mymemoriesdied_ Vodka ♡

"¿Tienes sueño, Taetae?" Ellos sólo querían darse "cariñitos". ・❀ Short fic: 5 capítulos. ・❀ Romance. ・❀ Age swap. ・❀ Lenguaje explícito, si no te gusta no leas. ・❀ Historia original/ No copies ni adaptes. VODKA.


Fanfiction Sólo para mayores de 18.

#historiacorta #kookv #smut #romance
109
2.7mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Cariñitos.

«Aw, ésta almohada es realmente suave...», fue lo que pensó mientras apretaba más contra sí aquella gran y cómoda almohada a la que abrazaba como si de un peluche se tratara. Inhaló hondo, llenando su organismo con más pereza de la que ya tenía, decidiendo que por nada del mundo abandonaría su espectacular y amada cama.

Se sentía un poco mareado por el sueño, pues recién acabada de medio-despertar sin abrir sus ojos realmente. El único sonido que lograba registrar era el del aire acondicionado, su fiel amigo contra el calor del verano. Los segundos pasaban, mientras él se mantenía tendido en su cama, cada vez más perdiendo la conciencia para irse al mundo de los sueños una vez más. Un pequeño sonido comenzó a golpetear sus oídos, venía suave y se sentía tan lejano... Creyó que era como una canción de cuna para él. Bueno, hasta que este aumento en demasía de golpe, haciéndolo sobresaltarse en su sitio.

Era su teléfono celular.

Con mucha flojera extendió su mano hacia la pequeña mesa de noche, preguntándose quién llamaría a tales horas. Entrecerró los ojos por la luz cegadora del artefacto y vio el nombre del contacto reflejado en la pantalla.

“Jungkookie”.

Extrañado, hizo ademán para contestarle pero justo cuando estuvo por hacerlo, la llamada ya había finalizado. Se recompuso en la cama de golpe y marcó nuevamente el número de su amigo para preguntarle qué ocurría. Taehyung maldijo la señal telefónica en ese momento cuando la llamada no pudo ser procesada.

Bufó y alborotó un poco su oscuro cabello, frunció el ceño cuando miró que tenía tres llamadas perdidas del mayor y varios mensajes de éste mismo. Los revisó y saltó de la cama como si de un saltamontes se tratase. Estando más despierto, se percató de la hora y quiso golpearse ante su descuido.

“2:55 PM”.

— ¡No puede ser! —exclamó mientras corría para mirar por la pequeña ventana de su habitación, y sí, efectivamente era de tarde y había quedado en mirar películas con su amigo en su casa ese día a las dos. No se había dado cuenta de la claridad de afuera por culpa de sus oscuras cortinas.

Salió corriendo hacia el baño dando tropezones con cualquier cosa, leyendo nuevamente los mensaje mientras se lavaba los dientes lo más rápido que podía.

Junkookie:

Tengo que hacer algo antes de ir, así que llegaré como a las 3:00 PM aproximadamente.

¡Ya eran casi las tres! Jungkook ya estaba por llegar y él estaba todo desarreglado. Terminó de cepillarse y salió corriendo de regreso a su habitación. Estaba a punto de abrir su armario para buscar algo que ponerse, hasta que su teléfono volvió a sonar.

— ¿Jungkookie? —dijo al contestar la llamada.

—Hey Tae, estoy afuera.

—O-Okay, ¡voy enseguida!

Terminó la llamada y así tal cual con su pijama se dirigió hacia la entrada para recibir a su amigo. ¿Por qué ese chico tenía que ser siempre tan puntual? ¿Por qué él debía ser tan perezoso y atolondrado?

Jungkook estaba frente a él con una amplia sonrisa, vestido con unos jeans rasgados a la rodilla, sus fieles timberlands y una camiseta de cuadros rojos arremangada hasta los antebrazos, mientras que él estaba simplemente con una camiseta blanca holgada manchada, y unos pantalones de dormir que le quedaban holgados.

—Hey —le saludó con una sonrisa a pesar de estarse sintiendo bastante idiota.

—Tienes una cara de sueño... —mencionó el pelinegro antes de saludarlo con un casto beso en la mejilla del castaño y entrar al hogar.

—Recién me levanto… Me quedé dormido. Siéntate en el sofá, iré a cambiarme de ropa —murmuró con pena.

El azabache asintió mientras se desparramaba en el cómodo sofá, riéndose un poco—. Conociéndote, sabía que algo así pasaría.

—Ash, no empieces a molestarme —farfulló con fingida indignación y atravesó el pasillo de la sala hasta entrar a su habitación y cerrar la puerta.

Jungkook y Taehyung llevaban siendo amigos desde hacía dos años, estudiaron juntos en el mismo colegio sólo que Jungkook en aquel entonces cursaba dos años más arriba que él. En ese tiempo no eran de interactuar mucho, simplemente se encontraban por el pasillo e intercambiaban saludos o cuando Taehyung le veía en las presentaciones de la banda estudiantil.

Su amistad surgió luego de que ambos se graduaron, teniendo al pelinegro como amigo en Facebook, un día en el que el aburrimiento lo estaba consumiendo simplemente decidió escribirle. Desde ese entonces se dedicaron a hablar de cualquier cosa, recomendarse canciones, series, entre otras cosas. Tenían muchas cosas en común, como el hecho de que les gustara la música clásica y que supieran tocar instrumento, Taehyung el piano y Jungkook el violín, la trompeta, etc. Ese fue un gran punto en su amistad, la música. Otra cosa que tenían en común, era el amor por los dulces. Si ambos tuvieran que elegir su tipo de muerte sería por un alta de azúcar, sencillamente como eso. Siempre se regalaban chocolates el uno a otro sin importar que no fue un día especial, ellos simplemente lo hacían y adoraban aquello.

Mientras rebuscaba entre su ropa alguna cosa decente para ponerse, pensó en si su papá había sacado el plasma a la sala junto con el xbox, tal cual como le había pedido para ver las películas. Frustrado por no encontrar alguna cosa de su gusto, dejó todo tal cual estaba (desastroso) y se dirigió a la sala, notando como ya venía haciéndose idea de que su padre no había hecho nada de lo que le había pedido.

Cruzó miradas con Jungkook y se regresó por donde vino hasta ir a la habitación de su padre. Tocó suavemente la puerta y este a los minutos salió todo adormilado. Bueno, de tal palo tal astilla.

— ¿Qué pasa? ¿Ya llegó tu amigo? —inquirió el hombre entre bostezos.

—Sí, ¿y las cosas?

—Me dormí. Dame diez minutos y te preparo todo.

Suspirando, Taehyung asintió y nuevamente fue hasta donde su amigo, tomando asiento junto a él en el sofá.

— ¿Problemas? —preguntó el azabache.

—Un poco, tenemos que esperar que mi padre traiga las cosas.

—Puedo buscarlas yo si ese es el problema, ¿dónde están? —Comenzaba a levantarse hasta que el castaño habló entre risas.

—En el cuarto de mi padre.

—Oh, entonces me quedo aquí —Se sentó nuevamente y ambos rieron.

Taehyung se levantó y caminó hasta el balcón de la sala, observando las palmeras de coco afuera balancearse por el viento.

—Al final no te cambiaste de ropa.

Taehyung se avergonzó—. Decidí quedarme así, es más cómodo.

—No hay problema, Tae, es tu casa y puedes andar vestido como quieras en ella.

El castaño sonrió y volvió a posicionarse junto a su amigo, sólo que esta vez se acostó de manera en que su cabeza rozaba con el muslo de este. Aunque no lo crean, ese pequeño contacto le ponía nervioso. Ellos llevaban siendo amigos desde hace dos años pero durante el primero de estos, ellos nunca llegaron a verse en persona, debido a que en aquel tiempo Taehyung había estado en otra ciudad por casi un año. Mucho tiempo después cuando regresó a su ciudad natal, planificaron para verse en persona.

A estas alturas Jungkook había visitado muchas veces a su casa, pero aun así ese tipo de cercanía era extraña para ellos, o por lo menos lo era para él. Ese tipo de contacto físico lo ponía más tonto de lo normal, ya imaginarán lo mucho que le costó acostumbrase a los besos en la mejilla por parte de éste.

Tomó su teléfono y comenzó a revisar sus aplicaciones y redes sociales, intentado ignorar aquel nerviosismo. Jungkook se quedó quieto en su lugar sin hacer nada, observando alrededor y Taehyung se preguntó por qué no usaba su teléfono en la espera.

— ¿Y tú teléfono?

El mayor rebuscó en su bolsillo y sacó el aparato—. Lo apagué.

Taehyung frunció el ceño, sin entender—. ¿Por qué?

—Vine a ver una película contigo, no a estar mirando el teléfono —respondió suavemente.

—Pero aun no estamos viendo la película...

Rió—. Simplemente quiero estar contigo sin distracciones.

El castaño lo miró fijamente desde su lugar, y luego procedió a apagar su teléfono también dejándolo a un lado.

—Ah... En verdad quiero que veamos la película, estoy seguro de que te encantará.

—El Pianista, ¿no? Me dijiste que la has visto dos veces ya —recordó—. ¿Por qué quieres verla otra vez?

— ¡Porque es muy buena! La historia, la trama, las piezas de Chopin en la película... ¡Todo! —exclamó con entusiasmo.

Riendo, Jungkook se acomodó más en el sofá y llevó sus brazos detrás de su cabeza. Sin darse cuenta, una hora y treinta minutos pasaron en un pestañeo mientras hablaban sobre cosas triviales, las películas que planeaban ver ese día y reían por alguna broma. Jungkook le habló sobre lo desgastadas que estaban las cuerdas de sus violines y que tenía que comprarles nuevas en cuanto pudiera. Conversaron sobre la universidad y el mayor se quejó sobre tener algunas clases que tomar de noche, las cuales le dejaban terriblemente agotado. Taehyung por su lado le habló sobre un pequeño reencuentro que tuvo con sus viejos compañeros de clases hacía unos días atrás. A pesar de estar enfrascado en la charla con Jungkook, este se sentía frustrado por la falta de su padre, podría apostar cualquier cosa a que éste se había dormido de nuevo.

Taehyung bostezó, el sofá se le estaba haciendo terriblemente cómodo y el hecho de haberse trasnochado estudiándose una cuantas piezas de piano, no ayudaban a su agotamiento. A pesar de haber decidido dormir un poco para recuperar energías para cuando Jungkook viniera, no sirvieron de nada, ni siquiera a pesar de haber dormido más de lo planeado. Cerró sus ojos un momento, suspirando e intentando alejar la pesadez en su cuerpo.

—Se está haciendo tarde, no creo que podamos ver las pelis hoy... —murmuró con desanimo.

—Hace rato me percaté de ello, ¿acaso tu padre está dormido? —Jungkook se estiró, algunos huesos crujiendo.

—Es lo más seguro, ¡pero no importa! Puedes venir otro día, ¿verdad? —Encontró sus ojos, deseando que dijera que sí—. ¿Qué tal el jueves?

El pelinegro pareció pensarlo seriamente hasta que una sonrisa se dibujó en su rostro, aceptando la invitación de nuevo—. Por supuesto.

Sonriendo, el menor se acurrucó más en su lugar y abrazó un pequeño cojín. Las cosas no habían salido como planeó, sin embargo fue lindo haber visto a Jungkook y conversado, disfrutaba demasiado su compañía. Encendió su celular y vio que ya eran más de las cinco de la tarde, si hubiera una pequeña posibilidad de que su padre se levantara y trajera las cosas para ver las películas, igualmente ya no daría tiempo; se estaba haciendo tarde y Jungkook tenía que ir a casa.

Ah... Habían perdido tanto tiempo, era una lástima no tener un televisor en la sala y por ello tener que depender del de su padre. Pudieron haber ido a su habitación, pero lo que menos quería era que Jungkook viera lo desastroso que éste estaba.

Bueno, ya sería para otra ocasión.

Suspiró, abrazando más el cojín y sintió que Jungkook parecía removerse incómodo en su lugar. Le miró y éste ya le estaba mirando.

— ¿Pasa algo, Jungkookie? —inquirió.

— ¿Tienes sueño, Taetae? Se te nota lo cansado que estás, tu rostro te delata.

—No estoy cansado, sólo...

Le interrumpió, sonriendo—. Deberías ir a dormir, no es bueno que aguantes el sueño. Creo que debería irme ya.

Taehyung frunció el ceño y abultó su labio inferior. Se sentía realmente decepcionado de no haber podido ver las películas con Jungkook, sobre todo por haberle hecho venir a su casa a simplemente hacer nada. Se sentía realmente mal de que se tuviera que ir así sin más.

—No tengo sueño, estoy bien así que quédate un rato más y hablemos —sentenció sin esperar la respuesta del otro. Cerró sus ojos, pensando sobre qué podían conversar esta vez, tenía que ser algo interesante que los entretuviera a ambos. Pensó, pensó y pensó en silencio, cuando parecía que nada iba a llegar a su pobre cabecita, su foco de encendió.

Escuchó a Jungkook suspirar antes de que éste hablara.

—Eres un caso serio —Le oyó decir antes de que una pesada mano se posara sobre sus alborotados y castaños cabellos. Susurró—. Lo digo en serio; debes descansar un poco. Pudimos haber dejado esto para otro día.

Taehyung sintió un pequeño escalofrío recorrerle cuando Jungkook comenzó a mover suavemente su mano, lentamente acariciando sus hebras. Se quedó congelado, sin saber qué hacer, cómo respirar o siquiera cómo se pestañeaba. Inmediatamente, una parte de su cuerpo comenzó a ceder ante el tacto, sus parpados comenzando a pesarles mucho mientras se relajaba, y la otra se mantenía alerta y terriblemente consciente de los movimientos en su cabello. ¿Acaso eso podía ser posible?

Finalmente cerró sus ojos, sin dormirse y ocultando su rostro con aquel cojín, fingiendo estar dormido. El silencio que los envolvió era realmente cómodo, como si lo que estaba pasando era completamente normal, una costumbre entre ellos. Jungkook masajeaba su cuero cabelludo tan suavemente con la yema de sus dedos, primero trazando círculos, luego yendo de un lado a otro sutilmente. Taehyung podía sentir su respiración atascada, casi ni respiraba en realidad, le costa en demasía hacerlo.

Su piel se puso de gallina y mordió su labio inferior con fuerza cuando los dedos de Jungkook comenzaron a bajar lentamente hasta su nuca.

«Oh dios, oh dios, oh dios».

Jungkook de seguro podía ver la forma en la que su piel se erizó ante eso, estaba completamente seguro de que podía verlo e incluso percatarse de su respiración irregular ahora. Taehyung fingió dormirse, no quería cortar el momento y que todo quedara un poco incómodo ya que no sabría qué decir luego.

De a momentos lograba relajarse, regulando su respiración, pero el pelinegro parecía estar jugando con él ya que al momento en que se tranquilizaba, su mano volvía a bajar hasta ese punto sensible que erizaba cada fibra de él y disparada todo con ansiedad. Tan sensible era ahí, que tenía que retener las ganas de soltar un pequeño ruido.

No entendía por qué se sentía de esa manera: tan perturbado consigo mismo y a la vez hechizado por la situación. No se reconocía a sí mismo. Se sentía tan bien pero a la vez le hacía sentir nervioso, y Jungkook lo que hacía era simplemente darle cariños en la cabeza. Ni siquiera se imaginaba qué podría estar pasando por la cabeza de éste, comenzando a acariciarle de esa manera como nunca antes lo había hecho y tan repentinamente.

Todo se sentía terriblemente íntimo y Taehyung sintió que aquella intimidad aumentó al sentir - luego de mucho rato- el temblor en las manos de Jungkook mientras le mimaba de esa manera.

Dios. Sintió que su corazón se estrujaba para luego salir disparado en todas direcciones por su pecho. Jungkook no estaba tan confiado como creía. Él sabía que esto era distinto entre ellos, que era nuevo y quizás... quizás hasta sabía que era lindo.

Sintió que la mano del mayor se retiró lentamente de un momento a otro, y tuvo que contenerse de no suspirar decepcionado por la falta de contacto. Decidiendo que este era el momento para recomponerse, estuvo por decir algo hasta que aquella mano volvió a posarse sobre su cabeza, arruinando su anterior plan.

No entendía cómo es que las caricias de Jungkook podían ser tan sutiles y cariñosas, siempre con parsimonia. Le estaba tentando. Terriblemente lo estaba haciendo y es que Taehyung no pudo contenerse de tomar la suave mano de Jungkook, llevarla hasta su mejilla y frotarse contra esta como si de un gatito se tratara.

Sintiendo al contrario tensarse, se recompuso lentamente hasta sentase frente a éste aún sin soltarle la mano.

— ¿T-Tae?

—Te dije que no tenía sueño... —Su voz salió más aguda de lo que esperaba.

—Oh. Yo... pensé que te habías dormido —Rascó su nuca con su mano libre, tímido—. ¿Estuviste despierto todo este rato? Debiste haberme dicho, Taetae, y así no habría hecho eso...

— ¿Eso...? ¿Esos cariñitos? —preguntó ladeando la cabeza y con sus mejillas ardiendo.

—Dios…

— ¡No me molestaron! Si es lo que piensas... —Se apresuró en aclarar y soltó su mano—. M-Me gustaron mucho, aunque... se sintió raro ya que nunca lo hiciste antes.

—Y lo siento mucho, no pude contenerme de hacerlo —Las pálidas mejillas de su amigo comenzaron a tomar color y el pecho del castaño se agitó. Lo escuchó soltar una suave risa, cubriendo su rostro con una mano totalmente avergonzado de haber sido atrapado—. Lo siento, es que... siempre quise tocarte, e-eres… tan hermoso, Taehyung.

El castaño cubrió su boca con ambas manos, completamente sorprendido por la repentina confesión. ¿Jungkook se había referido a él como “hermoso”? Quizá nunca despertó de su siesta después de todo. Encima... encima dijo que siempre había querido tocarlo... ¿acaso los pocos y cortos abrazos que se daban al despedirse no contaban? ¿Los besos en la mejilla?

Jungkook quería tocarlo... Eso sólo podía significar que deseaba ser aún más cercanos, ¿no es así?

Sentía que todo su cuerpo hormigueaba y sin detenerse a pensarlo, volvió a tomar la mano del pelinegro y la llevó a su mejilla—. Yo... no tengo problema con que lo hagas... —musitó con su pulso disparado e intentando no verle fijamente a los ojos cuando frotó su mejilla en la temblorosa palma de este—. Eso sólo que me tomó desprevenido, pero Jungkookie, tú puedes tocarme o acariciarme… no tengo problema con ello si vas a ser así de dulce conmigo.

El pelinegro suspiró temblorosamente, parecía estar luchando consigo mismo, por lo que luego de un momento que pareció una eternidad, el pulgar de este de deslizó delicadamente por la sonrojada mejilla del más joven. Taehyung cerró sus ojos, se acercó más y dejó que la mano de Jungkook trabajara sola sin sostenerla. Todavía temblaba mientras estaba sobre su piel, y eso enternecía a Taehyung de cierta manera.

Jungkook era su amigo... ¿Cómo podía sentirse de esa manera por algo tan pequeño? Como si fuegos artificiales existieran en su estómago. No... Eso no podía ser algo pequeño, sino al contrario.

Abriendo sus ojos, miró como el pelinegro mordía su labio inferior, el Jungkook siempre tranquilo, confiado y reservado quedando muy lejos en su mente como un distante y vago recuerdo porque en ese instante este parecía un pequeño lío de nervios, y Taehyung quiso reír.

Bueno, si Jungkook lo que quería era darle cariños, ¿por qué se lo negaría? Claramente ambos estaban ganando.

—Me gustan tus cariñitos, Jungkookie —Le miró a los ojos, y con un poco más de confianza, Jungkook acunó su rostro—. Está bien.

— ¿Realmente no te incomoda? ¿N-No te parece raro? —Hubo un deje de preocupación en su voz.

—Lo es porque es algo nuevo, pero con el tiempo dejará de ser raro, ¿no? Sólo no hay que perder la costumbre... O eso creo yo. Ay, no lo sé...

Jungkook rió y Taehyung le siguió.

—Está bien. Si te parece... entonces ya no me contendré más, bonito Taetae.

Ignorando aquella sensación en su estómago por lo último que el azabache dijo, protestó acariciando sus manos—. ¡Hey! Pero tú también debes dejarme hacerte mimos a ti... Sino no es justo.

La sonrisa del pelinegro se agrandó, luciendo completamente feliz.

—Con gusto.

Duraron un tiempo más charlando como hacía momentos atrás hacían, Jungkook sentado y Taehyung acostado en el sofá, sólo que ahora el mayor no dejaba de acariciar la cabellera castaña y llena de ligeros rulos de Taehyung.

Cuando Jungkook tuvo que irse, Taehyung recibió su beso en la mejilla como de costumbre, sólo que esta vez Jungkook se ocupó en rozar su nariz por sobre la piel de su rostro antes de hacerlo, provocando temblores en el cuerpo del contrario. Éste se atrevió a llevar sus manos al cabello de Jungkook y acariciarlo fugazmente, haciéndolo reír.

—Hasta el jueves, entonces —dijo el pelinegro, metiendo sus manos en los bolsillos de sus jeans.

—Sí... Hasta entonces... —Serían cinco largos días los que tendría que esperar para ver Jungkook de nuevo.

Notando la leve expresión de desánimo del castaño, extendió una de sus manos hasta rozar con sus nudillos la mejilla de Taehyung. Jungkook volvió a hablar.

—Ese día te daré muchos más cariñitos, Taetae, y haré que te gusten —aseguró con una preciosa pero también atractiva sonrisa que casi le robó el aliento por completo.

Riendo tiernamente, Taehyung asintió y miró como el pelinegro se alejaba de su casa no sin antes girarse un par de veces para verle.

Quizá en el fondo él también había anhelado ese cambio entre ellos, inconscientemente. Sonrió feliz y satisfecho, él también le daría muchos cariñitos a Jungkook. Le daría muchas sorpresas. Entró a su casa, cerrando la puerta detrás de sí y se detuvo en seco ante los pensamientos que comenzaba a tener. Sintió su cara arder furiosamente y la cubrió con sus manos.

—Waaaa, Jungkookie... ¿qué me has hecho?

Suspirando, tomó su teléfono y lo encendió, revisándolo hasta toparse con un estado reciente de Jungkook.

“A Perfect Day”.

Sí, el día había sido perfecto a pesar de no haber ido como lo esperado.

Y Taehyung no podía esperar a la próxima ocasión para recibir más de esos dulces cariñitos de Jungkook.

17 de Septiembre de 2020 a las 19:08 4 Reporte Insertar Seguir historia
52
Leer el siguiente capítulo Más cariñitos.

Comenta algo

Publica!
Keikook 97 Keikook 97
Que perfecto <33
September 26, 2020, 01:02
Mey Mey Mey Mey
Amo todo :0❤
September 19, 2020, 05:41
Camila Rios Camila Rios
Amo mucho cariñitos 🥺
September 18, 2020, 05:20
Yoyita ...... Yoyita ......
Amó está historia ♡
September 17, 2020, 20:33
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 4 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión