raybombal Ray Bombal

Es simplemente la historia de unión eterna entre un Capitán feliz y una mosca plateada.


Ficción adolescente Todo público.
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Amor de la mosca

Moscas de plata y hierro vuelan por todos lados, tan rápidas como trenes, que con sus zumbidos besan los rostros, las piernas, los brazos, el cuerpo de mis compatriotas, dejando tras de sí un rastro de belleza pura, de un rojo tan brillante y perfecto, tan semejante al vino, que al mezclarse con el barro, los residuos, abrazan a mis compañeros incluso en el momento en que ya no son. Mientras divagaba Aaron sobre estas cuestiones, que no por eso dejan de ser importantes, los zumbidos de las moscas lanzadas desde los majestuosos tubos sujetados por esos que una vez fueron vecinos, hoy no son más que entidades disfrazadas del mismo color, opaco.

Aaron en un momento, se encontró con el Capitán, quien segundos antes se asomó para admirar los destellos que producían las moscas al despegar, pero con la mucha suerte de ser alcanzado por el beso de una de ellas justo en el corazón. Un corazón que, de no ser porque a los 2.4 segundos se detuvo sin arreglo, creyó antes muerto, porque el Capitán, orgulloso y servicial en vida, por dentro no era más que un ser que se despreciaba a sí mismo. Un sujeto cuyo nombre jamás reveló, se encerró hace ya en sus 45 años de toda emoción externa. Debido a un sentimiento tan humano y a la vez tan inhumano.

El capitán, visualizó a la mosca que terminaría con su sufrimiento y lo llevaría a sumergirse en un estado donde el sufrimiento no existe, ni existió, ni existirá jamás. Una mosca hermosa, redondeada, zumbante como los trenes desde la lejanía. No contaba con que antes de conciliar su unión y pronta separación con el insecto plateado, los recuerdos de un pasado extinto le invadieron su mente. Recuerdos de un ayer feliz, un ayer en donde la mosca nunca lo alcanzó, sino que fue la bala del amor quien lo mató. Mientras el Capitán yacía en el piso, abrazado por el vino que genera la danza de la batalla, Aaron, entrando en los dominios de la diosa Némesis, encontró al cruel perpetrador de aquella terrible manifestación de amor. En ese preciso momento, comenzó a nevar, pero el humo desprendido de las festividades de fuego que envolvían todo, sumado a las bandadas de cuerpos argentados que atravesaban y rebotaban de lado a lado, y el infierno blanco que enfriaba los cuerpos de los camaradas, el capitán se vio así mismo de niño, un niño que en la nieve lo atrajo como a los zancudos los maravilla la luz de la muerte. Ese fue su primer momento de lucidez madura, su primera impresión de lo maravillosa que era la realidad, porque en el momento en que quiso acercarse a tocar esa esponjosa masa blanca, la vida se antepuso ante él, con la sabiduría de un tirano, con la misma sabiduría con la que Aaron dejaba volar su mosca contra ese hombre, contra José, un hombre de 29 años, obligado a participar de esta danza milenaria, obligado a abandonar a su hija, los ojos y el corazón de él, obligado a aceptar un beso de muerte que jamás quiso, pero aceptó irremediablemente, así como el Capitán aceptó la orden de su madre de no ir a cumplir su deseo, a no sumergirse en la magia y que se adentrara en la oscuridad de su cuarto. Así el capitán obedeció, como las vacas al ser atravesada por cuchillos de hierro. Luego de esto, los recuerdos lo volvieron a asaltar alegremente para llevarlo a otra época, una más brillante, una donde conoció a la que jamás debió conocer.

Él en ese tiempo era un joven de unos 14 o 15 años, un día en el que seguía sus rutinas diarias de estudiante de colegio religioso, conoció a una joven alta, a sus ojos, de cabello negro y largo.-¿Qué es esto?, ¿Quién eres?, ¿podrías acercarte más?- Sin embargo, la silueta de aquella joven radiante, pero absorbida de tal oscuridad bondadosa, que proyectaba una imagen difusa a los ojos cansadamente alegres del Capitán, se debía a los recuerdos dañados por el paso de los años, se oxidan y se disuelven tal y como toda invención de la existencia. Es así, mientras revive los juegos, las conversaciones triviales y sin ninguna trascendencia amorosa con esa joven cuyo nombre no tenía claro, su memoria tuvo que adelantar su rodaje, porque el amoroso insecto disparado por José, compatriota continental, ya estaba acariciando su corazón. Él jamás quiso emparejar al Capitán con la mosca, él nunca quiso emparejar a otras 6 personas con ella, él lo único que quiso era volver a abrazar a su querida Sofía…-Ohh Sofía, espero que me perdones por no llegar a tu cumpleaños.-Es así cuando un sonido duro se escucha, y José, al igual que el capitán, abrazaron el afecto y cariño de aquel insecto brillante. Momentos antes de esta maravillosa unión eterna, el Capitán revive su más gloriosa tragedia.

-¡¿A dónde me llevas o doncella plateada?! , ¡¿Qué es lo que quieres de mí?!

-Quiero mostrarte tu futuro amor mío.

Entonces fue transportado al cumpleaños de la joven cuyo nombre confuso cada vez se aclara más, es en ese día donde el capitán pudo tocar la reja que lo separaba de la nieve, lo más cerca que estuvo de esa extraña figura blanca que caía del cielo. Fue ahí donde su madre, al igual que como lo haría la mosca con su beso infernal, volvería a jugar sus cartas, con las que la joven de mirada encantadora y maliciosa recibía su regalo. -¿`Por qué me muestras esto esposa mía?, ¿por qué envenenas de afecto mis venas para llenarme de la miseria afectuosa que me generó este momento? ¡HICE TODO LO QUE PUDE!, por qué me muestras algo que he intentado olvidar tanto tiempo, ¿por qué tu amor y afecto puede llegar a ser tan envolvente y malvado?-El capitán, lleno de alegría dolorosa, se ofrece de forma obligada por su ahora eterna esposa a presenciar sus ya últimos recuerdos. Es entonces cuando la joven abrazó al capitán con tal cariñó y simpatía disfrazada de desgracia, lo desarmó totalmente.-Amada mía, deja de envolverme en tus brazos frágiles pero desgarradores. Déjame descansar ya- Él no tiene voz. Él no controla su destino, ya que su madre se aseguró de sellar las cartas de su destino, que se aplicaron después de ese engaño articulado. –Quién diría que luego de sentir tanta emoción, tanto amor triste en un día. Pero que a los siguientes me lo haya arrebatado, mosca querida, amada mía, ¿tú me dejarás?- Ella no respondió, pero el Capitán, sintió en sus venas la sensación de comprendimiento, de que su ya eterna esposa, lo aceptó en su seno. Sin embargo el Capitán, con el poco de lucidez que reunió, logró articular las letras de ese nombre antes olvidado. –Val…-Su ahora amada plateada, sabia y justa, se lo llevó de esta Tierra.

En otro lugar, en otro ambiente, lejos de la danza flameante de las moscas veloces, aquella joven, ya hecha una mujer se preparaba un café mientras caminaba hacia el juzgado para comenzar un nuevo día de agotador trabajo y cuya remuneración bajó producto de las danzas en el Norte del país. Es ahí, mientras se colocaba sus tacones y se despedía de su hija Sofía, en el que veía en las noticias los resultados de las habaneras en la ciudad norteña, maldiciendo entre dientes la porquería que tenía que soportar por este baile. A los días salió un recuento de las personas quienes aún nadie han reclamado su cuerpo. Ella, mientras se preparaba el desayuno se sentó unos 20 minutos para ver el recuento, En esa pantalla mostraron rostros sin rostros y nombres sin nombres de personas no existentes ya en esta dimensión. Cuando vio la cara del Capitán. –Es una pena.- Tomó sus cosas, y llamó a las autoridades para reclamarlo.

3 de Julio de 2020 a las 02:05 0 Reporte Insertar Seguir historia
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