samir_orozco Samir Orozco

Un chico de pueblo viaja para el cumpleaños de su amiga Cristina, allí conoce a Laura con quien genera una gran enemistad, pero pasado un año entero comienza su historia.


Romance All public.

#sempiterno
6
2.7k VIEWS
In progress
reading time
AA Share

Cumpleaños, ¿Fechas para celebrar?

Era sábado diecisiete de diciembre, había llegado a eso de la una de la tarde a la ciudad, venía de un pueblo que queda a menos de dos horas de ahí. Me encontré con mi amiga y su madre en la estación del metro, ellas venían acompañadas de un par de amigos que no conocía, después de mi saludo les pregunté que a donde iríamos, me hablan de un centro comercial al que había visitado unos días antes. Una vez allá, sin distraernos mucho llegamos al lugar dónde comeríamos y me doy cuenta de la cantidad de gente que hay viéndonos fue extraño, pero Cristina comenzó a desfilar saludando a todos, estaban esperándola. Fue raro ver tantas personas reunidas para celebrar el cumpleaños de ella sin embargo no me molestó demasiado tener cerca tantos desconocidos, eran agradables y buenas personas, exceptuando un idiota que intentaba hacer humor negro y chistes menos graciosos que su cara, pero me agradó más que todos los presentes. Pedimos diversas cosas y en la espera de los platos, note a una peli negra de ojos pronunciados, la había visto cuando llegamos, pero no la determine demasiado estaba al lado de la cumpleañera tenían mucha cercanía, podía notar que se trataba de las mejores amigas. En un momento me mira fijamente y avergonzado de que notara que la observaba miró hacia otra dirección. -Por fin- dice el idiota que justo estaba a mi lado, cuando comienza a llegar los platos. Pasa un par de horas y después de pagar y ver el desorden que hemos dejado, salimos del lugar y nos disponemos a ir a nuestras casas, ese día iba a quedarme donde un familiar, no debía llegar muy tarde. Esta chica la peli negra camina conmigo, junto con el idiota, mi amiga y otro par de personas. Nos presentan y de manera tosca suelta comentarios para molestarme, solo la ignoro y pienso lo insolente que es, me da fastidio y solo la paso por alto. Me despido de mi amiga y le digo -Espero haya sido un buen cumpleaños- con un abrazo, doy las gracias y tomo el metro hacia mi destino. Estúpida peli negra, porque no podía ser más cordial. Claro, yo fui el idiota que le hice enojar.

Pasó un año, está vez el cumpleaños no era un fin de semana, decidimos esperar unos días para poner celebrarlo de nuevo, nuevamente en la ciudad, deciden hacer algo más sencillo y con menos gente, de echo me dicen que lo harán en la casa de la amiga, por supuesto era la chica de los ojos pronunciados, hago gestos de fastidio, pero trato de no ser molesto. Una vez allá, se trataba de una fiesta sorpresa y estaban organizando el lugar, cuando llegó, lo primero que me recibe es su mirada de desprecio con una sonrisa hipócrita, pero sabe que debo estar y solo me recibe con un saludo pobre de carisma. Ayudo inflando un par de bombas y organizando el lugar para que fuera más de un ambiente de fiesta, pasó un rato y cuando menos espero es de noche, solo queda esperar que llegue la cumpleañera, seguramente esperando que sus amigos hayan preparado algo y solo fingir que está sorprendida. Llega, pasa todo como si fuera protocolo y la fiesta comienza. Parecía que fuera el único con deseos de embriagarse en esa fiesta, no había licor o cerveza para el consumo, justo ese día hacia un sofoco exasperante, quería una cerveza, salí compre un par en la tienda y las bebo en la acera antes de entrar. Siento que alguien baja por las escaleras y abre las puertas y me pongo en la situación incómoda de tener que explicar que putas hago ahí. Cuando veo de reojo quien ha bajado, me encuentro con la sorpresa de que es mi queridísima amiga la peli negra.

- ¿Qué haces acá? – Dice.

- Fingiendo tomar una cerveza para ver cúantos estúpidos preguntan, con vos van dos – Le respondo, con tono grosero.

Blanquea los ojos y me dice algo entre dientes que no le escucho bien y sube de nuevo. Disfruto mi otra cerveza hasta el final y subo de nuevo, veo que están más animados así que me les uno un poco a la fiesta, bailamos y cantamos a todo pulmón. Ya había finalizado el día y la madre de mi amiga me dice que me quedé esta noche, que ya es tarde. Le acepto solo porque el transporte era más complicado a esa hora y para un chico de pueblo, me causaba un poco de temor andar la ciudad tan tranquilo a esas horas. Cuando les digo que si, gritan emocionadas y hablan que van hacer pijamada, yo solo reí con un poco de vergüenza antes de irnos para la casa de ellas. Saludo al papá de Cristina, un sujeto demasiado agradable y hablo un buen rato con él, me ofrecen unos ricos sándwich que como con gusto, estaban deliciosos. Cuando sostenía una conversación con el padre de Cristina tocan la puerta, me extrañó un poco porque ya era algo tarde, pero ellas abren con total confianza. Vaya mi sorpresa cuando veo la chica de mirada pronunciada en facha de pijama entrando por la puerta, la veo y me digo: “mierda, debí irme para donde mi familiar”. Terminado la comida, me preguntan que si vemos alguna película, acepto y nos vamos para la sala. Me siento en el sofá al lado de Cristina, esperando que su madre se siente a mi lado, pero ella se hace en uno de los sofás individuales igual que su padre, lo que deja el único espacio libre disponible para mí queridísima amiga. Con fastidio y una sonrisa pobre le abro espacio para que se siente. Nos dan una cobija y la compartimos durante la película los tres, la película era una de mis favoritas, tenía pocos años y la había visto múltiples veces, pero no me cansaba de ella, Avatar la de los gigantes azules, es buenísima. Íbamos en la escena cuando destruyen el árbol de las almas y en ese momento siento un calor en mi mano, diría que fue por la rabia y tristeza de la escena que iba transcurriendo pero, era por la cercanía de mi mano con la de Laura, la chica de ojos pronunciados. Sentí una incomodidad y una vergüenza que creo que se vio reflejada en mi rostro con unos cachetes colorados, llevaba un rato tocando su mano sin darme cuenta por la distracción de la película. La quito sutilmente pensando en que quizás ella no lo había notado. Al quitarla respiro disimuladamente para dejar escapar mi pena. Después de un rato ya muy avanzada la película, me sentía extraño por haber tocado su mano y siento la inquietud y necesidad de tocarla de nuevo, la acerco un poco, pero me doy cuenta de que ella también la había retrocedido, entonces pienso que quizás se dio cuenta antes y ahora me odia más. Pero justo en ese momento siento que algo hace vibrar suavemente el sofá, esa vibración que hace cuando nuestras manos se deslizan por la tela de este. Me quedo inmóvil esperando cuál será su siguiente acción, solo la acerco un poco. Hago un nuevo intento en intentar tocarla, pero llegó hasta donde mi límite lo permite, después de un rato, siento nuevamente esa vibración, ella acerca su mano y toca la mía, no me muevo, no hago nada solo la dejo estar. Después de un rato y de no poder concentrarme en la película, le abro la mano para que ella ponga la suya, sin esperar que fuera correspondido y dejando que todo pasará, entiende mi gesto y me toma de la mano. Creo que en ese momento mis cachetes están aún más colorados y sentía que mi corazón iba a mil por hora. Terminó la película y suavemente nos retiramos nuestras manos, me seco el sudor que tenía en mi mano a causa de los nervios y me dirijo al cuarto que voy a dormir no antes de que ella me detenga.

- ¿Eso que fue? - Viéndome confundida

- A las tres vienes a mi cuarto y lo hablamos- Le digo mirando hacia abajo

Estuve pendiente de la hora en mi celular, cuando lo miré de nuevo eran las 2:16 faltaba cuarenta y cuatro minutos para que ella viniera y no sabía aún que decirle. Cuando mire el reloj de nuevo eran las once de la mañana, me había quedado dormido. Me levanté rápidamente para ver si ella había despertado ya, la veo con todos, los miro y les doy los buenos días, ella solo saluda vagamente y me ignora. Mierda, me sentía mal por haberme quedado dormido, pero tampoco entendida bien que era lo que había pasado.

Pasaron unos días, navegando por Facebook veo que la tengo en sugerencias de amistad, entro a su perfil y observo algunas de sus fotos, debo admitir que tiene algunas buenas. Pongo el cursor en agregar y pienso durante algunos segundos y sin dejarme llevar más por mis pensamientos doy click y envío mi solicitud de amistad. No pasó mucho tiempo después para ver la notificación de que ya éramos amigos, sin embargo, no le escribí, quería ver si tenía la iniciativa, pero veo que después de varios días no íbamos a entablar conversación alguna. Decido hablarle y un rato después contesta mi mensaje, tenemos una conversación plana y trivial, pero luego tocamos el tema de que debimos hablar ese día, me expresó que fue raro, pero que de alguna manera lo deseaba. Yo me sentía igual que ella, hablamos y reímos un poco de ello, seguimos con nuestras conversaciones algunos días, por momento breve. Pero el tiempo fue pasando y nuestras conversaciones cada vez eran más constantes y largas, al paso de llamarnos, contarnos historias de la vida del otro y conociéndonos cada vez más. Había algo que me causaba demasiada curiosidad en ella, cuando pequeña su madre trabaja en Australia, así que ella vivió algunos años de su infancia allí, lo suficiente para dominar el inglés perfectamente.

Un día después de salir del trabajo, fui con unos colegas a tomar algunas cervezas en el bar que frecuento, contándole a uno de ellos un poco de Laura, Ya era eso de la media noche y saliendo del bar la llamo junto a él para que la escuchará, siendo sinceros tenía una voz esplendida, la rasgaba cuando quería hacer mimos o después de reír a carcajadas. Estaba un poco ebrio, pero era consciente de todo, hablando con ella le pido que me hablé un poco en inglés, la verdad no entendía nada de lo que me decía podía decirme que era lo más asqueroso del mundo y probablemente estaría creyendo que se trataba de algo lindo, hablamos por un buen rato mientras mi colega aún nos escuchaba, cuando le pedí que me tradujera no me quiso decir absolutamente nada de lo que me había dicho en otro idioma. La conversación acabo y el tema no se tocó de nuevo. Seguimos hablando cada día más y sin darnos cuenta, ya era cumpleaños de Cristina. Se repite la historia, un chico de pueblo viaja a la ciudad. Organizamos una fiesta sorpresa y parrandeamos un poco. Cuando llegue, Laura me ofrece quedarme en su casa y le pido bañarme allí, hacia demasiado calor y sentía que olía un poco mal por el viaje, sin dudarlo me lo permitió, me ofrece uno de los baños con ducha para bañarme con agua caliente, le digo que me gustaría mejor agua fría y me enseña el baño de su habitación. Una vez allí veo que la puerta tiene un problema, a pesar de cerrarla diez veces, se abría cada vez que lo intentaba. Me daba un poco de vergüenza de que me encontrarán desnudo, así que trato de tomar mi ducha rápido. Ya era tarde y los preparativos de la fiesta estaban listo para la llegada de Cristina. No es muy diferente del año anterior, celebramos y nuevamente no hay alcohol, salgo para ir a la tienda a comprar un par de cervezas, cuando bajo las escalas una voz de mujer me dice.

- ¡Ey!, ¿A dónde vas? -

Cuando me giro veo que es Laura. - A comprar unas cervezas, ¿Quieres venir conmigo? -

Me acompaña y le invito a tomar algo, ella de inmediato rechaza, le insisto un poco y accede a tomar una cerveza conmigo, caminamos muy lento de camino a su casa, hablando y bebiendo a pequeños sorbos, nos sentamos en la acera y mientras conversamos ella espera que termine mi segunda cerveza. Comenzamos a subir, y molestándola desde atrás dándole algunos empujones, ella tropieza y en un movimiento rápido la alcanzó a tomar con mis brazos, parecía una escena de película, cuando el protagonista toma a una chica por los brazos la hace recostarse un poco para besarla. Pero solo me quedo inmóvil viendo su mirada profunda, ella parece no molestarle estar en esa situación, sin embargo, reaccionó y la ayudo a tomar su posición nuevamente para seguir subiendo, comienzo a subir delante de ella muerto de vergüenza y con ganas de tirarme del balcón de cabeza, pero de repente siento que me toma del brazo y con un moviendo un tanto brusco me devuelve hacia ella y me besa. Es un beso que no se precipita, que va lento, que fluye por sí solo, que a pesar de que nuestros corazones van a tope, nuestros labios van a su paso y entre ese compartir de nuestras bocas, se nos escapa una sonrisa a ambos mientras nos besamos. Nos separamos lentamente y mientras la tengo de sus caderas la veo, imagino yo que con cara de idiota, pero ella con una mirada que hace perder al mejor de los capitanes. Entramos a la fiesta y por alguna razón siento que llamamos un poco la atención y todos nos miran, algunas con miradas pícaras, yo solo miro hacia abajo y trato de hacer como que no pasó nada. Pero si había pasado, y no podía sacarlo de mi mente, repetía una y otra vez ese instante en mi mente, la miraba de reojo y la veía hablando con sus amigas, en un momento nuestras miradas coinciden y se formó una sonrisa en el rostro de ambos. Esa noche de nuevo me quedé en la casa de Cristina por invitación de su madre, no hubo pijamada así que Laura no nos acompañó está vez, no pude compensar el haberme quedado dormido la noche anterior.

Viajaba temprano por mi trabajo, debía cumplir con un horario. No pude despedirme ese día de Laura, pensé que sería bueno escribirle cuándo llegará a mi pueblo para preguntarle qué tal termino su noche, cuando subo al metro recibo una llamada de un número desconocido contesto y una voz femenina al otro lado me dice.

- Así tratas a todas las que te besuqueas, bájate y espérame idiota – Me dice entre risas

Justo suena el aviso de que las puertas van a cerrar y salgo apenas por un pelo, por poco dejando mi bolso en el vagón. Bajo de la estación y la veo su cabello negro, nunca había notado que brillara tanto, parecía que solo nos viéramos en días nublados y vaya calorosa mañana la que hacía.

- ¿Qué pasa? - Le digo fingiendo estar enojado

- Si hubiera sabido que tenías esa actitud tan insolente te hubiera dejado irte en tu metro – Blanquea los ojos.

La veo y suelto una carcajada. - Tomemos algo, tengo media hora para que no se me haga tarde ir al trabajo –

Hay una pequeña cafetería en la esquina, allí ella pide un café y yo opto por una gaseosa. Hablamos de como estuvo la fiesta de cumpleaños y ella suelta.

- Si no lo hubiese hecho yo, tu nunca hubieras tomado la iniciativa – Me dice mientras toma un sorbo de su café.

- Quizás no en ese momento, pero lo haría después –

- No puedes ser tan paciente en la vida. El café se enfría, las personas cambien y los años pasan – Dice muy seria.

Aunque tenga en parte razón, no pienso que este correcto, quería ser paciente y dejar que las cosas fluyeran a un ritmo lento. Quizás así para que fuera momentos más duraderos.

Sin pensarlo, había pasado más de treinta minutos, preocupado pido la cuenta y camino rápido a la estación, con ella acompañándome.

- Creo que te hice coger un poco la tarde –

- No hay problema, igual me gusta hablar con vos –

Le doy un abrazo acompañad de un beso en la mejilla, me mira como si esperara algo más, pero no tengo la valentía de besarla, quizás sienta vergüenza de tantas personas alrededor y me rechace. Tomo el siguiente metro y después de casi dos horas llego a mi pueblo.



Año sabático.


Este año paso volando, era el año en que me graduaba y esperaba irme al siguiente a vivir a la ciudad para continuar con mis estudios. Hablando con Laura le digo que ya casi es nuevamente cumpleaños de Cristina para vernos, ella solo alega que soy un tonto y que debería ir más seguido. A veces solo parece que me quiere fastidiar, pero tiene razón. Quizás el año siguiente nos podamos ver más y compartir juntos, siendo así le pediría que fuera mi novia. Faltaban dos semanas para terminar el año y mi jefe me dice que por falta de personal este fin de semana lo debía trabajar entero. Llamo a Cristina y le digo que no podré ir este año, que quizás lo compense después.

- ¿En serio no vas a venir? Dice Laura en tono enojada

- Lo siento, tendré que trabajar esta vez, tratare de ir rápido, apenas pueda ¿Vale? –

- te odio maldito estúpido, no te tardes – Cuelga.

Serpentinas, espuma y alcohol, todos despedían el año viejo y celebraban con abrazo el año nuevo, aún sigo trabajando, pero me tomo un breve momento, para escribirle a Laura. En ese momento mientras escribo el mensaje, aparece en mi pantalla que me está llamando.

- ¿No pensabas decirme nada? – Dice.

- Ja Ja, justo estaba en eso, pero no me dejaste terminar mi mensaje – Le digo entre risas.

- Ajá… ¿Qué es lo que pensabas en escribir – Dice riendo un poco.

- Que eres una tonta – Río.

- Ja Ja Ja no me sorprendería ese mensaje de un idiota como tú, pero ya en serio… ¿Qué querías escribirme? –

- Esta bien, solo quería decirte que este año si ten… - Me interrumpe un compañero diciéndome que me necesita mi jefe

- Perdón, al rato hablamos ten un buen año – Le digo y cuelgo.

Cuando llegue donde mi jefe solo quería darme un amuleto echo con lentejas para la buena suerte y prosperidad este año, obviamente acompañado de unas copas de rones con todos los empleados, bebo otras más y siento ese mareo agradable de cuando el alcohol no es exagerado, salgo y le marco a Laura pero ella no atiende mi primera llamada, insisto otro par de veces pero sigue sin atender.

Un año nuevo, me presente algunas universidades, pero siempre he tenido mala suerte en los exámenes así que no pude pasar a ninguna, tuve una oportunidad en una público-privada, pero cuando hable con mis padres de ella y lo que podía costar, me miran y me dicen

- No podemos costear eso, tendrás que ahorra y pagarla tú mismo –

Siento unas ganas inmensas de llorar, pero sé que tienen razón era un poco costosa y no quería hacer crecer una deuda en mi casa para tener una carrera. Ahora tenía más tiempo libre, pedí más días de trabajo y fui ahorrando todo lo que pudiera para al menos tener el dinero de unos cuantos semestres. Había pasado medio año y no había hablado con Laura, desde ese día no contestaba mis mensajes o mis llamadas, en verdad no entendía que pasaba. Seguí trabajando hasta que llego la semana que tanto esperaba, justo la tercera semana de diciembre. De nuevo en la ciudad, llego donde Cristina le doy un gran abrazo, había pasado dos años sin vernos y fue una gran alegría verla de nuevo, este cumpleaños no sería muy diferente del anterior en que participe, solo que ahora no era una sorpresa. Fuimos a casa de Laura, cuando la veo siento ese hueco que aspira todo mi ser en el corazón, esa sensación de querer algo con tantas ganas, pero no poder tenerlo.

- Hola – Le digo

Con una sonrisa vaga me responde el saludo de la misma manera y se adentra en los confines de su habitación para seguir organizando la fiesta.

Me le acercó y le pregunto – No has contestado mis mensajes y me llamadas ¿Qué ha pasado?, ¿Qué hice mal? –

- En serio tienes el descaro de decirme que hice mal ¿sos tonto o qué? – Dice mientras tira las bombas con enojo.

- Me has dicho tonto tantas veces que en verdad creo que lo soy –

- Si, lo eres. Ini llimidi i minisiji, no podías venir, visitarme y abrazarme – dice con voz quebrada.

- Pues acá estoy - Le digo, mientras me le acerco un poco

- Puf, si… Después de dos años, solo quieres venir en el cumpleaños de Cristina, parece que es lo único que te importara, no podías venir antes porque yo te valgo una mierda – Comienza a rozar lagrimas en sus mejillas

Me siento mal, quiero abrazarla y decirle miles de cosas para que me perdone, pero siento como si solo fuera a empeorar las cosas.

- Quería venir antes, pero no me contestabas los mensajes o mis llamadas –

- ¿Tenía que hacerlo para que vinieras?, porque tienes que esperar siempre las cosas, ser tan paciente, ser tan idiota de no ser más arriesgado. Me siento imbécil por esperarte todo este tiempo y que vengas y tengas tu actitud de que no me importa nada soy todo un macho – Lo dice mientras seca sus lágrimas.

- Prometo que vendré más – Le digo tratando de mirarla a los ojos.

Me termino de acercar a ella y le ayudo a secarse las mejillas, la tomo con mis brazos y le doy un abrazo.

- Esta vez no te voy a esperar como antes – Dice en mi pecho

Disfrutamos de la fiesta, y recuerdo lo feliz y sonriente que ha estado en las ocasiones anteriores, pero esta vez se le ve mucho más alegre, le pido que me acompañe por una cerveza y esta vez no espero ningún momento para besarla, cada beso que intentaba darle, era correspondido, me sentía demasiado feliz, sentía que con ella podía hacer cualquier cosa que me propusiera, esa noche no quería separarme de su lado, quería verla, acariciarla y besarla a diario.


Apunto de sonar las campanas que marcaban el final del año viejo, saco mi celular y lo primero que abro es su chat.

- No ha pasado más de dos semanas de que nos vimos, pero te extraño demasiado – le escribo

No fue más de dos minutos cuando siento que vibra mi celular, veo y es un mensaje de ella lo abro pasa saber que dice.

- Eres un tonto, pero también te extraño. Realmente creo que te quiero, idiota -

Creo que tengo una sonrisa de oreja a oreja, leo el mensaje un par de veces antes de decirle.

- Tonta, yo te quiero más –

Había empezado el año bien, estaba feliz de tener el sentimiento correspondido de Laura, eso alegraba mis días, hablábamos diario y sentíamos mucha cercanía, planeaba viajar a la ciudad pronto para verla.

Ese sábado hubo más trabajo que nunca, estaba agotado, pero me provocaba una cerveza con todo mi ser, fui al bar de siempre y a mi llegada veo que una vieja amiga me hace señas para que me siente con ella.

- Oye, mucho tiempo sin vernos, ¿Cómo estás? – Le digo

- Bastante bien, la vida no me ha tratado tan mal como creía – Me dice sonriendo

Hablamos y compartimos unas cuantas cervezas.

- ¿Cómo va el trabajo? – Me pregunta

- La verdad es que bien, estoy intentando ahorrar con lo que gano para estudiar en la ciudad –

- oh, ¿Qué quieres estudiar allá? -

- Quiero algo relacionado con diseño 3D para crear videojuegos – Le respondo

- Oye yo trabajo en una agencia de diseño y estamos necesitando otro empleado, ¿no te interesa? No es diseño 3D como tal, pero te dará experiencia –

Me intereso demasiado la propuesta, así que acepto. Seguimos tomando un par de cervezas hasta que cierra el lugar.

Pasó una semana cuando recibo la llamada de ella.

- Hola – Digo

- Hey, ¿Cómo vas? Hable con mi jefe y dice que desde que tengas algún conocimiento de cómo se usa el programa, puedes trabajar –

Me alegro mucho de escuchar la noticia, me dice que vaya el día siguiente para hablar con su jefa y ver cuando podríamos iniciar.

Pasaron unas semanas y mi trabajo iba de maravilla, estaba muy contento de aprender tanto allá sin embargo era curioso, trabaja el doble de tiempo que en mi antiguo empleo y sin embargo seguía ganando menos dinero. Pensaba que valía la pena por la experiencia.

Tenía menos tiempo y menos dinero, llegaba agotado a mi casa, mis conversaciones con Laura eras más cortas, pero trataba de aprovecharlas, ella me insistía preguntado cuando iría, pero trabajaba todos los días y no tenía días libres. Así que me la pase aplazando mi viaje a la ciudad y cada vez Laura y yo hablábamos menos y menos. Hasta el punto de que no tuvimos otra vez contacto.

Al fin tuve vacaciones de mi trabajo y la tercera semana del mes de diciembre, me sentía ansioso por llegar donde Cristina, pero sobre todo me sentía ansioso por ver a Laura, no dejaba de pensar en ella un solo momento desde que simplemente desapareció. Cuando llegue, saludo con gran emoción a mis amigos de la ciudad y pues no pude evitarlo así que pregunte por Laura, se miran entre ellos, haciendo caras raras.

- Hace dos meses que se fue, pensamos que lo sabias. Ahora que lo pienso se nos hizo raro no verte en el aeropuerto – Me dice Cristina muy seria

Sentí una presión en mi pecho, un vacío profundo en mi corazón. Fingí que no me importaba y les dije que no hablaba con ellas hace un par de meses. El cumpleaños de ese año, lo pase vacío, pensando todo el rato en porque se fue sin decirme y solo pensaba el momento en que ella me dijo que esta vez no me iba a esperar. Me sentía triste, esta vez mi año no iba a terminar bien. Esa noche no compre cerveza, compre una pequeña botella de vino que tome con gusto hasta embriagarme, encendí mi celular y busque su número para hablarle, pero no le llegaban los mensajes, busque en Facebook para ver su perfil, pero no lo encontré. Parecía que literal se había borrado del mapa, no sabía qué hacer, no sabía a quién preguntar, mis amigos tenían el mismo número que yo. Fue el peor cumpleaños en que alguna vez estuve.

Desde ese día no paraba de pensar cómo podía encontrarla, buscaba al menos unas tres veces al día para ver si su perfil aparecía de nuevo, pero siempre fueron intentos fallidos. Ese año termine de trabajar y no quise quedarme en alguna fiesta, solo me fui a casa, esperando que al menos llegara una señal de ella, que fuera débil no me importaba, pero quería saber de ella. Paso un mes y cada día era peor que el anterior, me senté y pensé: “No puedo esperar un minuto más”.



Un viaje para uno.


Agradezco mucho las conversaciones que tuvimos sabía que el lugar donde ella vivió en Australia era cercano a Brisbane, un lugar llamado Byron Bay una ciudad costera, busque los vuelos hacía allí, había uno directo así que comencé hacer el papeleo para el viaje, no fue tan fácil como esperaba, debía sacar el pasaporte y una visa al menos de turista para poder viajar allá, el problema es que esa visa no duraba más de quince días, no quería encontrarle y tener que volver de inmediato, busque más opciones y encontré una perfecta, era una visa de estudiante que duraba seis meses, una vez allí tendría que ver cómo trabajar para estar todo ese tiempo, pero no importaba, estaba muy decidido. Con mis ahorros, apenas cubría los tiquetes del avión, el pasaporte y los papeles de la visa. No tenía el dinero para reportar mi estadía allá, tuve que hacer prestamos casi impagables para poder certificar mi viaje. Al fin lo logre, tenía mi oportunidad directa para viajar a Australia, fue un viaje alrededor de 35 horas, mi ingles no era bueno, decía y entendía algunas cosas elementales, pero sentía que era suficiente. Fue a un hostal económico, traté de viajar con un equipaje liviano, no quise traer más de lo necesario, una vez en el hostal, salí a conocer un poco la ciudad, era hermosa tenía ese ambiente hippie, escuchaba buena música por muchos de los lugares que pasaba y tenía ese agradable olor que solo tienen los lugares costeros. Sin perder mi objetivo, busque un lugar donde imprimir una foto, fue complicado explicar a personas que es un café internet en un idioma que no dominas, hasta que encontré a un agradable argentino que llevaba algunos meses acá, me guío y acompaño hasta el lugar que necesitaba, quede con su número, insistía que si necesitaba ayuda en algo más lo llamara, fue un increíble y agradable persona, me hacía pensar que el mundo debería de tener más habitantes como él. Llegué e imprimí una foto de Laura, salí del lugar y llenándome de valor preguntaba a las personas enseñando la foto si la conocían o la habían visto, pero nadie sabía absolutamente nada, me pregunte si quizás tenía una mala pinta y no querían decirme la verdad, pensaban quizás que era algún acosador o algo relacionado, sin embargo, no desistí pregunte todo el resto de día. Cualquiera en mi lugar iría a disfrutar del mar un poco, pero no podía dejar de pensar que todo el esfuerzo que hice para estar acá fuera en vano, llegue algo tarde al hostal, cuando había llegado en la mañana no me fije mucho en la señora ya mayor que me había atendido, era una señora muy agradable me ofreció un poco de agua y me pregunto qué tal mi día, al menos creo que eso fue lo que me quiso decir, trate de explicarle con el poco de inglés que sabía un poco de mi historia, traducía muchas cosas en mi teléfono para saber cómo decirle a ella, me tuvo mucha paciencia y fue una conversación bastante larga, siendo conocedor del idioma de allí quizás la conversación no hubiera durado más de cinco minutos.

Era un nuevo día busque el lugar al que me había inscrito para que aprobaran mi visa y así comenzar con mis clases. No quería perder tiempo y de camino allí seguí preguntando de la persona que estaba en mi foto, sin mucho éxito llegué a la academia. Repartí mi horario de manera que pudiera conseguir un trabajo nuevo y seguir mi búsqueda por Laura.

Paso tres meses, estudiaba en la mañana y trabajaba fines de semana, todo el tiempo que tenía libre buscaba a la chica de la foto, llegue a ver caras iguales haciéndole la misma pregunta, ya me miraban con lastima, yo solo seguía preguntando. La tarde de ese viernes fue diferente, en mi desanimo de preguntar si la conocían un hombre de piel morena y pantalones cortos, me dice.

- Oh amazing… what a beauty. Is she your girlfriend? – me dice

Hago gestos con mi rostro, porque no entiendo bien lo que dice, el solo se ríe al ver mi expresión.

- HA HA HA, no problem my bro. I think I've seen it.

Con el gesto que hace me hace entender que la ha visto y le pregunto con los ojos como platos.

- Where? –

- In a restaurant at Gold Coast -

Gold Coast era otra ciudad costera que quedaba a dos horas en transporte terrestre desde Byron Bay lo único que había escuchado de esta ciudad es que era el paraíso de los Surfers. Organicé mis cosas y me dirigí allí al siguiente día, fue como si empezará de nuevo no sabía nada de allá y el hostal que conseguí era un poco más costoso, pregunte pero las personas tampoco la conocían, nadie sabía de ella. Era tan frustrante, sentía que aquel sujeto solo me había tomado del pelo. Descansado un poco del temerario sol que había ese día me senté en un bar a tomar un jugo, viendo a mi alrededor, intentando conocer un poco el lugar, veo un restaurante sencillo con pinta de ser un lugar de música de Reggae, veo a una chica de cabello negro recogido, mi corazón se pone a mil y me pregunto si será ella, me quedo observándola pero desde mi distancia no se puede ver bien de quien se trata, pago mi bebida y me dirijo al pequeño lugar, cuando me acerco a la chica, la cual tiene pinta de ser mesera, justo en ese instante ella gira, mi corazón se detiene y veo el rostro hermoso de ella, pero no es Laura.

Ella me brinda una calidad sonrisa y le pido disculpas.

- ¿Buscáis a alguien? Me dice con un acento fácil de reconocer, española

- Si, disculpa te confundí con una amiga – Le digo rápidamente alegrándome de que hable español

- ¡Venga! No os preocupéis, quizás la conozca, ¿tenéis cómo enseñármela? - Dice.

Le muestro la foto ya gastada por el tiempo y abre sus ojos como platos y sonríe.

- ¡Joooder!, pues claro que la conozco, Esta tía trabaja acá hoy es su día de descanso – Dice entre risas

Siento como si alguna parte perdida de mi ser regresara a mi cuerpo y entro en una alegría incontenible, tanto que sin pensarlo le doy un abrazo a la chica. Retrocedo muerto de la vergüenza por la acción que hice sin pensar, ella solo me sonríe y dice que nunca había visto alguien que le alegrara tanto saber de esa tía. Yo solo pensé en todo lo que ocurrió para poder verla. Decido esperar hasta mañana para visitarla en el trabajo, según la chica el cual su nombre es Maria. Ahora que lo pienso, no pude disfrutar el mar en ningún momento y estaba en el paraíso de los surfers, se me ocurre llamar al argentino, cuando marco el tipo contesta muy educado, quien lo escuchase podría decir que era un hombre de corbata.

- Hey, ¿Me recuerdas?, soy el chico del café internet –

- Pero por supuesto pelotudo, estuve esperando tu llamada un tiempo, pensé que ya habías encontrado la piba y que estabas muy ocupado – Dice entre risas.

- Ja Ja, aún no la he visto. Pero creo que por hoy podré descansar e ir al mar, ¿Sabes de algún lugar que pueda conseguir una tabla de surf? –

- ¡Pero claro nene!, trabajo en una tienda que las vende y las alquila, pero es en Gold Coast, voy a preguntar de algún lugar en Bay – Me dice con tono decepcionado.

- Pelotudo, yo estoy en Gold Coast – Le digo muerto de la risa por mi suerte ese día

Me encuentro con Carlos mi nuevo amigo al otro lado del mundo, me presta una tabla de surf y junto con el vamos a dominar las olas en la increíble playa de ese lugar. Vaya fracaso el que resulte ser en esa tabla, pero llevaba mucho tiempo sin reír de esa manera con tan buena compañía. Termino el día y con arena en mi trasero me recosté en mi cama pensando de lo que me estaba perdiendo en este increíble lugar.


- Hi, do you want to see the menu? – Dice una chica de voz rasgada.

- La verdad solo me apetece esperar más- Digo.

La veo a los ojos y noto su expresión atónica y sin pensarlo dos veces me abraza tan fuerte, tan fuerte como alguien que no vez hace años. La tomo de la cadera y la veo a su brillante mirada.

- Te quiero – Acto seguido, le doy un beso.


FIN.


S E M P I T E R N O

Que durará siempre; que, habiendo tenido principio, no tendrá fin.


May 1, 2020, 7:50 a.m. 1 Report Embed Follow story
1
To be continued...

Meet the author

Comment something

Post!
Xiomara Mesa Tobón Xiomara Mesa Tobón
Me encanto
May 01, 2020, 08:40
~

Related stories