sakuraihoshi Hoshi Sakurai

Tras una parada rápida a un pueblo costero, Sanji aprovecha en re abastecer las provisiones del Sunny así que se aventura en el lugar por su cuenta.Su rutina de compras hubiera sido exactamente igual que las otras ocasiones; de no ser porque un pequeño llanto en el puerto llamó su atención en seguida: Ahí; en el interior de una canasta, una pequeña y débil bebé se halla abandonada Sanji no puede evitar sentir un profundo enojo y dolor al ver semejante imagen así que sin dudarlo mucho decidirá algo que a más de uno ( incluso sus nakamas) les dejará atónitos. Personajes Originales: ©Eiichiro Oda/ One Piece Historia/Edición de Portada/ Dibujos por: ©Hoshi Sakurai SE PROHÍBE SU REPRODUCCIÓN EN OTRAS PLATAFORMAS -Sólo yo puedo hacer esto-


Fanfiction Anime/Manga Not for children under 13. © Sólo Historia e Ilustraciones

#oc #one-piece #Vinsmoke-Sanji #Charlotte-Pudding #Mugiwaras #Charlotte-Family
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Regalo indeseable

-Pe-pe-pero ¡¿qué es esto?! ¡¿Quiénes son ustedes y cómo es que se atreven a irrumpir en mi hogar de esa forma?!

- ¡Venimos a entregarle lo que les pertenece! ¡Queremos que él se haga responsable de la calamidad que acabó con la vida de nuestra hija! ¡Es lo menos que debe de hacer!

-¡¿Calamidad?! ¡¿Pero de qué demonios están hablando?!


Una discusión acalorada se hacía presente en la entrada de aquél castillo con filos dorados y ornamentación rebuscada.


El dueño de este se encontraba desde hacía quince minutos acorralado por un par de ancianos que gritaban continuamente y exigían que el presente tomara entre sus manos una canasta sellada de tamaño medio. Las sirvientas del hogar no entendían lo que pasaba y se limitaban a observar todo desde el balcón con miradas preocupadas, mientras que los mayordomos y guardias se apresuraban a salir para proteger a su amo, quien francamente no sabía cómo evitar tomar el objeto:


-¡¿Pero por qué quieren que me quede esto?! ¡¿Qué es?! Les advierto que si eso contiene alguna especie de arma ¡se arrepentirán por siempre! ¡¿Acaso no saben quién soy yo y el estatus de mi familia?!- interrogaba aquél hombre barbado, de cabello rubio casi desesperado- ¡Al contrario; lo sabemos perfectamente! ¡Por eso mismo queremos que esta criatura se quede con ustedes! Con la cantidad de riquezas que poseen es imposible que no la puedan cuidar- exclamó el anciano con ojeras grandes y complexión extremadamente delgada.


-¡¿Criatura?! ¿Pero de qué...- intentó preguntar el dueño del castillo una vez más pero rápidamente fue interrumpido por la mujer anciana que se hallaba enfrente de él- ¡Por favor! ¡Deje de actuar ignorancia! ¡Es obvio que usted sabía de la relación que su primogénito tenía con mi hija! ¡No traten de evadir culpa!- el hombre quedó impactado al conocer esa información- Un momento...entonces su hija...- el anciano esposo simplemente liberó un suspiro pesado y exclamó con rabia- Sinceramente; maldigo la hora en la que pensé que si mi hija trabajaba para su familia podría tener un mejor futuro con lo que le pagaran.


Claramente ustedes los ricos sólo sirven para aprovecharse de otros; siempre he estado consciente de que nos ven como simple mano de obra más que como personas...


Pero eso de jugar con el corazón de una joven ¡es imperdonable!- el dueño del lugar sólo se limitó a quedar en silencio; mientras observaba como por fin sus mayordomos llegaban hasta él para empujar a la pareja, a la vez que el anciano lograba su cometido de poner aquélla canasta sobre sus manos - ¡Ya basta; dejen en paz a nuestro amo! ¡Vayan a mendigar a otro sitio!- gritó uno de los hombres - ¡Ha! ¡Nosotros no venimos a pedir nada, es más; no queremos saber nada de ustedes!- el esposo de la mujer corroboró- ¡Sólo deseamos que ese desgraciado se quede con aquello que le arrebató la vida a mi hija!


Finalmente; los empleados consiguieron que la pareja se retirara a punta de amenazas, a la vez que el dueño del lugar quedaba perplejo ante la escena, bajando la mirada lentamente hacia el objeto que le habían entregado- ¡Mi señor! ¡Mi señor! ¿Está bien?- preguntaba una sirvienta quien bastante alarmada llegaba hasta él estrujándose las manos- Sí... realmente ellos no me hicieron nada pero...- al darse cuenta de que su amo poseía la canasta entre sus manos, la doncella gritó en respuesta y acto seguido se la quitó para ser ella misma quien la revisara- ¡Apártese de eso mi señor! ¡Puede ser peligroso! ¡Es más, hay que tirarla de inmediato y ...- de repente, del interior de esta un sonido inquietante se hizo presente:


El llanto lento de un bebé


Lo que dejó a ambos en silencio por unos segundos y continuamente les obligara a quitar el sello con rapidez.


-No- no puede ser...- dijo lentamente la sirvienta con un claro horror en el rostro.


Efectivamente; dentro de la canasta se hallaba una pequeña bebé de tez blanca, la cual parecía poseer apenas unos días de nacida. Su ropa se veía excesivamente grande para ella – al igual que sucia- su rostro mostraba una pureza que hacía mucho nadie veía por esos lares y su complexión denotaba que no sólo era frágil por su recién llegada a este mundo, sino porque claramente su progenitora no le había alimentado bien desde que la tenía en su vientre.


Una imagen tan bella como triste


La mujer en seguida tomó a la niña con sumo cuidado, atrayéndola hacia ella con cierta ternura maternal; sin embargo el amo no parecía querer actuar de la misma manera; es más, ni siquiera podía asimilar del todo lo que sus ojos veían- Irina... trae a esa niña adentro- la sirvienta en seguida posó su mirada en su amo quien con voz molesta exclamó- Es hora de que mi hijo explique todo.


**

Una hora


Fue todo lo que el joven noble tardó en relatar a su padre cómo se había involucrado con la posible madre de aquélla bebé. Y la calma con la que lo confesó dejó bastante inquieto a este y todos los presentes en aquélla lujosa sala- La verdad es que yo sólo quería pasar un buen rato con ella... no esperaba que todo terminara así- comentó el chico de cabello rubio y ojos azules al mismo tiempo que se cruzaba de brazos- En fin; creo que es mi culpa por meterme con una simple sirvienta que posiblemente ni siquiera sabía lo que son los libros. Aunque su belleza tampoco ayudaba a que me resistiera- los mayordomos que se hallaban en la entrada de la habitación se esforzaron bastante por no gritar del coraje al escuchar eso, mientras que el padre de cuando en cuando apretaba su puño izquierdo conteniéndose para no golpear a su hijo.


Entre tanto; la esposa del hombre se encontraba en un mar de lágrimas, negándose a creer que su vástago se había involucrado con alguien fuera de su estatus y la hermana menor del susodicho simplemente optaba por tomar del hombro a la dama para consolarle un poco. Francamente; nadie en el lugar se encontraba feliz de semejante noticia, pero todo empeoró cuando el muchacho se atrevió a decir- La verdad es que si tú no tuvieras la costumbre de contratar plebeyas jóvenes por tan poco tiempo, jamás la hubiera conocido. Que esto te enseñe a elegir mejor la servidumbre padre- en seguida; el nombrado hombre y su hija menor alzaron la mirada impactados, la madre comenzó a llorar más fuerte, la sirvienta que cargaba a la niña apretó sus dientes para evitar reproche y los mayordomos se tensaron.


Era el colmo del cinismo


-¡¿Pero cómo te atreves?- gritó el padre totalmente alterado para en seguida brindarle una bofetada, algo que dejó boquiabiertos a todos los presentes- ¡¿Así es como te justificas?! ¡¿Culpándome a mí?! ¡Debería darte vergüenza!- el joven sólo se tocó la mejilla en respuesta- ¡No sólo nos haz decepcionado, sino que manchaste el nombre de nuestra familia trayendo a esa niña a la vida! ¡¿Qué demonios haremos ahora?!- estas últimas frases dejaron a más de uno confundidos- ¡No podemos permitir que nuestras amistades se enteren de esto! ¡Sería nuestra ruina en la sociedad! ¡Perderíamos nuestra importancia dentro de las 5 familias más acaudaladas de la región!- exclamó a gritos la madre quien en esta ocasión se levantó de golpe y tomó a su hijo de los hombros- ¡Te quedarás con ella, pero tendrás que mentir que no es tuya!- ordenó la mujer con desesperación, causando que el padre y su hija entonaban un "¡¿Qué?!" a coro.


-Diremos que... es la hija de una prima lejana que murió y que nuestro hijo valientemente quiso cuidar para no dejarle sola. Así no habría problema de conservarla sino que él quedaría bien ante todos... ¡podría ser considerado un héroe! - esto claramente molestó más al jefe de familia y a su vez provocó que la sirvienta que cargaba a la pequeña los viera con indignación.


Ella desde niña sabía perfectamente que su único objetivo en la vida era atender a sus amos, tal como sus padres lo habían llevado a cabo debido a la falta de alimento y trabajo que existía en su pueblo. Algo realmente inevitable.


Sin embargo; al ver toda esa escena, por primera vez deseó no ser parte de su servidumbre. ¿Cómo era posible que se expresaran de un ser inocente como un simple objeto? Tratar de alejarle de su vida por no afrontar "represalias" era algo que difícilmente podía comprender.


-¡¿Pero qué tonterías dices?! ¡Absolutamente no!- exclamó el padre con voz estruendosa causando que la esposa se encogiera de hombros- ¡¿Acaso no has pensado que cuando esta niña crezca tendrá rasgos de él?!- todos dirigieron su mirada ante la pequeñita quien a veces emitía pucheros- Tiene el cabello y tez del mismo tono. Aunque nos esforcemos por ocultar la verdad el tiempo siempre podría hacernos una mala jugada- acto seguido; el hombre barbado se cruzó de brazos, lo que ocasionó que el primogénito preguntara esta vez asustado- Pero... ¡¿Y entonces qué haremos?!- la hermana menor ahora fue quien reprochó- ¿Haremos? Querrás decir: "¿QUÉ HARÉ?".


¿Querías divertirte no? ¡Pues ahora pásatela bien pensando en una solución!


El joven casi se atragantó con su propia saliva por escuchar eso y sin perder tiempo simplemente gritó- ¡Pues entonces llévenla al orfanato del pueblo!- una vez más los sirvientes quedaron atónitos, mientras que la joven ama simplemente no podía creer que su hermano no hubiera dudado con semejante petición- ¡O mejor aún! Para evitar que cuando esta niña crezca nos traiga problemas... llévenla dos pueblos lejos- al mismo tiempo que explicaba todo, tomó una hoja de papel que se hallaba en la mesa de la sala, escribió sobre ella y en un acto infantil lo pegó al fondo de la canasta donde venía la bebé -¡Listo! ¡Se acabó el problema! – una vez pronunciada esta frase, el tipo salió de la sala casi corriendo; ocasionando que la madre fuera detrás llorando nuevamente.


Entre tanto; el jefe de familia suspiraba profundamente, esforzándose por no tirar todo a su paso y la hermana menor meneaba la cabeza al no poder creer que su hermano fuera así de imbécil- Marina...- llamó el padre a la joven noble- ¿Sí?- interrogó esta un tanto extrañada- Dile a los sirvientes que por ahora alimenten y bañen a esa niña; yo me voy a mi habitación- la chica de cabellos azules esta vez preguntó con un extraño brillo en los ojos- Muy bien pero... ¿entonces eso quiere decir que la conservaremos?- el padre en seguida bufó- Por supuesto que no; tal vez tu hermano haya dicho todo eso por simple estupidez, pero debo reconocer que no es tan mala idea.


Mañana decidiré a qué orfanato la enviaremos, procuraré que el viaje sea en la noche para evitar levantar sospechas. Pero definitivamente NO dejaré que esta criatura se quede aquí- en seguida el hombre dio media vuelta y salió del lugar con un paso decidido, dejando a su descendiente con un rostro de estupefacción grande.


***


La noche llegó...


Ni el irresponsable joven ni los amos salieron de sus habitaciones luego de lo sucedido; en cambio, la joven ama nunca se separó de sus sirvientes quienes entristecidos había hecho lo posible por tener a la bebé limpia y mucho más presentable. Para sorpresa de todos; incluso se dio el lujo de cargar y alimentar ella misma a la niña una vez que le llevaron un biberón- Pobre de ti...mira que perder a tu mamá, tener un padre idiota y 2 pares de abuelos egoístas, sin duda eso es nacer con mala suerte. No te mereces esto- exclamó la chica con mucha lástima.


Esta vez; la insegura pero aun molesta Irina interrogó a su ama tartamudeando un poco- Se-se-señorita... ¿usted qué piensa so-so-sobre la decisión de su padre?- Marina observó a la mujer intrigada, algo que generó que esta bajara la cabeza pensando que había sido atrevida- La-lamento si esto llega a ser incorrecto para usted pero... ¡no creo que llevar a esta bebé a un orfanato sea lo mejor! Aún- aún si llegan a dejarla en alguno de los pueblos aledaños que claramente tienen mayores recursos que aquí... los orfanatos en cambio son todos iguales.


¡¿Sabía usted que generalmente dejan morir a los bebés de hambre para no tener que cuidarlos cuando sean mayores?! – Marina palideció al conocer este dato- Y... no sólo eso; sino que aun si llegan a salvarse de milagro y alcanzan la edad de 5 años, nada asegura que sean dados a una buena familia- Marina interrogó confundida- ¡¿No?! Pero... ¡¿qué esa no es la principal función de esos sitios?!- Irina tragó saliva- Se supone que así es ama; pero muchos de aquí sabemos que los encargados de esos lugares prefieren mil veces venderlos como esclavos en otros lugares y cuando se trata de niñas... las tabernas suelen ser la opción predilecta.


Esta vez; la chica peliazul se levantó del sillón donde se encontraba de forma violenta y temblando por completo, ella siempre había escuchado que la situación de la gente civil era horrible pero jamás imaginó que los niños pasaran por ese tipo de situaciones.


- ¡No; no puede ser! ¡Esta niña no puede pasar por algo así! ¡No es su culpa que su nacimiento sea resultado de actos impulsivos!- Irina y demás sirvientes realmente se encontraban sorprendidos al ver esas reacciones- No puedo permitirlo... ¡No!- sin perder tiempo; Marina corrió rumbo a su habitación con la niña en brazos, algo que impactó a Irina por completo y le obligó a seguirla. Al llegar a la entrada del cuarto; pudo darse cuenta que la joven se cubría con una larga capucha y de paso tomaba una pequeña sábana para cubrir a la pequeña también- Ama... ¡¿pero qué está...- antes de que Irina completara el cuestionamiento, la chica peliazul ordenaba firme- ¡Pero no te quedes ahí! ¡Ve por la canasta de la bebé para que pueda recostarla de nuevo!- la sirvienta simplemente contestó con un nervioso "Sí; en seguida" para completar la orden.


Cuando esta por fin volvió con el objeto en sus manos; Marina sólo se limitó a recostar a la bebé, darle otra capucha a la sirvienta y ordenar nuevamente- Vamos; ponte esto rápido y sígueme.


Una vez que Irina usó la prenda, Marina les pidió al resto de los sirvientes vigilar que sus padres no se dieran cuenta de su salida. Advirtió que quizá tardaría un poco en regresar así que debían esforzarse por mantenerlos entretenidos. Todos aceptaron la orden aunque no muy seguros. Acto seguido; la joven noble pidió a su acompañante que le siguiera el paso para comenzar a correr en dirección al muelle del pueblo- Señorita... ¿Qué está pensando hacer? – interrogó Irina jadeando- Sinceramente...improviso. Tengo esperanza de que mi idea funcione.


Iremos a la zona de barcos pesqueros y pondremos la canasta cerca del muelle; quien sabe, puede que alguno de los tripulantes o alguien más pase por ahí y se lleve a la bebé- Irina abrió la boca sorprendida, mientras que la chica peliazul continuaba con su explicación-. Generalmente las personas que rondan esa zona son muy trabajadoras y nobles; lo sé porque de vez en cuando me gusta escaparme de casa y hablar con ellas. También sé que la mayoría sólo viene una vez al mes a dejar mercancía y son originarios de otras islas... así que si todo funciona, esta pequeña no tendrá que enfrentarse a saber quién es su padre ni cómo nació- Irina quedó en silencio por unos minutos al oír el plan, consiguiendo que Marina le observara sonriente.


-¿Qué pasa? ¿Decepcionada de saber que tu joven ama no está de acuerdo con los ideales de su familia hipócrita?- Irina negó una y otra vez esforzándose por no llorar de la emoción- En absoluto señorita... la verdad es que me da mucha alegría saber que aun dentro de las familias como la suya hay gente como usted; ciertamente es una sorpresa grande y maravillosa- Marina sonrió aún más ante esos halagos.


Una vez que llegaron a su destino; Marina no perdió el tiempo, posó la canasta entreabierta cerca del muelle para que pudieran notar que se trataba de un bebé y en seguida jaló a su sirvienta para que se escondieran detrás de unos contenedores de basura cercanos- Recuerda, hay que estar atentas de que la persona que se acerque se vea adecuada. Tampoco quiero que la niña vaya a dar a los brazos de alguien que no la puede mantener- Irina asintió con la cabeza de forma titubeante pero de pronto una duda le invadió- Entiendo ama pero... es decir... no quiero sonar negativa pero... pero...- Marina le observó un poco molesta- ¿Y ahora qué?- Irina se encogió de hombros y preguntó- ¿Y si nadie pasa y encuentra a la bebé?- Marina dibujó una graciosa mueca de disgusto, golpeó a su acompañante en la cabeza y gritó-¡No seas negativa, estoy segura que alguien pasará! A esta hora muchos de los pescadores regresan para poder irse a dormir.


Además si este plan no funciona... ya pensé en otra solución- Irina enarcó una ceja- ¿En serio? ¿Y cuál es ama?- Marina con un rostro de hartazgo sólo alzó los hombros y dijo segura- Me iré con la bebé... después de todo llevo mucho tiempo queriendo escaparme de casa. Y si quieres puedes acompañarme- comentó con un guiño coqueto, generando que la joven sirvienta la mirara incrédula.


Antes de que Irina pudiera preguntar las razones de su ama por querer irse, algo llamó su atención y es que a lo lejos podía verse que un grupo de pescadores animados llegaba al lugar entre cantos y risas- ¡Ahí vienen!- exclamó Marina emocionada. Consecuentemente ambas mujeres se tomaron de la mano expectantes de ver que alguno de los hombres notara la presencia de la canasta pero desafortunadamente y a pesar de detenerse de vez en cuando para hacer tonterías en el camino, absolutamente ninguno se dio cuenta de nada.


Marina inmediatamente se dio un golpe en la frente al ver el hecho, entre tanto Irina dirigió su mirada a otro punto y se percató que ahora una mujer venía en camino- ¡Mire señorita!- exclamó Irina con esperanza nuevamente; sin embargo el rostro de Marina no se tornó igual porque pronto se dio cuenta que esta se trataba ni más ni menos que de una prostituta- ¡Ay no; no, ella no! ¡Que ella no la vea! ¡No es buena opción!- al inicio Irina no comprendía; pero cuando observó bien a la susodicha claramente estuvo de acuerdo con su ama y ahora cruzaban los dedos porque esta no se percatara de la canasta.


Afortunada- o desafortunadamente- el resultado fue exactamente el mismo, después de todo la oscuridad del muelle tampoco ayudaba mucho a distinguir lo que había en el suelo.


- Bueno; esto será más difícil de lo que pensé...- comentó Marina a su acompañante- Es cierto... además me extraña un poco que la nena no llore a pesar del ruido que generaron los primeros pescadores. Usualmente los ruidos fuertes tienden a asustar a los recién nacidos- comentó la empleada bastante confundida- Tal vez... la bebé aun siga muy débil como para llorar por su cuenta. ¡Debo cerciorar de que esté bien! Avísame si ves a alguien- rápidamente, la joven peliazul corrió a la canasta para confirmar de que la bebé se encontrara durmiendo como para no notar nada a su alrededor, mientras que Irina asomaba la cabeza y entrecerraba los ojos cada 5 minutos para poder cumplir el mandato.


Cuando Marina movió la tapa de la canasta; se extrañó mucho al percatarse que la bebé efectivamente tenía los ojos cerrados pero no estaba durmiendo y se encontraba totalmente calmada, algo que le hizo deducir que no sólo la nena era recién nacida sino que había llegado antes de tiempo- Debí imaginármelo con lo pequeña que está...- dijo Marina para sí misma.


Estaba a punto de cargarla; cuando de repente su sirvienta le hizo señas aclarando que alguien venía- ¿Qué es; hombre o mujer?- preguntaba Marina entre susurros- Creo que es un hombre... un joven con traje- contestaba la otra chica- ¡¿Eh... alguien con traje por aquí?! - expresaba Marina intrigada- ¡Rápido señorita venga y escóndase ya casi viene!- ordenaba Irina bastante preocupada, lo que originó que su ama se mordiera los labios temiendo que nuevamente la pequeña se quedara callada.


Así que en un acto desesperado; Marina abrió la canasta en su totalidad, apretó el brazo de la bebé para lograr que llorara y consecuentemente huyó hasta los contenedores casi lanzándose encima de su sirvienta para evitar ser vista.


Afortunadamente; el individuo no se percató en absoluto de este hecho pero sí del llanto ahora desgarrador de la bebé, lo que le hizo correr velozmente girando la cabeza en múltiples ocasiones para confirmar de dónde provenía. La joven noble y su empleada nuevamente se tornaron nerviosas y esta vez suplicaron en sus mentes que este sujeto sí notara a la pequeña.


Cuando este se encontró justo enfrente del contenedor que les cubría; ambas quedaron anonadadas al ver su apariencia pues era claro que él no era un simple pescador:


Se trataba de un hombre joven; como de unos 21 años, de tez clara, barba oscura, cabello rubio y con corte muy curioso- pues le cubría uno de sus ojos-. Su vestimenta consistía de un traje negro, camisa azul y corbata. En las manos parecía llevar un par de bolsas llenas de frutas y vegetales y en su boca retenía un cigarrillo que pronto terminó tirando y pisarlo para liberar frases de preocupación- ¿Un bebé llorando por aquí? No puede ser...- de repente el hombre quedó en completo silencio al por fin ver la canasta y notar que los lloriqueos provenían de ahí.


En seguida se arrodilló ante esta, dejando a un lado las bolsas que traía en el suelo. Abrió los ojos de par en par y comenzó a tartamudear al confirmar lo que temía- No-no- no puede ser...- Marina esta vez estrujó sus manos preocupada, el hombre se veía bastante presentable así que anhelaba que este fuera una buena opción- ¡¿Pero quién tuvo la desfachatez de dejarte aquí pequeñito?!- interrogaba lentamente a la vez que alzaba a la criatura y le abrazaba para conseguir que su llanto disminuyera.


De pronto; se percató que dentro de la canasta había una nota, algo que ciertamente causó que las mujeres se tensaran, pues habían olvidado ese detalle. El hombre leyó en voz alta el texto; consiguiendo que lo más profundo de sí se llenara de coraje:


"Yo no necesito esto. Ahora es su problema"


-¡¿Pero cómo... se han atrevido?! ¡¿Cómo han podido?!- exclamaba el rubio esta vez liberando lágrimas y cubriéndose la boca completamente indignado. Irina no pudo aguantar ver esa escena por mucho tiempo así que también comenzó a llorar en silencio, logrando que su ama le abrazara levemente y le hiciera señas de guardar silencio- Dejar a un ser tan inocente como tú así sin más... No tiene perdón- comentó nuevamente con dolor; pero esta vez atrayendo a la pequeña a su pecho causando que esta comenzara a guardar silencio poco a poco- Eso es; calma, calma, no temas...


Sanji está aquí


Al oír ese nombre Marina enarcó una ceja confundida, pues juraría que lo había escuchado antes... aunque no recordaba exactamente de dónde- Debes tener mucha hambre y frío... hay que llevarte a un lugar seguro- terminó por decir; al mismo tiempo que acomodaba a la bebé en su brazo izquierdo y con el derecho tomaba las bolsas que había dejado en el suelo.


Pronto; el individuo se alejó del punto a paso acelerado pero no demasiado como para lastimar a la infante. Una vez que llegó al final del muelle, terminó por dar un gran salto y consecuentemente parecer que corría sobre las nubes, causando que tanto noble como sirvienta le observaran inertes- ¡¿Pero cómo ha podido hacer eso?!- interrogaba Irina con leve terror, mientras que la joven ama sonreía lentamente y se atrevía a decir- Eso no importa... ¿escuchaste cómo se expresó al ver a la niña? Se nota que es una persona sumamente cariñosa y con verdaderos valores- la sirvienta observó a su ama de forma atenta- Quien sabe, a juzgar por lo que hizo... tal vez no sea humano.


Quizá esa pequeña va a ser cuidada por una especie de ángel.

Dec. 30, 2019, 6:19 a.m. 0 Report Embed Follow story
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