fabian-leonardo1582954407 Fabian Leonardo

Circunstancias extrañas que afectaran la vida de un men de 17 años, su mentalidad y quizás algo mucho más importante.


Paranormal Lucid All public.

#juvenil #terror #astral #familia
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parte 1: Luces anaranjadas

El cigarrillo es un vicio muy dañino y difícil de dejar que ni siquiera genera en la mente algún efecto interesante, más allá de la satisfacción de romper la abstinencia. Es por esto que la gente fumadora me molesta, me parece tonta, pero bueno, yo debo fumarme uno a la semana aproximadamente; lo cual es poco en comparación a las cantidades industriales de humo que aspiraba en bachillerato, aunque ese pretexto no me hace sentir menos tonto.
Ahora era un universitario y debía dejarme de tonterías, pero el humo saliendo lentamente de mi boca junto a la música reproduciéndose en mi celular generaban una atmósfera muy satisfactoria. Un regalo de la vida que me costaba asociar con algo malo.

La última bocanada de humo se elevó frente a mí y se disipo en el aire frio de la noche. Detuve la música, arroje la colilla del cigarrillo por la ventana y escuche los leves golpes que daba contra las paredes exteriores del edificio hasta caer al suelo, 8 pisos abajo.
Apague el pequeño ventilador y cerré la ventana, no sin antes sentir un escalofrió recorrer mi cuerpo a causa del viento nocturno. Debía pararme temprano al día siguiente, pero solo faltaban 15 minutos para que dicho día iniciara, y no tenía sueño realmente, así que agarre mi celular y detuve la música, busque la foto que me había enviado Daniela y luego de unos minutos me encontré cansado y listo para dormir mis 5 horas diarias.

La puerta de mi habitación fue abierta y muñeca entro rápidamente, saltando sobre la cama y lamiéndome la cara con un éxtasis que jamás podría experimentar en mis propias carnes.
Empuje suavemente a la perrita hasta que esta salto al suelo y empezó a ladrar. Era el despertador perfecto y mi mama lo sabía muy bien.
Me bañe y fui a la sala, donde mis padres y mis hermanas estaban terminando su desayuno y me senté en la mesa, esperanzado en alcanzar a comer todo antes de que papa saliera, sin ninguna intención de esperarme como siempre.
"termine, vamos niñas" dijo el hombre, cambiándome el sexo o excluyéndome, y no sabía que era peor.
"espéreme papa, yo termino de desayunar en la U" le dije con la boca llena de pan.
"Hoy no pasare por allá, dejo a sus hermanas en el colegio y sigo bajando hasta el centro. Le compre una cadena para la cicla, se la deje en el sótano. Por hoy valla montando y de paso hace algo de ejercicio" me contesto mientras salía por la puerta, seguido de mis hermanas, quienes contenían la risa.
Mire a mi mama, buscando algo de compasión.
"perdón cariño, es que tu papa esta estresado y no puede llegar tarde al trabajo hoy por nada del mundo. Si quieres te llevo en la moto"
me tome la leche achocolatada de un solo sorbo y me levante de la silla, agarrando mi maletín y besando a mi madre en la frente.
"Gracias mama, pero puedo ir montando, voy a tiempo" le dije y salí rápidamente, alcanzando a papa, quien detenía la puerta del ascensor con un pie.

El camino a la Universidad constaba de un acenso muy empinado, a lo largo de tres cuadras, y un agradable y largo descenso que completaba el resto del trayecto.
Una vez llegue a las puertas de la universidad, llame a Daniela, quien debía estar preparándose para su clase de atletismo, y la invite a desayunar una vez terminara de entrenar.
Ella era mayor que yo, y la conocía de hace unas pocas semanas. Sin embargo, ya compartíamos fotos bastante emmm... explicitas, y nos veíamos a diario, a menudo para comer.
Ella siempre llevaba un collar con una estrella de cinco puntas, la cual agarraba a menudo cuando pensaba en silencio. Yo no le había preguntado nada al respecto, pero esa mañana las palabras parecieron brotar de mi boca sin permiso.
"¿Por qué llevas ese collar?" pregunté
"porque soy una bruja" me respondió, arremedandocon su rostro y sus manos los gestos de monstruo, o algo así.
"jajaja, ¿de las que usan palos de escoba para volar?" le pregunte mientras me acercaba la lata de bebida energizaste a la boca.
"De las que comen niños" respondió ella, recostándose en mí y quitándome la lata para beberla.

Llegue a mi edificio residencial a las 10:20 pm, aproximadamente, y salude al portero con entusiasmo.
Probablemente mi papa esperaba despierto para interrogarme respecto a donde me encontraba tan tarde y el por qué no les había avisado que me demoraría en llegar, pero nada de eso me importaba, pues había tenido sexo por primera vez aquella noche y me sentía muy adulto, o eso creía.
Ingrese al ascensor y oprimí el número 8, intentando conservar aquel valor, pero era innegable que le temía a mi padre; un hombre frio, estricto, pero bueno ante todo.
Me enfoque en los anuncios de la pared del ascensor para distraerme, y me llamo la atención uno con fotografías de un basurero.
Me acerque para verlo mejor y me sorprendió leer que en realidad era la parte trasera del edificio, hacia donde daba la ventana de mi habitación.

"se pide la colaboración de los inquilinos: El patio trasero se encuentra en terrible estado. Algunos vecinos arrojan desde sus apartamentos papeles, cigarrillos, toallas higiénicas usadas, y de más basuras que terminan acumulándose y generando malos olores. Por favor, evitar estas prácticas y denunciar si ven a alguien cometiéndolas" ese era el mensaje que acompañaba las fotos.

Finalmente llegue a la puerta del apartamento, la cual abrí rápidamente para poder enfrentar el asunto lo antes posible, pero, para mi sorpresa, no parecía existir ningún asunto.
Todas las luces se encontraban apagadas, así que camine hasta mi habitación con cuidado, cerré la puerta y me acomode en la silla del PC, desde donde rebusque en mi ropa sucia y saque la cajetilla de cigarrillos que ya estaba por mitad.
¿Dos días seguidos Gustavo? Me interrogue a mí mismo, pero en parte sentía que me lo merecía por el gran logro, así que prendí el ventilador, encendí el cigarro, me puse los audífonos y puse en aleatorio el reproductor del celular.
"¿Sabías que la hora de las brujas es a las 3:00 am?" dijo la voz de Daniela en mis memorias, seguida por el resto del recuerdo.
"¿No era esa la hora del diablo o algo así?" le respondí mientras observaba como se vestía.
"Quizás, ¿No deberías cambiarte tú también en lugar de estar mirándome?" dijo ella mientras se ponía su collar y me sonreía con cierta malicia.

El cigarrillo se terminó y me dispuse a arrojarlo por la ventana, pero entonces recordé el mensaje del ascensor y me asome por ella para ver el patio.
Lucia mejor que en las fotos, en señal de haber sido limpiado, pero ya habían unas cuantas bolsas y papeles esparcidos por el suelo y pensé "la gente no tiene remedio", para seguidamente observar lo que tenia en mi mano.
Arroje el cigarrillo, pero esta vez lo vi caer hasta impactar el suelo y desprender unas cuantas lucecitas naranjas.
No podía arrojarlo en las canecas de la basura de la casa, pues alguien podría encontrarlo y no tardarían en asumir que soy yo el fumador y, conociendo a mis padres, suponer que no solo fumo cigarrillos.
Me mantuve en aquella posición durante unos segundos, observando el patio trasero y pensando en tonterías, hasta que unas sombras pequeñísimas empezaron a cruzar entre los papeles y bolsas del suelo, de una esquina a otra.
Intente identificar las pequeñísimas criaturas, pero la distancia me impedía tener certeza de lo que eran. ¿Ratones? No lo parecían.
"Gustavo" susurro alguien a mis espaldas, sobresaltándome hasta el punto de casi hacerme demostrarlo, pero mantuve la compostura y gire tranquilamente mientras me quitaba los audífonos.
"¿Dónde estabas tan tarde?" preguntó en voz baja Lina, la mayor de mis hermanas menores.
"Metiendo bazuco en la 17" le respondí, y ella repitió la frase entre balbuceos.
"Mi papa esta como raro" dijo ella, sentándose en mi cama.
"¿Y a usted quien le dio permiso de entrar?" pregunte al tiempo que le arrojaba una camisa sucia, sin percatarme de que entre esta tenia escondidos los cigarrillos.
Lina no tardó en encontrar la cajetilla y regresarme la camisa sucia con mucha mejor puntería que la mía.
"No le diré nada a nadie si me deja dormir hoy acá" dijo ella luego de un silencio incómodo.
"¿Por qué quiere dormir acá?" le pregunte con la camisa aun sobre mi cabeza, tapándome la cara.
"Tuve un sueño horrible y no quiero dormir sola" me respondió.
"Pues duerma con Angie" le dije para seguidamente quitarme la camisa de la cabeza y raparle la cajetilla de cigarrillos.
"Angie tiene 12, yo soy quien la debe proteger a ella" me respondió, tirándose en la cama y girándose hacia la pared para darme la espalda.
"Yo no seré de mucha ayuda si pasa algo malo" le dije, pero ella no respondió nada más, así que escondí la cajetilla en una nueva camisa y me asome por la ventana para observar por última vez el patio, donde ya no había ningún tipo de actividad. Finalmente cerré la ventana y me acosté en el borde de la cama, procurando no tocar a Lina, lo cual fue incomodo, pero me quede dormido luego de un rato.

Feb. 29, 2020, 5:46 a.m. 1 Report Embed 0
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Proséf Chetai Proséf Chetai
Hola Fabian. Saludos. Me agradó la humanización de la frase: "...pero esa mañana las palabras parecieron brotar de mi boca sin permiso". Quisiera comentarte que te ayudaría que revisaras un poco la ortografía. Tu texto ganaría en claridad. Te pongo un ejemplo: No es lo mismo escribir: "finalmente llegue hasta la bodega y compré hay" que "finalmente llegué a la bodega y compré ahí". Ánimo. Espero encontrar tu próxima publicación.
April 07, 2020, 01:02
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