paparazzip19 Gabriel Gutierrez

El poder de autosugestión de la mente te hace supervivir, ¡Aquí no me muero yo, le decía a la selva aquí no me muero, me muero en Caracas cuando yo quiera!


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"RAÍZA RUIZ"

-¡Abuelo ya llegue!

-Max entra corriendo como siempre, ¿dónde estás abuelo?

-Aquí arreglando estas cajas de papeles.

-Abuelo ¿Y está foto que encontré en la caja de recuerdos que tienes aquí, de quién es?

-Déjame ver la foto Max.

-Ahhh esa es la Dra. “Raíza Josefina Ruiz Guevara” una sobreviviente o mejor dicho una superviviente de un accidente aéreo en las selvas del Amazonas venezolano.

¿Y cómo es eso? ¿Y cuándo fue eso abuelo?

-Primero sobrevivió al accidente y luego supervivió una semana herida y sola en la selva del Amazonas, eso hará ya como unos cuarenta años atrás.

-¿Te sabes esa historia abuelo?

-Sí Max, eso fue la noticia del año 1981 acá en Venezuela y en el resto del mundo.

-¿Cuéntamela abuelo?

-Bueno ella era una chica muy educada y estudiosa, había terminado la carrera de medicina, en dos meses se graduaría de Médico en la Universidad Central de Venezuela la UCV de Caracas. Sus padres orientales muy orgullosos residentes de la avenida Don Bosco de Altamira en Caracas, estaban muy contentos por el logro de su querida hija, solo le faltaba terminar lo que llamaban en esa época la rural, tenía que estar un semestre en una medicatura rural, antes de optar por el título de Médico Cirujano, la habían enviado de pasantía a Maroa, un poblado olvidado en la selva, casi llegando a la frontera con Brasil, allá bien al sur de Venezuela.

-Abuelo, pero para llegar a esa parte del país tienen que viajar por los ríos o ir en avioneta, allá no hay carreteras ni nada de nada, en esa época es verdad que hay que ser muy valiente para internarse por la selva, solo por la vocación de su carrera, ¿Verdad abuelo?

-Sí Max, ese día martes primero de septiembre de 1.981, ella tenía que venir de Maroa a Puerto Ayacucho a cobrar su primer sueldo de médico rural, comprar provisiones, etc., les enviaban mensualmente una avioneta a recoger a los médicos y odontólogos que trabajaban por esa zona.

-Aja abuelo ¿y que más pasó?

-Raíza llegó muy temprano a la pista, ya estaba aparcada la avioneta un monomotor CESSNA C207, matrícula YV244-C que se utilizaba para llevar pasajeros como carga a esas comunidades indígenas, el piloto Rómulo Ordoñez tenía cinco años de experiencia volando en la selva y 7.000 horas de vuelo. Todos los lugareños le decían cariñosamente “Cigarrón” por el tono de su voz, ya que les hacia los mandados de las compras, y los encargos y pedidos allá en Puerto Ayacucho.

-Buenos días doctorcita, dijo Cigarrón a Raíza.

-Max, lo de doctorcita es porque Raíza es una chica que apenas media 1 metro y medio, chiquita, digamos diminuta, pero muy ágil, impetuosa e inteligente, con sus 25 años estuvo conversando un rato con Cigarrón esperando llegaran dos pasajeros más, un Juez Colombiano llamado José Herrera de la población “El Gallo” y un policía estadal llamado Salvador Mirabal, fue el último que llegó y el primero en morir en el accidente.

-Pobrecito abuelo, dicen que los últimos siempre serán los primeros y como que se cumplió en este caso.

-Sí Max, ese martes el estado del tiempo como a las siete de la mañana estaba algo nublado, con alguna lluvia suave y el techo de nubes no muy alto, pero eso es normal allá en el Amazonas, debían volar a San Carlos de Río Negro a recoger dos pasajeros más, otro médico y un odontólogo para luego seguir hacia Puerto Ayacucho.

-¿Y cuándo le sobrevino el accidente, abuelo?

-Al principio del accidente se supo que la avioneta volaba muy bajo sobre los árboles, el tiempo se estaba cerrando, ya se encontraban muy cerca de San Carlos de Río Negro.

- Un tiempo después del accidente Raíza narró lo siguiente: “Todo se puso muy blanco, sentí estar entre los árboles no entendía nada yo solo gritaba, no sé si los demás gritaban, pero estaba muy asustada, solo un rato después sentí que la avioneta que estaba entre las copas de los árboles cayó al suelo”.

-Raíza indicó; que habían arborizado entre las copas de los árboles, ella iba en el asiento del copiloto, los otros dos pasajeros atrás, pudo abrir la puerta y salir, luego salió Cigarrón y el Juez, al policía lo ayudaron a salir, se encontraba muy mal herido y desmayado, él dijo: “que aún no sabía que pasó, sintió como un estruendo y silencio luego, tenía quemaduras en el cuello, pero no se había dado cuenta aún ni sentía dolor”.

-Raíza dijo: “Cigarrón y el Juez ayudaron a sacar al policía de la avioneta que se estaba incendiando, aún el joven estaba vivo pero con muy graves heridas y quemaduras en su cuerpo, nunca había visto algo tan horrible como esto al poco rato falleció”.

-Huyyy que terrible abuelo cuenta algo más.

-Sí, el primer día dijo Raíza; “permanecieron en el sitio del accidente, Cigarrón estaba herido al igual que el Juez que presentaba un fuerte dolor abdominal y ocular por los golpes recibidos, estaba muy asustado, decidimos cambiar de sitio e ir a buscar agua, dejamos el cuerpo del policía, le cruzamos las manos sobre el pecho y le pusimos sus piernas hacia donde nos había ido con señales en la tierra, dejamos una nota en un árbol, caminamos hasta el otro día donde ya el Juez no pudo dar un paso más, lo dejamos al lado de un pequeño riachuelo, como médico no podía hacer nada, es más estaba muy angustiada pues sabía lo que nos iba a pasar sino encontrábamos ayuda pronto”.

-Continuo narrando Raíza que “el tercer día de camino empezó a tener fiebre alta y a dolerle todo el cuerpo, tenía una infección, igual estaba Cigarrón, pero en ese claro de la selva encontramos restos de troncos de árboles caídos de una plantación de recolección de caucho, había inscripciones en los troncos de los árboles, caminamos un rato más, encontramos otros claritos más grandes y de repente escuchamos el paso de aviones, saltamos y gritábamos, hacíamos señales pero no nos veían, corrí hacia otro clarito y nada que me veían, soy tan chiquita, regresé a donde se había quedado Cigarrón y lo encontré muerto, lloré como nunca, me encontraba totalmente sola me había servido de gran ayuda, a pesar de que estaba herido tenía algunas costillas rotas, quemaduras más grandes y problemas respiratorios, tosía mucho se había lesionado un pie y casi ya no podía caminar”

-Abuelo, eso si da pánico quedarse solo herido y en medio de esa selva, ¿que vino después de eso?

-Raíza se dijo así misma: ¡Aquí no me muero yo, le decía a la selva aquí no me muero, me muero en Caracas cuando yo quiera!, lo repetí contantemente a cada rato, creo que la mente jugo a mi favor, deje de ser una sobreviviente para pasar a la etapa de superviviente, hasta que sentí que alguien me observaba, pero no los veía.

-Me acordé mucho de una clase en medicina, recuerdo lo que dijo un profesor un día, que debía comer lo que comieran los animales, vi los mordisquitos en unas hojas grandes que parecían lirios, la probé y eran sabrosas, tenían el sabor como de la lechuga, comí bastantes con el hambre que tenía, también recordé que los indios hacían un veneno pica-pica con algunas hojas, no debía comer nada que los animales no comieran, al día siguiente encontré unas frutas rojas, vi las semillas por el suelo parecían unas fresitas, pero estas si las comían los animales, comí bastante, seguí caminando por el riachuelo con la esperanza de llegar algún río grande, pues sabía que los indios pasaban en sus curiaras y me podían ayudar, más ya no tenía fuerzas estaba muy débil, me encontraba acostada solo pensaba en Dios”.

-Raíza tenía ya seis días en la selva y dijo; “Que tenía sueños de comprar una máquina expendedora de refrescos de Pepsi Cola para tomármelas todas”. Tenía seis días en la selva, sentía que alguien me miraba pero por más que los buscaba no los veía, gritaba y nada que respondían, me dormí ese domingo muy agotada con mucha fiebre, tenía ya una inflamación e infección muy severa por las quemaduras, a la mañana siguiente el lunes me desperté y me asusté mucho al ver cuatro hombres con facciones indígenas y con armas mirándome, luego al rato que me calme ellos me hablaron que eran indios de la comunidad indígena “Baré” y me llevaron hacia la aldea, me dijeron que unos niños el día anterior el domingo, me habían localizado pero se asustaron con mis gritos, solo me seguían y unos fueron al caserío a buscar ayuda, donde relataron que encontraron una mujer en la selva, pero ninguno tenían idea que se había caído una avioneta y había estado pidiendo a Dios todo el tiempo que me rescataran, él me escucho.

-Ya en el caserío recibí ayuda de las indígenas, me limpiaron y bañaron un poco, estaba muy sucia llena de sangre, olía a tigre me trajeron ropa limpia, recuerdo una pantaletica azul que me trajo una señora, me limpiaba y me ayudo a cambiarme de ropa, vi mi pierna por primera vez al quítarme el pantalón estaba llena de gusanos, tenía varios días que no orinaba, me dieron comida y agua limpia, luego los hombres prepararon una camilla y me montaron en una canoa, me llevaron por el río, perdía la conciencia a ratos, me sentía que me salvaba y repetía constantemente hasta que llegue a San Carlos de Río Negro ¡Aquí no me muero yo, le decía a la selva aquí no me muero, me muero en Caracas cuando yo quiera!

-Al llegar todo el pueblo salió a verme, la noticia se había regado como pólvora, me llevaron rápido a la medicatura rural, pero el médico y otros amigos entre estos el teniente del puesto G.N. varios sargentos y guardias, se habían ido para Caracas a mi sepelio y no habían regresado, tan solo estaba el odontólogo que Cigarrón venía a buscar y una enfermera auxiliar, ya había recobrado la conciencia, le indique a la enfermera lo que tenía que hacer, fue curándome e inyectándome toxoide, antibióticos, ampicilina, suero y pedí anís, el odontólogo no sabía para que era el anís, creía que me quería tomar un palo de licor, le explique que era para lavar mis heridas y sacar los gusanos de mi cuerpo, estaba la pierna y la espalda invadida, me estaban comiendo viva, él salió corriendo a buscar el anís, preguntó y todo el pueblo trajo todo tipo de licores en esa selva, hasta varias botellas de champán, para ver si servía, pero nada, nadie tomaba anís.

-A media mañana de ese lunes 7 de septiembre llegó una avioneta y me llevaron a Puerto Ayacucho, despegó con una torrencial lluvia, se movía como un tobogán, yo repetía ¡Aquí no me muero yo, le decía a la selva aquí no me muero me muero en Caracas cuando yo quiera! al llegar a Puerto Ayacucho esa tarde se dio a conocer la noticia al mundo y se conoció en Caracas, en la noche cuando estaba mi familia en el novenario, una amiga mía en Puerto Ayacucho llamo por teléfono a mi casa, atendió mi mamá y se desvaneció con la noticia, literalmente se desmayó de la emoción, luego otros familiares hablaron con mi amiga y se enteraron bien de los pormenores de mi rescate, nadie lo podía creer, había sobrevivido una semana en la selva del Amazonas.

-Abuelo, ¿Tú conociste a la Dra. Raíza?

-Sí Max, una vez cuando fui a hacerme un examen de sangre del Chipo en la Unidad de Medicina Tropical allá en la UCV, la vi y hable con ella largo tiempo en dos oportunidades, allí me conto su historia, ella trabaja en la Universidad Central de Venezuela, por cierto dos meses después le dieron su título de médico de la República de Venezuela, aunque legalmente está muerta con el acta de defunción Nº: 008 del 05 de septiembre de 1981 y enterrada en la fosa G-159-1 del Cementerio del Este en Caracas.

-Abuelo ¿y como la UCV le dio el título de médico?

-Max, durante el acto van llamando a los estudiantes graduados por un parlante para que suban a la tarima, al llamarla por su nombre Bachiller Raíza Josefina Ruiz Guevara, por favor suba, se levantó de su silla en medio de los aplausos estrepitosos de todos los presentes en el auditorio y recibió su título de médico, nadie podía decir que estaba muerta, allí estaba vivita y contenta, dándole gracias a Dios por una segunda oportunidad y poder servir para salvar a mucha gente con su nueva profesión de médico.

30 de Mayo de 2020 a las 22:16 1 Reporte Insertar Seguir historia
3
Fin

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Mael Sánchez Mael Sánchez
Extraordinaria Historia!!! No la conocia, es emocionante y aleccionadora. esta mujer venezolana representa el espiritu gerrero de las personas nacidas en esta tierra bendita, cuando a pesar de todas las adversidades luchan como un tigre por seguir adelante y vivir. Este relato me encanto!!! Felicitaciones.👩‍🦱🥇
May 31, 2020, 02:27
~

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