martin-girona1583791253 Martin Girona

Un hombre que sufre de acrofobia visita a su hermano moribundo y contrae una espantosa enfermedad que se lo comerá vivo.


Short Story Not for children under 13.

#hermanos #familia #enfermedad #miedo-a-las-alturas #avión
Short tale
7
3.4k VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Necrosante

A Torgo le aterraban las alturas. Los edificios y las montañas lo atormentaban y la mera visualización de los aviones le provocaba náuseas.

Un día llamó su hermana. Nunca llamaba. Su hermano menor agonizaba en un hospital. Le daban de una semana a un mes de vida. Estaba en manos de lo inconmensurable.

Lo inconmensurable, los procesos psicológicos y los condicionamientos culturales, que brindan una importancia mayúscula a la familia, lo obligaron a subir a un avión. Fue la peor experiencia de su vida hasta ese momento. Una pesadilla perpetua de mareos, vómitos, paranoia desenfrenada y horror por las estadísticas y las noticias.

Su hermano murió a los tres días de su llegada. Una muerte devastadora. La contemplación de su agonía fue la peor segunda experiencia en la vida de Torgo, hasta ese momento, después del viaje en avión.

El funeral era una escena de teatro oscura y grandilocuente. En algún punto de la evolución, la materia orgánica de nuestros antepasados dio lugar a la conciencia. La conciencia de la existencia derivó en la conciencia de la muerte, de la finitud de la existencia y de la catástrofe del instante de su extinción. Pronto llegaron los funerales. Miles de años después, Torgo estaba sumergido en la solemne depresión de uno de esos persistente rituales, entre el eco de los zapatos y los tacones retumbando con pesadumbre, entre los llantos y los murmullos y el olor a flores.

Estuvo todo el funeral sentado en la misma silla. A su lado, un hombre intercalaba llanto histérico con anécdotas pasmosas. Iba por la tercera caja de cigarros y estaba sumergido en una nube de humo espesa en la que, de vez en cuando, alguien penetraba para ofrecerle su (más sentido) pésame, o algo para comer. Él y su hermana eran las estrellas de aquel carísimo espectáculo de tristeza colectiva a cajón abierto, para el que Torgo no había puesto un peso.

El hombre a su lado habló durante más de media hora.

—¿Siempre dices todo lo que piensas?- Le preguntó Torgo tirándole el humo a la cara. Era su día de impunidad.

—Solo en los funerales —respondió su indeseado acompañante. Tosió, después rió y después volvió a llorar. Le contó otra anécdota del difunto, pero a esa altura ya estaba claro que no hablaba del hermano de Torgo. A su muerto lo estaban llorando en la sala de abajo.

Cuando retornó al país, en el aeropuerto le dieron un papel que advertía visitar al médico en caso de presentar síntomas extraños. Y mostrarle ese papel.

A los tres días empezó con una gripe.

Puta gripe.

No podía volver a alejarse del trabajo. Ya se había tomado una semana por la inesperada muerte de su hermano.

La gripe evolucionó. Los síntomas empezaron a empeorar. Y después a cambiar. Un día, el color y el olor de su piel volvieron impostergable la preocupación, a pesar de que la salud era muy cara y el trabajo lo absorbía. Fue al Hospital cuando la carne empezó a pudrirse y desprenderse de su cuerpo.

Los médicos tardaron una semana en diagnosticarlo. Era víctima de una bacteria bautizada como fascitis necrosante. Conocida como bacteria come carne porque devoraba los tejidos blandos en pocos días.

La había contraído en un breve baño en un lago, al que había ido el día siguiente a la muerte de su hermano, por recomendación del hombre que se había equivocado de velorio.

Es un lago tibio y transparente, siempre nadábamos ahí cuando éramos niños, te va a hacer bien, te va a ayudar a despejarte un poco...

Torgo murió en menos de un mes. Para ese momento, su cuerpo era solo un pedazo, solo restos en los que eran indivisibles los rasgos de la vida, un amontonamiento negro de inmundicia y horror que nadie quiso velar.

Lo cremaron. Su segunda ex esposa tuvo que asistir a identificarlo porque nadie de su familia apareció. Su hermana llegó cuando el horror ya era cenizas en un recipiente de cerámica. Lloró desconsolada frente a su ex, que se despidió lo más rápido que pudo y la dejó sola con las lágrimas derramándose sobre el café, sobre la mesa y sobre el jarrón.

La hermana de Torgo siempre había querido viajar a la montaña más alta del país. Siempre le hablaba de eso. Él nunca le contó de los terrores que lo habían acechado durante toda su vida. Ella escaló la montaña en su honor, durante dos días y una noche, sola entre el aire helado, racionando la comida, rezando sobre las cuentas heladas de su rosario.

Abrió el jarrón, lo inclinó hacia adelante y soltó los restos desde lo más alto de una montaña, los contempló mientras se diluían en el viento, con los ojos llenos de lágrimas y el pecho hinchado de orgullo.

April 4, 2020, 3:17 a.m. 3 Report Embed Follow story
8
The End

Meet the author

Comment something

Post!
Andrés Díaz Andrés Díaz
Mi estimado Martín, seré honesto contigo en afán de hacer una crítica constructiva de escritor a escritor. No alcanzo a sentir en esta historia un ambiente de horror así como lo augura la categoría. La premisa es buena y el título muy llamativo. La portada es también atractiva. Pero al leer la historia parece que ese desborde de horror que has logrado en otras historias acá no aparece del todo y se queda corto. Me parece que la idea puede desarrollarse, si es que tú así lo deseas, para generar esa aura tétrica que a cualquier persona despertaría una bacteria capaz de corroerla hasta las entrañas y dejar un despojo humano de huesos con algo de carne... Eres habilidoso para lograrlo, pero en esta historia, al menos a mi parecer, el desarrollo ha quedado corto. Reitero que es una crítica constructiva. Y me ofrezco, con todo aprecio, por tu talento para reseñar tus historias. Aún me faltan dos de estas por leer. Saludos desde México y te sigo leyendo.
April 04, 2020, 18:36

  • Martin Girona Martin Girona
    Hola Andrés! Gracias por la lectura y el comentario. Claramente el cuento había quedado en la categoría equivocada, ya la pasé a "Cuento", que se adapta un poco mejor a mi indefinición sobre su género. Quizás más adelante pueda desarrollarlo un poco más en el sentido que señalas, sobre todo la etapa de la enfermedad. Estoy sacando una novela con un capítulo todos los domingos que me está absorbiendo bastante jaja Si te interesa se llama "Una tumba para un brazo sin cuerpo". Saludos y gracias por tu acertada devolución. April 04, 2020, 21:18
  • Andrés Díaz Andrés Díaz
    Mi estimado, te quedé a deber una respuesta desde hace tiempo pero más ocupaciones y el trabajo me lo impidieron. Respeto tu decisión y sigo admirando tu genio creativo. Ya tendré más tiempo libro para leer esa novela que estás escribiendo. Te mando un cálido saludo desde México y te deseo mucha salud! April 30, 2020, 15:24
~