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Primeros momentos

Es difícil empezar una historia. Más aún si es la primera. Pero tras tanto tiempo, aquí me encuentro.

Supongo que todos empezamos de la misma forma, pero sólo nos fijamos en cuando acabamos. Así ha sido siempre, y siempre será. Al fin y al cabo, la historia la escribe el vencedor, el mismo que la termina.

El pensamiento de abrirme un blog siempre había sido impulsado por mi profesor de Castellano, veía en mis opiniones personales de aquellas esquemáticas Pruebas de Acceso a la Universidad a alguien que podía despuntar tanto por su sentido del humor como por el carácter humano que tenía.

No voy a mentir, cuando me ponía, me ponía.

Era un chico de Ciencias que nunca había pensado en hacer estas cosas hasta un día tal como hoy, en resumen, la realidad es que no se había atrevido.

4 años más tarde, quién lo diría. Pero esto esconde algo bueno detrás, todo sucede cuando menos te lo esperas.


Hoy he tenido un día difícil, de esos que te pierdes en el vacío del rumbo incontrolable de la sociedad en la que vivimos. Esos días en los que fumas y bebes demás y no buscas el preguntarte el por qué. O peor aún, no lo encuentras. Esos típicos días que recuerdas cómo fue todo antes y deseas volver. Aún recuerdo a mi madre repetirme que no deseara crecer tan rápido, podía hacerse realidad.


Hoy he quedado otra vez con la chica del Martes, la del pelo oscuro y sonrisa de niña. Hemos venido a casa, tras tomar algo hemos entrado en mi habitación y hemos estado hablando.

Lo de siempre, qué tal la carrera, cómo va el trabajo, qué hiciste el finde.

Muletillas varias para personas que saben que poco tienen que decirse, pero que necesitan hablar con alguien.

Hemos ido un paso más, nos hemos preguntado a quién echábamos de menos.

Creo que es a la vez lo peor y lo mejor que hemos hecho.

Las luces apagadas, nuestras débiles voces tras nombrar sus nombres, y el sonido de la calle nos ha llevado a la conclusión de nuestra triste necesidad de juntarnos por no echar a otros de menos.

Nos hemos sonreído, como quien lo deja con su pareja y recuerdan grandes momentos que saben de sobra que no van a volver, pero que se mantienen con vida mientras ambos los recuerden.

Se ha ido, no ha hecho falta que la acompañara al coche, esta vez más pasos de los que había dado sobraban, menos eran una falta de respeto a la situación. Por una vez he sabido escoger los justos.

En la puerta un último adiós y un extraño hasta la próxima, aunque más que extraño era falso.

No nos culpamos, sólo intentamos entender qué pasa con nosotros. Cómo puede haber gente que lo tenga tan claro.


Creo que de todas las experiencias que he tenido, me he dado cuenta de que el único que responde y siempre acierta es el tiempo, pero tiene la mala virtud de ser impuntual, y yo, de ser impaciente.


Otra vez me encuentro escuchando Supertramp, sin cenar y viendo las pocas estrellas que la ciudad deja ver y cómo el humo se disipa.

Pongo en bucle mi canción favorita, Downstream, y pienso en mi frase.

You are the reason I was born.

Yo sigo recordando esos momentos, pero como antes había comentado, los recuerdos son sostenidos con los pilares de la memoria, si sólo me acuerdo yo, todo se destroza.

Parece que empieza a inclinarse, pero bueno, todo depende de lo que tarde en caer, siempre se puede solucionar de alguna forma.

Al fin y al cabo, todo está a manos del tiempo.




1 de Octubre de 2019 a las 21:29 0 Reporte Insertar 0
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