izradafenyn Izra Dafenyn

Un joven fotógrafo y escritor descubre lo que es el amor, ¿Podrá conservarlo?


Romance No para niños menores de 13.

#amor
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La chica del gorrito rosa

¿Saben? Nunca es tarde para el amor, y mucho menos pueden escapar de ese sentimiento, alguna vez lo intenté, pero, terminé perdiendo; esta es mi historia. Solía ser una persona solitaria, detestaba el trato con las demás personas, vaya, no es que no tuviera conocidos, pero la mayor parte del tiempo me gustaba vivir únicamente para mí; odiaba compartir actividades. Mi familia en ocasiones evitaba invitarme a fiestas o reuniones que ellos organizaban para no tener que lidiar con mi rostro que mostraba mi total fastidio y aburrimiento; ¿Qué esperaban? ¿Qué lidiara con mi tía Estela?, pero ¿Qué diablos? ¡No había visto a esa señora desde que tengo 5 años; y de eso han pasado 5 lustros!

Vivo en un apartamento pequeño, es muy básico pero acogedor, tiene 2 habitaciones, 1 baño, cocina y comedor, sala y 2 patios; este lo comparto con uno de mis hermanos; sí, como podrán imaginarse casi no nos hablamos. Mi habitación es sencilla, una vieja litera que solamente tiene un colchón, en la parte de arriba suelo aventar mi ropa, también tengo un viejo ropero en el que suelo almacenar mis libros, algunos juguetes de colección y también más ropa, en medio de estos dos se encuentra mi lugar favorito de todo este cuarto, es un pequeño buró en el que tengo una lampara que utilizó al leer por las noches, ahí mismo coloco mis cámaras fotográficas, mi vieja laptop y los discos de las bandas que me gustan; es como mi pequeño planeta.

Pero ¿Qué tiene que ver esto con el amor?, lo que puedo contarles hasta esta parte es que yo me encontraba indispuesto a ello, no me interesaba salir con nadie y mucho menos estar conquistando a otra persona; en este punto en mi vida el amor hacia alguien más era obsoleto.

Una mañana de marzo, recuerdo perfectamente que el calendario indicaba día 12 año 2018, después de colocarme mis vans, salí de mi casa con mi cámara Canon T6 dispuesto a realizar algunas tomas por la ciudad; amo la fotografía de arquitectura. Luego de algunas horas, y tras unos buenos disparos, decidí caminar, taciturno, esquivando a las personas, quería ir a mi lugar favorito, infortunadamente el castillo de Chapultepec a esa hora ya estaba cerrado; opté por dirigirme al palacio de Bellas Artes. Al llegar lo primero que noté fue el exceso de gente que había en la explanada, así que una vez más cambié de destino, no me dirigí muy lejos, únicamente caminé hacia una de las bancas de la alameda central, los minutos pasaron lentamente, yo estaba revisando las fotografías que previamente había capturado, y en ese momento todo mi mundo colapsó, y no de una mala manera, me refiero 2 específicamente que una voz había cautivado mi ser, me estremecí con esa bella tesitura y a pesar de que no fueron unas palabras de amor; para mí fueron las más bonitas.

- ¿Puedo sentarme aquí?

- ¿Disculpa?

- ¿Me permites sentarme aquí?

Al escuchar esa dulce voz volteé a ver el origen de esta, mi impresión fue demasiada, ya que frente a mí se encontraba una hermosa chica de piel blanca, unos bellos ojos color café, tan grandes que casi podía ver la luna dentro de ellos, sus labios invitaban a olvidarme de mi caballerosidad y besarla inmediatamente, estos llevaban un labial color rosa que hacía juego con el gorrito que ella tenía puesto; ese gorrito combinaba con su cabello rubio.

- ¡Sí, claro, adelante!

Ella tomó asiento y sólo se dedicó a ver la hora del reloj digital de la torre latinoamericana, por mi parte yo no podía dejar de observarla, realmente había capturado mi atención, mi cuerpo se sentía extraño, quería volar, pero claro está que eso no podía suceder, sin embargo; y por raro que esto se lea; ella me miró de pronto; tomó mi mano izquierda y con una bonita sonrisa dijo.

- ¡Podemos hacerlo!

Lentamente la banca donde nos encontrábamos comenzó a elevarse, ¡Era impresionante! ¿Qué estaba ocurriendo? Podía observar bajo mis pies toda la ciudad, era una vista impresionante, rápidamente tomé mi cámara y me dispuse a realizar unos cuantos disparos; ella me miró y nuevamente sonriendo emitió sólo una palabra.

- No.

Y rápidamente la banca descendió, yo me tomé de ella para evitar caerme, cuando estuvimos en el suelo se echó a reír, yo estaba que me moría de miedo; no podía entenderla realmente.

- ¡Hubieras visto tu cara! Fue estupenda jajaja.

- No te rías, te juro que creí que moriría.

- ¿Y no es eso lo qué siempre has deseado?

- Olvidemos el tema, ¿Quién eres?

No podía entender ¿Cómo es que ella sabía mi mayor deseo? Y lo más extraño, ¿Cómo es que habíamos volado?

- Eso realmente no importa, lo que es importante es que te he visto en ocasiones y puedo darme cuenta de lo desconectado que estás de todo a tu alrededor.

- ¿Me has visto en anteriores ocasiones? Insisto ¿Quién eres?

- ¡Ya te dije que eso no importa! Quiero que te des cuenta de lo mucho que vales como persona, y lo poco que lo consideras, siempre estás evitando a todos para no decepcionarlos, ¡Te tengo noticias! No podemos tener contentos a todos, lo que hagamos no debe importarle a los demás y si decepcionas a alguien es su problema; no el tuyo.

Yo sólo miraba a la chica, no parecía enojada, pero si estaba siendo clara en sus palabras, era como escuchar a mí propia conciencia.

- Quiero que salgas, que convivas, que te diviertas, elimina esa pesadumbre de tu vida y deja de quejarte de todo; ¡La vida es hermosa!

Ella se quedó callada después de eso y nuevamente sólo se quedó mirando al reloj anteriormente mencionado, yo no sabía que decir, sin embargo, no podía evitar mirar sus bellos ojos, les juró que era como ver la luna en ellos, decidí tomarle una fotografía a escondidas; ella se puso de pie antes de que pudiera hacerlo.

- ¡Es hora de irme, cuídate mucho por favor!

- ¡Espera! ¿Volveré a verte?

- Tal vez.

- ¿Dónde te encuentro? Dame tu número de celular para poder llamarte.

- Por el momento no es lo ideal, pero si deseas verme sabrás encontrarme; hasta pronto Izra.

Ella se alejó poco a poco del lugar y juro que intenté ir detrás, pero mis piernas no me respondieron, lo hicieron hasta que de mi vista había desaparecido aquella chica con gorrito rosa.

Regresé a mi departamento con una sensación extraña, no me había sentido así en años, ¿Cómo es que ella sabía mi nombre? ¿Por qué ella había logrado ese efecto en mí? Sabía que era tonto enamorarme de alguien tan rápido, pero no me importaba, sentirme así me gustaba; el mundo podía acabarse en ese momento.

4 de Junio de 2020 a las 05:04 0 Reporte Insertar Seguir historia
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