soulmateskookv soulmateskookv ♥

⠀⠀Taehyung solo quería darle un regalo a Jungkook que lo hiciera sonreír feliz y satisfecho. ⠀⠀Y Jungkook... bueno, Jungkook solo quería sexo. ⠀⠀ ©OBRA ORIGINAL Y REGISTRADA. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. No se permiten copias o adaptaciones.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 21 (adultos).

#pwp #erótico #taehyung-y-jungkook #jungkook-y-taehyung #kim-taehyung #jeon-jungkook #jungkook #taehyung #bangtan #bts #kookv #kooktae #taekook
Cuento corto
115
1.5mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

💌


Taehyung caminaba en pijamas y pantuflas por todo el pasillo del hotel. Lentamente, con una mano dentro del bolsillo de sus pantalones de seda e ignorando todas las miradas escrutadoras de los guardias de seguridad.


El ascensor y las escaleras ni siquiera estaban a su alcance, y aún así podía divisar por su visión periférica que los hombres se movían disimuladamente y se miraban entre sí en una pregunta silenciosa de si deberían detenerlo o preguntarle a dónde iba. Taehyung quiso reírse.


Lo hizo, en realidad.


Esos hombres siempre estaban contratados para protegerlos en los pisos de los hoteles; nadie podía entrar allí mientras los miembros estuviesen en sus habitaciones individuales, así como ellos tampoco podían salir de ese piso en lo que quedaba de la noche. Sin embargo, esos orangutanes nunca podrían acostumbrarse que pasada la media noche él se escabullera de vez en cuando a la habitación de otro miembro del grupo, así como ese miembro también se escabullía a su propia habitación.


A veces, Taehyung solo querría decirles que todas sus suposiciones eran ciertas, solo para ver sus caras de idiotas al saber que el grupo musical más exitoso de todos los tiempos escondía una relación homosexual entre dos de sus miembros.


Y era justamente ese pensamiento el que lo hacía reír. Todos suponían cosas sobre ellos, pero nadie tenía beneplácito ni las neuronas para dar en el clavo.


Se detuvo en la puerta de la habitación que quería y, sin dejar de sonreír, pulsó unos números con rapidez y la puerta se desbloqueó en un parpadeo, dándole acceso a aquella habitación que no era suya. Entró sin más, y cuando cerró la puerta a sus espaldas, su sonrisa se desvaneció por completo y sus labios se abultaron en un inconsciente puchero al encontrarse con la mirada divertida de su novio a través del espejo.


Ya podría ser él mismo otra vez.


—Te tardaste mucho en venir.


Taehyung se aproximó rápidamente y desde la espalda rodeó con sus brazos el torso desnudo y fresco de Jungkook por la reciente ducha, dejando un par de besitos en su nuca mientras éste continuaba con la labor de secarse el cabello con el secador.


—No sabía siquiera que me estabas esperando...


—Solo mira tu carita en el espejo, hyungie, sigues enfurruñado por ese estúpido regalo.


Taehyung escondió su cara en el hombro desnudo del otro mientras soltaba un suspiro pesado.


—Es que... Simplemente me es inevitable no sentirme terrible y el peor novio del mundo.


Jungkook terminó con el secador y lo dejó a un lado, tomando las manos de Taehyung para separarlo un poco y darse la vuelta hasta mirarlo de frente. Besó poquito y repetidas veces sus rosados labios abultados, hasta que Taehyung soltó una pequeña sonrisa aferrándose a sus hombros en un íntimo abrazo.


—El regalo fue una mierda, lo admito —dijo Jungkook, sus manos acariciando la espalda baja del mayor—. Pero me gustó porque me hizo reír un montón y me divertí mucho gracias a eso. Todavía no puedo creer que yo haya caído en tu fachada de chico bueno e ingenuo y no me haya esperado que me dieras ese tipo de regalos.


—¡No fue mi intención realmente! Yo de verdad no esperaba ser el peor regalo de todos ni mucho menos que mi amigo secreto me daría algo tan bonito y significativo para mí. Luego los demás destacaron en la apreciación de sus regalos y yo solo sigo sintiéndome una mierda por hacerte eso.


—En mi opinión, el peor regalo fueron los calzones.


—Jungkookie, el regalo que te di literalmente tiene mi cara a través de los años.


—¡Y eso es lo único rescatable! Solo porque es tu precioso rostro, no los pienso desechar.


—Por Dios, dime en dónde están y yo mismo me deshago de eso.


—No seas tan malo contigo mismo, mi amor —Jungkook lo estrechó más en sus brazos—. No estoy triste ni decepcionado porque no me hayas regalado algo mejor. Ya déjalo ir.


—¡No puedo! Sé que en algún punto de la tarde te decepcioné, lo vi en tus ojos.


—Vale, pero era algo inevitable al ver lo conmovedora que se había vuelto la tarde con los últimos intercambios de regalos, pero a fin de cuentas me divertí mucho y eso es lo que importa, ¿no?


—Eso no es suficiente para mí —A Taehyung solo le faltaba golpear el piso con el pie—. No sé qué pasó por mi cabeza para hacerte esa broma, pero hubiera deseado haberte dado algo bonito también y verte sonreír fascinado y satisfecho. Es lo que mereces. No puedo dejar de sentirme horrible por eso, yo... Solo quiero remediarlo, pero no sé cómo.


Jungkook no pudo retener más su sonrisa y se dejó ir mostrando todos sus dientes y arrugando la nariz de una forma adorable. Acarició su nariz con la de Taehyung e inesperadamente terminó atrapando sus labios en un beso que distaba de ser suave y relajó al otro casi de inmediato. Estaba tan enamorado de ese tonto y lo volvía loco que estuviese perdiendo la cabeza como un bebé solo porque por primera vez le hizo una broma dándole un horrible regalo.


Taehyung gimió poquito por la inesperada fuerza de las mordidas en sus labios, sujetándose del cabello azabache y largo de Jungkook mientras éste movía la cabeza, devorándolo. No sabía por qué de la nada Jungkook lo estaba besando así, pero amaba demasiado cuándo se dedicaba a hacerlo de esa forma; acariciaba sus labios con la lengua antes de concentrarse en el inferior, chuparlo y morderlo fuerte para después hacer lo mismo con el superior, luego empujaba la lengua en su boca, tan sorpresivamente que le era imposible no gemir en medio del beso ante el deleite del contacto resbaladizo de sus lenguas. Repetía esas acciones desordenadamente, calentando cada parte de su cuerpo y haciéndolo temblar entre sus brazos.


Jungkook acostumbraba a dominar en los besos como esos, solo porque le volvía loco cómo Taehyung empezaba a gemir bajito hasta terminar soltando gemidos tan altos, que vibraban contra su propia boca. Amaba cómo el castaño se desesperaba en sus brazos cada vez que se le apetecía solo chupar su labio inferior o su lengua por varios segundos. Lo besaba tan bien que ni siquiera necesitaba usar sus manos para volverlo loco.


Sin embargo, en esos momentos Taehyung seguía razonable todavía, solo dejándose llevar un poco por las sensaciones pues de verdad sentía que necesitaba relajarse ya que cada vez que recordaba, solo se sentía peor. Pero cuando sintió esas manos tatuadas bajar por toda su espalda hasta colarse directamente dentro de sus pantalones y apretujarle el culo hasta apegar ambas erecciones, reaccionó dándose cuenta de lo que Jungkook estaba haciendo y al sucio juego donde lo estaba metiendo.


De inmediato se separó del beso, tan repentinamente, que se hizo un húmedo sonido muy sucio y un imperceptible hilo de saliva quedó conectado a ambas bocas ahora hinchadas, brillantes y rojizas.


Taehyung tragó saliva tratando de calmar su respiración agitada y le dio otro besito a Jungkook para después relamer sus labios y apoyar las manos en los pectorales del pelinegro en una clara petición de que no volviera a besarlo todavía.


—Ggukie, no podemos seguir esto ahora. No es el momento.


Jungkook se relamió los labios pasándose una mano por su cabello largo que Taehyung acababa de desordenar. Para nada. Dió un paso hacia atrás tratando de calmar su respiración y el calor que sentía en su cuerpo a pesar de no llevar alguna camiseta puesta.


—Déjame adivinar...


—Solo no quiero que arreglemos esto con sexo, ¿sí?


—Vamos, Tae. No hay nada que arreglar, por Dios —rodó los ojos.


—¡Para mí sí! Ahora mismo no me siento bien conmigo mismo ni merecedor de tu cariño después de haberte hecho eso. Necesito recompensarte primero.


—No seas dramático, mi amor. —Jungkook subió y bajó las cejas repetidas veces—. Podrías estar recompensándome de otra forma ahora.


—¡No con sexo, idiota! —Pero Taehyung bajó su mirada al visible y grande bulto en los pantalones sueltos que Jungkook llevaba; estaba seguro de que el pelinegro ni siquiera estaba erecto por completo y aún así su entrepierna se veía tan... bonita.


Tragó toda la saliva en la boca para evitar babear y caerse de rodillas, y volvió su vista a la mirada oscura y aún más divertida del otro.


—Oh, Tae...


—C-cállate —tartamudeó—. Es más, no vamos a tener sexo hasta que te recompense por mi broma. Solo las parejas aburridas resuelven sus problemas con sexo.


—¡Pero esto no es un problema!


—¡Que sí!


Jungkook terminó resoplando con resignación.


—Te estás ahogando en un vaso de agua con solo dos dedos de la misma. —Le dijo a Taehyung, dejándolo estar; luego caminó por la habitación hasta encender la lampara de la mesa de noche y apagar las luces del techo—. Mejor vamos a dormir antes de que sea yo quién termine agachándose ante tu también visible erección en ese jodido pantalón delgado de seda.


Taehyung gimió en queja, sintiendo un nuevo cosquilleo en su entrepierna al imaginarse al pelinegro chupándosela.


—Oh...


—Sí. Oh.


—Bueno... —tragó saliva, tal vez dispuesto a ceder un poco—. Y... ¿Si solo nos tocamos un poquito?


—Ah, ¡de ninguna manera! —Jungkook se metió en la cama mientras aguantaba la risa—. Si yo sufro por tus berrinches, tú también sufrirás conmigo.


—¡Eres tan malo, no es solo un berrinche!


—Solo ven aquí.


Refunfuñando, Taehyung se metió en la cama también y el menor de inmediato lo atrajo a un abrazo rodeando su delgada cintura con ambos brazos hasta quedar con la cabeza escondida en su pecho; ambos abrazados de lado y soltando un suspiro cuando ya estuvieron cómodos.


Taehyung acariciaba el cabello y la piel suave de los hombros de Jungkook con suavidad, y dejaba algunos besos en su cabeza mientras los envolvía un cómodo silencio.


—¿Sabes? —Taehyung susurró de repente —. La razón por la que te di ese regalo fue porque no se me pudo ocurrir algo mejor y tenía miedo de regalarte algo que pudiera ser sobre-analizado; siempre soy malo para obsequiarte cosas, malo para demostrarte mi amor de esa forma. Traté de restarle importancia a todo para divertirnos con una broma, pero de verdad odié decepcionarte.


—Te amo —le respondió Jungkook sin más—. Sabes que mucho en realidad. Y eso no va a cambiar porque me hagas una mala broma, Tae. Yo tampoco soy bueno demostrándote ese amor a través de regalos materiales ni mucho menos con miradas encima; soy bueno en la música, y es por eso que trato de desnudarte mi alma a través de las letras de algunas canciones. Tú eres igual conmigo. Somos iguales. Por eso estamos hechos el uno para el otro.


Taehyung soltó un suspiro tembloroso abrazándose más al cuerpo duro de Jungkook mientras escondía el rostro en su cabello. Ambos eran un enredo de piernas y brazos y estaban tan apegados que respiraban al mismo tiempo, hasta los latidos de sus corazones acompasándose a un similar ritmo. Ellos no solo estaban acariciándose con palabras, también con sus cuerpos y con el alma; y es que ellos no solo eran amantes, eran gemelos del alma, se amaban de una forma que iba más allá de lo físico y lo emocional, se amaban en esencia y compartían un vínculo tan estrecho que eran capaz de aliviar hasta las mínimas inseguridades del otro. Por eso Taehyung se sentía mal con la idea de haber herido a Jungkook, y por eso Jungkook buscaba hacerlo sentir bien porque le hería verlo auto-despreciarse.


No era fácil tener el tipo de relación que ellos tenían, pero era precisamente por esa unión tan bonita que ellos seguían juntos y se arriesgaban día a día por cuidar su amor oculto.


ֶָ֢֪


Al día siguiente, Taehyung se encontraba practicando una presentación en solitario frente a la pared espejo del pequeño salón de baile. Llevaba puesto el outfit oficial de la coreografía, pues el nuevo cárdigan largo que tenía que usar estaba decorado con muchas piedras preciosas que volvían la tela ridículamente pesada y rentalizaban sus movimientos; por eso tenía que practicar con ella puesta.


Ese día era dedicado para perfeccionar las coreografías de sus muy próximas presentaciones. Habían alquilado un salón de baile privado y los miembros estarían practicando solos, con la única intervención de su tutor. Pero había resultado que Jungkook y Taehyung se habían levantado más cariñosos de lo normal y por intentar jugar con las manos, se les había hecho muy tarde y, como consecuencia, el tutor se fue temprano y a ambos les tocó perfeccionar de último sus presentaciones en solitario.


En esos momentos, Taehyung se encontraba practicando solo y los demás estaban en el lobby del lugar, descansando mientras se llenaban el estómago con algo y esperaban a que él terminara. Jungkook había concluido su turno hacía varios minutos atrás, así que también se encontraba con ellos.


Taehyung estaba terminando de bailar la última ronda de su canción, cuando la puerta del salón fue abierta, su concentración arruinándose de inmediato por la impresión.


Se dirigió hacia el altavoz y lo detuvo mirando al intruso con ganas de tirarle el mismo aparato en la cabeza.


—Me ha costado horrores llevar el ritmo adecuado con el peso de esta prenda, ¡y justo cuando ya estoy en mi última ronda tenías que entrar y arruinarlo!


Jungkook levantó las manos pidiendo perdón silenciosamente mientras se acercaba al castaño con una ligera sonrisa.


—Dios, te ves tan precioso con ese outfit, hyungie.


Taehyung resopló mientras la sangre subía hasta sus mejillas.


—¿Qué haces aquí? Ya tengo todo controlado y después de esta última revisión, me prometí salir ya.


—Los chicos están muy entretenidos ahí fuera, solo vine porque quería verte... ver por qué estabas tardando tanto.


—Bueno ya sabes. Ya puedes irte, salgo enseguida.


Pero el único movimiento que Jungkook hizo fue levantar su mano tatuada para pasarla por toda la frente de Taehyung hasta despejarla echando el cabello hacia atrás junto al sudor.


Taehyung atrapó su mano en seguida, mirándolo con el ceño fruncido y hasta las orejas coloradas.


—Jungkookie, aquí no.


—¿De qué hablas? Solo estoy mimando a mi bebé.


Taehyung frunció más el ceño y Jungkook suspiró resignado.


—Vale, he venido a interrumpirte por una razón totalmente egoísta. Principalmente solo quería ver por qué tardabas tanto, pero con lo que has dicho, creo que mi deseo se podría hacer real y no pienso irme de aquí hasta cumplirlo.


El castaño no respondió de inmediato, mirando fijamente a Jungkook mientras descifraba sus palabras entre líneas e intuía a qué se refería.


—No puedes estar hablando en serio —dijo por fin, comprendiendo todo.


—Vamos, bebé —Jungkook le dio un casto beso en los labios y se dio la vuelta para acercarse al altavoz y sentarse a su lado con la espalda apoyada en la pared espejo, su mirada fija en el otro—. Muéstrame tu última práctica del día. Quiero que me mires solo a mí como si estuvieras en un concierto y yo fuera las cámaras que se te acercan para que seduzcas al público cada dos segundos.


Taehyung no se lo podía creer. Su novio realmente estaba hablando en serio.


—Tú... ¿estás loco?


—La verdad es que sí —admitió con un puchero, abriendo las piernas con los pies apoyados en el piso para que Taehyung viera el tamaño de su no tan blanda demencia—. No recuerdo la última vez que pudimos estar juntos y desde anoche hasta esta mañana, siento que voy a enloquecer si no te tengo. Así que se me ocurrió...


—Dios, no eres el único —le interrumpió bajando la voz y mirando hacia la puerta cerrada con un poco de nervios—. Pero no podemos hacer este tipo de cosas aquí.


—De hecho, mi vida, el momento es perfecto —Jungkook sonrió relajado—. ¿Recuerdas que anoche me dijiste que no podíamos volver a follar hasta que me recompensaras con algo que me dejara feliz y fascinado?


—En realidad no.


—Pues sucede que de todas tus presentaciones con esa canción, ese cardigan rojo con negro es el que más me gusta.


Taehyung soltó una sonrisa incrédula, desviando la mirada sin poder asimilar bien la situación. Jungkook de verdad le estaba sugiriendo que le hiciese un espectáculo.


—¿Esto acaso es una venganza por lo que te hice una vez en un lugar escondido en pleno concierto?


Jungkook se rió volviendo a reproducir la canción del castaño.


—Digamos que desde entonces, le tengo cierto anhelo a estos momentos de adrenalina donde todo el mundo está al otro lado de la pared. Además, verte así solo para mí, es algo con lo que siempre he fantaseado y no puedo desechar la oportunidad.


Entonces el que se rió fue Taehyung, negando con la cabeza mientras se posicionaba en frente del pelinegro dispuesto a darle lo que quería, sin pensarlo por más tiempo. Después de todo, en todos esos años que ellos llevaban juntos, Jungkook más de una vez le había brindado un espectáculo cuando quedaban solos en alguna sala de baile privada.


Solo que nunca se habían arriesgado con tiempo límite y los demás miembros esperando.


Y Taehyung tampoco se imaginaba que Jungkook no solo quería un espectáculo.


—Okay, pon la canción desde el inicio otra vez, por favor —soltó en un suspiro, poniéndose en una posición que mostraba el perfil de su rostro de una manera quizá más seductora que nunca porque quizá quería sorprender al menor más de lo que podría admitir. Después de todo era la primera vez que haría eso con su novio, maldita sea, Jungkook tenía que quedar embobado cuando finalizara o si no lo iba a terminar.


Sinceramente, desde la noche anterior Taehyung le había restado importancia a todo su agobio por el estúpido regalo cuando Jungkook lo abrazó y besó su corazón con palabras; y justo porque había estado dispuesto a follar esa mañana fue que habían llegado tarde.


Sin embargo, quería hacer lo que Jungkook le pedía en esos momentos solo por pura satisfacción personal y mutua. La situación se le hacía divertida y sensual.


Jodeeer, ¿por qué eres tan hermoso? —soltó Jungkook como si le faltara el aliento por la fascinación. Y Taehyung ni siquiera había empezado todavía—. La canción va a empezar en uno, dos, tres...,


Taehyung empezó a mover sus labios al compás de sus propios susurros a través de los altavoces, moviéndose de forma lenta y elegante, tal como el ritmo de la canción.


Tratando de ignorar su propio reflejo, sus ojos oscuros permanecían fijos en Jungkook mientras realizaba la coreografía de forma impecable; pero con un añadido demasiado sexy que tenía al pelinegro babeando y no justamente por la boca. Sus manos a veces se deslizaban por su cuello de forma lenta y eso Jungkook nunca lo había visto en el escenario; esa misma mano traviesa perdía el camino y bajaba desde su cuello recorriendo su torso directamente hacia el sur, pero deteniéndose antes de llegar y devolviéndole el aliento a un Jungkook que lo miraba con los ojos más grandes de lo usual, totalmente fascinado con la vista.


La letra de la canción no tenía connotaciones sexuales, pero el ritmo era suave al igual que la voz del castaño, creando así una atmósfera bastante ardiente para ambos hombres que se encontraban en ese salón de baile.


La voz aterciopelada de Taehyung se sentía como una caricia completa para Jungkook, y los movimientos impecables, seductores y lentos, estaban encendiendo cada parte de su cuerpo como si lo estuviesen calentando al horno. Y las expresiones de Taehyung... ¡Dios!


Si había algo que caracterizaba a Kim Taehyung eran sus expresiones atractivas en las presentaciones, no había ningún ángulo donde se viera mal ni por una milésima de segundos. Él no solo bailaba con el cuerpo, lo hacía con el alma y lo transmitía a través de sus facciones.


Si la coreografía era rápida, te llenarías de energía solo con verlo; si era divertida, derrocharías dulzura con sus expresiones cómicas y bonitas; y si la coreografía era seductora, te sentirías consumir por las llamas del mismísimo infierno con cualquiera de sus movimientos.


Jungkook estaba embelesado con esos ojos fijos en los suyos y cómo tan descaradamente, Taehyung lo estaba seduciendo con sus preciosas facciones. Se veía como un jodido Dios bailando solo para él, y Jungkook por momentos ni siquiera podía asimilar el hecho de que él tenía pase libre para besar todo ese bonito rostro y poseer todo ese ardiente cuerpo.


Y era el único. Porque Taehyung era una obra de arte que se entregaba como suyo y, al mismo tiempo, Jungkook también se entregaba solo a él.


Taehyung era todo para Jungkook.


Jungkook era todo para Taehyung.


Solo ellos. Nadie más en lo absoluto.


No pudiendo soportarlo más, Jungkook se puso de pie lentamente sin romper el contacto visual.


La canción todavía no acababa y Jungkook volvió a contener la respiración cuando Taehyung usó una máscara para cubrir su rostro por dos segundos y luego se deshizo de ella dejándole ver la sonrisa más ardiente que jamás había visto en su puta vida. Y cuando Taehyung despejó su frente echándose el cabello para atrás dejando ver todo su atractivo rostro desnudo y húmedo por el sudor, Jungkook inevitablemente tuvo que llevarse una mano a su abultada entrepierna porque le empezaba a doler.


Se preguntó si su novio sería consciente de lo malditamente hermoso que se veía con la piel dorada sudorosa, el cabello lacio húmedo en unas partes más que otras y su delgado cuerpo vestido de negro con ese cárdigan rojo y piedras negras preciosas.


Seguro que sí, porque Taehyung no era ningún tonto y sabía el sex appeal que se cargaba. Por eso mismo, no había dudado ni un segundo en seducirlo cambiando la coreografía solo para él y acercándose al final de ésta, solo para quitarle la mano y ser él en cubrile la entrepierna con su mano propia.


—¿Estás bien, mi amor? ¿Te gustó mi presentación? —susurró con una sonrisa traviesa, dejando que la melodía volviese a sonar mientras se atrevía a masajear la dureza de su hombre a través de los pantalones.


Jungkook suspiró de forma temblorosa, dejando que Taehyung lo tocara y subiendo sus manos al cuello del mismo para raspar con sus yemas de los dedos la piel caliente y sudorosa.


—Creo que me volví a enamorar de ti. —Sus ojos estaban realmente brillantes, y Taehyung sonrió bonito con las mejillas rojas, dejando de tocarle ahí abajo para darle un apretado abrazo.


Jungkook lo acercó más a él y soltó otro suspiro, esta vez de satisfacción, al sentir su entrepierna apretandose con la contraria. Siempre le iba a agradecer a todos los dioses por hacer a su pareja de vida del mismo alto que él, y así poderlo besar y disfrutar de cada parte de su cuerpo sin separarse un poco o esforzarse en cada movimiento.


La sonrisa de Taehyung se desvaneció tan rápido como se formó, cuando sintió la lengua de Jungkook delineando un lado de su mandíbula y la dura erección presionandose contra su no tan despierto pene.


Jungkook realmente estaba duro, duro como una piedra y caliente como el infierno mientras lo apresaba con una mano en la espalda y la otra apretando una de sus nalgas, sus caderas frotándose ligeramente contra él y la boca recorriendo toda su mandíbula hasta detenerse a un centímetro de sus labios.


Quiso hablar, pero Jungkook había empezado a devorarle la boca. Gimió por la sorpresa, sujetándose a su cuello, y Jungkook gimió de satisfacción acariciándole la lengua con la suya propia.


Cuando se separó un poco intentando no perder la cordura, Jungkook se dedicó a lamer toda la saliva escurrida por su mentón y arruinó por completo lo que Taehyung pretendía hacer o decir.


—Dios... —soltó en un gemido, empezando a mover sus caderas contra las de Jungkook porque su pene había logrado endurecerse por completo y el pelinegro lo estaba volviendo loco con su hambre de sexo.


Entonces ambos terminaron frotando sus erecciones con desespero y se devoraban la boca en un desastroso beso, pero el calor cada vez se hacía más insoportable al ir en aumento y cuando Taehyung pretendió sacarse el cárdigan, Jungkook se detuvo para darle la vuelta y apoyar su pecho contra el espejo de forma brusca.


Taehyung jadeó encontrando su mirada lasciva a través de la otra pared espejo a su derecha.


—Quedarnos desnudos ahora es peligroso —susurró el pelinegro, separando el cuerpo de Taehyung del espejo e indicándole apoyarse solo con sus manos mientras él rodeaba su cintura para deshacerse del cinturón de su pantalón.


Taehyung soltó una risa sin aliento.


—Toda esta situación en sí es peligrosa, Jungkookie, me sorprende que quieras hacerlo.


—¿Pero tú lo quieres? —lamió el lóbulo de su oreja mientras bajaba por completo sus pantalones negros junto a la ropa interior.


—Dios, sabes que sí.


Jungkook sonrió por el atrevimiento del castaño y su determinación a pesar de todo. Volvió a atacar su cuello con besos y chupetones ligeros, echando la tela del cardigan a un lado para apretar con sus manos el bonito y prominente culo que se cargaba.


—Quiero comerte tanto...


—Oh... —Taehyung gimió y tembló al sentir una palmada en su culo—. Haz... hazme lo que quieras, pero aquí no tenemos lubricante ni nada en general, Ggukie.


—Prometo limpiar todo cuando terminemos.


Taehyung rió llevando una mano hacia atrás para acariciar la polla del pelinegro aún dentro de sus pantalones, lo miró a través del espejo con una sonrisa llena de atrevimiento.


—Entonces apúrate, Ggukie, no tenemos mucho tiempo.


Sin decirse nada más, Jungkook volvió a besarlo en la boca por un corto tiempo y terminó de rodillas frente al trasero más hermoso número uno en el mundo, sí señor.


Sin perder tiempo, le apretó las mejillas hasta separarlas y observar la fruncida entrada que esa mañana había devorado hasta decir basta, pero no pudo visitar por completo porque el reloj había corrido muy rápido. Ahora sí podría, así que rápidamente pasó la lengua llena de saliva por toda la extensión, y luego se dedicó a lamer alrededor y en todo el centro de ese pequeño anillo de músculos.


Los gemidos de Taehyung se mezclaban con la melodía de su propia canción, y cuando sintió que Jungkook le escupía varias veces intentando adentrar sus dedos, tuvo que cubrirse la boca con la mano para no gritar por la mezcla entre el placer y el dolor. Sin embargo, cuando esos dedos fueron reemplazados por la misma lengua, penetrándolo una y otra vez; ni su propia mano pudo lograr disminuir sus gemidos y lloriqueos ante el placer inmenso.


Jungkook parecía tan encantado en su valor y sonrió como un tonto cuando con el dedo logró dar con la próstata del mayor y entonces éste no sólo gemia alto, también temblaba por toda la estimulación.


Con la frente pegada al espejo y los ojos fuertemente cerrados, Taehyung no sabía de dónde sostenerse; sus manos sudadas se resbalaban a cada segundo que pasaba, sintiendo las mejores sensaciones del jodido mundo. Su pene dolía y goteaba hasta manchar el piso, y si desviaba su mirada hacia el espejo, podría ver a Jungkook de rodillas devorándole todo el culo, por Dios.


Sin poder aguantarlo más, tuvo que esforzarse en tomar aliento y estirar la mano hasta atrapar el cabello azabache de Jungkook y tirarlo hacia arriba con un poco de rudeza.


—Follame ya, Ggukie. Rápido. —Ordenó, con ganas de estampar esa cara otra vez en su culo. Pero algo mejor que la sensación caliente, húmeda y resbaladiza ahí abajo; era el mismísimo pene llenando todo su interior y haciéndole el amor a su punto dulce.


Jungkook se apegó a su cuerpo volviendo a chupar la piel de su cuello y jugando con los botoncitos duros de sus pezones a través de la camisa negra de seda. Taehyung como pudo logró desabrocharle el pantalón estirando sus manos hacia atrás, y el pelinegro le ayudó a sacar por fin la durísima y colorada polla.


—Quiero que veas a través del espejo cómo voy a follarte tan rápido y tan bien, Tae —susurró en su oído, lamiéndolo a la vez y frotando ese trasero desnudo contra su polla.


Taehyung sonrió apoyando sus manos en el espejo con firmeza y abriendo un poco más sus piernas.


—No pensaba hacer otra cosa, amo verte cuando me follas.


Jungkook sonrió también, más que satisfecho con esa respuesta. Entonces volvió a lamerse dos dedos para adentrarlos de golpe en el culo del mayor y terminar de prepararlo.


—Esto va a doler un poco, bebé.


—Confío en ti.


Dándole un nuevo beso a sus labios, Jungkook finalmente se separó un poco para empezar a penetrar a Taehyung, tan lentamente que resultaba tortuoso para ambos y Taehyung tuvo que morderse la mano para no concentrarse en el dolor punzante ahí atrás.


La saliva nunca iba a ser suficiente para preparar a un hombre, pero dependiendo la cantidad, podría lubricar lo justo para no hacer daño más allá de un momento de dolor. Por eso, cuando Jungkook empezó a moverse, sin dejar de acariciar y chupar las otras zonas erogenas del cuerpo contrario, Taehyung eventualmente fue sintiendo el dolor alejarse hasta finalmente sentirse tan extasiado como para disfrutar.


Como no tenían mucho tiempo, Jungkook había empezado a embestirlo tan duro que los sonidos de sus cuerpos sudorosos chocando, se escuchaba incluso por sobre la música.


Taehyung no tenía donde sostenerse muy bien, y en lo que trataba de conectar su mirada con la de Jungkook a través del espejo, casi se cayó un par de veces y, en medio de risas, Jungkook había terminado dándole la vuelta y levantándolo en sus brazos hasta chocar su espalda contra el espejo.


Entonces los gemidos de ambos morían en la boca del otro, vibrando por sus cuerpos y yendo directamente a sus pollas duras e hipersensibles.


Ambos sentían que entrarían en combustión por tanta ropa de por medio, la velocidad que llevaban y lo caliente que se encontraban. Pero no podían parar, incluso cuando la puerta del salón de baile de repente fue tocada.


Taehyung fue el primero en reaccionar alejándose de la boca de Jungkook, y Jungkook solo deslizó sus besos por la mejilla y posteriormente por el cuello del mayor, solo disminuyendo un poco sus embestidas para evitar el sonido de sus carnes chocando; del resto, no le importaba nada más.


Taehyung se aclaró la garganta tratando de enfocarse en lo que estaba pasando en esos momentos más allá de la deliciosa sensación de tener a Jungkook amando su cuerpo.


—¡Y-ya estoy estirando mis músculos para salir! —exclamó como pudo, y Jungkook le tocó la polla haciéndolo temblar.


—Dios, Taehyung, te has tardado tanto, ¿Jungkook está ahí contigo? ¿Por qué cerraron la puerta con seguro?


Mierda, eran demasiadas preguntas y él solo podía enfocarse en que Jungkook había abierto su camisa y estaba chupándole los pezones mientras se enterraba lento, pero con fuerza dentro suyo rozando su próstata, y acariciando la húmeda cabeza de su polla con una mano.


Alguien tenía que darle un premio a Taehyung por no gemir alto cuando lo que quería hacer era gritar.


—¿Tae?


¿Quién era el que estaba detrás de la puerta de todos modos? ¿Namjoon? ¿Jimin? ¿Hobi? Taehyung no podría reconocerlo en medio de tanto placer.


—¡No sé! ¡Estoy saliendo en cinco minutos, ¿vale?! —gritó finalmente, sintiendo desesperación por liberarse. Pudo escuchar una respuesta, pero lo único que logró entender es que estaban solos de nuevo y entonces rápidamente exigió la boca de Jungkook y lo besó de tal manera que éste había vuelto a acelerar sus embestidas por el placer.


—Quiero correrme ya, Ggukie —susurró contra sus hinchados labios.


—Un poco más —jadeó Jungkook con los ojos nublados, volviendo a apoderarse de su boca mientras lo penetraba unas cuantas veces más y aceleraba el movimiento de la mano en su polla.


Taehyung no pudo soportar por mucho tiempo más y terminó corriéndose en un grito ahogado contra la boca de Jungkook, temblando y disfrutando de la plena sensación por casi un minuto entero en el que Jungkook se dejó ir también, saliendo justo a tiempo para no hacer un desastre más grande del que Taehyung acababa de hacer en sus camisas negras.


Cuando el castaño volvió a poner los pies en el piso, estuvieron besándose con lentitud por un largo minuto mientras compartían sonrisas y trataban de recomponerse la ropa.


—Siempre me haces tan feliz, Jungkookie, te amo mucho.


Jungkook le sonrió dándole otro beso lento pero duradero.


—Te amo de la misma forma —respondió—, gracias por haberme dado este momento inigualable.


Taehyung soltó una risa pasando sus dedos por el mentón del pelinegro.


Y mientras ambos reían mutuamente, Taehyung solo pudo pensar que a pesar de que no fue planeado y hasta se había olvidado de eso, al final sí pudo recompensar a Jungkook con un regalo que terminó dejándolo igual de feliz y satisfecho como siempre quería verlo.









— Gracias por leer ♥

15 de Julio de 2020 a las 02:46 3 Reporte Insertar Seguir historia
44
Fin

Conoce al autor

soulmateskookv ♥ Me gusta escribir y por primera vez he decidido hacerlo sobre las personas que más amo: Jungkook y Taehyung. Escribo FANFICS sobre y basado en su hermoso vínculo; nada más.

Comenta algo

Publica!
Gumimarii ˋωˊ Gumimarii ˋωˊ
Uaaoo!!! Jajaja realmente fuee muy em...nose... jajaj ardiente? Ahh xD Me encantoo... ! Gracias por tu trabajo :)
Samantha Wolf Samantha Wolf
Me derretí, absolutamente por todo! Me encantó, me encantó! Voy corriendo a leer la siguiente parte.❤️

  • soulmateskookv ♥ soulmateskookv ♥
    Oh Dios, muchas gracias por darme una oportunidad, me alegra que te gustara tanto ♥ 2 weeks ago
~