LA RENTA DE BURROS Follow story

carlos-avila Carlos Avila

Una de las muchas formas de falta de respeto aceptadas como usos y costumbres normales en la mayor parte del mundo.


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#Cuestión de burros
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LA RIQUEZA DE LA TIERRA

En el año de mil novecientos cincuenta y siete, en la sierra de Nayarit se descubrió una fuente inagotable de riquezas; consistía en frutos, granos, carbón, madera, minerales preciosos y diversas especies de animales silvestres comestibles y de ornato… Pero para comercializarlos era necesario qué existieran caminos y transporte mecánico. En esa fecha, todo se transportaba a lomo de burros y mulas, de tal manera que por los cerros y las laderas de las barrancas se veían las hileras de asnos resoplando por las pesadas cargas… era tan grande el tránsito de bestias, que ya había instalaciones rusticas que se dedicaban a darle agua de beber a las recuas tal y como se hace ahora en las gasolineras… Por otro lado, entes abusivos habían intentado cobrar cuotas de paso en las cercanías de sus propiedades y sembradíos. Lo que no resultó, pues los Arrieros utilizaban las bestias para construir nuevas rutas fácilmente.

Desafortunadamente los entes avariciosos se convirtieron en depredadores de las mercancías en tránsito, despojando a los Arrieros de los burros con todo y carga… Ante esa circunstancia hubo la necesidad de contratar Empleados para que desempeñaran los puestos de Guardias de seguridad que vigilaran los caminos y veredas hechas entre la exótica vegetación en parte selva, bosque, y elevadas montañas de la sierra… Así que por cooperación entre los Burreros, se determinó dotar de armas de fuego a los nuevos empleados de seguridad.

La medida fue exitosa, no obstante, la delincuencia siempre irrazonable, no se privaría de los jugosos botines. Botines que utilizó para sobornar a los Guardias aún novatos que ahora vigilaban los caminos… Esto degeneró en la corrupción de muchas Personas, transformándolas en pandilleros berrinchudos y gavillas de simples delincuentes, ya que encontraban más cómodo robar, que esforzarse en hacerse útiles y por lo tanto más fuertes al trabajar algún oficio.

De esa forma los Guardias se vieron rebasados por las bandas de asaltantes, ya que cada vez eran de más Individuos, tanto que algunos Guardias empezaron a desesperarse… para después aplicar el refrán muy conocido de los perdedores… “Si no puedes con el enemigo, únetele”

Así hacían como que vigilaban para seguir cobrando su sueldo, pero a la vez se hacían de la vista gorda como para no meterse en problemas con las pandillas… con ese acto se volvían cómplices y por lo tanto delincuentes… Algunas veces de plano informaban por donde, cuando… y a que horas cruzarían cargas valiosas.

La necesidad de una seguridad efectiva hizo que los propietarios de las recuas numerosas se organizaran para contratar Guardias más profesionales, más confiables y por consiguiente con más armas y mejores sueldos.

La organización corrió a cargo de Gentes que parecían de muy buenas intenciones, y de momento corrieron con suerte y controlaron a los depredadores… Pero, la avaricia se hizo presente de nuevo, no obstante que los sueldos eran muy buenos.

Los Guardias recién contratados fijaron su atención en las dimensiones, valor e importancia de las mercancías en tránsito por la sierra, por esas veredas que ellos cuidaban… Así que consideraron que aparte de su sueldo, también deberían participar en las ganancias de los Dueños de los Burros.

Por ese motivo, los Burreros celebraron otra reunión de emergencia en la que acordaron el despido de los avariciosos Guardias y contrataron a otros, pero ahora, bajo las ordenes de un Líder que perteneciera a alguna Familia de los dueños, con la finalidad de que se identificara con los intereses del sector transportista de la sierra.

Escogieron a Esteban, uno de los Hijos de un Burrero de la Ciudad de Tepic, éste Burrero contaba con muchas recuas en servicio, y que económicamente tenía éxito, por lo que fácilmente les dió educación Universitaria a todos sus hijos e hijas, así que Esteban era Contador Público, sin embargo el muchacho tenía una muy particular atracción por la milicia. Aspiración que fué truncada por sus Padres todas las veces que intentó enrolarse en la marina, fuerza aérea, Rurales y hasta en los Scouts… Pues consideraban que esas instituciones tenían actividades muy riesgosas para sus retoños, así que lo guiaron hacía la administración de empresas, pero el muchacho era rebelde, motivo por lo que después de titulado, no encontraba empleo.

Durante varios años sin trabajo, tuvo que conformarse con el puesto que ahora le ofrecía la junta de Burreros por medio de su Compadre Juan Lozada a quién le apodaban “Juancho”.

No muy contento con el empleo, Esteban buscó un aliciente para hacerlo atractivo, así que para empezar, jerarquizó a los Guardias en: Aspirante de Guardia, Guardia raso, Cabo, Sargento, Teniente, Capitán, Comandante, Coronel… De tal forma, que absolutamente todos estuvieran bajo una autoridad especifica; él sé nombró el máximo Líder al calificarse como “General”.

Bajo esa estructura todo funcionó bien por algún tiempo, pero… la avaricia atacó de nuevo y embargó directamente al “General” que se suponía, que no tenía hambre, ni necesidad económica alguna… Algunos subalternos empezaron a recibir “propinas y regalitos”, que en realidad en el diccionario común se definen como sobornos, y estos lo quisieron compartir con su “jefe” el “General”, invitándolo a las comidas que hacían para asar la ternerita que les regaló Fulanito o Sutanito acompañado de las bebidas que les envió Menganito. Así que… ignorando al diccionario no le vio ningún riesgo o problema el recibir las atenciones de tan “desprendidas y amables Personas”

Las reuniones y fiestas se hicieron cotidianas entre sus subalternos, y pronto, no les alcanzó con los “regalos y propinas” para hacerlas interesantes, así que, ante la falta de conciencia entre el bien y el mal, a alguien se le ocurrió que los Guardias recién contratados pagaran una cuota de “iniciación”, y le pusieron precio al contrato de empleo… Enseguida notaron que la mayoría de los jóvenes eran fáciles de manipular. El “General” aprovecho para contratar Guardias muy Jóvenes, con la finalidad de someterlos a caprichos y autorías mediatas sin que chistaran, luego en oficina aparte, envió a todos los Empleados de Seguridad, a que se “Sindicalizaran” en el “Sindicato único de trabajadores de la sierra” y les impuso una cuota para el sostén de dicho sindicato… con esto comenzó la “trata” de personas en la región, pues no les daba opción de negarse o afiliarse a otro sindicato, es decir, hizo forzoso la afiliación a su organización so pena de no darles el empleo o de plano quitárselos.

Después de que vió, qué los Dueños le consecuentaron la tropelía, empezó a premeditar un cobro extra… pero en esta ocasión se lo aplicaría a sus Patrones.

Se le ocurrió qué por cada burro le aportaran una cantidad “casi simbólica” por su registro, así se cotejaría la información recabada cada vez que pasaran por los puestos de revisión instalados en las veredas y caminos reales, dinámica que redoblaría la seguridad.

Un integrante del Comité de Dueños de recuas le dijo al “General” –Debiste hacer esos registros y las revisiones en los caminos sin el cobro de esa cuota de tránsito… La seguridad es el trabajo por el que se te paga muy bien, y Ustedes los Guardias deberían dar su mejor esfuerzo.

Por toda respuesta, la seguridad se opacó de tal manera que de nuevo empezaron los asaltos, incluso los asesinatos de varios Arrieros.

Los Transportistas, cansados de esa situación, se propusieron construir caminos dónde pudieran transitar camiones de carga, y con ello, agilizar el movimiento de las mercancías junto con patrullas de seguridad, que cuando menos, pudieran responder más rápido a los llamados de emergencia. Así que contrataron a varios Ingenieros de vialidades, pero cuando notaron que los trazos de las carreteras eran por terrenos inaccesibles y los precios de construcción un atraco descarado, tanto que, resultaba mucho más costoso construir dichos caminos que el “simbólico” cobro del “General”… Mejor soltaron a un burro viejo experimentado en los caminos de la sierra, éste encontró cotos y atajos de paso menos escabrosos y con más lógica de servicio que todos los Técnicos y Profesionales de vialidades, así que ante la fuerte evidencia de abuso y corrupción de los constructores de carreteras, decidieron despedirlos y esperar un tiempo para encontrar una formula para evadir los entes corruptos en esa área. Por lo pronto lidiarían con el lángaro “General” y sus “cuotas”. Pero no habían pasado ni un mes de su regreso, cuándo lanzó la propuesta de un nuevo cobro… ahora por el concepto del valor de las mercancías, todo con el objetivo de revisar la lícita procedencia, según su decir. Pues con ello se haría necesario los documentos de compra venta, sellos de revisión, guías de origen, así como los permisos respectivos de los ayuntamientos de donde procedían los productos.

Los Burreros, aunque renuentes a la cuota, se reunieron y consensuaron entre ellos y toleraron esta nueva ocurrencia del “General” porqué consideraron que la idea de documentar los artículos y servicios era muy buen plan… No obstante, era una exigencia que no le correspondía hacer.

Aún no habían afinado bien los procedimientos para la aplicación del cobro a las mercancías, cuando el “General” ya estaba promoviendo la credencial del Arriero profesional, y la de ayudante de Arriero, todo con un costo de cincuenta pesos cada una… Credencial que serviría para facilitar la identificación de los Individuos dedicados al trabajo, de los extraños… Considerando que se movían por esas veredas más de mil Arrieros, más sus ayudantes. La nueva ocurrencia le generaría una nueva entrada económica muy importante en cada periodo de tiempo… “El General” se estaba acostumbrando a la satrapía, ya que todo lo que percibía económicamente se le hacía poco para cubrir sus “gastos ajenos” de la manutención de varias “suripantas” y de sus muchos Hijos bastardos, además de los gastos de la “casa grande” con Hijos propios.

“De que la perra es brava, hasta los de la casa muerde”, había comentado uno de los Hermanos del “General”

Algunos subalternos también le tomaron la medida al conocer su talón de Aquiles, y ni tardos ni perezosos, le propusieron hacer más cobros, entre ellos uno al que le llamaron “tenencia” basado en el diez por ciento del valor del burro, según su decir, con ésto, era más factible en todos los aspectos para llevar un control sobre cada una de las bestias, ya que aplicándolo cada determinado tiempo, quién tenga en su poder burros robados, no podrá utilizarlos, ni sostener la propiedad del animal.   

Oct. 22, 2016, 8:42 p.m. 3 Report Embed 2
To be continued...

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