28798918 YOSAE MARC"

Maite sueña con un amor de fantasía, no conoce ese sentimiento, no considera que sea atractiva, los chicos se acercan a ella solo para llegar a su hermana, solo anhela que su vecino deje de verla como a una niña. Carlos es el chico perfecto, el adolescente que todas las chicas desean, alto, atlético, distinguido y popular, pero su corazón pertenece a una joven que aun no sabe de sus verdaderos sentimientos.


Romance Chick-lit Todo público.

#destiempo #realidad
2
587 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los jueves
tiempo de lectura
AA Compartir

Mi lugar favorito

Ser preadolescente es complicado, todo te molesta, tus padres te molestan, el aire te molesta, tu sola presencia es compleja. Estoy en la habitación que comparto con mi hermana, ella es muy linda, educada y algo vanidosa, yo soy yo. Maite, grita mi madre, voy, dame un minuto, eso llevas diciendo hace 20, ruedo los ojos en lo que tengo una pelea interna con el uniforme de monja que debo usar, a nadie le gusta tener que lucir una falda cuatro dedos debajo de la rodilla, con prenses y gris, gris, ¿¡a quién se le ocurrió “que esa falda te haría ver decente” junto a su adorno favorito!?, unas medias largas blancas que te cubren el poco de piel que la falda no logra. Soy como una cumbia, no tengo cuerpo ni tengo corazón, con este uniforme parezco como una escoba mal vestida, ¡gracias Dios, por lo menos tengo cerebro!, para muchos considerada la nerd o sabionda, así como la aburrida y anti social, por mi pueden pensar y decir lo que a su placer deseen, la verdad, no estoy para que me quieran ni querer a nadie, tengo pocos amigos, pero los tengo, tampoco soy la que solitaria, es solo que no soy de las chicas de maquillaje, ropa corta y ceñida, de esas que llevan una sonrisa como si su mundo fuera una burbuja de felicidad, lloran a moco tendido escuchando música corta venas porque las deja el novio ¡ah! Pero luego de ocho días su amor es otro, que pendejas.


Tomo algo rápido para almorzar, mi año de colegio inicia, séptimo grado acá voy, Maite regresa ya, madre voy tarde, ¡me importa un comino! ¡un jugo no es almuerzo!, pero, sin peros, ya es ya, dejo el bolso de mala gana sobre la silla y sin sentarme inicio a comer como loca, maiteeee, voy, maiteeee vamos tarde, ya seee, tomo el bolso y lo coloco en mi hombro, desde la puerta le envió un beso a mi madre, te amo madre, prometo comer el doble cuando llegue… eso espero, que Dios te bendiga hija, gracias ma.


¿Mai, ya viste al príncipe del árbol?, sí, él solo espera ver salir a mi hermana, como todos en este barrio, pobre no sabe que ella ya tiene novio, por lo menos uno nuevo dice mi amiga en lo que estallamos en risas ¡mira hablando de la diosa allá viene con sus amigas de pasarela! “¡No lo puedo creer!” son las primíparas “¡No lo puedo creer!” son las descerebradas de último año, digo con voz de boba, ¡déjalas! No tenemos tiempo para perder con ellas, de hecho, sabes que odio que me relacionen con las de grados inferiores, eso daña nuestra imagen, dice mi bella hermana, ¡por fin dices algo con lógica hermanita! Mejor tomemos otra ruta, así las bellas no dañan su imagen. Solo escucho un, chu chu de acá, hago puños mis manos, como odio a estas brujas.


El día en el colegio fue bastante relajado. Llego corriendo a casa, tengo una cita en mi lugar favorito, la calle - todas las noches cerca de doce chicos nos reunimos, entre ellos cuatro mujeres al llegar me dirijo a la cocina, doy un beso a mi madre, ¿cómo te fue hija? Excelente ma.


Me pongo mi típica y favorita vestimenta, una pantaloneta ancha a media pierna un buso y ya, zapatos no necesito, amo la sensación de sentir la tierra en los pies, recojo mi cabello en un intento de cola. Estoy por salir cuando veo a mi hermana llegar, mamá la marimacha ya se va para la calle, ¿por qué tienes que llamarla así? mírala, parece un niño, ¡pues prefiero parecer un niño que una ofrecida! No le doy tiempo a que conteste, si lo hago, mínimo madre termina castigándome y eso ni de riesgos, mi equipo me espera y soy la pieza clave del juego.


¡Maite casi no sales!, me estaba cambiando, ¿no pretenderán que juegue con el uniforme o sí? Uhs cálmate, ¿cuándo dejaras de ser tan contestona? Ummm veamos…Nunca jajajaa, eres caso perdido flacucha ☹. La miro mal diciendo que suficiente tengo con los múltiples apodos que día a día se inventa mi hermana, ¿me perdonas? Es que hable sin pensar, ok, perdonada, ahora a jugaaarrrr digo corriendo con los brazos abiertos, se me es fácil disculpar a mis amigos, ellos no me dicen las cosas para ofenderme o hacerme sentir mal, pero con mi hermana la cosa es muy distinta.

Este juego es genial, se trata de yermis, se debe armar una torre con 15 tapas de gaseosa, se torna complicado debido a que no podemos dejar que nos ponchen con una pelota de letras que pega durísimo, si nos golpean, así sea un rose, estamos fuera, todos los días nos rotamos de grupo, hoy vamos ganando. Veo como mi dulce hermana saca una silla perezosa o mecedora, se sienta y nos mira con cara de asco, ¡bueno! Si nos observan bien, ella tiene razón, tengo las piernas llenas de polvo, la ropa negra, mi cabello es un perfecto nido de pájaros, la peor parte la lleva mi cara, pero todos lucimos igual, así que no me importa. Por arte de magia Carlos llega, así como otros muchachos, es como si ella tuviera un sensor que atrae chicos, todos le chorean la baba. Verlo llegar tan callado, con esa actitud que aflora elegancia y seriedad, despierta en mí cosas que no había sentido por un chico, sé que sus ojos jamás me verán como yo anhelo, él ahora solo quiere chicas de su edad, no perderá el tiempo con alguien que es menor que él cinco años ¿qué puedo decir? Odio a los de mi edad, son tan banales, pero él, él, es diferente, a su edad están centrado, ya termino el colegio, otros están de fiesta en fiesta, desfilando con cuanta mujer quieran, ¿tendrá otros gustos? Es la pregunta que cavila e inestabiliza mi deseo. Maite cuidado, ash ¡mierda! Demasiado tarde para reaccionar, ahora estoy de trasero en el suelo y todo por estar pensando en lo que no debo, ¿niña que te pasa? Ya perdimos una ronda, no quiero preparar la limonada para todos, así que regresa de la luna en la que estas, ok, ok, solo me distraje.

No quiero ver hacia donde él está, que vergüenza todos se están burlando. Siento como John toma mi brazo para ayudarme a levantar en lo que retira un mechon de mi cabello y levanta mi cara ¿estás bien? De reojo Carlos observa, me mira raro y se va ¿este qué? Ya sé que estoy como una loca, pero eso no le da derecho a verme así, estará todo lo bueno que él quiera, pero eso no le da ningún derecho a mirarme como escoria, ¡déjame! Digo retirando la mano de mi compañero de juego, eleva las manos y dice, perdón solo quería saber si estabas lastimada, contigo no se puede ser caballero, ¿te lo pedí? No ¿verdad? Siento que mi sangre hierve, ¿Por qué me tenia que dañar la noche? John se aleja de mala gana, caigo en cuenta de mi actuar, lo alcanzo para decir que me disculpe, pero no me gusta que me traten como a una débil, no soy de porcelana, despliega una sonrisa y niega con la cabeza, ¡hora de ganar! grito en lo que chocamos las manos.


Mi semana termina con la misma rutina, casa, colegio y calle, sin olvidar que todos los días mi mirada chocaba con la de Carlos, eso me agrada, aunque hay momentos que no mucho, algunos días esta con esas resbalosas del barrio ¡quisieras ser una de esas resbalosas, confiésalo! Desgraciada conciencia asertiva que tengo, lo admito, me gustaría que me hablara, un hola como mínimo, pero nada, nunca dice nada y yo no lo haré, así me muera por hablarle, primero muerta que regalada, no soy de las que muestran el hambre, así tenga las tripas pegadas al espinazo.


Yermis: juego tradicional de Colombia

9 de Julio de 2020 a las 17:46 0 Reporte Insertar Seguir historia
1
Leer el siguiente capítulo ¿Dónde está?

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 9 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Historias relacionadas