cajadegalletas Pía Marian

En una isla ficticia habitada por extrañas criaturas, dos jóvenes son enviados en la cacería de una bruja, pero puede que su tarea sea mucho más complicada de lo que parece en un inicio.


Fantasy Not for children under 13.

#fantasia-urbana #378 #295 #341 #fantasia
3
4.6k VIEWS
In progress - New chapter Every 15 days
reading time
AA Share

La llamada de las brujas

El bar cerraba a las 2 AM, aunque siempre terminaban yéndose como a las 2:20, al jefe le costaba un poco terminar de sacar a los borrachos que se quedaban dormidos sobre la barra. Noah observaba al enorme sujeto que era el dueño arrastrar a dos tipos al mismo tiempo, uno en cada mano

—El jefe da miedo, ¿no crees? — preguntó a la joven que estaba parada a su lado, limpiando sus lentes sin prestar mucha atención. Tenía el pelo castaño poco más abajo de los hombros, enrulado, la piel morena y una notoria cicatriz en la mejilla.

—Un poco— respondió sin mirarlo, concentrada en el cristal: Solo había conseguido ensuciarlo más. Bufó con fastidio antes de ponérselos nuevamente

—Listo, son todos— interrumpió el dueño del bar sacudiéndose las manos como si las tuviera llenas de polvo —¿quieren que los tire a casa?

—Sería de ayuda— dijo Noah —a esta hora los trenes tardan muchísimo y quiero llegar pronto.

—Al auto entonces, ¿y tú, Sammy? — Samanta negó con la cabeza

—Vivo cerca, no se preocupe.

—Aunque sea cerca es tarde, ¿de verdad no quieres?

—No, tranquilo, además— señaló detrás de ella —mi casa está para el otro lado, tendría que darse toda la vuelta por un par de cuadras.

—Está bien, nos vemos mañana.

—Nos vemos.

Se despidió de ambos con una sonrisa, esperando pacientemente que el viejo auto del jefe desapareciera por la calle antes de meterse en el callejón. Se estiró como un atleta y, luego de tomar una bocanada de aire, empezó a correr tan rápido como pudiera los 30 minutos que la separaban de su departamento.

A pesar de haberse mantenido en los 60 km/h seguía sin estar particularmente cansada cuando llegó al departamento, cosa que le molestó un poco. Su madre le había informado que, llegado casi a los 30, su metabolismo empezaría a cambiar, pero en los últimos días de verdad le estaba tomando el peso a su explicación

—Mierda.

Se dejó caer sobre el sillón, pensando en como podía quemar esa sobredosis de energía, tal vez podía ir al gimnasio o salir a correr antes de ir al trabajo y ofrecerle al viejo hacer algo más que labores de bartender, pasar tanto tiempo de pie solo preparando las bebidas era…

Había un sobre debajo de la puerta.

Estaba tan metida que no se dio cuenta al entrar, era un método de comunicación por lo demás extraño, sobre todo si tomaba en cuenta que el conserje del edificio no dejaba entrar a nadie desconocido. Se puso de pie y lo recogió con la punta de los dedos, tras varios segundos lo abrió comprobando que nada estaba quemándole la mano

"Estimada Samanta:

Le avisamos que el aquelarre se reunirá la noche de viernes y solicitamos su presencia, debido al favor que nos debe.

Atte. Agatha."

Dio un bufido y arrugó el papel antes de meterlo a la taza del baño. Ese era el problema con las brujas, que cuando les debías un favor, podían salir con cualquier
estupidez.

Dec. 6, 2019, 6:27 p.m. 0 Report Embed Follow story
2
Read next chapter La reunión

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~

Are you enjoying the reading?

Hey! There are still 12 chapters left on this story.
To continue reading, please sign up or log in. For free!