amadeus Amadeus Reyes

¡Bienvenidos al bar!


Cuento No para niños menores de 13. © Luis Patiño
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El Bar


En los años posteriores al gobierno de Ramón pero anteriores a la guerra, puede que en el mes de junio o julio; un hombre zambo que ronda los 30 atraviesa la calle en la madrugada del jueves, ¿el destino?; solo el lo sabe, pero puedo jurar que se dirige a un viejo bar entre la “Esquina del diablo” y la “Quinta del cura”, un local tan antiguo como la vida y el cual lo más probable es que se mantenga cuando los hijos de sus hijos dejen este mundo, si les contara la cantidad de personas que vio y los secretos e historias que enterrará, me tomaría toda una vida. Pero en fin, yo estoy aquí para contar la historia de este hombre que dicho sea de paso podría tener una infinidad de cosas que hacer además de tomar un trago, bueno no es como que a estas horas se tengan muchas opciones además de dormir quizás acompañado o en la solitaria oscuridad; pero bueno aquí estamos en el terreno del diablo donde las balas hacen de música y las mujeres de estrellas.

Saben, podría hacerles adivinar en qué parte del “entre” estamos, pero les aseguro que fallarían al creer que hay diferencia.

Finalmente el hombre se para frente a la puerta de un bar mientras una bala vuela para salir de una casa antes que su destinatario, al momento que los gritos empiezan a escucharse en toda la calle...pero esto ya es de rutina y el hombre lo sabe y una vez mas entra al bar.

Una vez dentro, todo transcurre con normalidad salvo por unos sujetos al otro lado del bar, nunca antes habían sido vistos por la zona pero ya actúan como los dueños del lugar, sin embargo por el momento no generan problemas. Volviendo con el hombre al que por razones practicas llamaremos "Juan"; ya se acercó a la barra y mientras la música de la banda del rincón va sonando le hace un gesto a la dama que desde hace unas semana la atiende y que con solo un pequeño gesto sabe exactamente qué servir, en menos de un parpadeo la cerveza ya está en manos del zambo, el único en este crisol de personas tan distintas y al mismo tiempo iguales ante los ojos del bar, empezando por la joven Mary,quien atiende en la barra para pagar sus deudas;El joven Pedro, que acompaña tocando el cajón a Gustavo ,en el Bajo y los hermanos chinos Zhao, en guitarra y Li deleitando con su piano a los borrachos de las mesas,quienes a esta altura tiene que ser calmados por los meseros,Paolo y Adrian,que se ayudan entre ellos para calmar a quienes de a pocos se adueñan del lugar. De pronto un grupo de mujeres entra en busca de protegerse de la lluvia, a nadie parece importarle ,después de todo ellas ya tienen un acuerdo con el dueño gracias a la buena relación que tiene con Magdalena,la dama a cargo del resto;Acuerdo que se resume en que nadie puede molestarlas cuando estén dentro, todos lo saben, claro... todos los que no están lo suficientemente ebrios como para recordar y un trio de nuevos al otro lado del bar.

Volviendo al asunto central, Juan ya va por su octavo vaso manteniéndose lúcido para anticipar el problema que está por iniciar; al momento que Pedro le coquetea con la dama de la barra, el hombre sonríe y se de cuenta que todas la piezas están en el lugar correcto.Un segundo después simplemente se levanta, agradece la cerveza y se dirige hacia el baño a esperar que el show se de a lugar.


Exactamente cinco minutos es lo que tarda en desatarse el desorden y las botellas y toda clase de cosas empiezan a volar mientras tras la barra Mary y Pedro continúan su encuentro aprovechando que nadie les presta atención,mientras tanto, al otro lado del salón los músicos ya no saben si ayudar a los meseros o optar por seguir en su mundo de sinfonías; a lo que finalmente optan por seguir poniendo el ambiente al lugar con los instrumentos restantes para de esa manera evitar una que otra marca innecesaria; es entonces cuando el zambo sale del baño con una leve carcajada que desconcierta a más de uno y provoca el silencio absoluto.

-¿Se puede saber de qué te ríes, negro?

Dice uno de los forasteros, a lo que el zambo responde:

-De nada en particular, solo me resulta divertido ver como se pelean por cualquier mierda

-¿Disculpa?

-Osea, apuesto a que todo empezó por que uno de ustedes intentó algo con las señoritas presentes,¿no?; ésta se negó, ustedes se sobrepasaron y los muchachos aquí las defendieron; un aplauso para ellos

-¿Te crees muy listo verdad?

Dijo el líder de los extraños, mientras se aproximaba dispuesto a golpear al hombre que le plantó cara

-¿Yo?,no; sin embargo me parece que tu no eres tan listo

-Ja ja ja

Era el sonido que producía el extraño mientras sacaba una pistola

-¿Ahora quien es el idiota?

-Sabes, me parece que no estas tomando en consideración un pequeño detalle

-Así, ¿y me dirás cual?

-Verás, si disparas contra mi, toda una banda de ebrios y prostitutas armados se encargaran de acabar contigo y tus amigos.

-Y se podría saber por que harían algo así

-Simple: Lealtad

Dijo Juan mientras le alcanzaba un mantel a la chica de la barra para cubrirse a la vez que una vieja escopeta le era entregada por debajo del mostrador

-¿Quien mierda eres?

-Nadie importante, solo el dueño del lugar

Dice mientras recarga el arma al igual que los habituales de la zona

-Y ahora quiero que tú y tus compañeros de mierda salgan de mi maldito bar

25 de Mayo de 2020 a las 00:45 0 Reporte Insertar Seguir historia
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