u15943471921594347192 Raven Kamelot

"Algunas personas parecen ser de una forma e incluso podemos presumir de que sabemos bien de qué tipo de persona se trata (creo que eso es algo que nos decimos para asegurarnos de que estaremos a salvo y que nada nos sucederá)" Esto es lo que se dice un joven que reflexiona y se replantea el significado de varios conceptos que suelen ser importantes y fundamentales en la vida de una persona; mientras tanto repasa en su mente algunas vivencias que lo llevaron a descartar las definiciones que concibió en un principio sobre la familia, la amistad y el amor.


Cuento Todo público.

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Cuando por primera vez estaba seguro de algo, te conocí...

<< Lo primero que noté fue ese odioso naranja brillante en tu cabello...>>


Aunque a veces siento que he envejecido... de pronto me doy cuenta de que sigo siendo demasiado joven y estúpido. Hay muchas cosas que realmente no entiendo, a pesar de que los mayores insisten en que sólo es cuestión de tiempo, pero qué digo, tal vez lo que realmente sucede es que no puedo hablar seriamente con un adulto, una persona con la experiencia que a mi me falta, con palabras que puedan llenar este vacío de dudas que se ha ido abriendo en mi interior, porque ellos pasaron por algo que aunque no fuera igual, siempre es similar, creo en los años... creo en la experiencia, pero me he dado cuenta, que no hay nada absoluto. Nadie puede decir que vivirás algo de tal forma, lo que debes esperar, lo que deberías pensar y sentir; si alguien se atreve a decirlo, es realmente cruel.


En momentos de debilidad y casi por curiosidad, me pregunto qué es lo que diría Papá... Pero luego recuerdo que es un hombre de pocas palabras, en realidad es mejor lanzando frases cortas, como navajas a tus espaldas cuando te das la vuelta para alejarte lo más rápido posible de él, como si de alguna forma, pudieras dejar de oírlo... Es por esa razón que un día corrí tan rápido como pude, abrí todas las puertas a mi paso y cuando me di cuenta de que ya no lo escuchaba, estaba lejos, perdido...solo. Pero por alguna razón me sentí libre; sentí que podía abrir los brazos sin tocar las paredes, estirarme sin límites, y por primera vez, ser yo. Lo irónico es que sólo descubrí que en realidad no sabía quién era, pero traté de ocultarlo en lo más profundo de mí, bajo toda esa apariencia de tenerlo todo controlado y si alguien comenzaba a sospechar, bueno, sólo debía alejarme otra vez...


Lo primero que dejé de comprender, fue el concepto de "La Familia"... ya no sabía qué significaba, para qué servía, ni por qué la habían construido mis padres, si ya todo estaba destruido. Ahora todo era diferente y aquella casa a la que alguna vez llamé hogar, no era más que el dominio de mi padre, su fortaleza, en donde me haría sentir inferior otra vez e inútil.

Tengo un hermano menor, si alguien nos viera juntos, supongo que no me creería. Compartimos muchas cosas, primero, el vientre de nuestra madre, al mismo tiempo, juntos por meses, el día de nuestro nacimiento, la altura, el color de cabello, ojos y piel, al principio lo único que nos diferenciaba, era un lunar bajo su ojo izquierdo pero ahora es mucho más. Cuando éramos pequeños él siempre estaba siguiéndome, parecía que no podía hacer nada por su cuenta, yo solía tener más personalidad y era más independiente, pero de pronto, todo cambió. Las personas comenzaron a ver algo en él, algo diferente, y mejoró en todo por sí sólo, nada era imposible para él, a pesar de que no parecía esforzarse demasiado y yo... yo me trasformé en su copia, una no muy buena por cierto, como un experimento fallido según las palabras de mi padre yo era un fracaso. Mi hermano me dejó atrás y fue imposible para mi seguirlo como alguna vez me siguió a mí, me había superado, había pasado sobre mí y no volvió a mirar atrás, por eso nos separamos. Ya no lo soportaba, ya no soportaba hablarle ni estar cerca de él, otra vez me alejé y comencé a odiarme por además de todo, ser un pésimo hermano mayor... Eso fue lo segundo que dejé de comprender, "La Hermandad".

Fuera de casa conocía a muchas personas, ya fuera en mi trabajo del café o en el área que consideraba mi posible pasión, como algunos suelen llamarlo, cumplía con esa descripción al menos. Las personas que conocí, son como las que acostumbramos a encontrar en nuestra vida cotidiana, algunas nos ayudaban a desempeñarnos en tareas que nos resultan nuevas y son buenos mentores, algunas son simplemente caras conocidas, algunas nos dan una impresión buena que luego se desvanece para dejar al descubierto su verdadero rostro y otra definitivamente no nos gustan, pero puede llegar a sorprendernos. No pensé en eso en aquel momento, cuando conocí a mis compañeros, pensé que sólo tendría que trabajar con ellos, para lograr el objetivo que un mismo equipo comparte. Pero la verdad es que cada vez quería pasar más tiempo con ellos, aunque pareciera no significar nada especial, lo era, compartíamos una misma pasión que nos hizo a todos parte de la vida del otro. Curiosamente aquella pasión era otra cosa que compartía con mi hermano, pero la única que perduró en el tiempo, aunque a diferencia de mis compañeros, nosotros éramos rivales y así fue como seguimos compitiendo. Me cegué tanto pensando en que quería vencerlo, que no me di cuenta que lo que elegí para hacerlo era algo que me gustaba tanto, algo que me llenaba de vitalidad y podía disfrutar. Sólo fue cuando perdí que volví a echar todo al tacho de la basura y huí una vez más, dejé a mis compañeros atrás sólo para darme cuenta de que eran en realidad mis amigos... La tercera cosa que dejé de comprender... "La Amistad"

En aquel tiempo que pasé completamente solo, concentré todas mis fuerzas en ser alguien mejor, en esforzarme al máximo, en ser alguien... que no logré ser antes.

Quería entrar a la universidad para estudiar medicina, pero aún ni si quiera era capaz de pasar el examen, aunque según yo, me esforzaba lo suficiente. La pasión a la que había dedicado tanto tiempo parecía algo inútil para los demás sabía que también lo sería para mi padre si llegaba a enterarse, no podría creer que dedicara tanto tiempo sólo a un juego. Pero realmente me hacía sentir bien, como nada lo había logrado en muchos años... y creí que era realmente bueno en ello, a pesar que les aseguré a mis compañeros que lo abandonaría, no lo hice; la verdad era que luego de ser derrotado por mi hermano una vez más, me di cuenta de que no podría seguir siendo un estorbo para ellos, por eso me alejé, y decidí prepararme para derrotar a mi hermano porque esa sería la única forma en que reuniría valor y cuando lo lograra, podría volver con ellos a ese lugar que por alguna razón se sentía tan cálido y acogedor. Pero, a pesar de dar lo máximo en los estudios, en mi mi intenso plan de entrenamiento físico y en el trabajo... sólo logré darme cuenta de que mi padre una vez más tenía razón. Era un completo fracaso.

Un nuevo miembro entró al equipo con mis compañeros, ocupó mi lugar y no pude soportar que me lo arrebatara antes de que lo pudiera recuperar. Ese chico era mejor que yo, era joven, tendría más energía, tendría más posibilidades y le quedaban muchos años más para cometer errores, no como a mi, que sentía que el tiempo se me estaba acabando. Por esto y más me obsesioné y me llené de envidia. Comencé a llegar tarde a todas partes, no lograba concentrarme en la tarea, no dormía bien, por lo tanto tampoco rendía al máximo en el intenso entrenamiento físico, estaba peleando una batalla perdida y a ese paso, no podría volver a ningún lugar.

Pero para no morir, lo que se hace es seguir viviendo, sobrevivir y pensé que así estaría bien, estaba cómodo; pensé que podría seguir así por mucho tiempo, lo importante era mantenerme alejado de las personas que a había dejado atrás, personas que no preguntarían sobre el pasado o el futuro, sobre anhelos o sueños olvidados.


Creo, que en este mundo lleno de mentiras y decepciones, es realmente difícil conocer a personas que valgan la pena. Pero mientras más extrañaba a mis compañeros de equipo, mientras más nostalgia sentía por aquel lugar, más pensaba en lo valioso que eran. Me daba cuenta de que no habían hecho nada por venir por mi, por llevarme de vuelta, por aunque sea hablar conmigo... aunque yo estuviera completamente solo...

Hace tiempo, oí a un profesor decir que existe una red de personas, líneas que se trazan de arriba hacia abajo, de un extremo a otro y que al cruzarse con otra crean un punto de inflexión en donde aquel momento ocurre, donde dos personas se encuentran y se vuelven parte de tu paso por esta vida... de tu propia red. Lo que llamó más mi atención de aquel relato, es que mientras ambos sigan vivos, alguna vez, volverán a encontrarse en diferentes circunstancias.

Recuerdo que esa sola vez pensé en el destino, cuando el tercer miembro del equipo, aquel que me había reemplazado, se cruzó en mi camino. Yo lo seguí, lo estudié, como dije antes, me obsesioné con él y pensaba que entre nosotros había un tercer lugar que debería ser nuevamente discutido. No sé bien en qué estaba pensando, supongo que es cierto que la envidia nos ciega, además de otros tantos sentimientos intensos, pero seguí a ese chico, quería conocerlo manteniendo la distancia, pero saber quién era, cómo pensaba, tal vez porque tenía algo que yo quería y había dejado, tal vez porque quería que fuera mejor que yo aunque me auto convencía de que era una persona peor, quizás para poder seguir adelante sin arrepentimientos. Finalmente conocí mucho más de esa persona, tenía una personalidad tan insistente, de ánimo excesivo e inagotable, me fastidió bastante, era todo lo contrario a mi, y la verdad no le creía en lo más mínimo. Nadie podía ser tan feliz si vivía en el mismo plano que todos nosotros, en el mismo mundo devastador. Pero era real. Esa persona me buscó a mi por alguna razón luego de conocerme, también sentía curiosidad por mí y luego de que una serie de sucesos desafortunados gatillara en que se enterara de la verdadera razón de por qué me había marchado del equipo; me ayudó a regresar. Entonces descubrí que no sólo se trataba de un chico inmune a mi hostilidad, sino que también era una chica que parecía chico y aunque fuera extraño, resultó increíble. Nunca me había encontrado con alguien para el que yo pareciera importante, alguien para quien yo valiera la pena luchar, alguien que me devolviera lo que había perdido sin pedirlo. Mis amigos. Por eso, yendo en contra de toda lógica decidí odiarla porque tenía la imperante necesidad de odiar tanto a alguien mejor que yo para dejar de odiarme a mi mismo... la odié porque era tan auténtica, honesta y parecía salida de una historia de heroínas, una película sobre esas chicas increíbles de las que te enamoras por ser todo lo que tú no puedes ser. Yo quería ser como ella, quería un poco de su fuerza, y en eso me miré al espejo y me di cuenta de que aunque ella fuera sólo una ingenua niña, era infinitamente mejor que yo...

De inmediato estuve consciente de que a pesar de mis esfuerzos por odiarla, sin importar nada, un día me enamoraría de ella y de todo lo que representaba. Pero cuando por primera vez estaba seguro de algo y mi vida comenzaba a tomar forma y a equilibrarse de alguna manera.. Te conocí y dejé de comprender otra palabra: "El Amor"


Acababa de ser derrotado por mi hermano una vez más, y decidí pasar por la playa. Enterrando mis botas allí en la arena, como si eventualmente fuera a desaparecer enterrado por ella el sentimiento de fracaso me dio tan fuerte en la espalda como un golpe que me dejó sin sentidos y me hizo caer de rodillas. Ya no había nada que hacer, quizás alguna otra persona fuera capaz de salir adelante, de pelear y ganar aunque no estuviese sano como yo aunque su vida fuera más miserable que la mía. Pero... la voz de mi padre retumbaba demasiado fuerte en las paredes de mi cerebro "Eres un fracaso" Sí, ya no importaba escucharlo o no, yo lo sabía muy bien.

Entonces fue cuando casi de reojo te vi bajar a la playa también, por aquella escalera que conectaba con la calle más arriba. Lo primero que noté fue ese odioso naranja brillante en tu cabello... tan vivo, tan enérgico, tan irónicamente alegre en mi escena de derrota.


Algunas personas parecen ser de una forma e incluso podemos presumir de que sabemos bien de qué tipo de persona se trata (creo que eso es algo que nos decimos para asegurarnos de que estaremos a salvo y que nada nos sucederá) Fue lo que sentí en ese momento, supe que eras una pretenciosa chica que no estaba contenta consigo misma y buscaba llamar la atención pintando su pelo con ese color fantasía. Comenzaste a acercarte y pusiste un mechón detrás de tu oreja despreocupadamente, para que no ocultara tu rostro con el viento. Al alzar la vista te sorprendiste; por un momento me asusté porque pensé que me habías visto y como sólo entonces noté que había estado mirándote descaradamente, hubiese resultado muy vergonzoso. Pero claro, tú nunca te das cuenta de nada...

Me puse de pie para largarme de allí al darme cuenta de que no podría estar solo como quería y no me apetecía que un desconocido me viera llorando como un débil idiota, mucho menos una chica. Siempre he odiado a las personas superficiales, aunque creo haberme comportado como una en ciertas ocasiones, siempre termino diciendo lo que pienso, al menos claro, que se tratara de mis sentimientos más profundos. Pienso que las chicas suelen serlo con facilidad, no porque se trate de genética o género, sino porque están más expuestas a esas atracciones vanales, y a la búsqueda incesante de la perfección que comienza en gran parte debido a nosotros. Pensaba que era mucho más fácil que les sucediera a las chicas innegablemente lindas y lo primero que noté cuando te vi, fue que lo eras y bastante, tu perfil resultaba tan armonioso y perfecto que no podía apartar la vista aunque lo intentara pero eso me molestó aún más. No odio a las chicas lindas, pero al verte me dio la impresión de que lo tenías todo y me molestaste bastante.

Otra vez me ocurría... mis sentimientos estaban distorsionados, mal enfocados. Sentía que mi forma de sentir no era correcta, pero lo que en realidad sucedía, era que estaba hastiado de que mis innumerables sentimientos confundidos e imperfectos fueran reducidos a conceptos tan perfectos: Familia, Hermandad, Amistad y Amor. Si todo esto debía ser exactamente lo que se definía en un simple diccionario entonces ya nada tenía sentido y seguiría conformándome con la misma vida que había tenido hasta ahora. Pero tú... tú me hiciste pedir más. Sin quererlo, sacudiste mi cabeza y mi corazón y ahora estoy preguntándome si acaso eso es todo lo que debo esperar, no volver a ver a mi padre para decirle que hay algo que me hace feliz aunque no lo enorgullezca, seguir escapando de mi hermano gemelo porque yo mismo he aceptado que es una mejor versión de mi a pesar de que somos personas diferentes, dejar a mis amigos atrás porque no soy lo suficientemente bueno para ellos... Y elegir enamorarme de una chica que creo es realmente buena para mi y no me hará daño...

Ese día miré hacia otro lado, evitándote lo más posible, incluso me di la vuelta para irme mientras bajabas los últimos escalones y algunas gaviotas emprendían su vuelo en el instante. Yo estaba llegando a la escalera del otro extremo cuando de reojo vi cómo comenzaste a desacelerar cambiando el ritmo de tus pasos que se tornaron más pesados y te detuviste... Aunque no dejó de llamarme la atención, seguí caminando lo más rápido posible para irme pronto de allí pero antes de subir el primer escalón, tú hablaste...

<<Vaya...>>

Me volteé inconscientemente para saber si estabas hablándome a mi, pero continuaste diciendo:

<<Realmente... es hermoso el mar>>

Esto es algo que siempre recuerdo cuando pienso en ti, cuando me estremezco al pensar en ti, cuando te odio por hacerme sentir así, cuando me odio por no poder ser normal al respecto... porque tú no estabas en las palabras de mi diccionario, porque tú no eres la chica de quien se supone debía enamorarme y sin embargo me hiciste bien. Por eso ahora deseo reescribir el significado de aquellas palabras tomando en cuenta mis perturbados sentimientos, no sólo porque apareciste en mi vida; es porque de vez en cuando se traza una línea de arriba hacia abajo, de un extremo otro y crea un punto de inflexión en donde ese momento ocurre y dos personas desconocidas se encuentran, para volverse parte del otro y con suerte, algo cambia para siempre. Como aquel día en la playa en el que estuve presente cuando viste por primera vez el mar y tú estabas ahí cuando todo cambió para mí.

Algunas personas parecen ser de una forma e incluso podemos presumir de que sabemos bien de qué tipo de persona se trata (creo que eso es algo que nos decimos para asegurarnos de que estaremos a salvo y que nada nos sucederá) pero una que otra vez podemos estar engañándonos. Aún creo que soy muy joven y estúpido... pero no demasiado como para esperar que algo sea perfecto.

10 de Julio de 2020 a las 04:41 0 Reporte Insertar Seguir historia
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