ruwels-saluwer1582134588 Ruwels Saluwer

Durante la guerra, Yosef ha sido traicionado por sus compañeros al aliarse con el enemigo. Siendo que el Coronel murió mientras lo protegía. Comenzó a vagar con el afán de cumplir el último deseo que dejo el Coronel. Pero, durante su camino, conocerá a alguien que le hará mirar otra perspectiva y así comenzará a ver que hay algo más que sólo pelear por órdenes. Es una una historia de fantasía que espero les llegue a gustar.


Fantasía Todo público.

#El-mago-secreto
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Ema

-coronel, coronel. Aquí le habla Yosef. Conteste coronel -, el coronel, con una voz desalentada, contesta - Yosef, aquí el coronel -, Yosef - coronel espero sus órd... - es interrumpido por el coronel - te agradezco Yosef por ser leal todo este tiempo - con voz triste - pero creo que hemos perdido. El enemigo ya nos tiene. Todos los que estaban de nuestro lado nos han traicionado. Solo tú has logrado mantenerte de mi lado. Así que te doy la última orden - con voz fuerte - Yosef -, Yosef contesta - Sí coronel -, coronel, - a partir de hoy. Quedas libre de la Fuerza Secreta de Magos. Desde este momento puedes hacer lo que quieras. Así que, vete, corre, huye. No te quedes aquí, ya que nadie más conoce aún tu identidad mas que yo - se corta la comunicación.

Yosef intenta recuperar nuevamente la comunicación pero no lo logra. Así que decide ir al cuartel del coronel. Corre con todas sus fuerzas, para no ser detectado al utilizar magia, pero se encontró con una patrulla de enemigos. Yosef se pregunta - ¿Qué voy a hacer?. No puede esconderme por mucho tiempo, ya que la vida del coronel está en peligro. No me queda de otra - Yosef levanto su mano derecha, mientras decía - aquí y ahora, cada uno de mis enemigos quedarán fuera de mi camino - de repente aquellos magos sintieron un poco de miedo - Farsin - una luz apareció debajo de todos y desaparecieron, consumidos por aquel ataque.

Yosef continuó su camino, pero esta vez se teletransporto, ya que sabía que lo habían detectado y sería una pérdida de tiempo continuar corriendo. Llegó a la oficina del coronel, estaba por abrir la puerta cuando escucho una voz que hablaba con el coronel - dígame coronel. Entonces me dirá quién es ese mago suyo - el coronel contesta - no sé de qué me habla - la voz - no se haga él tonto. Usted ya sabe, el mago más joven que ha tenido. Dicen que es muy fuerte a pesar de ser todavía un niño de trece años - el coronel - no he escuchado nada hablar sobre él -. Yosef se asomó un poco para ver de quién se trataba. Era una mujer de negro, y tenía una marca en su mano derecha, la cual era la marca de sus enemigos.

Yosef decidió entrar, mientras tanto, la mujer ya había perdido la paciencia y decía - escúchame señor de segunda. Si no me dices quien es te voy a matar. Así, que si aprecias tu vida me lo vas a decir -, pero, a pesar de lo que ella decía, el coronel no dijo nada. Yosef entró dando un ataque de paralización, pero ella se dio cuenta y lo esquivo. Se volteó, mientras decía - Conque te vendiste aquí por Forex. No tuve que buscarte, me has ahorrado mucho tiempo. Ahora, muere - y lazo un hechizo de ráfaga de viento. Fue tan rápido que Yosef casi no lo logra esquivar.

El capitán, con todas sus fuerzas, hizo un gran hechizo - Aquí y ahora, ya no hay tiempo ni sueños. Anula toda magia y has que mi oponente desaparezca, sin dejar más rastros de lo que a pasado. R -, miró a Yosef y le sonrió - Retordestru - y todo el ejercito, que los había invadido, desapareció. Aquella mujer desapareció y no pudo hacer nada para evitar el hechizo del coronel.

El coronel calló al suelo, después de haber echo eso, ya no tenía mucha fuerza. Yosef corrió a levantar al coronel, mientras intentaba curarle todas sus herida pero todo fue imposible. Yosef se puso a llorar y, el coronel, con sus últimas fuerzas dijo - Yosef, quiero encargarte algo muy importante. Pero antes quiero que me digas si lo deseas hacer - Yosef, con lágrimas, dijo - haré todo lo que me ordene, coronel -, el coronel continúa - Yosef. No tomes esto como una orden, sino, hazlo con la libertad de decidir tomarlo o dejarlo -. Sacó un papel de su bolsa y se lo entregó a Yosef. Yosef la tomó y lo iba a leer, pero el coronel le dijo - por favor Yosef. No lo leas aún. Vete lejos de aquí y, si decides hacerlo, protege a esa persona -, Yosef responde rápidamente - No coronel, me lo voy a llevar. Usted no va a morir aquí, ya lo verá -, el coronel, con lágrimas, dice - ya es muy tarde para mí. No creo poder continuar viviendo por mucho tiempo. Pero tú, que aún eres muy joven, tienes una larga y maravillosa vida por tener. No la desaproveches y vive aprendiendo a ser feliz. Nunca te rindas, aunque la vida parezca tan cruel; tan difícil de comprender y manejar; tan egoísta y hasta te haga dudar, recuerda siempre podrás vencer, nunca olvides tu motivo por el cual deseas vivir - y con estas palabras murió el coronel.

Yosef salió corriendo y, a pesar de estar en un mar de lágrimas, se fue hacia las montañas. Decía, mientras corría - no es justo, no es justo. No debías de hacer ésto coronel, yo pude haber terminado con ella sin ningún problema. La pude haber echo polvo -. Se encontró con un gran grupo de enemigos. Se cubrió la cabeza con su capucha, los miró y, mientras continuaba corriendo, ellos le lanzaron diferentes ataques.

Yosef, salió volando y los soldados se rieron diciendo - ¡Ah!, nos equivocamos, sólo era un pobre niño, no debíamos de preocuparnos mucho -. Yosef se levantó, seco sus lágrimas y, sumergido en su frustración, dijo con todas sus fuerzas - ustedes fueron los causantes de que el coronel muriera. ¡Se unieron a los enemigos y ni cumplieron con su deber!. Ahora, están junto con ellos cómo si nunca nada hubiera pasado. Por eso - levantó su mano - no seré compasivo con ninguno de ustedes. ¡Retorno, Retorno. Destello de meteoros, lava derritan y terminen con todos -. De pronto todos estaban corriendo y, a pesar de usar todos sus hechizos, no podían continuar.

En eso, Yosef reaccionó y anuló el hechizo justamente antes de haberlos matado. Así que, se transporto a las montañas. Una vez estando ahí, sacó el papel, que le había entregado el coronel, y lo empezó a leer. Al terminar de leerlo, Yosef lo aguardo y se dirigió hacia un pueblo lejano. En el pueblo buscó, por todos lados, un lugar dónde poder dormir.

Al no encontrar ningún lugar, decidió dormir en unas rocas que, cuidadosamente había colocado, estaba cubierta por diferentes cosas, como un nido, que Yosef trajo. Se acostó y, a pesar del frío de la noche, durmió. Empezó a caer la lluvia. Yosef, que no podía ir a ningún lugar, se quedó ahí, mientras se revolvían sus lágrimas con la lluvia. Y así, pasó la noche.

Al siguiente día, Yosef se levantó y continúo con su búsqueda. Vio de casa en casa, tratando de encontrar a un persona que, según la carta, él debería de estar con ella hasta ser ya independiente. Aunque ha Yosef se le hacía un poco raro, ya que él era independiente y casi no necesitaba de los demás para sobrevivir. Yosef se preguntaba - ¿Dónde podré encontrar a esa persona?. Además, no especifica bien cómo es -.

Yosef empezó a alejarse cada vez más del pueblo. No podía creer que, a pesar de buscar en cada casa de distintos pueblos en que había pasado, no lograba encontrar a esa persona. Yosef no sabía que hacer, sólo se le pasaba por la cabeza - debería de ser tan fácil encontrar la con magia. Pero no puedo hacerlo, sino, estaría incumpliendo con él coronel. Ah, no se qué más hacer. Pero aún no me puedo rendir -, en eso, vio una pequeña casa a lo lejos. Era una casa humilde. Yosef se acercó a ella para revisar si vivía alguien ahí.

Yosef no sabía si entrar o no pero, lo único que podría hacer era refugiarse por el momento y disculparse después con la persona de ahí. Yosef se preguntaba, después de haber entrado -¿será qué vivirá alguien aquí?. Esta casa ofrece el estar abandonada. Todo aquí está muy sucio y, por el polvo que he encontrado, diría que hace ya mucho tiempo que no vive nadie aquí -. Yosef subió al cuarto de arriba, ahí se pudo dar cuenta se que si había alguien en ese lugar. El dormitorio era el único que estaba arreglado de toda la casa.

Yosef, al ver que sólo había una habitación arreglada y por como se encontraba el resto de la casa, llegó a la conclusión de que ya no había nadie viviendo ahí. Toda la casa se encontraba en muy mal estado y descuidada, lo único que podría explicar lo del cuarto era que tal vez alguien había tomado un pequeño descanso en ella y, como sólo lo uso para pasar el momento, limpio únicamente el cuarto que uso. De todas manera, la persona que hubiera pasado ahí ya tenía que tener, de haberse ido, por lo menos unos tres días.

Pero, como en ese momento, lo que necesitaba era un lugar donde pasar la noche mientras encontraba a quién estaba buscando. Bajo a la cocina y, encontrando algo de comida, comenzó a cocinar y, después de una buena cena, se dirigió a dormir. Al acostarse en aquella cama, pese al color rosado, no era un mal lugar para descansar. Él nunca había sentido comodidad al dormirse, como la que le daba aquel lugar. Ya que siempre dormía en los campos o en las duras literas de la base. Aquella noche fue muy pacífica y, habiendo encontrado un lugar donde resguardarse de la fría noche, era una gran suerte que había tenido.

Al siguiente día, Yosef estaba durmiendo tranquilamente aún cuando de repente, sintió como que alguien lo intento atacar. Al sentir que algo venía hacia él, rápidamente movió su mano y, con precisión, logró agarrar aquel objeto. Aunque aún se encontraba soñoliento, trató de distinguir lo que era. Medio miraba que era una sartén pero, como se acababa de despertar, pensó que era sólo un sueño.

Por un momento, mientras terminaba de abrir los ojos, Yosef reaccionó, al recordar que se encontraba sólo y que aquel sartén era real y no un producto del sueño, y se levantó rápidamente y dirigió su mirada en dirección de donde vino aquel sartén. Volteó rápidamente y, preparándose para atacar a la responsable de aquel acto.

Estando a punto de atacar y deshacerse de él enemigo, se detuvo al ver a una niña que, a pesar del miedo que tenía de él, trataba de estar calmada y firme sin que se diera cuenta de ello. Pero como Yosef había estado entrenando y puesto en la batalla muchas veces, no era tan fácil el engañarlo, por lo que se dio cuenta rápidamente.. Sin siquiera atacarla, se levantó y, con una voz firme, dijo - dime, ¿Quién eres y qué es lo qué quieres? - ella, sin decir ninguna palabra, lo miró fijamente y, quitándose uno de los zapatos, se lo lanzó. Yosef, al esquivar aquel ataque, se movilizó rápidamente y le dijo - dime - la agarro - ¿por qué me atacas? -, la niña, que ya no podía mantener la calma, dijo - ¡suelta me! -, Yosef, - no lo haré hasta que me lo digas. Además, no es algo bueno que ataques a alguien que se encuentra durmiendo -, la niña, - te he dicho que me sueltes -, Yosef, - y, ¿por qué debería de hacerlo?. Además, este lugar me pertenece ahora -. La niña, al escuchar aquellas palabras, quedó en silencio por un momento.

Al no saber que poder contestarle, comenzó a pensar - qué, qué, ¿qué es lo que dijo?. Que ahora este lugar le pertenece, eso no es así. Ni puede estar pasando algo como esto. No, no puede ser así. Yo no lo puedo aceptar no lo permitiré. No dejaré que se quede con este lugar. Sino, sino, sino no habrá un lugar donde.... -. De pronto dejo de temblar y, con coraje y convicción, dijo - no, no ¡no lo voy a permitir!. Me oíste -, Yosef, sorprendido, dijo - qué es lo que acabas de decir -, la niña, - lo que acabas de escuchar - se libero de Yosef y, mirándolo de frente, continuó diciendo - no permitiré que te quedes con mi hogar. No puedo dejar que nadie se quede con esta casa. Por que, por que, por que si no lo hago. ¡No podré volver a verlo nuevamente! -, Yosef, - ¿volver a verlo? -, la niña, - Sí, así que ¡vete de aquí! -, Yosef, - dime, ¿a quien estas esperando? -, la niña, - a mi papá -, Yosef, un poco monótono, - ¿papá?, estas esperando a tu papá -, la niña, - Sí, por eso, es que he estado protegiendo este lugar hasta que él regrese -, Yosef, - y, dime, sabes dónde se encuentra ahora -, la niña, deprimida - no, no lo sé. Él se fue un día diciendo que iba al ejército y, desde entonces, no lo he visto -, Yosef, - y ¿cómo sabes que va a regresar? -, la niña, - para serte sincera, aunque no me recuerdo como es él, se que debe de regresar. Ya que mi hermana así me dijo -, Yosef, - disculpa, pero te podría preguntar cómo se llama -, la niña, dudando aún de Yosef, no quiso responder. Pero, viendo que Yosef seguía firme, sacó una foto para mostrarle quién es su papá y, de ésta manera, poder hacer que él se fuera.

Yosef, al tomar aquella foto, quedó completamente impactado, no podía creer de quien se trataba. La miró y preguntó - ¿Cómo te llamas? -, la niña, - mi nombre es Ema - Yosef, al oír quien era, quedó completamente sorprendido y, sin decir ninguna palabra, le regreso su foto. Ella tomó la foto y, viendo que Yosef se iba lentamente con una cara triste, lo tomó de la mano, mientras decía - Oye, ¿qué te pasa? - Yosef, que se quedaba cada vez con menos fuerzas, trato de no cruzar miradas y continuar. Pero, debido a la insistencia de Ema por saber lo que le pasaba a Yosef, él se tuvo que detener. La miró firmemente y dijo - no es de tu incumbencia -, Ema, - puedes decir que no es de mi incumbencia pero, pero no puedo dejar a alguien que está triste irse así nada más - Yosef - y ¿por qué? -, Ema, - por que mi hermana me ha enseñado que debo de ayudar a las personas cuando se sienten tristes y, además no sé qué es incumbencia - sonrió. Yosef, por otro lado, que se quedó indiferente pero sorprendido a que pudiera decir algo así, a pesar de que él la había agarrado, y también el que no supiera que era lo que le había dicho.

Sin siquiera querer perder más tiempo, dijo - mira, aunque no sepas que es incumbencia, no significa que no puedas entender estas palabras. No es algo que te importe -, Ema, - Ah, con que era eso. Pero, eso no cambia lo que quiero decir. Si estás triste, no puedo dejar que te vallas así nada más - Yosef, con un suspiro, la miró seriamente. Ema, al ver que Yosef la miraba seriamente, se quedó quieta esperando a que le dijera algo. Pero, para su sorpresa, en cuestión de un instante, él comenzó a correr y salto hacia el balcón. Ema, reaccionando, comenzó a correr tras de él. Yosef, que tenía mucha experiencia en correr, debido a su entrenamiento, se iba alejando rápidamente. Ema, que se quedaba atrás, al ver que no lo podría alcanzar, gritó - no te dejaré ir -. Yosef, que se iba alejando cada vez más, pensaba - qué le pasa a esta niña. No entiende la diferencia entre los dos y, aún así, sigue corriendo. Bueno, se dará cuenta pronto y me dejará de seguir -.
Yosef, que se iba desapareciendo de la vista de Ema, estaba determinado a no involucrarse con ella. Ema, que no podía seguir corriendo, por algo sin sentido, dijo - no puedo rendirme. Si no hago, no podré cambiar -. Pero, a pesar de todos sus esfuerzos, terminó perdiendo lo de vista. Se detuvo y, mirando hacia los lados, se dio cuenta que se encontraba muy lejos de la casa. Decidió regresar pero, sin siquiera poder pensarlo, ya se encontraba nuevamente corriendo para alcanzar a Yosef. Sus pensamientos comenzaron a surgir - no, no puedo rendirme tan fácil. Sé que lo voy a encontrar -.

Con las fuerzas renovadas, continuó tras Josef con una convicción que ni sería posible describir. Pero, al llegar a lo profundo del bosque, se detuvo y miró por todos lados. Había estado tras Yosef tan atentamente que no se había dado cuenta del camino. Y, al darse cuenta de no lo podía encontrar, se paró y miró al cielo. Aguantando las lágrimas, que cada vez le invadían más y más, comenzó a caminar con la esperanza de encontrar el camino de vuelta a casa. Por ser que lo había estado persiguiendo por bastante tiempo, no era de extrañar que fuese ya muy tarde. Se podría decir que ya la hora era entre las dos y tres de la tarde. Y, como se concentro en lo que quería, ni siquiera se había dado cuenta de que no había comido nada. Comenzó a sentir como le comenzaba a gruñir el estómago. Viendo a su alrededor y los árboles, con la esperanza de ver algunas vallas o frutas para comer, pero era imposible ver alguna. Y así continuo pasando el tiempo.

Después de haber caminado ya un rato, con sus manos agarrando sus estómago debido al hambre, vio a lo lejos un río. Esto la puso muy feliz, puesto que esto significaba que podría encontrar comida y le podría servir de guía para volver a su casa. Corriendo, Ema comenzó a sentir como todo estaba empezando a arreglarse. A pesar que no logró alcanzar a aquel invasor de su casa aunque también sentía lástima al ver lo triste que estaba, no podía hacer nada en ese momento. Pero, aunque llegara a tardar en poder llegar a encontrarlo, se propuso lograr ayudarlo.

Al llegar cerca al río, comenzó a caminar en dirección al este. Siendo que el sol comenzaba a ocultarse, decidió ver de primero algo que comer y, si fuese necesario, un lugar donde pasar la noche. A lo lejos logro ver un pequeño arbusto de bayas. Se acercó y, al notar que estas se encontraban ya listas para comer, comenzó a recoger algunas para el camino y comer un poco. Al no haber tomado en cuenta el tiempo que se hizo cuando comenzó a perseguir a Yosef, quien no era más que un intruso para ella, la noche la tomó en el camino. No tuvo otra opción que quedarse durmiendo ahí entre unos árboles.

La noche era frío, debido a época del año en que se encontraban. Quiso encender una fogata pero, debido a la oscuridad de la noche, no pudo encontrar algunas ramas secas para hacer una. Temblando junto al árbol, se recostó e intento dormir. Mientras se oían los ruidos de los grillos, saltamontes, la corriente del río y otros animales nocturnos, ella trató de calmarse y poder ser optimista en que el día de mañana lograría regresar a casa y, después después de ello, trataría de volver a buscar al invasor. Pero, de pronto, comenzó a sentir algo mucho más difícil de imaginar. Las lágrimas estaban a punto de caer, mientras ella decía en voz baja y casi tartamuda - papá, mamá, hermana. ¿Dónde están?. Ya verán que soy fuerte y que, aunque sea difícil ahora, algún día los voy a volver a ver-.

Ema, conteniendo las lágrimas, trato de dar un sonrisa mientras miraba las estrellas. La noche comenzó a pasar. Al amanecer, ella se despertó y, al verse sola, comenzó a caminar mientras comía algunas de las bayas que le quedaban. Se acercó un poco al río y miró como es que andaban unos peces. Y, continuando y su camina, se dio cuenta de que desde hace un rato la venían siguiendo.

Ema, presintiendo que podría tratarse de algo malo, comenzó a caminar cada vez más rápido. Mientras más rápido iba, los pasos comenzaban a oírse más y más. Ella, sin pensarlo ni un instante más, comenzó a correr. Cualquiera pensaría que sea normal entrar en pánico en un momento como este pero, para Ema que se había encontrado sola por mucho tiempo, no podía tener el lujo de ponerse así.

Ella, mientras corría, comenzó a ir entre los árboles. Su destreza era mucha, ya que lo hacía sin ninguna dificultad. Al llegar a un risco, comenzó a ver los rostros de las personas que la perseguían, aunque no lograba distinguirlos muy bien, podría decir que se trataba de una mujer y un hombre. Ellos se encontraban encapuchados con unas túnicas negras y, mientras se acercaban a ella, comenzaron a decir - al fin te hemos encontrado -. Ella, viendo hacia abajo, sonrió y dijo - díganme que es lo que quieren -, no le contestaron. Ella, al ver que no le iba a contestar nada de lo que dijera, dijo - no sé por qué es que me persiguen. ¿Podría ser que se halla equivocado de persona? -, la mujer - no creo que nos hallamos equivocado. Tu eres nada menos que Ema, la hija de uno de los comandantes de la región - Ema al oír esto, dijo - quizá sea alguien más -, el hombre - buen, no importa lo que digas. Al fin y al cabo, sabemos que eres tú. Ya que te hemos estado buscando y vigilando por mucho tiempo. Y por eso sabemos que tu papá es Gerbin -.

Ema, al reaccionar ante aquel nombre, sin decir nada, tan sólo sonrió y se lanzó. Ellos, al ver esta reacción, sin perder ningún momento, evitaron que ella cayera atrapando la en una ráfaga de aire y atrapando la de esta manera. Ema, mientras ellos comenzaron a llevarla, trató de librarse de aquel hechizo moviéndose de un lado a otro. Los dos que la capturaron se reían, mientras decían "esto fue fácil", "si muy fácil". Ema, pensaba - no puede ser, si no logro librarme de esto, no podré regresar a casa y si papá y mi hermana no me encuentran se irán sin mi otra vez -. La situación de Ema se volvía cada vez más difícil de ver alguna salida. Pero, al llegar al río, ellos vieron a un pequeño niño que se encontraba de pie enfrente se ellos. Este se encontraba con une sudadera y un trapo en el rostro, por lo que o era tan fácil de poder ver de quien se trataba.

Ellos, aunque lo vieron, no le pusieron importancia alguna, ya que no representaba ningún peligro para ellos. Pero, al acercarse, él les dijo - díganme, ¿hacia dónde se dirigen con esa niña? -, ellos sólo lo vieron y se rieron y, sin detener su marcha, continuaron. Al ver que no les hacía ningún caso, los detuvo, al ser que deshizo su hechizo y la niña cayó al suelo. Ellos enojados, le lanzaron una ráfaga de aire para que se apartara de su camino. Pero él los deshizo sin ningún problema. Después de estarle lanzando el mismo hechizo, comenzaron a frustrarse y caduceo iban lanzando unos más fuertes.

Al ver que o lograban vencerlo ni dañar lo, comenzaron a preocuparse. El niño se rió y dijo - esto no es divertido. Así que terminaré con ésto de una sola vez - de pronto comenzaron a sentir como la tierra se movía y, sin poder hacer nada fueron lanzados por un gran viento. El niño sólo miró como estos iban desapareciendo de su vista. La niña se levantó y, mientras el niño miraba fijamente a las dos personas que había enviado a volar, lo agarro y dijo - al fin te atrape -. El niño, sorprendido, dijo - disculpa, pero yo no te conozco - ella sin decir nada, le quito el trapo de su rostro y después dijo - a ja. Es el intruso - el la miro y dijo - ¿Cómo es posible que me hallas reconocido así? -, Ema, - por que tienes los mismos ojos triste atrás de esa sonrisa.

Yosef al ver lo que ella decía y sintiendo algo que nunca había reconocido antes. El hecho de que fuera una enemiga y que podía confiar en sus palabras, le hizo decir - si soy yo. Aunque no puedo creer que seas así de detallista. Nunca me imagine con encontrarme con alguien así -, Ema - eso no importa ahora. Lo que importa es terminar lo que habíamos estado hablando antes -, Yosef - esta bien. Pero primero debemos de regresar te a casa. Te deben de estar esperando ya - ella lo miro y sin tener ninguna objeción con aquello, dijo - esta bien pero no te vayas a ir -, Yosef - esta bien -, Ema - pero para confirmar que eso no pase te voy a tener que agarrar -, Yosef - eso no será necesario. Te diré un secreto, este será la manera en que podrás confiar en mi y que no me iré. Además, mi nombre es Yosef - se acercó y en el oído de Ema le dijo su secreto. Y de esta manera Yosef la llevó a su casa.

29 de Mayo de 2020 a las 01:07 0 Reporte Insertar Seguir historia
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