daavidr David Ramírez

Por esas veces que hemos cantado en la ducha o en la cama. Nada más que decir.


No-ficción Todo público.

#cama #sueño #dormir #concierto #canto #música #ficción #fantasía
Cuento corto
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Live Session

Serían las 10 de la noche. Estaba en mi cama, a escasas horas de comenzar el concierto. Puse una canción en mis audífonos, y me saltó un anuncio. Me los quité por el tiempo que duraba la publicidad, y cerré los ojos para mirar a la audiencia que tenía al frente. Lo recuerdo perfectamente: gente de mi edad más o menos, llenando sillas de cine en un auditorio más bien industrial, pero adornado con rosas desperdigadas por el suelo. Un candelabro, paredes de distintas texturas y un montón de pinturas grises y marrones que le daban un aire de junta formal al encuentro. Un escenario de madera oscura y brillante cuyo final estaba antecedido por las filas y filas de personas dispuestas a ver mi canto.


Di una vuelta para voltear a ver a mi dj, y después de hacerle un guiño ya ensayado, puso la primera pista.


Era con la voz y todo… no había presupuesto. De todas maneras me hallaba maravillado, así que tomé el micrófono (que extrañamente tenía una forma de rectángulo bien rara), y empecé. El In-ear me puso la canción a todo volumen, y por alguna razón mi voz se entremezclaba con la del artista; tal y como me pasa mientras camino por la calle. Andaba por todo el auditorio con los ojos cerrados, haciendo gestos a las chicas que vinieron a este concierto casero como todo un galán. O eso pensaba, hasta que me golpeé la espinilla con uno de los bordes de mi cama. Obviamente no hice ningún gesto porque “el show debe continuar”, y me concentré mucho en que se escuchara bien mi canto. Ni estaba grabando, pero como nunca me había escuchado en un micro de alta calidad, preferí hacerlo lo mejor que pudiese, esta vez más quieto, para no terminar de rematar mi torpeza con el pomo de la puerta.


Me fui hasta la cabina de DJ para poner otra canción. En concreto, una que ya había estado ensayando durante mucho tiempo, la cual conocía a la perfección. Empecé sentándome en una mesita pequeña que estaba cerca al escenario, cantando cabizbajo, casi a susurros. Miraba aquel techo tan lejano de mis manos, y esa grandeza del lugar me dejó atónito, como un gladiador antes de entrar al coliseo. Me paré, y empecé a caminar por aquel piso, pudiendo sentir mis pasos uno por uno. Cantaba, y aquellas frases me hicieron recordar muchas cosas. Tal vez anécdotas que viví con amigos, tal vez algún que otro momento que viví viendo a uno de mis amoríos. Como si les dijera esas frases teniéndolos al frente, les hacía gestos con mis manos y mi cara, a veces acariciando esos rostros de aire que me acompañaron una vez que esas pieles se fueron de mi vida.


Cerré los ojos mientras se me cerraban los ojos. Sentía cada palabra en mi pecho, y las conversaciones con aquellos fantasmas se tornaban más personales. A algunos las tomé de las manos, a otros los abrazaba, y a otros les daba la espalda; eso sí, sin dejar de cantarles en ningún momento. Era una obra de teatro hecha melodía. Era musical.


Así pasaron unas cuantas horas, y el repertorio se terminó volviendo una fiesta. Salté un par de veces (esta vez sin golpearme), se me escaparon un par de lágrimas, me puse alegre, sollocé de tristeza, y me dispuse a pasarle el micrófono al público para que cantasen conmigo en los coros. Me sentí arropado por toda esa cantidad de voces cobijando mi melancolía. Acabó la sonata, y los aplausos se sintieron en toda la habitación. Agradecía a todos por haber venido en voz baja (para no molestar a los vecinos), y culminé ese concierto viendo a las caras de tantas personas que me habían acompañado, teniendo una probadita de aquellos sentimientos abstractos que nunca supe cómo explicar, pero que puedo reconocer a la perfección cuando están pasando.


Salí hacia mi camerino, me puse mi pijama, y me fui a la cama; no sin antes aplicarme crema en la espinilla (que ya estaba morada).


22 de Junio de 2020 a las 15:37 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

David Ramírez Me fascinan los relatos cortos, las mini novelas y los poemas (más que todo de romance). Si tu eres así de apasionado, cómo estaría de bien que te pasaras por mis textos. Por último, procura reseñar mis textos contándome qué te parecieron: no sabes como me sentaría de bien leerte. Publico relatos todos los lunes, para ver si así se pasa mejor la semana.

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