ugoh19 ugoh Chávez

¿Cómo sabemos que realmente escuchamos lo que creemos haber escuchado y no es un truco de un cerebro que busca generarse a si mismo un problema contra el cual luchar? ¿Somos capaces de aceptar la felicidad o siempre estamos sospechando que hay un truco detrás?


Humor Sátira No para niños menores de 13.

#madre #imitaciones #Sordera
Cuento corto
3
1.9mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Exceso de felicidad ajena

Suena más o menos así: "nnnnhhñaaaa" y es la parte más odiosa de mi esposo. Le sale natural y repentinamente, como cuando alguien baja la guardia y contento por haber ganado una ronda en Mariano Cars, es sorprendido por su "yo verdadero" que se asoma desde una especie de ventana llamada boca y grita: “¡ayuda, me tiene cautivo!”.


"Nnnnnhhñaaaa".


Tan desagradable que ha conseguido que se me vaya el apetito. Lo que implica comer sin ganas de hacerlo. Porque al parecer cocinar para tres hombres no es suficiente y debo tragarme todo o se ofenden. “Platos limpios y de buena gana”. Yo se los decía cuando eran pequeños y siempre fue procurando su bien. Cualquier madre hace lo mismo o cuando menos debería hacerlo. Pero ahora, que me devuelven esa misma frase a sus veintitantos años, he llegado a pensar que debí haber hecho caso de las recomendaciones de mis amigas y preocuparme más por mí y un poco menos de ellos. No por narcisismo, sino para evitar la fragilidad emocional…


"Nnnnnhhñaaaa".


– ¿Te sientes bien ma? – Pregunta el mayor al ver que cierro los ojos y me toco la frente.


– Sí, hijo. Se me olvidó que tengo una muela picada y mastiqué por ese lado.


Obviamente es mentira. Pero ni modo que le diga: “¡No pendejo, me caga ese sonido de tu padre desde que lo conocí, y quisiera gritarle HDTPM en violeta neón y con movimientos estroboscópicos!”. Además, estamos comiendo. Bueno, ellos están.


Ni yo sé cómo he llegado tan lejos. Solo pasó. Te haces madre a los veinte y cuando estás por cumplir cincuenta no sabes si esperar una ceremonia de premiación o tratar de salir lo menos posible a la calle para evitar la cada vez más complicada pregunta de “¿y qué te has hecho, amiga?”.


"Nnnnnhhñaaaa".


“Aguantar a quien amo, creo”.


También es mentira, nunca sería capaz de decir eso públicamente porque sería muy grosero de mi parte. En su lugar respondo: “Todo va de maravilla, amiga. ¿Y tú?”.


Bueno, estoy siendo un poco injusta, pues reconozco que no siempre fue así y que en verdad noté el esfuerzo de mi marido por evitar hacer ese ¿sonido, palabra, expresión, onomatopeya?... ¡su frase! (así la llamó en una ocasión). Durante años poco a poco fue desarrollado un mecanismo de represión en el que metía freno de mano y su rostro se deformaba ligeramente al contener el sonido. Para mí, hasta al momento, ha sido el mayor gesto de amor.


Mejor dicho, era. Porque aquel autocontrol que de jóvenes solía excitarme tanto como cuando se le caían las monedas de sus bolsillos, apurado por tener sexo al salir de clases, poco a poco fue desapareciendo. Hasta que llegó un momento donde ya no estuvo.


En la boda de mi cuñado " nnnnhhñaaaa”; en la graduación de nuestro hijo cuando terminó su discurso ante casi doscientas personas "nnnnhhñaaaa", "nnnnhhñaaaa", "nnnnhhñaaaa", "nnnnhhñaaaa". Incluso la semana pasada cuando luego de no haber tenido sexo durante algunos meses, empezó a bramar en los segundos finales y luego…


Así lo dejamos, mejor.


Procuro no pensar todo el día en él. Y espero que en unos años de terapia (y usando medicamentos), mis oídos desarrollen algo como un filtro para que sigamos siendo la familia feliz que los demás envidian.


Pero todo lo anterior es poca cosa cuando se compara con EL PROBLEMA (porque siempre termina por haber un problema más grande que el problema original). Ahora mi hijo de veintiséis años ha empezado hacer el mismo sonido. Sé que no lo hacía antes porque soy su madre, pero en especial, por en este fin de semana pasado él y su padre fueron juntos a la capital por primera vez en 28 años. Y al volver, noté dos "nnnnhhñaaaa" y desde entonces se ha incrementado la emisión en frecuencia y volumen.


Hasta ese momento nuestro viaje anual de agradecimiento a la Catedral de la Santa Señora del Desvelo era un asunto familiar, ritualizado, con fotos para presumir públicamente, algo espiritual, en pocas palabras, una cosa bien de familias bien.


Pero la fecha coincidió con el examen de ingreso a la universidad de mi hijo más pequeño. Por supuesto que “pequeño” es un decir. Entenderán que una madre solo es verdaderamente una madre si está en momentos así, esperando a que salga del centro de cómputo con su papeleta todavía caliente y el resultado impreso que en ese momento no dice mucho, pero sirve como cierre al ciclo de varios meses estudiando día y noche.


Tengo mis esperanzas depositadas en mi pequeño. Porque el mayor salió igualito a su padre: bruto para la escuela, pero bueno para trabajar como esclavo en la colocación de vidrios para negocios y domicilios. Por eso trabajan juntos y cuando están en lo suyo nunca escucho que se quejen, así se les vea la boca torcida la mayor parte del día.


– ¡Mamá! – Un grito acobardado, pero lo suficientemente fuerte como para asustarme, me hizo regresar a la realidad. – ¿Me pasas las papas? Por favor.


– Perdón hijo, estaba pensando en algo y no te escuché.


– No te preocupes ma, sólo pásame las papas “nnnn...”


Ahí estaba. Como cuando un bebé aprende hablar; imperfecto, pero en desarrollo. Como buscando competir con mis esperanzas. Intenté masticar un poco de brócoli y pescado aderezado con amargura, pero me costó pasar bocado y creo que me lastimé la garganta.


Por mis gestos los tres me observaban. Pero afortunadamente por la calle pasó un auto reproduciendo a todo volumen el sonado cover de la canción de los 80´s Sobreviviré.


Por unos segundos pensé que todo podría estar bien, hasta que al terminar un comentario mi hijo mayor lanzó la primera piedra sin importar mi presencia: "Nnnnhhñaaaa". Tomaron confianza al ser una charla entre hombres sobre los fichajes de verano en la liga de fútbol de un país que ni conocen. Fue un atentado a la poca paz mental que habría logrado últimamente. "Nnnnhhñaaaa", "Nnnnhhñaaaa". Ahora el menor: "nnnnhhñaaaa". Después mi esposo "nnnnhhñaaaa", "nnnnhhñaaaa", "nnnnhhñaaaa". Risas mientras aún tienen comida en la boca, granos de arroz directamente de sus labios cayendo en cámara lenta sobre la mesa que... "Nnnnhhñaaaa".


Es lo último que recuerdo.


Ahora me gustaría saber por qué no puedo ver mis manos, o el resto del cuerpo. También, ¿qué estoy haciendo en una playa? ¿Por qué estoy sola? Y en especial, ¿por qué está escrito Teresa sobre la arena?

27 de Agosto de 2020 a las 04:44 11 Reporte Insertar Seguir historia
8
Fin

Conoce al autor

ugoh Chávez Nació, creció y se reprodujo en estado de cautiverio en la ciudad de Querétaro. Ha publicado por invitación, por convocatoria y por amistad en compendios de cuentos y revistas de México, España, Colombia, El Salvador, Perú, Argentina, Paraguay, Emiratos Árabes y de Chile, mole y pozole. Su propuesta narrativa explora los horizontes de extrañeza en figuras conceptuales que complican los procesos de subjetivación contemporánea. Duerme poco y suele destacar por extraño

Comenta algo

Publica!
CirKº ·. CirKº ·.
Me divertí mucho a lo largo del relato, ugoh! El final se me hizo muy misterioso y me surgieron algunas preguntas, por ejemplo cómo sabe que en la arena dice "Teresa", si no puede ver su cuerpo, ni sus propias manos... en fin! Muy buen relato! Saludos desde Argentina!
September 05, 2020, 12:38

  • ugoh Chávez ugoh Chávez
    Gracias por el comentario y la pregunta. Traté de mantener un realismo a lo largo del relato y romperlo al final como si fuera un accidente en la escritura. Lo imaginé como una cuerda, una liga o un hilo, que de repente se rompe, sin aviso, sin segundas oportunidades. Ahora, ese hilo, cuerda o liga, solo puede romperse si en él hay tensión. Esa tensión está en la paciencia y salud mental de nuestra protagonista. Y así, rota por la tensión, pasa a un mundo onírico, delirante, absurdo y obtuso. Creo que se parece a la sensación de ligereza que acompaña el desmayo, la pesadilla, el vértigo o un fuerte "golpe emocional". Saludos desde Querétaro, México. Extraño las milanesas de linda tierra. Acá la carne no es tan agradable. September 05, 2020, 20:50
Elizabeth Vázquez Elizabeth Vázquez
Un relato interesante. Me encantó.
July 17, 2020, 15:36

  • ugoh Chávez ugoh Chávez
    Gracias. También ha sido de mis favoritos. Y está basado en sonidos reales, por decirlo de una forma. July 17, 2020, 15:58
Riz Rhymer Riz Rhymer
Me gusta la historia. Tiene un toque de realidad muy peculiar, que hace que cualquiera que haya vivido con su madre de joven pueda identificarse. Creo que deberías revisar un poco los espacios entre los párrafos, ya que al estar todo junto se vuelve un poco más tedioso de leer, pero de igual forma fue muy buena narración. Lo único que pude encontrar de "detalles", por llamarlo de alguna manera, es que hay momentos en los que no sé si quien cuenta la historia es la madre o alguien más (un narrador omnisciente).
July 16, 2020, 15:36

  • ugoh Chávez ugoh Chávez
    Gracias por el comentario Riz. Me ha sido de gran ayuda pues ahora entiendo un poco más lo que esta narración "produce", "provoca" o hace sentir en quien lee. Y para mi alegría es coincidente con el objetivo de confundir, crear, hacer dudar del origen de voces y sonidos. No es nada nuevo, es una esquizofrenia clásica, pero traté de enfatizar con una "saturación" a modo de párrafos largos, de manera que el efecto de espejo que tenemos durante la identificación con el personaje nos lleve hacia ese cansancio de pensar. Puede sonar demasiado pretencioso, pero me siento un físico en el laboratorio intentando descubrir, entender y compartir, las leyes de la gravedad que regulan el peso de los pensamientos. Algo así como una TEORÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA EMOCIONAL. Nuevamente, gracias Riz. July 16, 2020, 17:50
Is Bel Is Bel
Me parece muy curiosa/interesante tu manera de escribir. ¡Seguiré leyendote sin duda!
July 01, 2020, 22:10

  • ugoh Chávez ugoh Chávez
    Gracias, me pone muy contento que lo notaras. Así es, es curiosa, porque curiosa es una forma elegante y cortés del estilo que busco definir cómo una escritura "freak-rara-extravagante". Es decir una escritura en los límites de los géneros, de lo coherente y lo extraño, pero que respete las reglas formales de la literatura, en otras palabras no uno es como su escrituras y a mí me gusta estár en las últimas filas, donde se escuche lo que ocurre afuera del salón o el auditorio, pero mientras mi cuerpo está dentro, o algo así. Te recomiendo "Frigoberto", "Verde es vida" y lo que publicaré en un rato más y cuyo título apenas estoy decidiendo. Saludos y gracias por el comentario, ayuda mucho. Paz. July 01, 2020, 22:23
  • Is Bel Is Bel
    Pues la verdad me gusta mucho esta manera que tienes de redactar, es diferente y muy llamativa, invita a querer seguir leyendo y eso es genial. Me pasaré por esas historias sin duda. ¡Saludos! July 01, 2020, 22:27
MD Marisa Davis
Es como el primer capítulo de algo que puede ser interesante y se terminó!!!! A ver jugo, anímate y esto da para novelita corta, piensa y escribe!!!! Es una orden jajajaja
June 30, 2020, 14:08

  • ugoh Chávez ugoh Chávez
    ¡A por ello! Tengo la misma sensación, pero es que la historia en verdad es esa. Sin embargo, este mes que recién acabó fue un mes de retos y retornos en la escritura así que me siento tentado por hacer algo que nunca pensé en negarme, sin embargo no buscaba, segundas partes. Gracias por el comentario y buen día. June 30, 2020, 15:18
~