mabel_barnes25 Mabel Barnes

La joven detective Tanner resolverá los más horribles crímenes que asechan la ciudad de Goldenfort. Ella es hermosa, inteligente, muy imprudente e incluso algo cruel. Pero, no se detendrá ante nada para descubrir la oscura verdad. Las cosas se complican, cuando una dulce chica aparece desangrada y todo la lleva a creer que la afición por los vampiros de la víctima, tiene que ver con su muerte. ¿Podrá Nicky Tanner detener al asesino? ¿Quién le asecha realmente en las sombras? Una historia de fantasía juvenil urbana, vampiros, crímenes, un amor inesperado y mucho más.


Fantasy All public.

#misterio #vampiros #258 #376
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Nocturnos


Las oscuras historias de Nicky Tanner

Por Mabel Barnes.



La joven abrió los ojos, el cuarto permanecía oscuro. Estaba cómodamente durmiendo en su habitación, pero algo la había molestado, despertándola accidentalmente, al parecer era la brisa fría que entraba por la ventana. Cuando por fin estuvo consiente, observó el movimiento agitado de las cortinas blancas. Era una noche helada sin duda, pero su habitación aun se mantenía cálida ¿Cuándo se había abierto la ventana? Pensó entre dormida, estaba segura de haberla cerrado. Se sobresaltó de pronto y trató de incorporarse para pedir ayuda, pero ya era tarde, una mano poderosa cubría su boca y la presionaba sobre su cama.


“Nocturnos”


La chica había aparecido muerta en su propia habitación. Nicky Tanner masticaba su goma de mascar de fresa mientras recorría con la mirada la inusual escena del crimen. Hace varios años la oficial Tanner se especializaba en crímenes violentos y se hacía cargo de la división que investigaba asesinatos en la zona urbana y céntrica de la cuidad de Goldenfort. En esta ocasión parecía algo decepcionada, una muerte simple, una adolescente de 17 años.

Fuera de la casa, un gran grupo de jóvenes se había reunido, para llorar a su amiga, dejando flores, fotografías, regalos y velas. Alexandra Emerson había sido encontrada, con las muñecas abiertas, por sus padres, sobre su cama.

Tanner sabía que, a pesar de su desinterés, este caso correspondía a su departamento. La joven no se había quitado la vida, alguien la había asesinado y ese alguien, era participe de una extraña parodia. El cadáver de Alexandra fue encontrado sin una gota de sangre, por sus venas no corría liquido alguno y sus heridas estaban secas y limpias. Este hecho obligó al departamento de policía a hacerse presente, Nicky Tanner incluida. El jefe de policía Garlan le confiaba los casos más exigentes a su joven líder de unidad. Ella había demostrado ser una excelente detective y además, había resuelto gran número crímenes, más que cualquiera de sus predecesores.

A Nicky no le tomó mucho tiempo el comprender que la muerte de la joven estaba relacionada con sus gustos personales. Fotografías, libros y todo tipo de objetos que hicieran alusión a la saga de películas “Nocturnos” decoraban la habitación. La niña era sin duda una fan de los melosos vampiros de moda –Esta noche va a ser larga –se dijo Tanner a sí misma con resignación.

Ordenó que recogieran la evidencia y con evidencia, se refería a un montón de libros, algunas películas y discos, un celular rosa y un pequeño diario de vida forrado, en lo que parecía ser piel de peluche.


***


Esa noche en la estación Nicky se preparó algo para beber. Los informes del laboratorio no llegarían hasta mañana, así que no quedaba más que sumergirse en el oscuro mundo de la señorita Emerson. Varios de los oficiales asignados aún estaban en sus escritorios, debían interrogar a la larga lista de contactos hallada en su móvil. La joven detective, por su parte, trabajaba frenética en su oficina. Nicky comenzó a revisar las evidencias, realmente ese tipo de novelas le producían desagrado, había visto una de las películas y lo había sentido como una pérdida de dinero. Leyó primero el diario de vida, el cual le pareció bastante insípido. Esta chica se reunía con amigos a hablar de sus libros y a comer pizza —Ni siquiera un romance, a los 17 años ¿Qué está pasando con la juventud? ─­Se preguntó. Solo una palabra se repetía una y otra vez, “nocturnos”, “nocturnos” y más “nocturnos”.

Arrojó el diario sobre el escritorio y tomó, con rostro agónico, un libro de portada negra y roja. Estaba leyendo cuando de pronto, algo llamó su atención dentro del mar de amoríos juveniles, uno de los tomos contenía algunas ilustraciones. En ellas se mostraban los extraños tatuajes que utilizaban los miembros de una agresiva secta de caza vampiros, misma que intentaba destruir al bello joven chupasangre. Ella, sin embargo, estaba segura de haber visto ese dibujo antes.

Decidida se levantó y bajó hacía el subterráneo, el cuerpo de Alexandra debía estar en la morgue, en alguna de las “neveras humanas” como les llamaba Nicky. La dulce Harriet tenía el turno de aquella noche y sabía que no dejar entrar a Tanner sería un autoflagelo infructuoso. Una vez la descubrió colándose por la ventilación…de la morgue. Así que en esta ocasión aceptó, le concedió diez minutos junto al cuerpo de la chica a condición de no provocar ningún desastre.

Nicky se acercó a la gélida camilla metálica, descubrió el cuerpo desnudo y observó las muñecas cortadas de la adolescente. Así tendida y solitaria, la víctima le pareció casi una niña. En ese momento supo que tenía que encontrar al culpable. Luego de ponerse unos guantes, giró suavemente el cuello de chica sin vida y se encontró con un diseño bastante similar al que había visto en el libro.

—Diablos —dijo casi sin querer. Al tiempo que retiraba en un movimiento rápido un oscuro mechón de cabello de su rostro. No muchas jóvenes de veintitantos pasaban su tiempo escudriñando carne muerta, pero Nicky era un caso especieal

Mientras se despedía de Harriet con un movimiento de su mano, no podía dejar de pensar en esas tontas historias de vampiros. Muchas teorías llegaron a su mente de detective. Algún joven enamorado y obsesionado, alguna secta religiosa relacionada a la adoración vampírica. Alguna broma adolescente que se salió de control. No quería, sin embargo, llegar a la opción más lógica y probable.



***


Se detuvo frente a su computadora, accediendo a un archivo encriptado en su nube personal. Había aprendido mucho acerca de ciber seguridad en los últimos años, así que sabía que solo ella tendría acceso a esta base de datos. Una larga lista de nombres comenzó a moverse frente a sus ojos. Luego, introdujo la dirección de la chica y voilà, un nombre específico apareció en el ordenador, era el más cercano a la joven —Lans Gordon —tenías que ser tú, pequeña basura —susurró con rabia.

Se levantó nuevamente y esta vez se dirigió a la casa de Gordon, una vivienda antigua, a unas cuadras del hogar de Alexandra. Cuando el tipo la vio en su puerta intentó correr, pero ella era mucho más rápida y fuerte que un vampiro anciano y venido a menos —Acaso no entiendes, no te lo he dicho mil veces —la detective Tanner estaba realmente enojada, su rostro se había transformado rápidamente en una máscara bestial, de largos colmillos y pupilas dilatadas —¿acaso no sabes que nos pones a todos en peligro?

—¡No lo entiendes Tanner! Ella lo sabía, sabía que somos reales. La vi husmeando fuera de mi casa un par de veces, lo juro, ella era el peligro. Fueron esos libros, les están enseñando todo, cualquier mocoso sabe cómo identificarnos. Tenía que darle una lección o ellos vendrían por mí.

Mala idea Gordon, muy mala idea, pensó. La chica hundió sus largas uñas en el cuello sangrante de su prisionero, las hundió cada vez más profundo hasta que abrió su carne, con tanta fuerza, que logró arrancar finalmente su cabeza. Luego, ya más tranquila, prendió fuego al viejo inmueble y se alejó silbando una vieja canción.

Un par de días después se llevó a cabo el funeral de Alexandra Emerson, a Nicky le habría gustado decirle a la familia que el culpable estaba muerto, pero no podía hacerlo. Ella sabía que el caso se archivaría, como uno de los pocos que su unidad no pudo resolver y pasaría al olvido.

De pie en el campo santo, la familia y amigos le daban el último adiós a quien fuera una chica ingenua y soñadora. Nicky pensó que estas lágrimas derramadas entre flores, serían lo último que oiría de ella, pero estaba equivocada. Justo en ese momento, una voz la sacó de sus cavilaciones. Era un adolescente de la edad de la víctima, que se acercó despacio. Nicky lo había visto siendo interrogado acerca del caso

—¿Agente Tanner verdad? Es un placer, soy Peter Albrun —el joven no la miraba, tenía la vista fija en el ataúd de Alexandra, que descendía lentamente. Al parecer estaba sufriendo su perdida, sin embargo, ese no era su único sentir —¿sabía que muchos creen que los vampiros son reales? Incluso se piensa que algunos de ellos sí pueden exponerse a la luz del sol, y que así pueden vivir entre los humanos, pasando casi desapercibidos —ella permaneció en silencio.

Observó, no obstante, la muñeca del chico, descubriendo que tenía el mismo símbolo de Alexandra tatuado. Era alto, y llevaba la chaqueta típica de su escuela secundaria. Nicky respiró profundo y fue solo entonces, que notó que varias personas la miraban atentamente. Eran adolescentes, tal vez de la escuela de la victima, quienes le recorrían con una extraña expresión parecida a la rabia. Ni siquiera intentó contarlos, solo quería alejarse pronto. Se marchó silenciosa y muy triste, pensando que tal vez, el viejo Lans Gordon, no era tan tonto después de todo.



Continuará


Nov. 1, 2019, 10:27 p.m. 0 Report Embed Follow story
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