gissel Gissel A.C

Incuso en la gélida obscuridad en la que era presente, me sentí aliviada de mantener mis pensamientos en orden, pues muchos contenían en su mente fantasías que los terminaban por corromper. Desdichados esos que no pueden tocar el cielo, abrazados por la llama de su propio infierno.


Fantasía No para niños menores de 13.

#amor #angeles #371
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Boceto

Ustedes que han derramado la sangre, bébanla con jubilo pues, es la cosecha que han expandido por las tierras que sus manos jamas pueden tener, recuerda que Lucifer tenia otro nombre.

Me sentía dichosa de concretar cualquier paso, permitiendo que la monotonía se apoderara de mi día a día, pero si ese era el destino que me habían otorgado no era quien para juzgar al ser supremo que todo lo escucha y todo lo ve. Culta a la certeza de la sabiduría y su camino adiestrado a la religión me sentía hecha en mi propia ilustración, razonando sobre los pensamientos y exponentes con los que se me haba criado incapaz de fallar en contra de sus manifestaciones. El periplo de mi vida pasa fugaz antes que memorable, reconociendo el juicio de los pocos que con cortesía se atrevieron a señalar con argumentos angustiados sobre la forma tan minimalista o poco atractiva según sus entendimientos en la que llevaba mi biografía.

Sin embargo, poco ansiosa de deliberar sobre mi futuro me centre en mis miedos y fantasías, pues, ya no pertenecía a aquellos que por papel eran distinguidos como inocentes y de los cuales cualquier falta no ameritaba una reprimenda grave.

Entonces propia de la confusión me hallé perdida en lo que implicaba la conciencia adulta, ya que, era hora de poner en practica los conceptos dados por los eruditos de la moral y la ética. Pronto me dí cuenta que lo que conocía era diferente a lo que mis ojos contemplaban; Los pájaros no cantaban por las mañanas y las personas no te brindarían la mano para que la tomaras.

Claro estaba que tales acciones no derrochaban nada más que hipocresía, la sinceridad y respeto se dispersaban tal como una paloma blanca huye del lobo obscuro. Pues se era bien conocido que no se podía alabar a Dios y a Mammón al mismo tiempo y esas personas parecían tenerle más aprecio al segundo que a su mismo creador.

Presa de mi propia realidad busqué un lugar, un sitio, una pequeña tundra dónde nadie pudiera entrar, incluso mi subconsciente se mantenía alejado de esos confines, no era nada ostentoso, quiero decir, ese paisaje solo era el frío de mi morada lleno de ataraxia. Pero funcionaba lo suficiente como para rehabilitar mi corazón confuso y los manifiestos atolondrados de quienes vivían en el mismo edificio.

Y es aquí donde hago una pausa para explicarles de forma mas concisa mi vida física terrenal, crecí en Catania,Ciudad en Sicily, Italia. Rodeada de gente mayor, mi familia como quizá algunos pudieron deducir es devota a la religión y con esta misma crecí, es por eso que cualquier pecado cometido por mis manos me pesaba tanto que podría decir, vivía en depresión, en negación al querer deshacer mis decisiones pasadas como si de cientos de cuchillas en mi pecho se tratase.

Incluso solo se podría decir que poseía una personalidad bonhomía.

Pero lejos de la imagen pura y santa que tantos me han idealizado no emprendía el camino del cristianismo si no de la idea católica, es decir, mi vida no era controlada por completo por un clero, era en su diferencia una enseñanza dilecta de mi progenitora. Tantas advertencias y mandatos que debían de regirme por sobre cualquier cosa no eran nada mas que advertencias de un mundo que desconocía, pero que sobre todo, debía cumplir sin cuestionar.

Cosas como que debería casarme virgen, pues según sus palabras textuales, los hombres no buscaban nada en mi que no sea derrochar sus sucios deseos carnales, de lo contrario, el mundo y Dios me reclamarían como impura y tendría que vivir con esa fragilidad. Tal y como ella lo hizo conmigo...

Es por eso que mis rodillas clamaban descanso de tanto dolor al estar rezando por el perdón, sin embargo, no creía que fuera castigo suficiente como para absolver mis faltas religiosas.

Los recuerdos se acumulaban en mi memoria de forma permanente, una mancha en un tapiz pulcro que nunca se limpiaría por más ruegos y lágrimas derroche. No sabía como volver a levantar de nuevo la cabeza ante los pasillos de la Universidad sintiendo las miradas juzgatorias de las personas aún sabiendo que la escena que me atormentaba estaba fuera de su saber.

Había caído ante Asmodeo.

La necesidad de gritarle a los cuatro vientos que poco era mi daño pero la verdad es que me sentía hundida y solitaria. Mi autoestima y dignidad habían sido pisoteadas en una noche de indignante controversia carnal, una que solo comprendía cuatro paredes y un hombre... Una figura masculina de la cual nombre desconocía.

Mi cuerpo sucio, utilizado y marcado reconoció su fragilidad que tanto miedo le causaba, la boca se me secaba de tantos rezos y mis ojos, bueno, ellos parecía querer derramar cada gota de agua que le quedara a mi cuerpo. Me encontraba tan exhausta que rogaba por descansar pero sabia que mi conciencia no me lo permitiría, era mas que obvio que mi poca resiliencia jamas me dejaría dormir.

Nunca había imaginado ser parte de un canto inefable y etéreo.

De ningún modo podría pensar que las acusaciones de mi madre ante el egoísmo del hombre serian respaldadas por una voz divina que se apiado de nuestras almas y a la que dimos la espalda.

En lo absoluto creí que terminaría flotando en un espacio escuchando un melifluo a la distancia, mirando el alba con nostalgia, inundada de la sensación de melancolía.

¿El aurora es mas bella que el arrebol?

¿El blanco es realmente acendrado?

Aun recuerdo el azabache de tus alas, tan inmaculadas que parecían libres de algún color, lamento que fueran cortadas. Te pido perdón. No deberías de ver estos ojos sin brillo, deja de susurrar mi nombre, permítele por favor, a esta pobre alma ser egoísta y déjame quemarme en las llamas de mi propio infierno.

El negro era tan puro que no podía ser manchado.

El blanco solo era un lienzo, lo entendí bastante tarde.

Y los colores... tan hermosos y brillantes, bueno ellos solo eran el pecado en su forma mas tentativas.

El reloj suena y la lluvia cae en un lucido rojo escarlata.

Lo siento Elaine.

30 de Junio de 2020 a las 20:52 0 Reporte Insertar Seguir historia
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