ramiro-wade1593650252 Ramiro Salazar-Wade

Thruco es un gato perseguido por hechiceras y atormentado por fantasmas que habitan la casa de su humano, espectros a los que trata de ahuyentar; por las noches pelea con otros gatos, camina por los tejados y busca a su amante, mientras evita ser atrapado.


Aventura No para niños menores de 13.
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La risa de la hechicera

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Thruco es un gato amarillo de ojos del mismo color, duerme toda la mañana, recostado sobre la mesa del comedor cuando está solo, si hay molestos humanos, busca sitios más acogedores y menos ruidosos, como arriba del librero, tiene libros preferidos como el quijote o el Ulises por ser gordos y cómodos.

Por las noches se va de la casa de su humana, prefiere hacerlo de lo contrario los entes y espíritus que habitan el lugar lo atormentan. Camina por los tejados con filosas navajas en sus patas, buscando pelea, vive y muere por la camorra. Sus heridas siempre están frescas, nunca acaban de sanar, ayer peleo con un gato angora de nombre Portry, el cual le mordió la oreja y parte de la cabeza, maullaron y se retaron por horas hasta que se decidieron a iniciar, las estrellas sobre ellos fueron testigos del valor y lo duro del enfrentamiento.

Regresó a su vivienda al alba, los espíritus ya se habían marchado, se echó sobre la mesa, lamió las laceraciones de su cuerpo para luego caer rendido y soñar sobre su próximo combate.

Tiene novia, una chica peligrosa de nombre Argatra, es negra como corazón de bruja, ojos verdes y una larga cola. Thruco sale todas las noches para encontrarse, aunque en su caminar las batalles lo atrasen, siempre llega a su cita, en lo alto del campanario donde la luna está más cerca, ahí ronronean mientras se restriegan sus cuerpos uno a otro y retozan para luego dormir un rato sintiendo el calor de sus almas.

Es tarde, la penumbra invade la ciudad, hay luna llena, las estrellas parpadean como luciérnagas en el bosque, Thruco sale a su encuentro sin saber que ojos maliciosos lo siguen, desde la oscuridad una bruja lo observa, lo señala y con un hechizo lo hace perder fuerzas, pero es duro, resiste, de un brinco remonta una pared, con poca energía sus garras se aferran a la orilla, puede sentir a un humano acercarse, tiene un olor diferente, muy parecido a la muerte, saca fortaleza de su instinto, contrae los músculos, sube a la barda en el preciso momento que la mujer de aspecto raro extendía el brazo para capturarlo, percibe en su cola los dedos de la acosadora, le queda un ardor doloroso, sin esperar corre por la angosta orilla mientras empieza a ver borroso, se siente mareado, da un salto para llegar al tejado donde pierde el sentido. La mujer lo mira partir con ojos de furia, lo ha perdido, decide seguir su andar sin su presa.

Pasan un par de horas sin que Thruco despierte, caído sobre hojas secas yace dormido, hasta que gotas de lluvia lo despabilan, en el cielo hay nubes grises, la luna ha desaparecido, los nubarrones traen la calamidad, una ligera llovizna empieza a caer, huye presuroso, molesto porque su sedoso pelaje se moja, se mueve ágil, aunque está un poco confuso, por fin llega a un tejado donde se cobija, está lejos de su casa, pasa su lengua por sus patas mientras espera a que deje de llover.

Las nubes se mueven dejando a la luna asomarse, un fuerte viento es el encargado de alejarlas, ladridos se escuchan debajo donde el felino descansa, entre en un estado de alerta el instinto le dicta la orden, camina sigilosamente y se asoma por la orilla, puede sentir el olor a muerte que olfateara horas atrás, los perros callan, ve pasar a la mujer de largo cabello y vestido negro, quien murmura palabras raras, luego ríe, carcajadas que son apagadas bruscamente, se aleja caminando con pasos torpes, se percata que en la bolsa que cuelga del hombro de la fémina, una cola blanca aparece y se mueve graciosamente, sabe que es de un gato.

Su estado mejora, el efecto del hechizo lo ha abandonado por completo puede ver la luna menguante, se encuentra retirado del campanario, así que debe darse prisa, corre con sus cuatro patas sobre los tejados, brincando ventanales y caminando por márgenes donde sus garras se afianzan para no caer. Antes de llegar puede olfatear a Portry, sabe que su duelo no ha terminado, si no lo ahuyenta irá tras de él, se detiene en la oscuridad, un foco a lo lejos trata de alumbrar entre las tinieblas, unos ojos verdes aparecen y se acercan, saca sus garras, espera el momento para lanzar un maullido a su contrincante, pero no lo hace, su enemigo está golpeado, sangra de varias partes de su cuerpo, así no puede pelear, no sería justo para el combate, maúlla amenazante, su rival se queja por la pesadumbre, Thruco se arroja sobre él, lo zarandea con fuerza, le muerde la oreja y escucha los gemidos producidos por el dolor, lo suelta, es el instinto que lo obligo atacar, Portry huye por los techados.

Luego de percatarse de que su enemigo a huido sigue su andar, brinca ágilmente de un edificio a otro, cruzando largos metros, flotando sobre precipicios de más de dos pisos de altura, escala paredes enterrando sus garras hasta que llega al campanario, Argatra lo espera, cuando se ven corren a propiciarse caricias, luego de un buen rato se echan para ver la luna y los escasos autos que pasan debajo de ellos.

De nuevo Thruco escucha la risas, a lo lejos ven a la mujer caminar, son las tres de la mañana, el pueblo esta vacío, todos o la mayoría duermen, su andar es de forma extraña, se detiene frente a una casa, agachada frente a la puerta dibuja extraños signos en la acera, después revienta huevos podridos en el piso, los gatos puede oler lo putrefacto que emanan al estrellarse, los distrae las luces de un carro que se aproxima, cuando regresan la vista a la extraña ya no está, ha desaparecido, la buscan, pero no la encuentra, el felino macho se para en sus cuatro patas y camina por el borde del campanario observando hacia abajo, es inútil, se ha esfumado. Segundos después puede sentir una mirada, indaga entre la penumbra hasta que se revela una sombra, sospecha que es la humana, de ser así esta parada a más de cincuenta metros de la casa en la cual segundos antes se encontraba, puede percibir que observa la punta de la torre donde se encuentran, Thruco y Argatra se mueven hasta quedar en el centro de los muros, descubren que es una humana peligrosa, de la cual no deben confiarse.

3 de Julio de 2020 a las 12:12 0 Reporte Insertar Seguir historia
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