polanco Carlos Polanco

Mañana a las novecientas horas el comandante Cleveland Cleveland iniciará los preparativos para la que será su sexta caminata espacial, efectuará la prueba AGK-1098, a treinta y cinco metros de la estación Hades. Hades esta situada en la termósfera, a cuatrocientos kilómetros de distancia del planeta Tierra.


Science Fiction All public. © ISBN: 978-607-29-2017-0
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Estación Hades

Mañana a las novecientas horas el comandante Cleveland iniciará los preparativos para la que será su sexta caminata espacial, efectuará la prueba AGK-1098, a treinta y cinco metros de la estación Hades.


Hades esta situada en la termósfera, a cuatrocientos kilómetros de distancia del planeta Tierra.


Cleveland se despertó a las seiscientos treinta horas, revisó sus tareas, y su correspondencia personal.


No había mensajes de Keller, su esposa.


—"Seguramente los tendré a mi regreso" —pensó.


—"Es temprano en la Tierra" —agregó.


Un día normal en la Estación Hades dista mucho de ser descansado. Aunque estar ahí es y será siempre un privilegio, también existe, un alto riesgo de que algo salga mal. A cuatrocientos kilómetros de distancia poco puede hacer la Estación Espacial Europea para auxiliar en caso de algo inesperado surja. Si bien to- das las actividades se practican al menos diez veces en Tierra, y en la misma estación Hades, siempre es posible que algo no inesperado ocurra.


—No hay cambio en el programa de hoy —dijo Cleveland—, será un día agotador, —agregó.


Cleveland, tomó un ligero refrigerio, en el mirador de la estación.


—Pareciera que la Tierra esta al alcance de la mano —musitó.


A las ochocientas horas, Cleveland entró a la primera esclusa, se puso su traje espacial y se alistó a permanecer en ella, por espacio de dos horas. En ese lapso, aislado del interior de la estación Hades, limpiaría su organismo del nitrógeno residual, respirando sólo oxígeno.


Este procediento es indispensable para evitar que las burbujas de nitrógeno, atrapadas en el organismo, dañen sus tejidos a exponerse a la presión ambiente en el espacio exterior.


La esclusa en realidad es un pequeño módulo de no más de cinco metros cuadrados, donde una pequeña mirilla lo conecta con la estación Hades. No hay ventana alguna, que permita observar la esclusa final.


Mientras Cleveland esperaba, se activó el sistema de autodiagnóstico de la estación Hades. Éste concluiría cinco minutos antes de dejar el módulo.


El proceso de descontaminación concluyó, la puerta del módulo de expulsión se abrió, y con ello inició la última etapa de expulsión.


—Traje espacial cerrado, y listo para iniciar la caminata —dijo Cleveland al momento de accionar el botón de autorización para la apertura de la esclusa.


El sistema de seguridad de la estación Hades verificó todos los monitores, y abrió la escotilla, destrás de ella estaba el espacio espacio exterior. La caminata duraría siete horas. No se usaría el brazo mecánico para movilizar a Cleveland, usaría los propulsores de su traje espacial, dispuestos en la parte posterior del traje.


Por unos segundos me detuve frente a la escotilla abierta, la luz del sol me permitía observar en profundidad, el enorme paso que daría. Nunca me acostumbraría a esta sensación, es totalmente antinatural, el dar un paso al vacio, confiando sólo en el conocimiento de que la escasa gravedad experimentada en el espacio exterior, a una distancia de cuatrocientos kilómetros del planeta Tierra, me permitiría experimentar la sensación de flotar, inmovil en el mismo lugar donde me situara, y sin poder asirme de nada a mi alrededor.


El salto al vacio, lo experimentamos en la Estación Espacial Europea, en una enorme alberca, lo más parecido al vacio es estar en ella, sin embargo, cuando enfrento la escotilla para dar el gran salto, eso es totalmente diferente.


Tengo una total nitidez de las paredes del módulo exterior, y puedo admirar la enormidad y belleza del planeta Tierra, que se muestra, frente a mí.


Uní el cable del vida a la esclusa, y símplemente me impulsé levemente hacia el exterior. Ahora estaba flotando, roté hasta quedar de espaldas a la escotilla, y mi vista se enfocó en un punto imaginario, a treinta y cinco metros de mi posición. Entonces, me impulsé levemente con los retrocohetes, sólo un pequeño impulso sería necesario. Cincuenta segundos después había recorrido esa distancia.


Entonces instalé el dispositivo y activé el cultivo microbiológico, este experimento comprendía medir la velocidad dereproducción bacteriana, en el espacio exterior, sin protección alguna. Sabíamos que las bac- terias en el planeta Tierra, viven y se reproducen en condiciones extremas, pero ¿Podría ello ocurrir en el espacio exterior, donde las temperaturas oscilan entre -150 grados centígrados, cuando el Sol se oculta, a 150 grados frente al Sol.


Tras una hora, dejé asido al cable secundario el dispositivo, y emprendí mi regreso a la estación Hades.

Ahora, recolectaría muestras, en apariencia de origen microbiano que identifiqué desde el interior de la estación, en la ventana situada en el lado contrario a la esclusa. Fue preferible recorrer la estación sujetado a los apoyos de sujeción dispuestos en su pared exterior. Resultaba irrisorio, pensar en el experimento que reción había iniciado, y darme cuenta de que, muy probablemente ese experimento, ya estaba en movimiento, en diferentes secciones externas de la estación.


Estaba seguro de no haber sido yo quien llevara esas bacterias a esa sección, simplemente no había estado ahí, pero podrán haberse abderido durante su construccíon. Si bien las medidas de higiene son, si- milares a las usadas en laboratorios de análisis viral, de nivel tres. Bastaría un pequeño descuido para que la transmisión ocurriera.


Una vez tomadas las muesras, emprendí mi regreso al sitio donde dejé el dispositivo. Para ello cerré remótamente el dispositivo. Sin embargo, no jalé el cable secundario para recuperarlo, sino recorrí el mismo tramo que había recorrido horas antes, para asegurarme de que efectivamente, el aislamiento del instrumento había resultado correcto. Emprendí mi regreso a la esclusa.


Antes de entrar a la estació, me giré para mirar con detenimiento la Tierra y el espacio estelar. Por unos segundos me solté de la estación, habían pasado cinco horas desde que inicié mi caminata, mi sexta caminata la había completado exitosamente.


—Nunca me acostumbraré a flotar —agregó— ¡pero la vista es estupenda!.


Cleveland entró y cerró la esclusa.

Nov. 23, 2019, 4:45 p.m. 1 Report Embed Follow story
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The End

Meet the author

Carlos Polanco Carlos Polanco is the author of post-apocalyptic science-fiction essays, and is a contributor to Inkspired.

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Dece Scott Dece Scott
Felicitaciones!!!...impresionante
December 02, 2019, 16:42
~