paparazzip19 Gabriel Gutierrez

En las ciudades perdidas a lo largo de miles de años se develan misterios no resueltos por el hombre actual y a cada descubrimiento en vez de aclarar la verdad, se oscurece con más incógnitas y preguntas que antes de descubrirlas.


Cuento Todo público.
Cuento corto
0
738 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

"AKAKOR"

-Abuelo encontré una información que habla del Reino de Paitití, ¿Sabes dónde queda?

-No Max, ¿Dónde queda Paitití?

-Abuelo, es una ciudad perdida en el tiempo en la selva del Amazonas por las fronteras entre Brasil y Perú.

-Dime Max ¿Quién afirma eso?

-Abuelo, en unos escritos muy antiguos, indican que el héroe “Inkarri” un rey inca, luego de fundar las comunidades de Q´ero y Cuzco se retiró a descansar a las selvas de Pantiacolla a vivir sus últimos años en Paitití.

-Bueno abuelo, leí que los españoles sedientos de oro andaban tras una ciudad perdida que los indígenas decían que tenía mucho oro y piedras preciosas, según los escritos del siglo XVI de los Archivos General de Indias en Sevilla – España. Allí reposan la recopilación de documentos de la administración ultramarina española, que estaban antes en distintos archivos de la época, se encuentran los de Vaca de Castro, Pedro Sarmiento de Gamboa y Juan Álvarez de Maldonado.

- En esos escritos han sido interpretados como que existía un reino incaico en la baja selva del Amazonas donde según las Crónicas de Lizarazu fue citado el Inca “Guaynaapoc” del retorno a Paitití, donde reinaba su padre en cercanías del río Guaporé eso es por el estado brasilero Rondonia de luego de estar en el Cuzco.

-¡Ahhh muy interesante Max!, sabes que debes de tener algo de verdad, pues se han realizado desde 1.538 hasta el año 2.011 treinta y uno expediciones en busca de la ciudad perdida, muchos hombres e indios murieron en el intento.

-Sí abuelo, además de todas las riquezas están toda la historia del misterio del reino de los incas.

-Oye Max, un arqueólogo italiano Mario Polila, en el año de 2.001 encontró un manuscrito en la biblioteca del Vaticano, que refiere en la fecha que fue escrito del año 1.600 por el misionero jesuita Andrea López para el Papa, sobre una gran ciudad rica en oro, plata y joyas preciosas cerca de las cataratas conocidas como Paitití, pero por las conspiraciones secretas del Vaticano de esa época, no se pudo conocer el sitio exacto del lugar de la ciudad “Akakor” que mencionaba el misionero Andrea López.

-Abuelo, eso está más fácil de lo que imaginas, solo hace falta que alguien se interese en buscar la ciudad con la técnica de Teledetección Óptica, es decir detención a distancia con el Lidar.

-Tienes toda la razón Max, así si la encuentran muy rápido con varios vuelos en avioneta, utilizando este último invento por el sector de las cataratas.

-¿Qué más sabes abuelo?

-Max, en un escrito dice “Y los dioses gobernaron desde Akakor. Gobernaron sobre los hombres y sobre la tierra. Tenían naves más rápidas que el vuelo de los pájaros”… aparece en las crónicas de Akakor está todo el relato.

-Pues en los escritos del misionero menciona, que la ciudad la habitan puros hombres guerreros y que dos veces al año son visitados por una tribu de puras mujeres guerreras, donde se relacionaban y se retiraban nuevamente a sus territorios. De allí creo que salió el nombre del “Amazonas” que es toda esa selva baja de Brasil.

-Abuelo, buscando por Internet encontré que una arqueóloga de nombre Laura Laurencich Minelli divulgo un libro bautizado “Exul immeritus populo suo” del Jesuita Blas Valera con dos grabados originales de 1.618, que muestran la selva vista desde la sierra y que da un nuevo giro a la búsqueda de la ciudad.

-¡Puede ser verdad Max!, aunque a los incas les gustaba mucho estar en alto en las montañas, por ser un clima más fresco y por la humedad y el calor de la selva. En esas montañas construían sus fortificaciones, que eran más fáciles de defender al ataque de otras tribus rivales que habitaban en el Parque Nacional Manú.

-Abuelo mira, investigando encontré un libro titulado “Die Chronik von Akakor. Mythos und Legende eines Amazonyeschen Volkes” que traducido al español seria “Las crónicas de Akakor. Mito y leyenda de un pueblo antiguo del Amazonia” escrito por un periodista alemán de la A.R.D., Karl Brugger nacido en 1.942 en Múnich Alemania. De la recopilación oral que realizó el 03 de marzo de 1.972 por varios días, a un personaje en Manaus de un supuesto jefe indio llamado Tatunca Nara, relató un pueblo llamado Ungha Mongulala “un pueblo elegido por los dioses” hace 15.000 años atrás.

-Max ¿Qué más dijo ese jefe indio?

-Según lo escrito en el libro da una fecha de inicio o año “Cero” que fue 10.481 a.C.. Según los escritos de sus antepasados Quechuas, de mil cuatrocientos símbolos cada uno, revistiendo sentidos gramaticales, narran la historia de los iniciadores fundadores de tres grandes ciudades, que luego se fueron sus orígenes divinos.

-Ok Max, ¿Y cómo se llamaban esas ciudades?

-La primera la denominaron “Akamis” que significa “fortaleza” y se encontraba cerca de México, en el istmo de los dos océanos, creo abuelo se refería a las ciudades Mayas de Petén.

-Aja ¿Y la segunda, Max?

-Es "Akakor" abuelo, no se mencionan sino después del año 7.315 a.C., además la tercera se llamó “Akahim” vinculada a Akakor y tampoco se sabe mucho de ésta. Según lo que refirió Tatunca Nara, dijo que fueron destruidas en La Gran Catástrofe de la Humanidad, 13 años después que se fueron los Dioses hacia las estrellas y sobre sus restos y escombros se construyeron nuevas ciudades que son las que estamos viendo ahora.

-Abuelo, creo que hablaban de Tiahuanaco cerca del lago Tititaca y Manoa en la selva en Brasil, eran las residencias de los dioses donde estaban pirámides y construcciones monumentales.

-Max será Manoa ese término, acaso sea Manaus.

-Sí abuelo, en el relato de las crónicas dice Tatunca Nara, esa era la ciudad de los barbaros blancos que llaman “Manaus”, está a ocho días de camino a un lado de un afluente del gran río, sus palacios y templos permanecen enterrados en la espesa selva, solo la cumbre de la gran pirámide sobre sale en la selva.

-Veamos Max, ¿cuántos kilómetros puedes caminar por la selva?, digamos que 15 a 20 kilómetros y si fueron 8 días de camino, la ciudad está a unos 120 a 160 kilómetros de Manaus a orillas de un río.

-Sí abuelo, está más fácil encontrarlas si vuelan en una avioneta con el sistema Lidar.

-Abuelo, además cita en las crónicas de otras 13 ciudades, mencionan a unas como subterráneas, entre estás: Akakor, Budu, Kish, Boda, Gudi, Tanum, Sanga, Riono, Kos, Aman, Tat, Sikon y Mu, está con una claridad artificial.

-Max, eso suena raro, claridad artificial. ¿Sería acaso que tenían luz eléctrica?

-Pues abuelo esa misma pregunta me la hice yo, y no tengo respuesta a esto. Pero la ciudad de “Mu” la última es la más pequeña, tenía altas columnas verticales soportando espejos, que llevaban la luz natural del sol hacia las otras, además tenían un complejo sistema de canalizaciones que traían el agua a ellas.

-Max sobre Akahim ¿Qué más encontraste?

-Abuelo, Akahim la ubican cerca de la frontera de Brasil con Venezuela, fue destruida hace siglos y sus habitantes se escondieron bajo tierra.

-Hay algo muy curioso, tenían un sistema de comunicaciones extraño, refiere que subían espejos sobre grandes soporte de la altura de un hombre, para trasmitir mensajes en un lenguaje secreto a otras ciudades. Eso lo decía el Tatunca Nara en 1.972 hace 48 años atrás allá en Manaus, los espejos serían las antenas satelitales de ahora.

-Abuelo, hay un pasaje en el libro muy curioso que refiere que para el año 770 d.C. llegan del océano unos barcos con cabeza de “Dragones”, con hombres blancos barbudos y rubios se hacían llamar “Godos”, que remontan el río grande del Amazonas hasta llegar a Akakor en 40 barcos, quedándose y mezclándose con ellos.

-Estos barcos según refiere, tenían un velamen de un tejido fino y resistente unido a un mate (mástil). Más de mil hombres llegaron y trajeron enseñanzas a los indios como el arte de extraer metales y fabricar armas hasta escudos y acaso armaduras.

-Max, ¿Qué otras cosas encontraste?

-Acá hay un dato más reciente y curioso, todavía te acuerdas de que en la Segunda Guerra Mundial, los alemanes tenían esa unidad secreta de búsqueda de información la “Ahnenerbe”. Pues parece ser que ya en 1.941 buscando información con unos submarinos, llegaron a costas de Brasil e inclusive navegaron por el río Amazonas, contactando a los habitantes de Akakor, donde presuntamente hicieron pactos secretos y no se supo nada más, solo que llegaron varios submarinos desde 1.938 hasta mediados de 1.945, trayendo a unos 2.000 soldados alemanes que se quedaron en la zona según “Sikala” padre de Tatunca Nara.

-Abuelo, entre los relatos hay otra cosa muy curiosa, dicen de las mujeres guerreras antiguas, según lo refiere un misionero en sus escritos de 1.539 donde escribió así: “Un clan de mujeres rechazo a los españoles y portugueses luchando contra ellos combatían delante de los indios como capitanes, atacaban a los españoles con mucha fiereza y valentía, mataban con golpes de porra a los indios que huían de nosotros, eran altas, blancas, musculosas y van muy desnudas con arcos y flechas a la mano, haciendo la guerra como diez indios”, -Abuelo, sabes que creo que estas mujeres que llamaron “Las Amazonas” eran las descendientes de los Godos que llegaron en lo barcos por el año 770 a.C. ya que la raza blanca de indio con ese fenotipo de etnia no existe en el Amazonas.

-Sabes Max, que hay algunas tribus en el Amazonas que todavía huyen al hombre blanco actual y son de raza blanca también, según reporte de antropólogos que los han contactado o visto desde aeronaves y helicópteros en la selva.

-Sí abuelo, ¿sabes cómo termino la historia del periodista alemán Karl Brugger?

-No Max ¿Dímelo tú?

-Abuelo, lo mataron en un suceso muy intrigante y misterioso, había publicado su libro en 1.976 que generó muchas controversias e investigaciones más exhaustivas e inclusive se conformaron varias expediciones a los lugares mencionados por el libro.

-Max, ¿Y cuando falleció el periodista?

-Abuelo, fue el 03 de enero de 1.984 cuando paseaba en la playa de Ipanema en Brasil, en un hecho digamos fortuito y extraño, un sujeto lo abordo y le disparo en el centro de una tortuga que tenía tatuada en su pecho, igual a la que tenía Tatunca Nara. Este era el símbolo de la tribu, matándolo en el acto, no robándole nada de sus pertenencias. Al día siguiente el consulado Alemán entró en su departamento y se llevó toda su documentación, escritos, anotaciones, libros y pertenencias de donde vivía, no se supo nada de su asesino, ni quién lo mando a matar y sus libros a la venta desaparecieron de las librerías, no se consigue ninguno en Brasil o Argentina solo quedan los de lectores que lo compraron antes de asesinarlo.

-Abuelo ¿Qué crees que pasó?

-Simplemente conspiraciones de grandes intereses existentes, que tiene beneficios secretos y no desean que los descubran así no más, es la vida pasada, actual y futura. Puras conspiraciones como en 1.600 del informe del misionero Jesuita Andrea López con el Vaticano, es un gran secreto muy bien guardado.

-Vamos a caminar abuelo ya me estoy oxidando de tanto estar encerrados por la pandemia.

-¡Eso vamos!, y te compro una torta de chocolate que es lo que más te gusta Max.

-¡Vale abuelo! ¡Vamos!

27 de Mayo de 2020 a las 21:16 4 Reporte Insertar Seguir historia
3
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
Nelly M Nieto U Nelly M Nieto U
Los misterios en la humanidad siempre existirán! Solo queda descubrirlos o imaginarlos en nuestra mente 😳😊
May 28, 2020, 16:07
Sonia De Rizzo Sonia De Rizzo
Que imaginación Humberto!!!!!!☺muy bien
May 28, 2020, 02:05
Mael Sánchez Mael Sánchez
Felicitaciones!!! Excelente y muy interesante relato, misterios, investigadores, leyendas o mitos, la historia siempre es entretenida y educativa. Me gusto mucho.Saludos!☺
May 28, 2020, 01:48

~

Más historias

UNÍSONO UNÍSONO
Cuentos y relatos Cuentos y relatos
Llueve sangre Llueve sangre