nataly-crut1588886118 Natalia Sofia Crut

Un mundo fantástico se desata frente a tus ojos, diferentes razas coexisten en esta tierra dividida por la guerra, la aventura nos aguarda en los ojos de esta peculiar vengadora que se mueve por el mundo en busca de su progenitor.


Fantasía Épico No para niños menores de 13. © Todos los derechos reservados
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Trato

La ciudad Okatura, pueblo de los humanos era visitada por los gremios del sol, antiguos compañeros de batalla que el día de hoy acudían al llamado de auxilio de sus compatriotas, un grupo de vampiros se habían infiltrado con el propósito de liberar a su líder, el vanguardista "Quimon el profanador", y la élite de soldados sagrados, dirigidos por el joven Luminus les hacía frente, ningún vampiro parecía ser rival para el joven iluminado, quien con sus enormes golpes de energía, arrasaba con todo lo que se le atravesara, el guerrero disfrutaba hasta cierto punto del combate, sin embargo, el aburrimiento no demoraría en invadirlo, siempre era igual, ningún ser proveniente de las tierras del norte podía hacerle frente, y como iban a poder, estas tierras desechas e infértiles, no eran capaces de formar a un digno guerrero, no comprendía la razón de su estadía aquí, su hermana se lo encomendó, si no fuera por ella, jamás hubiera aceptado, pero esto era absurdo, estaba perdiendo el tiempo y la guerra no iba tan bien como para darse ese lujo, en el frente lo necesitaban con mayor urgencia.

"Los vampiros tienen que estar muy necesitados, si mandan a un grupo de insignificantes centinelas para salvar al que se supone, es su líder" Pensó mientras caminaba por las calles de Okatura, despreocupado iba de aquí para allá, esquivando lanzas y espadas, partiendo cuellos, desintegrando a sus oponentes con la potente ráfaga de luz, expulsada de sus manos, no tenía la necesidad de blandir arma alguna, su cuerpo era resistente como el acero y su mano emanaba la poderosa mágica luminosa, la cual podía emplear tanto para la defensa como para ofensiva, en definitiva, el instrumento ideal para luchar contra cualquier forma de vida que proviniera de la oscuridad


Los soldados que acompañaban al excepcional guerrero, no podían hacer otra cosa más que observar, frente a su capitán, ellos parecían inútiles, sin embargo, el orgullo no les limitaba hacer un simple estorbo, mientras su jefe, luchaba solo contra todos los vampiros, ellos se encargarían de evacuar a los civiles, por casa en casa, fueron sacando a los habitantes, casi todos ancianos, debido a que los jóvenes, entregaron sus vidas en la guerra.

Una hoz se abalanzó sobre el rostro de Luminus, sorprendido el joven tambaleó, pero la lluvia de golpees no le permitió recobrar la compostura, algo le abrumaba, sus brazos respondieron al ataque, agarrando con firmeza a su rival, el chico empleó su magia para lanzar por los aires al misterioso sujeto, una bocanada de humo se elevó hacia el cielo, gotas de sudor, recorrían el rostro del joven, fue entonces cuando pudo sentir el dolor en su mejilla, lo habían herido, por fin alguien, en mucho tiempo logró cortarle.

Todos los soldados quedaron estupefactos, algunos petrificados del miedo, habían tocado a su comandante, la cosa que lo lastimo, debía ser muy fuerte, el humo empezó a desvanecer, del otro lado, una joven de cabellos negros apareció, llevaba consigo una enorme hoz, sus ojos negros, reflejaba una mirada lunática, la sonrisa de oreja a oreja, dejaban al descubierto sus colmillos, en su cuello pálido la marca de una mordida se alcanzaba a divisar, un esqueleto morado cubría su pecho, revelando los hombros grises y desnudos, el izquierdo tenía una quemadura, causada por el golpe mágico que Luminus le propinó, un pantalón de seda café, cubría sus posaderas.

-No lleva ropa de combate. Se dijo Luminus.

-Vaya, vaya, que tenemos aquí, eres el primero en todo este cuchitril que logra tocarme. Exclamó la vampira con una sonrisa siniestra, dejando la hoz en el suelo, la chica comenzó a bailar en señal de burla, su rostro sucio le propiciaba un aura infantil.

- ¿Cómo te atreves? Luminus iracundo, ordenó a sus tropas retirarse, quería mitigar todo el daño posible, frente a un oponente así, lo mejor era alejar a cualquier estorbo de su camino.

-Oh, no, ni lo pienses. La vampira con un salto, se movió rápidamente hacia los soldados y civiles, solo en cuestión de segundos, todos habían muerto, la sangre embadurnó, la ciudad, viseras adornaban las calles, los cuerpos destrozados estaban en todas partes, las puertas y ventanas de cada estructura, terminaron de color rojo, únicamente ella y el joven guerrero, se encontraban exentos de aquella porquería putrefacta, que minutos antes habían sido personas, con sueños y esperanzas.

-Maldita. Horrorizado, Luminus le propino un golpe en el rostro a la vampiro, quien rápidamente, contraataca, la hoz de la chica intentaba desgarrar las zonas más sensibles de su adversario, pero todos los intentos fueron inútiles, una ráfaga de luz protegía de inmediato el lugar donde la arma trataba de llegar, fue solo cuestión de tiempo, la vampiro se vio abrumada por el millar de golpes que recibía y la implacable defensa del iluminado, sus piernas cedieron, terminando desplomada en el suelo, el joven la agarró del cuello, emanando la magia de la luz, la vampiro empezó arder.


-Ja, así es como me tratas en tu primera cita. Con voz burlona la vampira, carcajeaba, no le importaba para nada todo el daño que recibió, su cara morada por los golpes, aún conservaba ese tono infantil.

-Eres un desperfecto de la naturaleza, una inmundicia, mi deber es purificarte para que tu alma pueda descansar por fin. Luminus con rostro sombrío, dispuso sus labios para conjurar el hechizo de exterminio, pero antes de poder hacerlo la chica se desvaneció entre sus manos, el cuerpo pálido de la vampira, se convirtió en una espesa niebla color gris.

-Lo siento, campeón, pero no puedo perder más tiempo contigo. La niebla rodeó a Luminus, mientras emanaban aquellas palabras, junto a risas ahogadas, la vampira desplazándose como el viento, desapareció entre los edificios.

Luminus corrió presuroso hacia el centro de la ciudad de Okatura, sabia con exactitud a donde iba la vampira.

-Va liberarlo, estoy seguro, "Quimon el profanador" va ser libre una vez más. Se decía mientras cruzaba veloz por las calles corroídas de Okatura. ¿Cómo pudo pasar? ella me engañó por completo, eres un idiota Luminus.

Al llegar al centro, una fuente con forma de ángel emanaba agua a borbotones, la carroza con la enorme estructura de madera, en donde el jefe de los vampiros estaba preso, se encontraba aún intacta, pero el caballo yacía muerto en el suelo, junto a todos los que se supone, debían custodiar al objetivo, la chica de cabellos negros, estaba justo al lado de la fuente, mirando el agua con un rostro de incredulidad.

- ¿En dónde está? Gritó la vampira, mientras propinaba una mirada asesina, sus ojos emanaban ira intensa.

-¿ De qué me hablas? Luminus confundido contestó.

-Quimon, ¿Dónde está él? La chica pálida se dirigió a la cárcel, y con la llave ensangrentada, que ella arrebato a uno de los guardianes de la carroza, abrió en dos la estructura de madera, solo para revelar en su interior a un asqueroso duende color verdoso, el peculiar ser, pegando un gritó, se desmaya frente al vampiro y el guerrero luminoso.

Con un ruido extraño Luminus, se desplomó en el suelo, confundido, trataba de encontrar la razón de toda esta locura.

-Ja, fueron engañados, no lo puedo creer, los poderosos hijos del sol, engañados por un truco de segunda mano. La vampira suspiró, inquieta, las risas la acompañaron, pero esta vez eran melancólicas y desesperadas. Ahora, ¿Qué voy hacer?, perdí mi tiempo, dejándose caer sobre el suelo, la chica mordía sus labios desesperada. -Pensé que hoy podía matarlo, estaba segura, pero esto, me quiero morir.

Fue entonces cuando la bengala azul, que significaba refuerzos, se vio en el cielo, Luminus rápidamente se levantó.

-Estoy frito, mi hermana va matarme. Pensó el guerrero mientras miraba a su alrededor en busca de la vampira, como era de suponerse, la chica se había esfumado.




..................

Luminus, adolorido y con un ojo morado se encontraba ahora, dentro de la misma celda de madera en donde se supone, estaba preso el jefe de los vampiros, su hermana y el consejo de los doce magos, habían dictaminado, después de una larga sesión de sentencia, que el joven guerrero conocido como Luminus Lifusua, traicionó la alianza de las razas nobles y en un acto de locura, asesinó a todos los habitantes de Okatura, mató a sus propios hombres y liberó al siniestro ser conocido como: "Quimon el profanador", único castigo posible, la muerte.

Aun podía ver la mano de su hermana, temblorosa por la frustración y la duda, la joven no pudo hacer nada para proteger a su hermano, y fue ella quien le propició los golpes de castigo, lloraba desesperada cada vez que su puño chocaba el rostro de Luminus y lo lanzaba por lo aires, no tenía otra opción, el alto consejo, en un acto de sadismo, le ordenaron a la guerrera, infligir el castigo durante doce días, hoy tan solo era el primero, durante los próximos once amaneceres, al joven le esperaba un sin fin de torturas, hasta que su cuerpo exhausto seda a la muerte.

-Uy, eso debe doler muchísimo. La voz de la vampira, hizo estremecer a Luminus.

La chica pálida, se encontraba encima de él, sobre los barrotes de la celda, le observaba con su rostro burlón, migajas de tierra, se desprendían de su ropa sucia, cayendo sobre el rostro de Luminus, llevaba su hoz en la mano izquierda y murmuraba una canción infantil.

- ¿Qué haces aquí? Gritó furioso.

-Shhhh, calla, o van a descubrir nuestra pequeña aventura. Susurró la vampira con voz dulce. Ya sabes, ¿Es qué una chica no puede preocuparse por su novio cuando está en problemas? Una carcajada escapó de su boca.

-Púdrete. Luminus contesta mientras escupe, salpicando la mejilla de la chica con baba, esta se calla, flota levemente hasta caer al suelo, pone su cabecita entre los barrotes de la cárcel, para luego limpiarse la saliva de la mejilla con su enorme lengua púrpura.

-Vine a proponerte un trato. Exclamó risueña.

- ¿Qué podría ganar yo? El joven contesta sin interés alguno.

-Tu libertad, además de recuperar tu honor y estatus. La vampira, vuelve a sonreír, al ver la reacción de Luminus.

- ¿Cómo piensas hacer eso?

-Podría, veamos, entregarme y confesar, después de todo, fui yo, quien modificó los cuerpos para incriminarte. La vampira retrocedió con rapidez, al notar como Luminus se abalanzaba iracundo contra los barrotes.

-Sabes puedo gritar, y entonces los guardias vendrán por tu cabeza. Exclamó Luminus.

-Je, quieto perrito. Continuó la chica pálida con tonó burlón. Si llegas hacerlo, simplemente desapareceré, y podrás continuar, con la estupenda tortura que tienes programada. Con una mueca la vampira siguió con su propuesta: Ayúdame a encontrar al malnacido de "Quimon" y entre los dos podremos matarlo, entonces yo me entregaré, confesaré todo y además te llevaras la gloria por eliminar al jefe de los vampiros.

El silencio invadió la noche, por unos minutos, ninguno fue capaz de hablar, el guerrero estaba atónito, trataba de buscar la trampa, ¿por qué rayos una vampira quería matar al jefe de su raza?, simplemente no tenía sentido, por otro lado, ella estaba arriesgándose muchísimo al presentarse frente a él, justo en la capital de Escarcha, morada de los hijos del sol.

-Y bien, cuál es tu respuesta. La chica le observaba con sus ojos negros, justo ahí enfrente suyo, sus pies descalzos tocaban el barro húmedo del suelo, la luz de la luna, le daba en el rostro, y la brisa ondulaba sus cabellos negros, en ese momento, Luminus creyó ver, a una niña humana pidiendo auxilio y no a la despiadada vampira, cuya malicia acabo con la vida de los habitantes de Okatura.

-Es un trato, cuenta conmigo. Finalmente, el guerrero accedió.

-Bien, entonces promételo con un juramento sagrado. La vampira no era tonta, le obligaría primero a realizar un pacto sagrado, tradición cultural de los hijos del sol, cuyo incumplimiento, desencadenaría una serie de sucesos horribles en donde el implicado perdería su alma, un destino peor incluso que la muerte misma.

Apretando la mandíbula, Luminus accede: -Kulam, Virufits, Salat, Luminando, Tekulpac, hago hoy el pacto sagrado con esta vampira, si no cumplo mi palabra vengan ustedes por mí y consuman mi esencia mágica, el brazo del guerrero comenzó a brillar, y la marca de un león hambriento apareció en la palman de su mano, extendiendo su cuerpo, el joven observó a la chica, ella entendió al instante, debía apretar su pálida mano contra la suya para terminar con la ceremonia.

Estaba anonadada, nunca antes había visto como un mago, conjuraba a los guardianes de la naturaleza, aunque tenía la sospecha, que el ultimo nombre, no era un guardián, sino un insulto camuflado por Luminus.

-Qué esperas, muévete, hacer esto es difícil- Protestó el joven

La chica exhaló un extraño ruido, para luego escupir una flema en la palma de su mano, solo después y con una sonrisita maliciosa, apretó la palma de Luminus, la brillante onda mágica, recorrió los dedos de la vampira subiendo hasta su antebrazo, un leve ardor invadió todo su pecho, y la luz desapareció en un instante.

-Auch-La chica miró su cuerpo, ahora tenía al igual que Luminus, el tatuaje de un enorme león por todo el brazo. -Es bastante hermoso-Pensó ella.

Con un suspiro, la vampira estiró su piernas y espalda, vociferó unos ruidos extraños, para luego volver a tomar la mano de Luminus.

-Bueno, ahora me toca a mí-Dijo con un tono lujurioso. -Necesito que digas lo siguiente: Yo Luminus Lusufua, me entrego por completo a tu voluntad vampiresa.

El joven retrocedió con rostro avergonzado. -Por nada del mundo diré algo tan embarazoso-Protestó.

-Vamos, hombre no quieres salir de aquí, esta es la única forma, deja tu orgullo a un lado. La mirada de la chica era eufórica.

-Yo Luminus Lusufua, ...........me entrego........ por completo a tu voluntad........... vampiresa.

-Excelente chico. Las palabras de la vampira, resonaron débilmente en los oídos de Luminus, quien, empezó a encogerse, poco a poco, su cuerpo iba cambiando, hasta convertirse en energía pura, pronto una esfera de color blanco yacía en el suelo. -Bien, ahora, esta es la parte difícil. Inhalando una bocanada de aire, la chica movió la esfera con su mente, introduciéndola despacio entre su ombligo, gotas de sudor, comenzaron a brotar por su cuerpo, junto a un dolor de estómago insoportable. -Ya está. Exclamó aliviada.

Como el viento, la vampira, se escabulló entre los habitantes de la ciudad Escarchada, era una de sus múltiples habilidades, cuando una persona caminaba cerca de un foco de luz, ella aprovechaba, uniéndose a la sombra del incauto, podía recorrer largas distancias sin ser vista, de hecho, jamás estuvo lejos de Luminus, desde su encuentro en Okatura, ella se había adherido a su sombra. Sin embargo, ahora lo hacía más despacio, debido a la pesadez que invadía su cuerpo, todo por tragarse la energía del guerrero, sentía como se le revolvía el estómago, con cada paso que daba.

-Por fin, hemos llegado-Dijo aliviada, después de un largo recorrido, por la ciudad y los territorios fuera de ella, la vampira dejó caer su cuerpo exhausto sobre la maleza, no podía arriesgarse a ser descubierta cerca de los territorios de las razas nobles, por eso, esforzó su poder de sobremanera, hasta llegar a un lugar seguro, pasando por la sombra no solo de humanos, sino de animales y árboles.

El sudor recorría todo su cuerpo, y pequeños gemidos ahogados, emanaba de su boca sin control alguno.

-Ya puedes salir, yo te libero de tu atadura-Con un grito desgarrador, la joven dejo escapar la energía de Luminus, esta rápidamente recobró su forma, y el joven apareció cubierto por un líquido espeso, de olor fuerte.

- ¿En dónde estamos? ¿Qué clase de brujería es esta? -Exclamó el guerrero perplejo.

- ¡Ja! Estás hecho un asco. Contestó débilmente la vampira, aunque ella, se encontraba en igualdad de condiciones, bañada en sudor y mugre, apenas podía levantar la cabeza para echarle una mirada al joven-Estamos en las fronteras de Madandrian-Dijo antes de quedarse dormida debido al cansancio.










25 de Noviembre de 2020 a las 00:40 0 Reporte Insertar Seguir historia
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El abismo
El abismo

El abismo es un mundo antiguo, que los mismos dioses olvidaron, muchas civilizaciones han perecido sobre su corteza, el planeta está vivo, sueña con el pasado, y en ocasiones, desde la falla geológica que traspasa todo el continente, se puede oír su voz, narra sin descanso las historias arcanas. Cierra tus ojos y abre la mente, escucha lo que esta roca primordial tiene para contarte. Leer más sobre El abismo.