Cumbres Malditas Follow story

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Una escalada que debía ser rutinaria termina en trágedia, luego de una avalancha que nadie pudo prever... Dominic, al mando del único equipo de rescate disponible, se enfrenta a una noticia aterradora, su prometida se encuentra en la lista de desaparecidos, adentrándose en la helada montaña frente a sí, descubre que hay algo peor que el frío allá en las cumbres maditas....


Romance Paranormal All public.

#misterio #paranormal #navidad #romance #horror #navidadinteractiva #interactive
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Hacia el Paso Leimberg

Mientras otros cerraban los ojos o apartaban la mirada, Dominic observó la avalancha con detenimiento, no deseaba perderse ni un solo detalle del incidente. Era un hombre alto, de complexión fornida y un mentón severo, con una barba rojiza que recordaba a los viejos ermitaños que habitaron esas montañas antaño. Aunque su apariencia podría describir a un tipo de tacto tosco y malos modos en el trato cotidiano, la verdad dictaba lo contrario, siendo un referente entre los rescatistas a su cargo, un alero del cual asirse en la peor de las tormentas.

Cuando la avalancha terminó, el estruendo de esta, el cual tardó en recorrer la montaña, sacudió la estación de vigilancia, con lo que tuvieron una idea de la magnitud del derrumbe. Las piernas de algunos temblaron, sin embargo, Dominic y su equipo ya habían comenzado a prepararse, no fue necesario indicación alguna, conocían su oficio como cada ruta que llevaba a cima y cada senda que descendía a los valles, eran hombres y mujeres curtidos por el hielo y la roca, que habían abierto caminos a golpes de hierro.

Antes de que los demás reaccionaran y pensaran que hacer, ellos ya tenían listo lo necesario para subir y permanecer ahí al menos una semana.

—Jefe, estamos listos —dijo Aaron colocándose a un lado de Dominic, quien no había desviado su atención de la montaña...

—Saldremos a la orden de la central, mentalicen que será un ascenso sin descanso, no podemos perder tiempo —respondió— si alguien quedó atrapado en eso, bueno, estamos contrarreloj desde el inicio.

Aaron dio unos pasos atrás y se dirigió a la radio donde Mike mantenía pegada la oreja al auricular. Era la central de rescates quienes deciden qué estación mandar a realizar el trabajo, dependiendo del lugar del incidente y de las capacidades mismas de cada equipo. Los muchachos de Dominic eran expertos en ascensos verticales y primeros auxilios, tenían dos médicos militares en sus filas. El silencio solo era interrumpido por el ruido blanco y hueco de la nieve, un recuerdo constante del lugar donde se encontraban, durante cinco tortuosos minutos no hubo más que silencio.

—Estación Central a estación Ocho Alfa, se solicita un ascenso hacia el paso Leimberg, un grupo de diez excursionistas se encontraban en la zona durante la avalancha, no hemos sido capaces de contactarnos.

—El paso Leimberg es jurisdicción de la estación Eco Seis, ¿sucede algo con ellos? —preguntó Mike.

—Las estaciones desde la uno a la seis están ocupadas, la avalancha hizo estragos en el pueblo y la carretera, tienen las manos ocupadas... ¿Está Dominic cerca?

Mike y los demás se hicieron a un lado para que Dominic tomara la radio, el hombre de la estación central se presentó y en su voz había palpable preocupación.

—Arsen, tomaremos la misión, partimos de inmediato...

—Verás, Dominic, hay algo que debes saber —interrumpió Arsen—, los excursionistas partieron de la subestación Bravo Once. —Un escalofrío recorrió la espalda de Dominic—. El guía asignado por central sufrió una caída esa mañana y fue sustituido por Rachel.

Un estruendo en la montaña volvió a sacudir la estación de vigilancia y rescate Ocho Alfa, otra avalancha, aunque del otro lado de la ladera. Fue justo cuando Dominic escuchó el nombre de su esposa.

—¿Rachel se encuentra entre esos excursionistas? —preguntó, aunque ya sabía la respuesta, quería convencerse de lo que habían oído la primera vez.

—Sí, ella y nueve personas más.

Aaron, quien era el segundo al mando, se acercó y golpeó el hombro de Dominic, haciendo que este reaccionara. Al levantar la mirada, observó a los otros seis que formaban su equipo, tenían mochilas sobre sus espaldas, picos y sogas atadas a su cintura. En sus ojos no había duda, debía subir a toda costa, Rachel esperaba por ellos.

Dominic tomó sus cosas y fue el primero en poner un pie en la nieve.

Al menos dieciséis pulgadas de nieve cubrían todo por doquier, eso era suficiente para dificultar el paso a cualquiera. Dominic andaba a delante, seguido por Aaron, Irma y Teresa, unos cinco metros atrás, iban Mike, Joan y Gustav. Los primeros abrían camino y planificaban el avance, mientras el resto cargaba el equipo más pesado, con menos nieve en cada paso gracias a la brecha que los demás iban abriendo, era un trabajo coordinado y pulido a base de experiencia.

Caminaron sin detenerse por dos horas hasta encontrar el primer obstáculo.

—Debemos ladear el pico este, haremos un descenso a rápel, usaremos los ochos para bajar lo antes posible —indicó Dominic con firmeza— Aaron servirá de contrapeso mientras bajo, luego yo seré el seguro para que desciendan. Andando.

Bajaron la pared frente a ellos en menos de veinte minutos, Dominic continuó avanzando al frente una vez estuvieron todos en tierra firme.

Sus ojos y sus oídos estaban inmersos a lo que la montaña tenía que mostrar y que decir, era un hombre que respetaba la naturaleza más que cualquier otro. Sus puños apretados eran signo de su preocupación.

«¿Estás bien, Rachel?», era la pregunta que en su cabeza se repetía sin descanso.

Estaba tan absorto por su ansia de subir, que, por primera vez desde que era líder de Ocho Alfa, olvidó por completo que no estaba solo en la montaña. Al ser consciente de ello, regresó su mirada hacia atrás, los había adelantado por casi doscientos metros, no escuchó a Aaron cuando le recomendó bajar el ritmo.

«Estoy perdiendo los estribos, ¿esto es lo que me enseñaron?» se reprochó mientras esperaba al resto. Antes de poder de decir algo, Irma tomó la palabra.

—No te preocupes por nosotros, sabremos avanzar y seguirte el paso —dijo la que era la más joven del equipo—, pero no te esfuerces demasiado, debes llegar ileso hasta el paso Leimberg...

—Irma, todos...

—No lo digas —interrumpió Aaron— te golpearé si te atreves a pedir disculpas. Iré contigo adelante, Irma será la encargada de ir en la avanzada, Teresa encargate de ver el camino, tienes mejor vista. ¡Los demás deben seguirles el paso, no queden en vergüenza, vejestorios!

Las risas hicieron que el pecho de Dominic se hinchara. Al ver a Aaron a los ojos, encontró la determinación para seguir hacia el frente.

—Haremos un campamento a las faldas del paso Leimberg, aunque no los esperaremos, descansen ahí y suban al amanecer, ¿entendido?

La respuesta fue un vivaz "¡Si señor!" al tiempo que Dominic y Aaron partían en solitario, la nieve no dejaba de caer en ese frío tres de diciembre.

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Dec. 3, 2019, 4:28 p.m. 2 Report Embed 3

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Flor Aquileia Flor Aquileia
Interesantísimo!!! sigo leyendo!!
1 week ago
Zaycko Joria Zaycko Joria
Inicia con el profesionalismo de Dominic, buena opción, excelente inmersión a la historia. Derrumbes seguidos. Casualidad?
1 week ago
~

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