Estación Delfos Follow story

polanco Carlos Polanco

Al mediados del tercer milenio, la estación Delfos albergaba ya a 24,564 científicos y 563 robots que fungian como operarios. La estación se situa a diez kilómetros al este del Centro Espacial Europeo, a las afueras de Selfoss en Islandia. Su misión, diseñar una estación autosostenible, para ser emplazada en la superficie de la Luna.


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Estación Delfos

Al mediados del tercer milenio, la estación Delfos albergaba ya a 24,564 científicos y 563 robots que fungian como operarios. La estación se situa a diez kilómetros al este del Centro Espacial Europeo, a las afueras de Selfoss en Islandia. Su misión, diseñar una estación autosostenible, para ser emplazada en la superficie de la Luna.


Los interminables conflictos humanos, que ocurrián en todo el planeta, lo fueron haciendo inhabitable. A mediados del siglo veintiuno los robots estaban a cargo de todas las tareas técnicas, los humanos fueron decreciendo en número, y se dispersaron en aldeas alrededor del planeta. Los científicos, todos ellos, decidieron agruparse en lo que ahora es, la estación Delfos.


El trabajo en la estación, sin embargo era inagotable, y a pesar de los fracasos, sus habitantes se aferraban en destacar sus logros.


— No podrán negar que tengo un gran resultado, dijo el Dr. Taylor.


— ¿Nuevamente nos hablarás de tu secreto?, masculló la Dra. Mayer.


— Mi investigación será recordada por los siguientes siglos agregó el Dr. Taylor.


La Dra. Mayer prefirió no continuar y se retiró, conocedora del caracter irascible del Dr. Taylor.


— La construcción de la estación lunar no tendrá contratiempos, — continuó el Dr. Taylor — y se abastecerá de helio−3, y con esa energía casi ilimitada, estaremos a un paso de poblarla. Será un nuevo comienzo.


En ese tiempo se sabía que fusionar el helio-3 con deuterio – proceso menos sucio que fusionarlo con deuterio-tritio – liberaría protones, y estos pueden aislarse debido a su carga positiva, usando un campo electromagnético. Esta fusión liberaría energía, y ésta se usaría para generar electricidad.


Pero existe una desventaja, la Luna guarda en su suelo concentraciones muy bajas de helio-3. Ello implicaría procesar grandes cantidades de suelo para extraerlo, y posteriormente calentarlo a seiscientos grados centígrados, para lograr liberarlo.


Sin embargo, el Dr. Taylor había concebido un prototipo – sólo conocido por él –, que de forma muy eficiente y a un costo despreciable, calentaría el material extraido del suelo lunar. El prototipo lo había probado, y funcionaba correctamente, aunque perma necía en total secrecía.


El Dr. Taylor dejó el laboratorio y se encaminó a su habitación situada a cuatrocientos metros en direc- ción al lado oeste de la estación Delfos. En su camino decidió tomarse una copa.


—Pasaré al centro de recreación, me tomaré una copa, pensó.


Entró y de inmediato, haciendo un ademán ordenó un bourbon doble, — en las rocas, agregó, a la vez que se sentaba.


A su lado, estaba sentado un hombre de avanzada edad, no lo reconoció de inmediato.


— Dr. Taylor permítame presentarme, soy el Dr. Braxton, a la vez que le adelantaba la mano.


— No lo reconozco Dr. Braxton, ¿acaso ha asistido a alguna de mis conferencias?, insinuó con un dejo de indiferencia el Dr. Taylor.


— En realidad Dr. Taylor, sólo lo interrumpiré unos segundos, debo retirarme, agregó.


El Dr. Taylor, inmediatamente pensó que este hombre sólo quería aprovecharse de él para obtener algo, y pretendió adelantarse.


— Discúlpeme este no es buen momento, no puedo atenderlo ahora doctor ... ¿cómo me dijo que se apellida?


— Braxton, Dr. Braxton, y se equivoca en pensar que quiero aprovecharme de este momento para pedirle algo, en realidad quiero darle algo.


Un frio helado recorrió la frente de Taylor.


— Dr. Taylor, en el cajón de la mesa frontal de su laboratorio, encontrará la modificación que requiere su prototipo, de no corregirlo, el helio-3 se dispersará muy lentamente en la tenue atmósfera de la Luna y se escapará. Al principio, no lo notarán, pero en cinco décadas más, tendrán que dejar también la Luna.


— Deseamos que su especie continue Dr. Taylor.


Súbitamente, una tenue neblina rodeó al Dr. Braxton. Segundos después la neblina desapareció junto con él.


El vaso con bourbon se rompió contra el suelo.

Nov. 28, 2019, 2:26 p.m. 3 Report Embed 5
The End

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Carlos Polanco Carlos Polanco is the author of post-apocalyptic science-fiction essays, and is a contributor to Inkspired.

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Dece Scott Dece Scott
Felicitaciones es muy interesante!
1 week ago
Lola Bach Escritora Lola Bach Escritora
Me quedé con la intriga de saber que sigue...
1 week ago
José Manuel Polanco González José Manuel Polanco González
Para escribir decentemente tengo que esperar el fin de semana.
2 weeks ago
~