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La vida de un chico gamer como es TaeWon da un giro inesperado al conocer a HaEun, una novia virtual que asesina a todos aquellos que la hagan enojar o no cumpla con sus espectativas. HaEun es conocida como la amante asesina, y aquellos que la contacten no tienen la posibilidad de salir vivos después de haberla tratado. Pero nadie sabe el verdadero secreto y pasado de HaEun, que encuentra un mejor amigo en ese chico friki y desaliñado.


Suspenso/Misterio Todo público.

#sangre #amistad #fantasmas #suspenso #muerte #romance
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CAPÍTULO 1

TaeWon estaba detrás del ordenador con las manos sobre la cara: se había anunciado una nueva personaje de ese videojuego que le robaba tantas horas de sueño.

Los foros de la comunidad estaban ansiosos de saber el nuevo aspecto de la personaje, algunos publicaron fotos de una supuesta filtración de esta, pero resultó ser sólo un fanart. Un Fanart muy mal hecho por cierto, ¿cómo la gente pudo pensar que esa porquería era algo oficial? Simplemente repugnante.

Recargado en su costosa silla (en realidad trabajó durante seis meses en una tienda de suministros para comprarla) y con los auriculares puestos, esperaba detenidamente mientras una gota de sudor resbalaba sobre su rostro.

Faltaban tan sólo treinta minutos para la presentación oficial.

Sólo treinta minutos, TaeWon.

—¿TaeWon? —Habló una femenina y madura voz detrás de la puerta de su habitación. —¿tienes un minuto?

TaeWon estaba demasiado ocupado para escuchar. Es más; los esponjosos auriculares sobre sus orejas impedían escuchar ruidos fuera de su mente.

No fue hasta que la luz de la habitación se prendió y la puerta se abrió violentamente que TaeWon se dió cuenta de que su madre había estado llamandole. Saltó del susto ante tal escándalo y arrojó sus auriculares a la mesa en un rápido movimiento.

—¡¿que?!

—¿cuanto tiempo más vas a estar así? —le reprendió la mujer.

—¿y qué se te ofrece que es tan importante? —contestó TaeWon a la defensiva. Odiaba que su madre lo regañase como si aún fuera un niño pequeño.

—¡no me hables así que soy tu madre!

TaeWon alzó una ceja.

—Necesito que vayas a comprar pimientos para el desayuno de mañana ¡y rápido! No quiero que te atores viendo esas cosas extrañas que compras ¿entendido? —prosigió—.

—¿no puede ir SuHee?

—SuHee está estudiando y no pienso interrumpirla, así que muévete.

La madre de TaeWon salió de la habitación con aire irritado. Bufó. Almenos esperaba regresar antes para poder presenciar el estreno a tiempo, no quería perderse las batallas que habría en la web si el diseño resultaba ser demasiado bueno para ojos comunes.

Tomó su nueva chaqueta y se dispuso a salir de casa lo más rápido posible antes de que se les ocurriera encargarle algo más y tuviera que gastar el poco tiempo que tenía disponible.

Venicinco minutos.

La tienda de vegetales más cercana estaba a diez minutos, si se apresuraba e iba corriendo podría llegar en siete minutos, escogería los pimientos en dos minutos, pagaría, y correría de regreso.

Veintidos minutos.

Todo parecía resultar bien hasta que fué testigo de una gran bulla ocasionada en la calle principal; un taxi había atropellado a un anciano. La ambulancia aún no había llegado y todos los peatones intentaban ayudar en algo.

Un moderado numero de personas se arremolinada ante el lugar de los hechos, muchos con celular en mano apuntando a la cara del culpable y al anciano tirado en el piso siendo auxiliado por tres personas.

Las sirenas de la ambulancia se escuchaba a unos metros de distancia.

No importaba, el viejo iba a morir.

No lo presentía, lo sabía y ya, aunque no tenía idea de cómo.

TaeWon se olvidó por un momento que debía llegar lo más rápido posible, caminó despacio y un tanto alejado frente al lugar, mirando el actuar de las personas ante la situación.

—Solo quieren hacerse los buenos ciudadanos —dijo por lo bajo y metió las manos en los bolsillos mientras seguía caminando.

Una parte de él lo llamaba y le decía que se detuviera a ayudar.

Pero su falta de empatía era más fuerte que él.

Sin embargo tuvo la sensación de que algo lo seguía y volteó sin siquiera darse cuenta de que lo hizo. Todo pasó muy rápido.

De pié, entre tantas personas se encontraba JiEun, su compañera de clase. Cuando ella se percató de que la miraba giró su cabeza hacia dirección opuesta.

Tanto JiEun como cualquier otro de sus compañeros siempre había sido de nula importancia para él, así que siguió su paso, aunque no pudo evitar haberse sentido estúpido por sentirse intimidado inexplicablemente.

Veinte minutos.

Demonios, se había olvidado por completo el tiempo. Se desconectó de su cometido sin darse cuenta y ahora iba dos minutos atrasado al lugar.

Dos minutos eran lo suficiente para echar todo a perder.

Dieciocho minutos.

Llegó a la tienda por fin y corrió hacia el apartado donde vendiesen pimientos. Había mucha gente a pesar de ser de noche, las filas para cobrar se extendían bastante y todos parecían apresurados, TaeWon tardó mucho en recordar que hoy era día de paga.

Tomó 6 pimientos al azar y se dirigió rápidamente a la fila que estuviera menos llena, esa era la caja tres atendida por lo que parecía ser un tipo de treinta años y contando.

Impaciente, la mente de TaeWon daba miles de vuelta pensando que no llegaría a tiempo a casa y no sería de los primeros en presenciar el nuevo personaje del juego. Había hecho muy mal en entretenerse en un problema que no era de incumbencia.

—¿Lo instalarás? A mí me dijeron que es solamente para chicos urgidos y solos —dijo riendo el chico que estaba delante de él a otro más alto que parecía su compañero de clase.

—¡Claro que no! ¡Es un videojuego muy bueno y no tiene nada que ver con eso! Es más, escuché que tiene unahistoria terrorífica de fondo...

—¿Muy bueno? ¿Que tiene de bueno una aplicación así?

—No me bajes las espectativas Sang, yo si quiero probar —lloriqueó el más bajo de los dos poniendo una triste y melancólica cara —Jugar Domuku es lo que me sacaría de mi depresión por reprobar matemáticas.

El chico nombrado como Sang propinó un golpe en la cabeza a su compañero con el afán de sacarlo de su imaginación. TaeWon no había escuchado de ese videojuego nunca, siempre estaba rodeado de aquellos que aparecieran en "Player Gamer" su aplicación predilecta para recomendar juegos junto con sus reseñas, los había probado casi todos, pero no recordaba ningún "Domuku". Creía habee escuchado algo similar en las tendencias, pero ni estaba seguro.

—¿Quién te manda a no estudiar, tarado? —Volvió a reñir a su compalero y lo empujó hacia la caja.

Trece minutos.

Las filas parecían atoradas en un sólo lugar. Las manecillas del reloj se movían a un ritmo sorprendentememte rápido, así que TaeWon decidió tratar de no mirar.

Diez minutos.

Faltaban cuatro personas para que finalmente fuera su turno.

Siete minutos.

Finalmente terminó de cobrar, pero no llegaría a tiempo aunque corriera como si fuera a un maratón.

Cinco minutos.

Recorrió una cuarta parte del camino hacia casa. La luz de la luna llena iluminaba las oscuras calles de la avenida, ninguna luz de los faroles podía comprarse con ella. Los animales nocturnos que se hallaban emitían debiles ruidos y los pájaros volaban en menor medida.
Había pasado ya por la zona del accidente, todos de retiraron sin dejar rastro.

Tres minutos.

Eran casi las ocho de la noche. Las luces de los departamentos comenzaban a prenderse, los parques se absorbían en un silencio abrumador.

1 minuto:

—¡HaEun! ¡¿Que te pasa?!

El grito de un hombre lo alertó sacándolo se sus pensamientos. Juraría que estaba solo en la calle pero al parecer no era así: Al buscar al autor del grito se encontró con joven recargado en la pared con las manos en el cuello y moviéndose desesperadamente como si quisiese zafarse de algo o alguien, pero no había ningúna chica con él o alguien cerca suyo.

El hombre gritaba desesperado, los vecinos cercanos salieron apresurados con miles de instrumentos entre sus manos pensando que se trataba de un robo.

TaeWon permaneció inmóvil en su lugar mirando al tipo que ahora se había tirado al suelo arrastrándose y pidiendo ayuda. Sus gritos penetraban los oídos de cualquiera, causando desesperación y miedo. El celular del hombre estaba tirado en el piso al igual que su propietario, estaba encendido aún y tilteaba de manera continua.

—Niño, vete de aquí, nosotros nos encargamos —Le aconsejó un hombre maduro que apareció repentinamente. Llevaba abrigo grande y por debajo de éste traía ropa para dormir —Últimamente hay demasiados drogadictos en esta zona, lo más probable es que se le haya pasado la dosis. ¡Mujer, llama a la ambulancia por favor!

TaeWon asintió y se dispuso a retirarse. ¿Quien lo diría? Un drogadicto. Algo escuchó a su padre decir la semana pasada sobre hombres que morían repentinamente en la calle comportándose extraños. No le dió la importancia pues no se imaginó que se toparía con uno de esos, ahora uno estaba delante suyo.

—Está muerto.

—¿Qué?

Giró hacia atrás y no encontró a nadie. Alguien le había hablado tan cerca que sintió un cosquilleo en todo su cuerpo, pero no había nadie.

El hombre con el que habló segundos antes ya estaba junto al que estaba tirado, quien por cierto ya no se movía y su celular había dejado de tiltear.

Se sentía como en una película de terror. Tenía que salir de ahí.

Dejó la espeluzante escena y corrió hacia su hogar lo más rápido que pudo. No era el drogadicto el que causó su miedo, sí, miedo. Fué esa suave voz que le habló al oído prediciendo la muerte del joven.

No, estaba soñando. Fué solo su imaginación aburrida tratando de gastarle una broma.

Menos seis minutos.

Cuando llegó a casa lanzó la bolsa de compras en la mesa de la cocina. Su madre estaba lavando las zanahorias, no quería preguntas, así que salió corriendo del cuarto dejando el cambio también sobre la mesa.

—¡Hey! ¿Porqué tardaste tanto?—Gritó su madre al verlo entrar y salir sin decirle nada—. ¡TaeWon!

Entró a su habitacion y cerró la puerta. Trató de calmarse así que se sentó frente a su ordenador para olvidar lo que había pasado.

—Vamos TaeWon no te pongas así por unos estúpidos pimientos.

Con las manos temblorosas, buscó el botón de encendido y su PC lo recibió con una brillante luz de inicio sobre su rostro.

8 de Julio de 2020 a las 15:27 0 Reporte Insertar Seguir historia
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