laura-ayala1593393853 Laura Ayala

Estaba enamorado de ella, amaba cada gesto, cada palabra y...cada centímetro de su cuerpo. Era capaz de hacer cualquier cosa por tenerla... Si, cualquier cosa... Y quizá el problema fue ese, jamás creí que en mi obsesión tendría que sacrificar mi vida y tomar la suya, ese deseo tan profundo me llevó hacía una obscuridad de la que me es imposible escapar. Todos los derechos reservados.


Paranormal Vampiros Sólo para mayores de 18.

#obsesion #demonios
Cuento corto
0
534 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

¿es esto el amor?

Ella era hermosa, frágil, graciosa y con una sonrisa que no podía dejar de observar, se veía bien incluso cuando elevaba sus oraciones en la iglesia, rogando por el bienestar de su familia mientras sus delicadas manos estaban ligeramente levantadas intentando recibir las bendiciones de su creador.

Suspiraba al verla, sabiendo que estaba fuera de mi alcance, alguien como yo jamás podría hacerla feliz.

La miré con un profundo respiro cuando por un instante se giró en mi dirección ¿acaso me estaba mirando? me di la vuelta disimuladamente notando con satisfacción que estaba mirándome a mí y solo a mí. Una gran emoción me invadió en ese instante, le dedique una tímida sonrisa que ella observó formando un ligero gesto con la comisura de sus labios, ¿podría ser verdad, yo le agradaba? me puse nervioso, no sabía qué debía hacer o cómo comportarme, quería ponerme de pie en ese instante y hablar con ella ¿pero sería correcto?

De pronto regresó su mirada al frente, lo que me dejó paralizado ¿la había ofendido acaso? ¿estaría molesta por algo?

Los siguientes minutos me la pasé observándola con descarado disimulo, intentando comprender lo que pasaba por su mente y justo cuando creía que había perdido la oportunidad ella se giró hacia mí otra vez.

Me quedé rígido, estaba seguro de que mi rostro mostraba todo lo opuesto a lo que deseaba demostrar con ella; inseguridad, timidez, miedo...y sobre todo pobreza.

Para empeorar las cosas en ese momento paso por mi lugar el niño que recogía las limosnas, podía ignorarlo como lo hacía siempre, pero no quería quedar mal ante ella, así que revise entre mis agujereados bolsillos... sólo tenía una moneda, me la habían dado el día anterior por mi trabajo y era todo lo que poseía. Sujetándola con fuerza, la saqué del bolsillo y la deje caer con pesar sobre la bandeja, cayó tintineando sobre las otras, como recordándome que no tendría nada que comer ese día, sabía que había cometido una estupidez, pero no importaba, si ella me miraba de ese modo nada más tenía importancia.

Cuando levanté la vista ella estaba de nuevo mirando al frente, sentada con delicadeza, con una silueta orgullosa y hermosa, el cabello recogido en un elegante moño alto y un vestido que la hacía verse como un ángel. A su lado estaba su padre, un hombre famoso por su carácter abusivo, con tanto poder que nadie se atrevía a enfrentarlo, alguien que jamás me dejaría acercarme a ella.

Cuando finalmente terminó el sermón del padre Carlo, esperé a que se levantase, sabía que estar con ella era imposible, pero al menos deseaba imaginar que salíamos juntos de la iglesia.

Con disimulo camine a su compás, su padre iba por delante hablando de negocios con otro hombre con el mismo semblante duro que él, dejando olvidada a su hija. ¿Como podía ser tan descuidado?

Mis piernas temblaban y mi corazón latía con excitación ante la simple idea de tocar su mano, cada segundo me encontraba más cerca, mis pies se acercaban a los suyos, las personas me empujaban, pero finalmente la alcancé. Ella no pareció notarlo, lentamente acerque mi mano a la suya en un roce delicado y casi imperceptible, su piel era suave como terciopelo y su aroma dulce y embriagador. De pronto su pie se atoró entre su largo vestido y su cuerpo se fue hacia adelante, rápidamente tome su mano para evitarle la caída, y la sujete con el otro brazo, fue justo a tiempo, ella dio un pequeño gemido al verse tan cerca del suelo y entonces me miró, sus ojos color miel parecían atravesarme con una calidez y dulzura que jamás había sentido, me sentí nervioso, una parte de mí quería desaparecer en ese instante, pero la otra deseaba fervientemente estrecharla más contra mi cuerpo, besarla y hacerla mía.

En cuanto el sobresalto se le pasó observó su alrededor ruborizada y después de mirarme minuciosamente me sonrió. ¡Oh! ¡Pero que sonrisa tan hermosa! deseaba tanto detener el tiempo en ese momento para observarla así toda la eternidad.

—¿estás bien? —dijo de pronto su padre girándose preocupado, mirándome con una marcada molestia.

Ella me soltó rápidamente y lo miró avergonzada.

—si papá, estoy bien.

—entonces vamos—. Señaló la salida, invitándola a pasar primero, mirándome de pies a cabeza con desprecio.

Ella camino con elegancia, tambaleándose en ese aire único de realeza.

—gracias...—me susurro antes de alejarse.

Mi estómago se revolvió y a mi rostro salto una sonrisa llena de emoción, después de todo ella me había notado al fin, y aunque su padre paso frente a mí con una mirada llena de amenaza, no importaba, había logrado hablar con ella y sostener esas manos delicadas y suaves con las que tanto había soñado.

29 de Junio de 2020 a las 03:34 0 Reporte Insertar Seguir historia
1
Leer el siguiente capítulo obsesión

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 8 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Historias relacionadas

Más historias

AMATISTA AMATISTA
Ella & Yo Ella & Yo
Demonio come niños (y Juliana) Demonio come niños (...