atemorizada con esa pregunta, pero a pesar de la locura de este romance debía intentar poner los pies sobre la tierra.

—Trato de pensar en las consecuencias, no podría, él es mayor de edad y yo aun tengo quince años

—¿Y qué? —se rió—. Es broma Millaray, si haces eso, iré a buscarte por cielo, mar y tierra, así que no cometas esa locura, aguanta un poco más en este infierno

—Lo sé Amy, lo sé.

De repente escuchamos unos golpes en la pared y un grito de mi madre obligándonos a dormir, y no nos quedó más remedio que callarnos.

Mi vida, mis quince primaveras no eran hermosas, ni coloridas como deberían ser, a veces tenía que esconder las marcas en mis brazos y piernas, las huellas de dolor que punzaban en mi cuerpo. Sabia las mil y una formas en las que mi madre podría maltratarme solo por levantar mi voz, por no tener deseos de comer o por querer expresar lo que me molestaba.

¿Libertad? Mi libertad solo comenzaba en las noches, en aquel riachuelo, ahí existía la esperanza y me sentía amada, no habría imaginado lo que era sentir tanto cariño sin hacerse daño. Era esclava del miedo disfrazado de respeto, oprimida y humillada de obligaciones en lo que podía llamar hogar. Esclava pagando mi pecado de haber nacido.

Al amanecer en la alborada, Castaña venia a despertarme, era mi yegua que relinchaba en la ventana pidiéndome que le diera las manzanas rojas que tanto le gustaban. Me levanté rápidamente a asearme y vestirme antes de que mi madre despertara, preparamos el desayuno con Amy y como cada día desenvolvernos en la rutina de los quehaceres.

Por fin acaecía la noche, el estrellado y fresco anochecer traía los nervios hacia a mí, por escapar junto a mi reencuentro con Diego. Amy me cubría por unas horas en caso de que mi madre despertara, lo que rogaba a los cielos que eso no sucediera.

Salí caminando con mi Castaña y en el prado por detrás de casa me subí a mi dócil yegua y aumentaba el galope camino al riachuelo en el bosque, con la brisa levantando mi larga melena negra. Allí estaba él, con su caballo a mi espera, de pie al lado de la suave melodía del agua, bajo la luz de la luna presto a desnudar palabras con tal pasión de un amor desesperado.

Corrí a sus brazos, a rozar nuestras respiraciones que deshacían nuestros corazones, mirarnos con la tenue luz natural que nos proporcionaba la noche, era un paisaje nuevo que descubrir, con los sentidos temblorosos cayendo presa en sus labios.

No había mucho tiempo y eso lo detestaba, las palabras salían de mi boca rápidamente, su carta me había encantado tanto, que no tenía dudas sobre él y que lo amaba locamente, porque era mi primer amor. Ver su sonrisa al oírme era todo lo que me hacia feliz.

De repente de su chaqueta sacó una flor silvestre y tomó mi mano diciendo:

—Millaray, en el amor que poseo para ti no hay engaño, eres mi debilidad, permíteme estar al lado tuyo y demostrarte cada día como se ama de verdad, tengo mi corazón abierto para que lo poseas, solo tienes que aceptarme y seré tuyo por siempre, sé mi flor de oro la más valiosa en este jardín que se ha hecho desértico sin ti, quiero casarme contigo y que seas mi esposa, por favor dame ese privilegio

Mi cuerpo se tensó de nervios, de temor ante su propuesta de matrimonio, me sentía pequeña y a la vez lo suficientemente atrevida para fugarme con él. Pensé en que sería feliz, en que mi cuerpo solo conocería la bondad de sus caricias y ya solo habría cicatrices que poco a poco irían sanando, pero no podía, no podía casarme con él todavía.

Y esas palabras que él tomó como rechazo absoluto, hirieron su corazón.

—¿Por qué no? —insistió

—Diego, tengo tan solo quince años, soy muy joven y tu ya tienes dieciocho años, sabes que no puedo sin la autorización de mis padres y sobretodo mi madre estará en contra

—Pero podemos irnos lejos, vayámonos para Argentina, prometo que voy a esperarte, que jamás te va a faltar nada conmigo y no voy a hacerte daño

—Nunca he pensado que vas a hacerme daño, pero prefiero hacer las cosas de forma correcta, mi madre siempre me ha dicho que debo tener cuidado y pensar de manera realista, porque de casa me iré cuando un hombre me pida en matrimonio

—¿Entonces quieres que vaya a donde tu padre?

—No será tan sencillo, por favor espérame hasta que cumpla los dieciocho años —le rogué—.¿Es acaso mucho para ti?

Se tomó el cabello sacudiéndoselo con sus manos.

—Diego —llamé su atención, mi corazón latía con fuerza por el miedo de perderlo.

—Creo que no me amas, no como yo a ti

—No digas eso, claro que te amo

—No, aceptarías ir a donde sea mientras estemos juntos —dijo alejándose a la vez en que se acercaba a su caballo.

—Te estoy aceptando como mi futuro esposo, solo pido que me esperes tres años

—Tienes miedo, lo sé, me tienes miedo, entonces eso no es amor verdadero —respondió subiéndose a su caballo—. Necesitaba oír siquiera que estabas decidida a escapar junto a mí, pero no ha sido así.

Con los pies en los estribos y las riendas en sus manos, golpeteó al caballo y dio un grito desapareciendo con furia ante mis ojos, por más que grité su nombre para que se detuviera, él no lo hizo.

Creí que al otro día aparecería, pero estuve equivocada. Pasaron días, semanas y no supe de él, hasta que en una tarde, Amy destrozó toda aquella ilusión que quedaba por volver a verlo.

Él se iba a casar con una amiga mía, porque borracho, la había dejado embarazada esa misma noche en que me abandonó.

Todo mi ser dolía desconsoladamente de amargura, entonces me pregunté ¿No fue suficiente el amor? ¿Me amaba de verdad?

A veces las preguntas son complicadas y las respuestas son simples.

Por esa razón sabía que perdonarlo no borraría el dolor que había causado en mí su engaño y callé, callé de agonía, mis noches ya no serian amadas, ahora se tornaron vacías, rechazada como el reloj que no perdona al tiempo porvenir. Los golpes en mi cuerpo no eran nada con la muerte que me acaecía en vida.

Mis ojos se entregaron a los recuerdos de antaño, porque entendí que el primer amor es sufrido, no más que una maravillosa y hermosa ilusión, sin embargo, ahora tenía una deuda pendiente.

Amarme a mí misma.


Escritora KF.Snowflake


Dedicada a la mujer mas fuerte que he conocido ❤

8 de Agosto de 2020 a las 02:42 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

KF. Snowflake Katherine Flores.❄ Escritora y poeta ✒💕 En Penguin Random House #somosselecta

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