daphnesniper Daphne Crownguard

Tacones altos, trajes provocativos, ojos coquetos y bailes eróticos es lo que caracteriza a Yuuri. El juego de la seducción para mantenerse con vida se ha adherido a su personalidad, creyendo que nunca podrá sentir lo que realmente es tener libertad. No espera nada, ni un caballero montado en su cabello blanco que lo rescate. La realidad es esa, jamás dejará de ser un omega que vende su cuerpo para saciar los deseos carnales de los alfas. ❃ Au Yuri On Ice ❃ Omegaverse. ❃ Victor x Yuuri ❃ Advertencia: Esta historia maneja temas delicados como son: Sexo, Alcohol, prostitución, violación, abortos, violencia, uso de armas.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.

#yuri-on-ice #yuuri-katsuki #victor-nikiforov #victuuri #omegaverse
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Seduction

No tengo necesidad de presentarme, un día puedo ser una persona, otro día soy otro, incluso en las noches puedo ser alguien más. No es que quiera ocultar mi verdadero yo, al contrario, cada maldito día me tatúo en la mente quien soy yo.

He vivido en entre estas cuatro paredes, anhelando y deseando mi pronta libertad. Me repugna saber qué es lo que hago para mantenerme vivo, incluso muchos dirán que yo estoy completamente sucio y no puedo evitarlo.”


Esto no es una historia sobre altas y omegas destinados, sólo es más que una historia cruel para cierto joven de hebras negras como la noche.

Lo que más detesta Yuuri Katsuki es la hora del trabajo. No le agrada en lo más absoluto, incluso busca la manera de poder evitarlo.

Hace muchos años, él fue raptado desde su país natal, vendiéndolo como si fuera un objeto. La dueña de su vida es quien decidió que lo tendrá bajo su techo de alguna forma más “digna”. Tiene que trabajar para dicha jefa dentro de su agencia de modelos Omega.

Aunque no solo es un simple modelo, siempre es contratado por alfas de negocio para hacerles “compañía” de toda clase, ha sido maltratado por otros e incluso lo repudian por ser un Omega en varias ocasiones.

Este tedioso y tortuoso trabajo comenzó a los 12 años, Justo cuando tuvo su primer calor y hoy a sus 20 años, lucha por la manera en conseguir dinero y poder pagar su libertad.

Dentro de esta casa, vive con otros chicos omega, la mayoría son hombres y están completamente cuidados y libres de enfermedades o embarazos no deseados, pues la jefa cree que si el “producto” es de buena calidad, un buen servicio podrán ofrecer.

Convive con ellos, pero trata de mantener su límite y no demostrar afecto con ellos. Le dolerá mucho salir y sin poder ayudar a los que lo llaman “hermano”.

Esta noche es de esas ocasiones que se odia a sí mismo, pero necesita ese dinero. Dentro de una habitación de hotel con todo artículo para que se dé a conocer cómo son sus servicios, el joven de hebras azabache baila justo en un tubo de pole dance con una lencería negra que resalta su hermosa piel blanca y sus ojos castaños. Sobre su rostro trae una máscara negra para “cuidar” su identidad, y para aumentar el libido de su cliente, usa unas botas de cuero con tacones.

El hombre que está frente a él es un maldito gordo que desea divertirse a fondo con Yuuri. Disfruta como el joven mueve cada parte de su cuerpo de manera provocativa, meneos de cadera tan sensuales que no puede dejar de imaginarse cómo penetrar a aquel chico hasta destrozarlo por completo.

—Ven aquí para que te folle —dice el hombre relamiéndose sus labios.

El joven solo sonríe y baja del dicho tuvo para acercarse al hombre que está sobre la cama masturbándose, le causa asco con solo ver su apariencia.

—Tranquilo, vaquero —dice el joven de manera sensual sobre su oído—. Yo soy el que pone las reglas.

El hombre toma el mentón de Yuuri con fuerza para robarle un beso, que más que eso parece que le quiere meter la lengua por completo. El joven nipón se separa del hombre, evitando vomitar por esa horrible experiencia.

—Y yo estoy pagando por un servicio, así que mueve tu trasero y ponte de cuatro, maldita perra —ruge el hombre completamente molesto.

Lo que más detesta es que quieran sobrepasarse, pero para esto, Yuuri tiene una carta bajo la manga; sonríe maliciosamente y se levanta de la cama.

—De acuerdo, pero primero debemos tomar aquella “poción de amor” para tener una excelente experiencia —dice el chico.

Una sonrisa aparece en aquel alfa, teniendo demasiados pensamientos sucios y asquerosos sobre Yuuri y como lo hará gozar. El joven nipón saca de su mochila una pequeña botella con una etiqueta que dice “love” y lo vierte en dos copas de vino.

—Eros es tú nombre artístico ¿No es así? —pregunta el hombre.

Es el seudónimo que su jefa le ha otorgado y nunca debe revelar su identidad. No le agrada, pero cree que no hay mejor otro nombre que ese.

—Así es, y me temo que sólo puede llamarme así —contesta el joven con una sensual sonrisa.

Se acerca al hombre con la copa en mano y se la entrega. Antes de tomarla, el hombre aprovecha que Yuuri está sentado sobre sus rodillas para tomar su trasero con su grande mano y apretarlo. Yuuri solo sonríe y levanta la copa.

—Que esta noche esté llena de experiencias inolvidables.

—Y de muchos orgasmos.

Chocan las copas y se las llevan a los labios. Antes de que Yuuri de un sorbo, el hombre cae completamente dormido sobre la cama, dejando caer la copa al suelo.

—Mierda, bueno, que se la cobren.

Aprovechando el momento, Yuuri deja a un lado la copa y corre hacia donde el pantalón del hombre yace en el suelo para poder tomar todo dinero en efectivo que encuentre. Por suerte, les dice a sus clientes que cobra solo efectivo para que no lo quieran estafar o algo.

Encuentra algunos fajos de billetes entre los bolsillos del saco y alguna que otra joya de oro. Después de todo, ese hombre es demasiado rico como para pagar “sus servicios”.

Tiene el tiempo suficiente para quitarse esos molestos tacones y cambiarse de ropa a la de un civil normal; se coloca un perfume demasiado fuerte y desagradable para cualquier alfa, borra el número de su celular del ajeno para que no lo vuelva a buscar y decide huir de aquella habitación de hotel antes de que las cosas no salgan bien.

Después de unas horas en taxi, llega a lo que llama hogar, una simple casa a vista de muchos, una cárcel para él. Se supone que debe llegar más tarde, pero no se le ocurre qué otro lugar ir para perder tiempo.

Entra por la reja y se sienta en una silla que está en el jardín para admirar el cielo estrellado, es de las pocas cosas que puede disfrutar antes de volver a su realidad.

La temperatura baja y esta se hace notar sobre su piel. Yuuri decide entrar sin importarle que lo regañen por llegar temprano.

Estando dentro sube a su habitación, evitando que rechine la madera del suelo y escaleras para no llamar la atención. Y justo antes de abrir su habitación, alguien más abre la puerta.

—Has llegado muy temprano, Katsuki —lo regaña su matrona, una mujer de mirada fría y respetada como alfa—. Espero que el hombre para el que trabajaste quede satisfecho.

—Si que lo va a estar, tranquila —gruñe el nipón antes de entrar a su cuarto.

Estando dentro del cuarto, se encierra con seguro y corre hacia su cama. En uno de los costados ha hecho un agujero para ocultar una cajita de metal, en la cual guarda sus ahorros.

Toma su mochila y saca lo que ha robado más su ganancia, pareciera que es mucho, pero la mitad de lo que ganó se lo tiene que dar a esa bruja arpía.

Todo mundo habla de que Francia es un hermoso país, que es el lugar donde el amor se percibe y su gran atractivo popular es la Torre Eiffel. Para Yuuri es un lugar en el que lo han condenado para siempre.

Terminando de guardar sus pertenencias deja caer a un lado su mochila y se interna en el baño personal que tiene esa habitación para poder lavarse con profundidad sus dientes y usar enjuague bucal. Aquel asqueroso beso fue tan desagradable que siente aún la lengua de aquel sujeto en el fondo de su garganta.

Al terminar se coloca una cómoda pijama y se dispone a dormir. Los sueños lo consideran como una escapatoria de su cruel realidad, y así puede olvidar.

Quisiera nunca despertar.


⊱•••━━━━━━《 ✮ 》━━━━━━•••⊰


Por desgracia para muchos, está prohibido levantarse tan tarde, pues deben de estar preparándose y estar disponible para su siguiente servicio.

Todos se reúnen en el comedor para desayunar como una “familia” y convivir un poco. Yuuri siempre es callado y decide no compartir nada, excepto con un omega más jóvenes que él, su nombre es similar al suyo y para no confundirlo le han puesto Yurio.

Cada uno de los integrantes de esta extraña familia fueron salvados de sus tragedias, excepto Yurio. Su madre estuvo trabajando en esta agencia y se embarazó de algún cliente y para poder salir de ese horrible lugar dejando al pequeño a cambio de su libertad. Lilia, la jefa, fue quien lo educó y lo cuidó, incluso le enseñó que debe trabajar para ella.

Eso es lo más doloroso que le ha pasado al joven rubio, varias veces se pelea con sus clientes y Lilia lo castiga. Nadie lo entiende más que Yuuri y por eso se llevan de maravilla.

Yurio tiene recién cumplidos 17 años y Lilia ya comienza a ofrecerlo para servicios sexuales.

—¿Cómo te fue? —pregunta el rubio.

—Creo que fue buena ganancia, aunque no llevo ni la mitad de lo que tengo que juntar —comenta Yuuri abrumado.

—Necesitaré que me enseñes a preparar tu pócima para dormir, no quiero que algún asqueroso alfa me toque —murmura muy bajito.

—Por supuesto, te veré en mi cuarto después de desayunar.

—Eso no va a pasar —dice Lilia con voz alta.

Todos los chicos la miran con curiosidad, hasta eso, respetan a la mujer por su fría e intimidante mirada.

—Hoy viene la doctora Minako a revisarlos a todos sin excepción, Katsuki —dice la mujer.

Normalmente la doctora Minako suele venir una o dos veces por año a revisión y no ha pasado más de 2 meses desde que vino. Lilia tiene sus sospechas sobre Yuuri: cree que no está cumpliendo el trabajo y es necesario la intervención del médico.

El joven solo tuerce los labios al escuchar aquello, no le gusta la idea de que le examinen de sus genitales, sin embargo, tiene una buena relación con la doctora Minako.

Y como dijo Lilia, dicha doctora aparece para hacer revisión a todos los omegas que viven en esa casa. Cada uno se queda en la sala, esperando su turno para ser revisado por la doctora.

Para cuando llega el turno de Yuuri, Lilia entra primero a la habitación para decirle algo importante a Minako. Al salir, entra el joven nipón para su revisión. Cierra la puerta y se encuentra a la mujer con su bata blanca y lentes.

—Bienvenido, Yuuri. Por favor, ponte la bata y recuéstate sobre la cama —comenta la mujer con amabilidad.

El joven nipón obedece y al recostarse sobre la cama, deja caer sus piernas en los extremos que tiene para recargarlas.

Siente las manos de la mujer explotando su miembro para después colocarle algo de metal justo en su entrada para revisar que todo esté bien.

—Parece que ya te has recuperado de aquella ocasión que tuviste relaciones con más de cinco personas en una noche —dice la mujer tocando las paredes del interior de Yuuri.

Siente algo de molestia, pero el joven se mantiene relajado ante el tacto de la mujer. Confía en ella ciegamente.

—Estás completamente recuperado de lo que pasó hace cinco años y… —se detiene al ver el gesto de dolor y profunda tristeza del joven Yuuri—. Parece que no has tenido relaciones últimamente.

—No se lo digas, por favor —Yuuri evita el contacto de los ojos de la mujer.

Minako suspira profundo, ella es una de las personas que sabe que está robando para conseguir el dinero.

—No puedo cubrirte por mucho tiempo, porque si es así, Lilia no confiará en mí y no volveré a venir.

—Lo dicen como si fuera fácil, sólo quieren que sirvamos para complacer a los alfas y que ellos abusen de nosotros cuantas veces quieran. Sólo somos muñecos sin sentimientos tendidos sobre esas sucias sábanas siendo ellos que lo disfrutan —se siente el odio de Yuuri en sus palabras.

La mujer suspira con profundidad y acepta la petición de su paciente. Después de todo, es al que le tiene más ternura y cariño. Terminado la revisión Yuuri se coloca su ropa y se sienta sobre la cama.

—Cuídate mucho, ¿quieres? Estas a unas semanas de que venga tu celo —dice la mujer.

—Lo tengo en mente… me gustaría que me dieras supresores, por favor —agrega Yuuri sin emoción alguna.

—Es cierto, traigo tus supresores en la maleta.

La consulta finaliza con un abrazo. Por desgracia, el día para Yuuri no acaba. Una empresa multimillonaria ha contratado a los servicios de la agencia de Lilia para una fiesta. Es la despedida de soltero uno de los miembros más importantes de ese lugar y quieren pasarla en grande.

Dicha fiesta se realizará en uno de los hoteles del centro de la ciudad, ya que la mayoría de los que asistirán son hombres casados y lo que menos quieren es que los descubran sus esposas.

—Es mi día de descanso— gruñe Yuuri.

—¿Quieres tu libertad? Trabaja para mí —dice Lilia lanzándole la ropa que usara esta noche—. Además, bien sabes que eres el chico más valioso que tengo y por eso ofrezco tus servicios.

Con un suspiro muy profundo, Yuuri termina accediendo. Sólo así pueden lograr chantajearlo. Cada vez más odia su vida y comienza a perderse en ese sentimiento oscuro, al igual que su corazón.

Llegan al hotel dónde recibirán aquellos hombres alfas que disfrutarán su compañía y tratarán de seducirlos. Es un espacio sumamente grande, hay varias habitaciones para tener los servicios privados de alguno de los omegas.

Usa un traje totalmente pegado a su piel de color negro, estilo leotardo y una pequeña falda a la mitad cubre sólo una pierna y parte de su trusa. En el pecho luce unas piedras preciosas de color plateado; de calzado le han dado unas zapatillas con tacón de 15 milímetros y con una cinta en la tobillera. Se coloca su antifaz favorito, uno negro con encajes del mismo color, decorado con piedras plateadas y una pluma sumamente grande sobresale.

—Recuerden, deben de ser amables con ellos. Son alfas muy importantes y deben de consentirlos —comenta Lilia sin quitar su rostro de seriedad—. Katsuki, tú serás el anfitrión de ellos, así que encárgate de que todos se vayan satisfechos.

Y sin poder rezongar, Lilia los deja completamente solos a los omegas. Son los más lindos y mejores que tiene. Uno de ellos es proveniente de China, su nombre es Guang Hong; otro de ellos es nacionalidad coreana, es más frío que el mismo Yuuri y también uno de los más pedidos, Seung Gil; además de Yurio, un chico de piel caramelo y ojos negros muy profundos, es demasiado apegado a Yuuri, su nombre es Phichit.

Los cinco omegas se sientan sobre el sillón, en espera de sus próximos clientes. Todos tienen un traje muy especial y diferente cada uno para resaltar su hermosa figura.

—¿Cómo serán? —pregunta Phichit un poco emocionado.

—Espero que sean lindos y no se sientan superiores como otros alfas —comenta Guang Hong abrazando a uno de los cojines.

—Sería mucho pedir que no sean unos malditos obesos obsesionados —dice Seung Gil con seriedad.

—No es como que podamos escogerlos, ellos lo hacen y tenemos que cumplir con esto o nos castigarán —agrega Yuuri con los brazos cruzados.

Los tres chicos miran al nipón, por más que quieran fantasear, no lograrán cambiar la realidad. El timbre suena, avisando la llegada de los alfas. Todos los chicos se levantan a tomar sus posiciones y es Yuuri quien se acerca a abrir la puerta. Se prepara mentalmente para lo que viene.

Abre la puerta con una sensual sonrisa en su rostro.

—Bienvenidos, chicos —dice el nipón sin quitar su sonrisa—. Pónganse cómodos y nosotros nos encargamos de cumplirles su deseo.

Los alfas son hombres con trajes de diseñador, costosos relojes posan sobre sus muñecas y de cuerpos sensuales y ejercitados. Pareciera que han traído a los modelos más guapos que encontraron. Los omegas sienten que babean al ver a cada uno de los hombres.

—Muchas gracias —dice uno de ojos grisáceos aceptando la invitación a entrar al lugar.

El segundo en entrar es un rubio con caireles y ojos verdes, es uno de los más altos del grupo y parece que le fascina la vista del lugar, y no precisamente son los lujos que hay en la habitación o la vista que da hacia la ciudad.

El tercero es de corte undercut entra junto con un moreno de cabello castaño que le llega a la barbilla, parece ser los más inseguros de estar en este lugar.

Pensando que no hay nadie más en el pasillo, Yuuri decide cerrar la puerta hasta que una mano lo detiene. El quinto alfa es completamente diferente a los demás por su inusual color de cabello plateado y ojos azules como el cielo. El joven azabache queda completamente anonadado por ese alfa y algo en él despierta su interés.

—Buenas noches —dice el platinado con una sonrisa sincera y enseguida le guiña un ojo al omega—. No quiero quedarme afuera, soy el conductor designado así que vengo a cuidarlos.

Si no fuera que tiene en mente sus objetivos, caería por completo a los encantos del alfa, mandando al diablo su cordura.

—Adelante, puede ponerse cómodo —sonríe Yuuri con una sonrisa sensual—.Mi nombre es Eros y yo seré su anfitrión esta noche.

—Esta noche se ve demasiado prometedora, espero no decepcionarme —el alfa se adentra al lugar.

Sí, parece que esta noche está llena de sorpresas y Yuuri las descubrirá durante la noche. los alfas se acomodan, quitándose sus aburridos zapatos de vestir y usando pantuflas.

La música suena por toda la habitación, el Omega se dedica a observar cómo conviven sus compañeros con los alfas, desenvolviendo un clima agradable y divertido. Además de ser el anfitrión, debe ver que los demás quieran pasarse con los omegas.

—Se ve que le gustas —dice Yurio acercarse a él para colocar unas bebidas sobre una charola.

Yuuri mira de reojo al alfa de cabellos platinados, quien también lo ha estado viendo durante toda la noche.

—Tonterías, sólo quiere coger y ya.— gruñe el azabache.

Aunque no lo admita abiertamente, Le fascina lo que ve y desea de alguna manera llevárselo a alguno de los cuartos privados.

—Parece que caga en dinero ¿Ya viste ese reloj con diamantes incrustados? —continúa el rubio.

—Ya basta, vayamos a esa fiesta.

Con pasos seductores, camina hacia la sala con la charola de bebidas alcohólicas en la mano derecha y la baja para que los alfas tomen sus respectivas bebidas. Todos hablan y cada alfa tiene abrazado a un omega o simplemente está a su lado coqueteando. Por supuesto que Yuuri no se queda atrás y se lanza a su presa, mandando coquetas miradas y atrayéndolo con su exquisito aroma dulce.

—Bien, hagamos algo interesante para que todos nos divirtamos —se levanta el de rizos rubios del sillón.

Definitivamente no esperaba que la fiesta comenzará a ponerse interesante cuando uno de los alfas sugiere un reto entre todos: un baile de pole dance. Todos se dirigen a un salón en ese mismo piso, el cual tiene un escenario con tubos de pole dance y luces neón.

Los alfas se acomodan en los asientos, animados y emocionándose a ver a los hermosos omegas que les han proporcionado esta noche.

—Hagamos un reto. alfas contra omegas, el que baile mejor se gana la botella de champan que he traído desde Inglaterra —dice el hombre de ojos verdes.

—Entonces, no tenemos que elegir. Tu eres el más indicado para esto, Chris —dice el de ojos grises.

Al que acaban de llamar Chris ríe en bajito y mira desafiante a los omegas que están mirando la situación. De los cinco, saben que el mejor que domina ese arte es Yuuri, por lo que, sin decirlo, el azabache se levanta y les dedica una sonrisa lujuriosa.

—Bien, acepto y si gano, quiero ser yo quien escoja el alfa que me llevaré a la cama— dice el nipón con una sonrisa seductora.

El salón se llena de risas y gritos, animados por el reto del omega mayor. El sensual suizo sonríe, aceptando el reto y en lo que menos canta un gallo, se desnuda sólo portando su trusa negra.

—Si pierdes, seré yo quien te lleve a la cama —ríe el suizo colocándose sobre el pole.

—Sorprenderme.

De la radio colocan la canción “American Woman” sorprendiendo y animando a todos los presentes. Chris es el primero en trepar en uno de los tubo, enganchandose con su pierna, para después girar lentamente hacia abajo. Algunos le silban, dándole ánimos.

El omega mueve de lado la cabeza, creyendo que es sólo un novato en esto. Se coloca a lado del tubo, bailando y meneando la pelvis en contra del objeto, buscando los ojos azules del alfa que le llama la atención, sube el pecho pegado al poste y se cuelga, bajando con delicadeza y las piernas en forma de “v”.

Los alfas silban emocionados y parece que los ojos gélidos no perderán de vista al omega. Se mueve de manera tan provocativa que parece que la música es hecha para él.

Para el suizo, esto no ha terminado, menea la cadera, aferrándose al tubo y enseguida se cuelga, sosteniéndose sólo con sus piernas, para dedicarle una mirada coqueta a Yuuri.

El nipón ríe. Le da la espalda al público para subir y bajar, mostrando sus nalgas formadas y aferrándose con las manos, alza sus piernas de un lado y comienza a moverlas, sin necesidad de tocar el suelo. Los tacones no le estorban en ningún momento, incluso aprovecha la altura para impulsarse y enredarse con sus piernas. No aparta la vista del hombre, quien parece estar disfrutando el momento y le agrada esa mirada castaña llena de lujuria.

Yuuri se relame los labios y proclamando su coronación, se acerca al platinado para dedicarle un sensual baile, meneando las caderas con el ritmo de la canción.

El alfa no sabe si es correcto o no tocarlo, pero el nipón parece que leyó su mente y toma sus manos para dejarlas sobre su trasero mientras se sienta sobre su regazo para mover su pecho cerca de su rostro.

Termina la música y Yuuri se levanta del regazo del hombre, sin antes darle un pequeño beso en la mejilla.

—Gané —sonríe.

El platinado ríe y para premiar al omega, se levanta y le da un profundo beso, creando que los demás reaccionen animados. El beso comienza a subir de tono, pues ese sensual baile ha excitado por completo al hombre y no dejará que el omega escape.

Yuuri lo seduce para llevarlo a una de las habitaciones y prepararlo para un servicio exclusivo a él.

—Bueno, Víctor ya tiene con quien divertirse, pero la fiesta es para Otabek, quien está por casarse en unas semanas —el hombre de ojos grisáceos se levanta para jalar al otro azabache de traje, quien está algo incómodo en la habitación.

—En ese caso, que escoja a uno de nosotros —sonríe Phichit.

El azabache mira a cada uno de los omegas, todos son muy lindos, pero le llama la atención uno de ellos. Se queda completamente fascinado de primera vista con el chico rubio, peinado y usando unas hermosas medias negras atadas al liguero del calzon con encaje.

—Escojo a él —dice al que llaman Otabek.

El Omega de los esmeraldas se queda completamente impresionado y accede a cumplirle sus deseos al hombre, tomándolo de la mano para llevarlo a otra habitación. Todos los demás continúan la noche, conviviendo y platicando, disfrutando de la compañía de los omegas.


⊱•••━━━━━━《 ✮ 》━━━━━━•••⊰


Continuará.


27 de Junio de 2020 a las 04:49 0 Reporte Insertar Seguir historia
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