1566617928 Francisco Rivera

Visión en tres tiempos de un personaje quizá, singular, no por ser mujer, sino por la perspectiva que asume ante sus lectores; ante las decisiones de éstos y por el resultado final.


Historias de vida No para niños menores de 13.

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JANNA EN PRESENTE

PRÓLOGO


Esta historia interactúa con el lector o con la lectora para proporcionar lo que el personaje experimente en su día a día.

Las decisiones de ella son del conocimiento de quien lea lo que ocurre a su amiga, en un Aquí y en un Ahora.

En este capítulo, el personaje y quien lee son juez y parte y el resultado de esto sólo es responsabilidad de uno o de otra.

Se ha de advertir, con respeto, que no se aceptan excusas, ni se dan disculpas ante el sentido de las palabras que ambos encontrarán en esta parte de la historia.

El habla es referencial y el desarrollo de situaciones o escenas de vida no está exento o libre de cierto lenguaje soez, cuando se requiere; irónico o mordaz, violento o prejuiciado, sólo para mostrar el presente de Janna.

Por lo demás, dejamos hasta aquí algo dicho, lo demás lo habrán de apreciar en lo inmediato... Gracias.



Para continuar, escoge una decisión entre las siguientes opciones:


Conoce algo de Janna ¿Quién es en este presente? Y decide si debe aceptar lo que le ocurre en su diario vivir y convivir.


Janna en su presente revela, sin ser su propósito el desarrollo del naciente busto: sus senos han sido vistos en un momento de juego infantil dentro del proceso lúdico de los “encantados”, cuyo instante fue, primero, sentido por las manos de uno de sus primos, sin que hubiera malicia alguna, sólo exceso de impulso para atraerla hacia éste, y por ser la más próxima a sus demás hermanas y primas, cuyas rondas en el patio grande de la casona familiar brindan desgastes de energía sin preocupaciones e inseguridades de ninguna especie.

En esa fracción de segundo, Janna, sin mal pensar ese toqueteo brusco, divertido y bullente en risas y gritos, sólo siente el peso de dos manos regordetas del primo Braulio “Tetas”, por ser esta cualidad corporal más sobresaliente dentro de su gran estatura, adquirida entre el paso de niño a puberto.

Un siguiente tras pies de otra prima, enseña sus blancos calzones; vuelven a estallar las risas de la primada cuando ella, al incorporarse de esa media vuelta, que la hizo suspenderse unos segundos en “cámara lenta” y en el aire, libra, de paso, un certero golpe de cabeza.

Deja estupefacta a hermanas de Janna y al resto de primas y primos.

Sin duda alguna, Lana, siempre Lana, va a acabar un día o de teibolera en un streap tips de bar, a medianoche, con algunos billetes metidos en sus manos, pero no con bragas, ni brassiere, por ser parte de una naturaleza mostrar con cierta frecuencia lo que la vista censora de su madre, tías y particularmente Janna, están prestas a denunciar, encarar y reprender la en todo momento.

El primo Braulio “Tetas”, regordete u obeso, deja al descubierto su pecho tras esa voltereta de Lana,y muestra al unísono de coros de primas y primos, la acumulación de grasa en su pecho. Entonces Janna le grita:


— ¡Miren a “Melvin”, miren a “Melvin!” —, indicando el parecido con cierto personaje de una firma de cereales industrializados, degustados por todos y afectos al sabor de chocolate. Y tras ese estruendo hiriente, su recurso, furioso contra ella es: mostrarle sus pechos y gritarle:


— ¡Si la tiña fuera envidia, perra…! ¡Estos son pechitos, no como los tuyos: escurridizos y apenas visibles, apenas si tienes…apenas si se ven…apenas…! —, dejando sonrojada de ira a Janna, quien le hace muecas, saca su lengua y grita que, sólo era un pobre: “¡Chichón de marca!”…


En respuesta, Braulio “Tetas” se pasea otra vez en círculo; descubre el pecho y lo hace resaltar más y al mismo tiempo propone a la primada de mujeres y aún a sus propias hermanas, a que lo tocasen para constatar: “…del dicho al hecho...”

Para acallar ese vocerío y el intervalo de burlas de las primas, principalmente de ellas, las hermanas de Janna reclaman la intervención de la hermana mayor, pues además, lo era también de las primas.

Actuando como jueza y sentencia, con su característica ironía, levanta su brazo derecho para hacerlos callar y da su sentencia a todos los reunidos en círculo, dividido en sólo primas y primos y sólo hermanas y hermanos, y expresa lo siguiente:


— ¡Señor Jamón, Braulio “Tetas”! ¿Cómo están sus pechos, hoy! —, provocando la risa escandalosa de todos, incluida Janna.


Y, en el acto, se vuelve a dar rienda suelta a que todos jueguen mientras el rechoncho primo torna a dirigir, con burla chispeante a Janna, diciéndole que él, sólo él siempre ha de tener más pecho que ella…generando dividendos de risas burlas por doquier, pues así es la primada en todo momento…


└ Conoce algo de Janna: ¿Quién cree ella que és? Y decide si debe aceptar lo que ella cree que es, sin más...


Acabo de cumplir diez años. He tenido un crecimiento físico y un desarrollo motriz hasta cierto punto normal.

Creo ser, como toda niña de mi edad, eso…un niña de inminentes diez años. Dicen que me encuentro en un “estado de inocencia” pero que poseo un nivel intelectual, social y emocional que sorprende a la familia.

Ser la menor entre todas las mujeres, pero también de mis hermanos, me han reconocido talento, liderazgo y decisión. No en balde Braulio “Tetas” dice de mí que soy una perra…

La verdad es que si, no me dejo de nadie y ante nada me detengo. Siendo más pequeña, aprendí a caminar sola.

A momentos he atraído para mi los juguetes con los que deseo llevar a cabo las aventuras que cuento a voz en cuello; y cuidado de intentar quitarme alguno o si alguna de todas se atreva, porque no respondo… pero también si osan importunarme o contradecir lo que hago: no le bastan las horas del día para que atosigue a quien sea, pues se me da una manera rápida de tener a mi alcance cualquier recurso útil a la causa mía con qué aporrear, romper a milímetros cabezas o amoratar ojos…

Recuerdo al instante cualquier ofensa hecha en hora, día, mes y año y no recuerdo a mi modo las lagunas mentales de perpetradores mujeres u hombres: les reparto en sus rompecabezas mentales cada pieza olvidada por error, y eso representa un golpe aquí, otro golpe allá y así, en sucesión punitiva…

Saben cuán rápida soy para correr y lo ágil de mi cuerpo, complexión y estatura a la hora de sortear golpes, patadas, manotazos, cabezazos y demás…

Aceptando sin orgullo lo perra que soy, pues soy Janna y hasta ahora han creído que mi busto es innoble…ignoran la sorpresa que conservo en este lienzo que ato a mi pecho, pues passando como tal, se ha dicho que soy: una sin tetas pero cuidando en silencio la sorpresa que habré darle a Braulio “Tetas ” que, pese a ser el burlón de primera, es el único que más quiero por ser diferente a todas mis hermanas y hermanos, y sin duda, a casi toda la primada…

Siempre he sido equilibrada desde que empecé a caminar sola; me encanta andar con pie descalzo por toda la casa y me gana la emoción cuando ando en puntas de pies: no en balde, la primada se sorprende ante el golpeo de la pelota con ambos pies.

Cuando siento estrés, subo hasta la azotea, provista de mis diminutos shorts y empiezo a dominar la pelota, el balón de fútbol y el golpe incesante del balón de basquetbol con los empeines, alternando derecho e izquierdo y regresando de izquierdo a derecho hasta un punto de enrojecimiento y algo de dolor, y de resistir a cierto límite.

Entonces descanso y apenas puedo dar paso, pero en el ejercicio constante, cada vez me duelen menos los empeines y los balones de fútbol son para mí, simples pelotas de tenis…

No sólo sé golpear el balón o la pelota del material de que se trate, sino que, además de imprimirle fuerza, lo hago con dirección y tino…la primada ha dado cuenta de los “descontones” dados a la primera, cuando molestan de más y siempre y cuando exista una pelota cerca; pero también lo hago con latas de cerveza, de preferencia vacías; acaso, con botellas de plástico, a las que agrego una cantidad necesaria de agua, para salir disparadas como proyectiles que chocan con cabezas, genitales, senos, muslos, caras o lo que se muestre a modo…

¿Estamos…? Algo de perra soy… ¿Alguna duda…?

Mis padres han afirmado, sorprendidos, que soy quien más los imita en rasgos tan internos que no se atreven a declararlos uno a otra, y viceversa.

Es decir, dicen que imito en comportamientos diferenciados que importunan ya a mi madre respecto de lo revelado de mi padre; ya de ésta respecto de mi progenitor.

Entonces, para dejar de evidenciarlos solicitando siempre ayudar a barrer o trapear los pisos... se niegan porque –dicen ellos por separado- que soy la menor y que para eso están las hermanas mayores.

Otras veces, solicitando lavar platos y toda la vajilla de que se trate, pues de continuo se acumula en el fregadero o bien, cuando sucede igual para lavar la ropa o sacudir los muebles…recibo negativas instantáneas...

Entonces sobreviene la “cargada” general de ellas y ellos sobre mis intenciones de auxilio.

Sostienen que hago evidencias de atender quehaceres que no me corresponden por edad, dejando las iniciativas forzadas a mis hermanas y hermanos, y sobre todo, cuando mis padres se encierran a entregarse como Dios manda, pues como familia “open mind” –así juzgan principalmente las primas a mis padres- sus horas de amor son incesantes, furiosas, arrebatadas, escandalosas y “silenciadas” con música de rock ácido, tecno spice o trans deep cósmic, haciéndome dudar de estas dos últimas corrientes, que, quizá lo sean o se las hayan ingeniado para escudar sus estertores de placer lobuno…

Sea o no sea esto, la manera en que todo mundo debe atender deberes domésticos, revienta a todo mundo, y pese a mi buena intención de auxiliar a mis padres, hermanas y hermanos me mandan, no a ver si la puerca ya puso su puesto, sino que me vetan sin boleto de regreso a la tierra de Versuitvergarabat, sin escalas…

¿En verdad, soy la perra que soy…?


└ Conoce algo de Janna: ¿Es ella lo que cree ser? Y decide si debe aceptar lo que ella cree serlo.


Creo ser lo que soy. Una niña con historia de diez años, como cualquiera que conozca todo lector o toda lectora.

Me refieren como esmirriada, de cabello lacio y con aire enfermizo crónico.

Algo molesta mi incesante tosecita de este verano.

Principalmente ante quienes me tratan, no sólo en casa, sino fuera de ésta.

La tosecita recurrente no da buena imagen a la familia, pues en los corrillos de vecinos es común escucharlos decir:


— ¿O toses y toses, Janna? —, sin quitar la vista de recriminación ante mis padres, hermanas y hermanos. Indicando que en una conversación casual hecha en plena calle y en tránsito de acera, lo declaran con voz en alto para ser escuchado por los peatones en circulación de hora, día y lugar.

En tales casos, ni me toman en cuenta y nunca falta que alguien, acaso un “extraño” de último momento tome en cuenta mi estado de salud y molesto, reprenda, a cierta distancia caminada, lo siguiente:


— ¡Pinche tísica! —, sin que mi padre alcanzara a escuchar, no así mi madre, quien molesta nos persuadió de no mirar al maldiciente.


Esa ocasión quizá pasó desapercibida para algunos hermanos y hermanas, pero no para mí.

En un acomodo de circunstancias de tiempo y lugar, visualizo el rostro del quejoso y desde mi esmirriada figura sólo acierto a mirarlo un par de veces.

Me regresa un gesto muy poderoso: el dedo índice erecto, como su miembro y los dedos infaltables, plegados como sus testículos.

No hay inconveniente por ahora y ya busco en mi archivo mental lo que debo hacer en otro momento…

Es en esos momentos cuando me cuestiono y re valoro lo perra que soy…

Antes de llegar a una esquina, y atravesar una avenida, volteo, visualizando al sujeto.

Le devuelvo un recordatorio materno con mis dos brazos, en ángulo preciso y puños apretados…

Alcanzando a verlo, sonríe mientras me avienta "cazuelas" que ya no me alcanzan, justo en el instante en que doblamos esa esquina y en la parada del transporte público, subimos en orden y como si nada hubiera pasado.

Sólo en mi cabeza, colocando las piezas necesarias y armando mi cubo termino con cada color en sus respectivos cuadrados.

Mi intención está procesando un ajuste en esa área de tránsito peatonal,

Sé dónde está situada la fuente de trabajo del maldiciente y con quienes se reúne a diario, en horas convenidas de la tarde, cuando el trabajo por demanda disminuye de manera notoria.

Para eso y más, el Creador me ha dado lo que poseo…

Y, sí, soy la perra que soy y eso lo pongo en primer término, cuando concibo la manera en que “muerdo sin misericordia lo más preciado de ese sujeto, creído y soez, vulgar e insolente; metiche y fanfarrón”, así trabajo en el presente; luego, resuelvo y se torna pasado; más adelante, concibo la prospectiva correspondiente y así, poco a poco, afirmando desecho; confirmando, niego o todo lo contrario, para ser esa perra que soy…

Esto: ¿Te molesta, amigo lector; amiga lectora?

Mi madre ha tomado conciencia de mí, desde muy pequeña.

Principalmente de ser la hija menor y actuar demasiado independiente y tampoco gustar de recibir ayuda de sus hermanas y hermanos, en ese orden.

Dice que tengo otro rasgo más: el de entusiasmarme con la compañía de otros niños, a como no parece serlo ni demostrarlo ante mis hermanas.

Hoy, por ejemplo, sin que mi madre me pregunte, he encontrado los aretes de mi hermana mayor. Nadie sabe cómo fue esto, pues al sobrevenir “un momento de distracción de ella” –justo cuando después “regresó” su regla-, y yo dormía, en apariencia, comentaba a mi madre que su mayor apuro no eran esos pequeños pendientes que una vez regaló mi padre a nuestra progenitora, antes de florecer a tal estado y tamaño los días de familia, y como que no resultaba lógico querer casarse a la siguiente semana cuando acababa de conocer a su patán novio, era un tipo de idea sin todos los vellos y cabellos del cuerpo.


¿Eso, es de perra pensante y extralimitada...?


Como sea que haya sido, “su periodo”, los aretes y el no forzar al patán novio para llevar a cabo un matrimonio sin sentido, resultaron buenas noticias.

Por si fuera poco, mi padre, enterado de esto, había actuado en reserva y aparente ignorancia de lo que ocurría en la sucursal de la matriz de mi hermana.

Si acaso, la molestia del día era ese anuncio suicida de casarse para ocultar sospechas de que a los meses dejaría de ser la más pequeña de la familia, me incomodaba sobremanera.

Ser la menor y ser la perra que soy, me lleva a un estado de sorpresa de saber que ser tía primeriza me hace envejecer en lo anímico y como que algo de mi perra condición se compromete de golpe…

Y la sola fortuna, asociada al encuentro de esos aretes, cuando ella los hubo colocado en la parte superior del librero, sin estar a la vista, excepto de ella, volvió ese día un estado de intranquilidad ajena por dicho extravío, coincidente con esa retracción de hembra ante el olfato, presencia y cercanía de varón, simple macho dispuesto a tomar a mi hermana para hacer física y química amorosa: destapar su líbido y amar con delirio a lo hard core, algo en ella harto difícil de evitar, tan acostumbrada al sexo duro, sin cortapisas, ahora atenuado por atravesar sus veinticinco años y estar más cerca de la primera vejez de los treinta cumplidos…

El momento en que ella se ha introducido en el baño para hacerse la prueba del Predictor, y la espera de angustia de mi madre, me permitió intentar escalar ese librero, sólo para demostrar mi habilidad de trepar en cortinas de ventanas, en puertas de alcobas y cocina, en intentar subir los niveles del magnífico librero de dos metros y otear como marinero en cabrestante la sala y el comedor pero también, el exterior de la calle en tránsito de vehículos y de gente con prisas inciertas.

Al intentar bajarme, un tras pies cimbró el mueble pero lo único que cayó sobre mi cabeza fueron los aretes que, por fortuna, estaban entrelazados.

Baje en el acto y al darme cuenta de esos pendientes, los meto en mi bolsa de la blusa que porto.

En un silencio tal, me deslizo hasta mi cuarto donde duermen siesta mis hermanas, casi en paños menores debido al calor de verano.

Sin hacer mayor ruido, traspaso piernas, caderas, bustos y me coloco en un rincón donde saben que es mi espacio y de nadie más.

Ahora semi duermo pero escucho, un: - ¡Gracias, Dios Mío! -. Como también, un: - ¡Ya está, madre, tendré más cuidado para la próxima vez…! -.

Sólo resta esperar a encontrar los aretes y que mi hermana los porte, los deje en otro lugar y terminen perdiéndose como le pasó a ese “período”, al que, para evitar nombrarlo dieron en llamar “SanAndrés”, expresado sin espacios o intervalos de ninguna índole.

Ahora elucubro para mi interior, a lo Janna: ¡Esto pasa ahora que soy niña! ¿Qué deberá ocurrir en lo futuro, cuando me aproxime -cuando menos-, a los veinte años…?

¿Dejaré de ser la perra que soy...?


FIN DE LA HISTORIA


La historia ha llegado a su fin con esta decisión.


Gracias por leer




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PRÓLOGO PARA EL PASADO DEL PERSONAJE


Esta historia interactúa con el lector y/o con la lectora para proporcionar lo que el personaje experimenta en el día a día de cada tiempo: ahora, en su Pasado. Las decisiones de ella son del conocimiento de quien lea lo que ocurre en este Aquí y en Este Ahora, ya no presente; en parte concluido, pues aún queda algo de vida a Janna.

En cuanto a este tiempo en sí, presenta lo que ocurrido desde ese ocurrir sustraído al evocado presente...

Cabe decir lo siguiente;


Lo ocurrido al personaje ha sido tomado de conversaciones recurrentes, ilustrando lo acaecido, no lo que debiera acaecer.

Recuerdos de tonos y contrastes in evitados colorean la marcha de los días de Janna en su pasado propio.

Que gusten o no, es asunto secundario, pero para lectores y lectoras; eso deberán decidirlo en conciencia.

Lo recorrido en tiempo y lo experimentado en espacio y/o contexto no es condescendencia personal de esta mujer.

Lo que ha habido ya, es lo que fue; no recupera en posibilidad humana que sus repercusiones moldeen lo que ella trató de evitar.

Eso, es, si se acepta, el pasado de ella...

Gracias por esta antecámara y su amable paciencia para comprender esta narración.



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└ Conoce algo de Janna: ¿Quién es en este pasado? Y decide si debe aceptar lo que le ha ocurrido desde su diario vivir y convivir.



Recordando aquellos momentos en que su madre, tías y algunas primas veían telenovelas a través de ese televisor analógico, una de las hermanas de la madre tranquilizaba a Janna, pasando la palma de la mano derecha sobre la cabeza de ella, al mismo tiempo que la decía, lo siguiente:


— Sí… tranquila, las niñas en nuestro continente alcanzan pubertades precoces, a como no ocurre, por lo general con las niñas de raza blanca…—, y volviendo a sonreírle, agregaba lo siguiente:


— Te acuerdas cuando Antonia te decía: ¡Órale, te están creciendo parejitos tus senitos...! —, luego, sonriendo te preguntaba si "ya menstruaste"…¿Verdad…?-, sosteniendo esa sonrisa morena, pareja, perfecta y bien alineada que le confería un dejo de admiración a todo el mundo…


— ¡Claro. Mary! ¿Cómo olvidarla? ¡Si ella nomás me apretaba los pezones, a la menor distracción mía…! —, declaraba Janna, quien luego agregaba: -¡Órale, tía, nomás sin hablar de bulto…!-. y ella, bien que soltaba esa carcajada contagiosa; de cabrona; de malilla, pero nunca matrera, sino toda desmadre, pues… sin madre de por medio...


En la familia de Janna no se tenía preferencias para las hermanas y los hermanos.

Todo era relucir a la “Chapis”, a la “Benjamina”…a la "perra" –dicho esto sin ofensa- que entonces era Janna.

Claro, la veían como una boca más dentro del concierto de qué y de cuánto alimentarlas y dar de comer también a ellos, los hermanos e incluso, a la primada, hasta que Janna propuso que convivir en familia era lo mejor de todo y que mucho ayudaría que cada quien y con lo que fuera necesario, trajeran a la mesa para compartir y degustar en toda la familia.

Sí. No eran días de fiesta sino de apuros constantes, donde el dinero se escurría antes de verlo dos veces.

En el fondo, ese guiño de madre que recordaba Janna, hecho desde aquella, le había facilitado la vida en común, la vida problemática del existir y, de manera tardía, iba sintiendo que en esa medida de hermanos y hermanas, tal exceso de auxilio hacia ese calificativo burdo de su progenitora de llamarla: ”tacita de té”, le resultaba un eufemismo chocante, que, en coro de hermandad y primada repudiaban en todo lo alto:


— ¡Óra, ma´! ¡La apendejas, y cuando crezca, cualquier hijo de vecino la va a ensartar y ya panzona, qué más querrás hacer por ella… ! —, decía así, la hermana mayor, delante de cuanta familia hubiera en ese momento…


A veces Janna recordaba el momento de ingreso a la universidad y su torcida decisión para abandonarla en medio del desmadre, pese a que su retoño, ya cursaba la escuela secundaria.

Cuando Janna regresó por segunda vez a la universidad, mediaban entre la primera vez y a través del pase automático, su instalación en una carrera humanística; en la última, ya pasados algunos años, cuando su adolescente bendición la animaba a estudiar una carrera en literatura mexicana, Janna se animó, sacó su trámite para ingresar mediante examen y luego, al ser aceptada, "ingresó" ya como madre de esa hija y de una segunda bendición que tuvo que ver con ella, pasando a ser dos hijas, si bién la segunda hija no biológica trabajaba por su cuenta y sostenía con parte de su ingreso la vida en familia.

Pero el carácter lobezno de Janna, más temprano que tarde, la hizo volver a dejar la carrera, para ya nunca volver a las aulas universitarias…

Así, guardó una parte de querer lo que deseaba ser, pero no fue como lo esperaba, y volvió a ser cuanto había aborrecido de la horma de su madre…


FIN DE LA HISTORIA


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PRÓLOGO PARA EL FUTURO DEL PERSONAJE



Respecto a lo porvenir: ¿Tendrá futuro, Janna?


Ante su panorama en idea esta es incierta y a prefigurar el momento a construir debido a la manera en que ella establecerá prioridades que transformen lo que ella ha sido, ante quienes la conocerán en ese otro momento, cuando en lo venidero conforme ese presente promisorio por instalarse en su vida.

No excluirá lo experimentado en este pasado compartido con ustedes, donde proyectará su futuro.

Si acaso cuente con éste…

Janna, en su ideal del proceso vislumbrado, es ella en tanto personaje; sabe que tú, lector o lectora, aceptará o rechazará su suerte de alcanzar un porvenir.

Amistades lectoras de ambos sexos, es humano pensar muy bien lo que cada ser haya decidido hacer en su vida, sobre todo cuando no hay una manera clara de forjarse destino, pues a la letra leerán sin que quede tiempo para excusar nuevas disculpas sin especificar de qué índole sean.


Gracias por esta entrada y su amable paciencia para consentir leer esta narración.


Para continuar, escoge una decisión entre las siguientes opciones;



└ Conoce algo de Janna ¿Quién debe ser en este futuro? Y decide si debe aceptar lo que le deberá ocurrir en su diario vivir y convivir.



Jenna se proyecta en idea como una madre amorosa desde el momento en que habrá de enterarse que llevará en su vientre un hijo o hija…

No importará que llegue primero, una sóla intuición le brotará respecto de cuánto querrá a ese ser que deberá germinar en sus entrañas…

Viéndose adulta, feliz y conservando figura, genio y mortaja de sepultura, verá cumplida esa imagen aún jóven, pues concebirá, parirá un ser extraño antes de cumplir treinta años...

Ideando rutas de traslado al trabajo, de índole no precisa, hará conciencia de que trabajar fuera de casa también le permitirá cursar una carrera universitaria, a como lo ha visualizado en regresión; es decir, en perspectiva debido a que nadie ha cursado tantos estudios hasta ese nivel; nadie ha tenido ninguna posibilidad de hacerlo, respetando esa vieja barrera enraizada en cada miembro de la familia.

Sabe que acumulará toda la experiencia posible para valerse por sí misma, pues intuye que deberá rebasar la perspectiva de su madre.

A diferencia de ésta, imagina ese papel y dentro de un rol que aparecerá resolviendo su vida en todo, no en parte.

También reducirá de manera significativa su rol materno y se opondrá a que su hijo o hija tengan que ser apoyados en exceso; en cambio, en esas tardes de soledad proyectará su figura materna a propósito, y creará lenguajes de comunicación tales con los cuales resolverá situaciones que deberán orillar a los hijos; o hija o hijo y dejará de pasar esfuerzos denodados para alcanzar lo que ella, seguramente, tomará como su reto, encontrándose en ese estado de futuro, en que no permitiría que se cuestionara el hecho de querer ayudarles en problemas de vida que, ocurriendo en aquel presente y vuelto éste ya pasado, le advertían no volver a ser cometidos en lo porvenir.

Esa lección de tiempos y velocidades del existir le perecería ser asunto de llegar a ese momento por una ley de vida que no plantearía a una u a otro, pues recreaba para ese porvenir el escenario pre natal suyo, que le permitiría el embarazo de esa futura progenie, siempre sombreada en interrogantes respeto del hombre que la ha de inseminar en medio de compartimentaciones de amor y ternura, de sexo salvaje, casi despiadado en su cuerpo y en cada zona erógena que deberá estallar e inundando en el irse orgásmico de su vuelo negro, de espiral ascendente-descendente y en requiebros de paroxismo, sudor y fluidos corporales diseminados por todas partes…

En otras circunstancias, sentía el conflicto de si aceptaría llegar a ser madre, de acuerdo a la fatídica tradición que parecía esperarla o en desgarrar ese velo de impudicia que la llevaba a desear ser madre soltera, sin trámite alguno de unión, ni de iglesia, ni contrato civil; como tampoco suponer para ese momento el que contaría con una pareja que estará al tanto de cuanto ocurriera en lo porvenir.

De sus convicciones de arraigo – a lo “perra”- que nunca la abandonarían, el estado de embarazo en perspectiva pasaría a ser estado de embarazamiento dual (ella en esa gestación vislumbrada; él, factor gestante; él, desear disposición de pareja primeriza para conjuntarse y elaborar el producto en estado de embrión y entereza, mucha entereza, para sortear incertidumbres resultantes
como pater y mater familias.

¿Acaso, Janna colocaría más futuro y vislumbrar dentro de éste, a como lo pensará en otro momento por llegar?


FIN DE LA HISTORIA


La historia ha llegado a su fin con esta decisión.


Gracias por leer

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13 de Julio de 2020 a las 01:36 0 Reporte Insertar Seguir historia
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