1566617928 Francisco Rivera

Principios de decisión entre escritor y lectores para hacer esta historia


Acción No para niños menores de 13.

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En este mundo...

Sabemos que hoy es 23 de abril del año en que nos conocimos —, dijo Raúl a Sonia, quien lo escuchaba con la cabeza agachada, observando sus zapatillas de aguja, sin comentar aún algo que tuviera ganas de decirle...

— ¿Recuerdas nuestros comentarios en este espacio de bullicio de la Glorieta del Metro Insurgentes? — , volvió decir él, sin que ella lo mirase a la cara...


Ahora es tarde para que me quieras ver la cara — , tronó él, nuevamente... y la respuesta de ella no se hizo esperar:

— ¿Cómo ves si hasta aquí llegamos? —, contestó armada de valor, mientras su rostro se iluminó con el sol de abril, espléndido, festivo...


— ¡No me gusta la versión de los hechos que se han dado y ambos somos responsables de esta situación! —, expresó Sonia con tono airado, a lo que él reculó y trató de encararla al establecer una verdad a medias:


— ¿Cómo que quién de nosotros miente? —, dijo así Raúl, para luego echarle en cara lo siguiente:

¡Cómo es posible que me salgas con tu ridícula historia en momentos como los que se suceden y a como va este mundo...! — , dijo así, como si lo que hubiera entre ellos fuera de "dominio mundial"... Alterado, fuera de toda compostura, Raúl increpaba a Sonia la falta de principios para haber llegado bastante lejos con Ramiro.


Ella se limitó a decir que no había más nada con él; que su relación era de respeto y no había qué temer. Si accediera, dadas las fantasiosas pretensiones de Ramiro, en cualquier momento le prevendría y llevaría a cabo una finalidad de retenerlo, fuera de dormir juntos, las veces que se lo propusiera.


Pero, además, tomar bienes informáticos para uso y disfrute personal dentro del trabajo, como fuera de ese ambiente, no era su estilo.


Raúl, sujeto de principios de lealtad empresarial y de no difundir procedimientos de trabajo y de la estructura funcional de la organización, recientemente había solicitado al Director General le permitiera contar con una asistente ejecutiva calificada, en base a resultados de expansión estratégica y concertación de firmas de proveedores especializados en desarrollo social y humano.


El ingreso de Sonia a ese mundo y a una relación multipersonal sostenida desde esa Dirección General para un consorcio empresarial externo, tuvo su precio: fines de semana alternos en sedes distintas del interior de la República Mexicana, hospedada en "Resorts" de cinco estrellas, viáticos incluidos y transporte en renta con factura de gastos directos e indirectos a la empresa.


La red de atenciones personalizadas, por ejemplo, "Servicio de Spa para la señorita", por cortesía de los accionistas o la práctica de golf; la visita y participación en el "Bol" e inclusión en yates-fiesta, barra libre; muestras gastronómicas o recorridos en vela y desayunos sin costo, entre otras primicias, aportaron sus granos de arena para las horas de descanso, relajación del mundanal ruido citadino, tornando la interacción humana demasiado estrecha y... condescendiente en cualquiera de ambos sentidos y pasiones; intereses y pulsiones de estos representantes corporativos...


No fue sino hasta que, en fecha determinada, cuando Ramiro decidió incorporarse a esa mancuerna, por instrucciones de la directiva general, había aprobado también la estrategia de implantar acciones del "Decálogo de Bienestar y Desarrollo Humano", impulsado desde la Organización de Estados Americanos reunidos en México para promover su agenda regional, permitiendo a Ramiro plantear acciones específicas en barrios de alta marginación de la Ciudad de México.


Una aparente empatía surgió entre Raúl y Ramiro, no así entre Sonia y ambos integrantes de esa iniciativa, cuya oportunidad aún no visible fue advertida por ella: trabajar en ese "caballo negro" de oportunidades equidistantes provistas, desgraciadamente, desde su sola línea de perspectiva masculina, no era algo qué desear pero, si todos los caminos conducen a Roma....


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└ Raúl espera la separación de ambos


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└ Raúl espera la separación de ambos


Alterado, prosiguió su perorata, a veces con mesura, a veces sin esta. Raúl increpaba a Sonia como un profesor a su alumna por haber hecho un mal examen.


A momentos la recriminaba como si se tratase de un padre y ella una chica mala y renuente a todo regaño o corrección de modo de conducta. Ciertas palabras se quedaban orbitando en su mente, por ejemplo, una recurrencia ceremoniosa del discurso personal de Raúl: "falta de principios..."; "llegado bastante lejos con Ramiro..."; "ése engreído de sí mismo y bipolar, en todo momento...".


Y entonces, ella volvía a bajar la mirada, revisando su bolso de mano color blanco ostión, mientras que, sin reprimirse, volvía a repetir en su mente, lo siguiente:


— "... fuera de dormir juntos, las veces que me lo propusiera, claro está..." —, dijo para sí e intentando guardar compostura de dama intachable, observando a Raúl en esas marcas de venas emergiendo desde su cuello, contrastando con las hilaturas plateadas, tenues e indudables, que eran para ella un motivo de atractivo varonil, entre otras consideraciones bastante generales que no dejaría pasar de nuevo, si las oportunidades se volvieran a presentar como las últimas veces...


Raúl, un director de área, pidió su oportunidad para reforzar una coordinación operativa que, en el colmo del argot de trabajo: "hacía agua por todas partes"; pronto atendía, tanto su propio puesto, como ya apoyaba al personal de esa área, llevando a cabo sus funciones y tareas de manera aceptable por tratarse de personal de antigüedad laboral, bastante renuente a colaborar y a hacer lo que les viniera en gana.


Esa situación no duró lo suficiente desde que él puso el remedio... Raúl había conocido a Sonia en una capacitación laboral de "Psicología Humanista" con propósitos empresariales con los cuales intentar modificar las actitudes de altibajos en los niveles de compromiso de trabajo, eficiencia y productividad que, en verdad, resultaban negativas en ese personal, no necesariamente dispuesto a involucrarse en tareas habituales y falto de trato cordial entre empleados que, además, dañaba la relación con proveedores y una fracción pequeña pero importante de la cartera de clientes que hacía meses atrás, no crecía.


Sonia, emocionada por la problemática de las dimensiones humanas reales en esa empresa, apreció, a las primeras de cambio en Raúl, su calidad como persona humanista para con su empresa. La primera vez que trató a éste, sintió un orgullo de ver por primera vez a una responsable de área resuelto a tener y conservar la libertad individual de los empleados para dirigir ese principio e influir en lo social, intentando propiciar un cambio en la propia conducta de la gente de trabajo y específicamente dentro de esa fracción de personal bajo su mando, encargado por la dirección general mientras se establecían candidatos idóneos a calificarse para ese puesto, acéfalo y al garete...


Dentro de la empresa, Raúl resultaba el indicado para guiar el aspecto operativo; además de encargarse de mejorar sus decisiones laborales y empresariales de esa compañía pues atravesaba condiciones de expansión o estancamiento definitivo.


Cuando se planteó la necesidad de la capacitación, el más idóneo para ese fin fue Ramiro, conocido de Raúl en otra empresa. Tras reuniones informales sostenidas por ambos y llevadas a cabo en cafés al aire libre o en espacios cerrados, establecieron sus perspectivas a corto plazo. Nuevos recorridos de manera indistinta en establecimientos de la cadena comercial "VIPS", de la Ciudad de México, decidieron tomar como favorita, para el cierre de proyectos las instalaciones de la ubicada en Avenida Universidad.


Una mañana fresca del mes de marzo resultó propicia para llevar a cabo el proceso de capacitación del área de Raúl; ésta se diseñaría en plan piloto y, de resultar favorable en los cambios de conducta laboral y humana, se encontraría dentro de la perspectiva de establecer parámetros de eficiencia y productividad laboral. Luego, se haría lo propio con el resto de la empresa, representada por Raúl, dada su importante presencia en ámbito empresarial, por ser el tipo de fuente de trabajo que contaba con numeroso personal dentro de la Ciudad Capital.


A través de la participación de Ramiro, la vida laboral, por atención estratégica funcional, procedería a detectar las necesidades de capacitación más inmediatas. De acuerdo al grado de preparación específica del personal administrativo como del operativo, el ajuste al plan de trabajo y desde resultados estimados hubo de requerirse del apoyo de una persona que ejerciera el control en la etapa diagnóstica de manera imprescindible en la secuencia: Antes-Durante-Después e integrada a una visión comprometida para calificar al personal, sin tener previo conocimiento de éste.


Esta oportunidad dejaba a Sonia como persona indicada para contribuir al apoyo requerido en la elaboración de la estructura de datos y afinar las temáticas enfocadas a la coparticipación de los empleados. A su vez, respecto a superar la expectativa de acotar, primero, su tendencia a "divorciarse" de la vida y por tanto, de su compromiso de vida hacia el trabajo, sólo mientras se estuviese un par de horas, no durante cada jornada diaria.


El reto existente entre Raúl y Ramiro era, en principio, el éxito en la capacitación; después, conseguir por esa vía toda la empresa y por último consolidarse en la especialidad empresarial, abriendo divisiones para franquiciar la oferta. Ahora dependían los dos del trabajo en mancuerna y la expansión y, a debido momento, para que Raúl tomase una vertiente y Ramiro, otra.


La incorporación de Sonia los sorprendió desde las primeras intervenciones ante sus atinadas sugerencias; en poco tiempo planeaban ellos su incorporación para llevar a cabo una tercera vía, de ser factible y de aceptarla ella, pues las condiciones internas de la empresa eran favorables, pese al entorno externo a niveles local o citadino, nacional y mundial. Dicho cambio estaría dirigido de manera sutil para trascender el propio desarrollo cotidiano de los seres humanos que trabajaban de forma disarmónica como consecuencia de su propio vivir; para sobrellevar su existir acostumbrado a permanecer en "zonas de confort", sin que se dieran cuenta o acaso, no queriendo aceptar que estaban en una posición que, si nadie les demandaba un esfuerzo todo mundo seguiría en ese estado.


Ese "estar fuera" y "no dentro" de una realidad laboral, no permitía darse cuenta de que también lo estaban fuera de las relaciones opcionales de autorrealizarse de manera propia, genuina con su manera de ser, de ver, de sentir y de hacer sus distintas acciones desde cada uno de ellos, en tanto ellos por separado, también eran personal bajo contrato. La labor de Sonia en ese aspecto consistía en que ese sería el tema central de su capacitación activa, no pasiva.


El trabajo de capacitación contemplaba una estrategia denominada: "para capacitación de vida, desarrollo y crecimiento humano" de acuerdo a cada situación de vida y desarrollo laboral de los empleados, cuyas aportaciones cubriría la empresa, a condición de auto transformar el entorno laboral y el cierre del circuito de lo que rodeaba a los trabajadores tanto operativos como administrativos y aún mandos directivos: familia, entorno social, cultural y recreativo, principalmente. Para Raúl, ella fue una revelación sentimental; para Ramiro, una mujer resuelta a no dejarla ir de su vida, debido a que compenetraba en los proyectos del conocer, del hacer, del conocer y de aplicar el acompañamiento capacitador, centrado en la mente humana.

Consecuencia de lo que la historia individual de cada empleado mostraba se planteaba por vez primera acercar la historia de la empresa hasta el trabajador. El ejemplo del cómo había logrado llegar hasta el nivel donde se encontraba, integraba su propio trascender dedicándose a lo que le gustaba hacer como empresa.


En ese contexto, Sonia aplicaría para sí, de manera objetiva y profesional la conservación de su participación individual encontrándose dispuesta a aceptar el reto: intentar deconstruir lo que en la historia cultural humana, respecto de que, si todo gran hombre cuenta con una gran mujer detrás, era tiempo ya de demostrar que si toda gran mujer tiene qué tratar a grandes hombres, frente a éstos también podía aspirar a querer y a ser en misma proporción, hubiera o no hubiera igualdad de género, tan sólo seres humanos con diferencias naturales y capacidades dispuestas a ser demostradas en todo momento de la vida; ella también contaba con una misión y una visión personal... dispuesta a atrapar todas y cada una de las más mínimas oportunidades que las circunstancias del ser y del existir ofrecían, tanto de vez en vez como de cuando en cuando...


Ramiro era reto mayor: era su propio reto de hombre y de profesional exitoso en la formación de hombres y de mujeres, adecuando habilidades y capacidades ante las necesidades de las empresas que lo habían contratado. Junto a Raúl formaron una mancuerna de formación de instructores que permitió a éste pasar a ocupar la dirección de área, mientras, casi en paralelo, Ramiro afianzaba la capacitación en desarrollo humano. Ese reto mayúsculo pasaría a la toma de decisiones bajo cierta autonomía personal, analizada, responsable y eficiente en lo laboral.


En cierta mañana, reunidos de manera informal, acordaban parámetros de evaluación aplicada al personal de la empresa que habían conseguido recientemente, con visos a incentivar su calidad de servicio y productividad. Raúl, previsor como siempre para esa encomienda ya había hecho una llamada a Sonia, solicitando reunirse por vez primera, donde se encontraban ellos. Agradecida por la invitación confirmó su presencia cuando el móvil de Raúl vibró leyendo en su pantalla que ya se encontraba en camino, yendo al punto de esa reunión. Tras pasar veinte minutos ella arribaba al lugar; sólo tomaría unos minutos para estacionar el auto y apresurarse hasta el sitio donde ambos desayunaban. La presencia, en ese momento, para Ramiro, resultó grata, motivadora y sugestiva por la personalidad de Sonia, sobre todo cuando, con gracia enaltecida, deploraba tomar asiento en el "Área de No Fumar", lo que ambos sonrieron y solicitaron que los acompañase a tomar también un desayuno.


Rápidamente entró en materia de propuestas y presentó su modelo de evaluación del personal no sólo como empleados sino como personas humanas bastante necesitadas de herramientas de bienestar social y humano integral, lo más integral posible. Ante ese primer aviso, Raúl acotó lo siguiente:


— Bién, Sonia, veo que vienes preparada y al punto... ¿O, me equivoco? —, dijo así, mientras él leía la propuesta y Ramiro la "escaneaba" en medio de un silencio de aparente amabilidad...


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└ Raúl espera la separación de ambos


└ Las apariencias engañan



FIN DE LA HISTORIA ---------->


La historia ha llegado a su fin con esta decisión.


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25 de Junio de 2020 a las 23:13 0 Reporte Insertar Seguir historia
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