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Un oscuro despertar

Todo fue tan repentino que apenas si supe como reaccionar.

Acurrucándome en el suelo solo esperé a que todo terminara, cientos, quizás miles de personas corrían despavoridas sobre mí, aunque, parecían no querer acercarse, como si rehuyeran del contacto físico con mi persona y evitaran a toda costa pisarme. Cosa que hubiera causado mi muerte sin duda alguna.

Cuando me armé de valor para levantar la cabeza, una vez esas personas se alejaron, contemplé con horror que me encontraba en una ciudad que no conocía, de hecho, ni siquiera me encontraba en la estación correcta.

—Caía nieve la última vez que me asomé a la ventana esta mañana, ¿qué carajos?

—¡¿Hey, estás bien?! ¿te mordieron? —dijo un hombre al otro lado de la calle, estaba dentro de un coche azul.

—¿Morder, quiénes?

—Los infectados... joder, nunca había visto algo igual, ellos evitaron acercarse a ti, ¿qué fue lo que hiciste?

Las cosas que me decía no tenían sentido para mí, me encontraba en una especie de sopor que no me dejaba pensar con claridad.

—¿Aún no despiertas? Me llamo Hamid... Escucha, los infectados recorren la ciudad en busca de personas sanas, podrían regresar. Quedarnos aquí sería un suicidio. Vamos.

—¿Adónde debería ir?

—Fuera de la ciudad, iremos por la carretera.

Con la puerta del coche abierta y una clara invitación a entrar en él, dudé unos segundos en subirme. Arrancamos una vez cerré la puerta.

Mi cabeza era un nudo de ideas que no me llevaban a ninguna parte, ver la ciudad en llamas y cadáveres por doquier no me ayudaban a mantener la calma.

—Deberías evitar asomarte a ver hacia afuera, solo terminarás rompiendo tu salud mental.

—Creo que tienes razón —respondí, luego cerré los ojos y apoyé mi cabeza contra el asiento— ¿puedes explicarme todo esto, Hamid?

—Todo comenzó ayer, hacía unos minutos desde el amanecer. Ellos, los infectados, aparecieron de la nada y todo se fue a la mierda en minutos. Mi esposa y mi hija fueron llevados por militares hacia una base en la costa. Mujeres y niños, eran la prioridad. He sobrevivido solo desde entonces. Íbamos camino a la escuela, ¿qué hacías tú cuando esto comenzó?

«Ni siquiera recuerdo mi nombre, ¿cómo podría saber lo que hacía ayer...?»

Pensé, con lo cual una idea vino a mi mente, mi propio reflejo en la pantalla de un televisor.

—Me encontraba viendo una película, creo...

—¿Acaso era una de zombies?

Me quedé sin aire.

Recordé lo que hacía antes de despertar en esa ciudad desconocida.

—¿Podrías detener el coche? —pregunté, sentía náuseas.

—Por supuesto...

Vomité a la orilla de la carretera, sabía exactamente donde me encontraba y eso me enfermó. Era mejor cuando no recordaba nada.

—¿Te sientes mejor?

—Si, gracias.

Los siguientes kilómetros fueron de un absoluto silencio.

A lo lejos, donde debían haber otras ciudades, columnas de humo se levantaban, en una clara señal de los horrores que estaban sucediendo en esos lugares.

—Creo que tendremos que hacer el resto a pie...

Hamid detuvo apagó el motor, una centena de autos bloqueaban la carretera.

—Supongo que no tenemos opciones, iré adelante.

—¿Por qué?

—Tu lo viste antes, los infectados me evitan, si encuentro a alguno podrás ponerte a salvo.

—Suena como un buen plan.

«Aunque me eviten, podrían morderme si me enfrento a ellos, maldición, no debí ofrecerme», suspiré en medio de mis cavilaciones.

—Como sea, hagamos esto de una vez.

Sorteé los autos e intenté no quedar en medio de estos o que se atorase mi ropa, pude hacerme camino en los obstáculos que se me presentaban. Hamid seguía mis pasos a varios metros de distancia.

Nunca he tenido cualidades físicas sobresalientes, lo que lamentaba en esas condiciones, empezaba a serme difícil respirar, correr en cualquier momento era una posibilidad, dudaba mucho poder huir de necesitarlo.

—Yo también estoy cansado —susurró Hamid luego de darme alcance—, tomemos un respiro para seguir.

—Es lo mejor que he escuchado este día —dije, dejándome caer en el asfalto.

Era una zona despejada de la carretera, una camioneta grande a nuestras espaldas nos cubría del sol y también nos cubría de ataques sorpresa. Pasados unos minutos, un sonido alertó que el descanso había terminado.

—Suena como un coche —dije.

—Podrías ver lo que sucede si te subes a la camioneta.

—Es verdad...

No sin cierto esfuerzo, subí al auto para tener una mejor visión de lo que pasaba, con lo cual atestigüé cuando tres personas se bajaron de su coche para correr por la carretera, mientras eran perseguidos por varios cientos de infectados.

—Esto está mal, muy mal...

—¿Son infectados?

—Sí y muchos de ellos...

Di media vuelta, desde esa posición podría ver mejor el camino a tomar para seguir avanzando en la carretera, aunque salir de esta y huir hacia el bosque era una opción tentadora.

—Supongo que ya sabes por donde debemos ir.

—Así es, ¡corre!

De un salto me coloqué por delante de Hamid, al otro lado de la carretera, donde terminaba el embotellamiento de autos, un soldado me había hecho señales para que nos dirigiéramos en su dirección. Pude memorizar la mejor ruta ello y además sabía donde se encontraban los callejones sin salida, solo necesitábamos correr. Podíamos escuchar a los infectados que venían por nosotros.

—¡Había un soldado adelante!

—¿Si? Eso es genial, debe cosa de la base, no debe estar lejos.

—Solo debes seguirme...

Cuando volteé a ver a mis espaldas un escalofrío recorrió mi espalda, los infectados se encontraban a escasos metros de Hamid. Ellos saltaban sobre los autos cuando era necesario.

—¡Casi nos alcanzan!

«No veo otra solución a esto, ¡mierda!»

—¡Escucha! ¡si vas recto desde acá llegarás al otro lado!

—¿Qué piensas hacer?

Me detuve y tomé una barra de hierro que se encontraba en el suelo.

—¡Los distraeré!

Yendo en dirección contraria a Hamid, empecé a golpear todo lo que tenía a mi alcance para llamar su atención, quizás me evitarían al acorralarme, pero, hasta entonces, ellos me seguirían mientras hiciera ruido.

—¡Vengan por mí, malditos zombies! —grité, al tiempo que salía de la carretera hacia una zona boscosa, los infectados seguían persiguiéndome.

Al llegar a una parte elevada, pude ver que Hamid había logrado salir del dique de autos y que los militares lo habían rescatado.

Justo antes de ser rodeado por los infectados.

En mi rostro había una sonrisa.


Cuando abrí los ojos me encontraba en la sala de mi hogar, seguía cayendo nieve.

May 3, 2020, 3:36 p.m. 4 Report Embed Follow story
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The End

Meet the author

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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Francisco Rivera Francisco Rivera
La ansiedad en el sueño multiplicando los copos de nieve en zombies. Saludos y felicitaciones amigo Baltazar
1 week ago
Ivan Ramirez Ivan Ramirez
Me encaanta, tenes esa sustancia que le falta a mis historias. Te invito a leer mi historia, se llama "el diario de geiv" Cualquier cosa me dejas un comentario. No se si me sale tan bien como a vos pero precisamente por eso me gustaria un consejo tuyo. Un saludo.
May 06, 2020, 01:22
Luca Domina Luca Domina
Genial! Me encanta World war Z. Saludos!
May 04, 2020, 00:44
Flor Aquileia Flor Aquileia
Excelente relato!!!
May 03, 2020, 16:36
~