u15652836861565283686 Yéferson Muñoz Cardona

La historia se desarrolla en el Hospital San Vicenline Fundacion, donde llegan extraños casos humanos con diagnosticos horribles, que con habilidades mágicas el equipo medico solucionará las enfermedades de los pacientes.


Thriller/Mistery All public.

#mente #cuerpo #espitiru #medicamentos #consulta #medicina #magia #medicos
0
6.7k VIEWS
In progress - New chapter Every 30 days
reading time
AA Share

UNA MIRADA DIFERENTE

El transporte estaba colapsado, entre buses, motocicletas, taxis y autos particulares Walter decidió viajar en tren a su universidad, su clase era a las ocho de la mañana y tendría que darse prisa para llegar a tiempo, sino sus compañeros elegirían primero su centro de prácticas y a él le tocaría elegir de último. El corría para ser puntual, se lamentaría no tener opciones.

En una finca en el oriente de la ciudad se encontraba un joven fotógrafo mirando al horizonte el cual tenía una fusión de colores entre las luces eléctricas de las calles y la débil luz de la aurora del amanecer, aquella neblina sutil, debía de ser una fotografía digna de conservar en su colección.

- Este tipo de cosas son las que me llenan de satisfacción, capturar estos momentos, son materiales impalpables, llenos de enormes y fugaces sentimientos. Colores y formas que quizás solo se vean una sola vez en mucho tiempo o quizá nunca,

Al quedarse callado, el silencio le golpeó la mente,

- Estoy hablando solo, ¡soy un idiota! ¿y luego quién es el responsable por no tomar la foto?

Se dijo para sí mismo

- Bueno, ¡toma la bendita foto!

Al Mirar con el poco de la cámara sintió un mareo, pues veía doble, se alejó, se frotó los ojos, Su vista estaba nublada, forzando su atención a el foco,

- ¡Esto me pasa por no comer nada de desayuno! ¡Estoy perdiendo la foto!

Para esta vez se sintió desubicado, se movió como si estuviera ebrio, no tenía control de sus pies, pues al mirar a su pie derecho vio dos pies y lo mismo con el izquierdo, se arrodilló había perdido el equilibrio, buscó dentro de su bolso el celular, pues tenía dos manos, y dos celulares, no era capaz de digitar nada, utilizó su desbloqueo por huella dactilar y ordenó llamar a emergencias y enviar su ubicación a su jefe para que fueran por él. Tomó respiración profunda, su mirada se enfrió y cayó, empezó a convulsionar luego haber golpeado la cabeza sobre el suelo y la hierba que había a su alrededor.

En la ciudad, el Hospital San Vicenline Fundación es el más reconocido en atención en salud y centro especializado en diagnóstico médico. Un servicio en medicina, consultas de revisión de rutina, heridas superficiales y profundas, dolores de cabeza, fármacos, inyecciones, hasta reanimaciones y cirugías. Allí el tiempo era infinito y no había diferencia entre el día y la noche, la prioridad y único objetivo era cuidar a todos y cada uno de lo que asistían buscando ayuda. Un centro hospitalario con normalidad de atención médica.

Walter estaba muy nervioso, se debía presentar al Hospital San Vicenline Fundación, y su tutor encargado era el honorable doctor Agustín Robles, especialista en diagnóstico médico. El corazón estaba desconcertado, no era alarmante. pero si demostraba el exceso de emociones que tenía en su cuerpo, su mente y su espíritu.

El estudiante estaba fascinado por la entrada del hospital, se acercó a la recepción, se registró y caminó al ascensor y mientras esperaba una chica se acercó a él. Una joven de tez morena, cabello muy oscuro. Un delantal blanco que parecía un vestido, Walter miró su rostro y se sonrojó,

- Es demasiado bonita,

Unos ojos negros encantadores, sus labios no eran delgados, pero tampoco entraban en el rango de gruesos, unas mejillas que hacían muy tierno ese rostro, las cejas y las pestañas, la hacían una reina de belleza.

- Buenos días Joven, ¿Cómo está?

- Muy buenos días,

El muy avergonzado, aquella hermosa mujer lo había saludado, no quería mirarla a los ojos, era consciente que ella estaba observando, recordó que vio su carnet en el bolsillo de su delantal, estaba girando su rostro muy despacio, estaba buscando donde decía nombre,

- Soy la doctora Azucena Tovar, especialista en imágenes diagnosticas. ¿tú eres el practicante Walter Jacobs?

- Sí señora, perdón. Digo sí doctora.

- Tu tutor será el doctor Robles, pero él nunca llega temprano, ven te presentaré junto a los otros doctores que vas a trabajar

La tensión dentro de ascensor aumentó, el sentía como un tipo de claustrofobia allí dentro, su aire parecía empezar a escasear. Azucena miró a su reloj y volteo a Walter

- Avanzas al fondo del pasillo giras a la derecha y en medio antes de llegar al ventanal.

- Voy con usted

- Debes cambiarte, lleva libreta, tenemos un caso interesante para empezar.

Walter estaba en el vestidor, miraba con sentimiento su maillot, sonrió

- Es un delantal, traje de presentación de los médicos. Un maillot es un traje de competencia, como un uniforme, que identifica a los ciclistas. Soy un médico en formación que esta carrera por ser uno de los primeros lugares.

Camino despacio donde la doctora, al acercarse percibió que todo el frente había un despacho, quería acercarse para pedir permiso para entrar, pero la voz dulce de una joven se le adelantó

- Buenos días joven Walter, está buscando al doctor Robles ¿cierto?

Walter se sonrojó, miró a su lado como si le hablaran a otro,

- Si, si señora

- Mucho gusto, yo soy Luisa Sawyer la enfermera encargada de diagnóstico médico.

- El doctor Robles no está, pero allí dentro están su equipo de trabajo. Están la doctora Tovar,

- Si, ella fue la que me dijo que me dirigiera aquí ¿Quiénes son los otros dos doctores?

- Si, son el doctor Zane y Padre Mizor

Luisa tecleó algo en el computador, tomó una carpeta con unos archivos sobre el estudio

- Acompáñeme,

Levantó la mano en señal de espera,

- El procedimiento para ti estos primeros días, es solo observar y escuchar, debes abstenerte de preguntar o intervenir, con el tiempo se te irá dando participación en los casos médicos,

Walter estaba apuntando las indicaciones en su libreta, como le había ordenado Dr. Tovar. Luisa abrió la puerta de cristal y lo invitó a pasar,

El Dr. Mizor, se levantó y extendió la mano a Walter

- Joven Jacobs, bienvenido al equipo médico del hospital San Vicenline,

De manera muy rápida le hizo unos movimientos con las manos sobre el cuerpo de Walter,

- Abre su mente para entender la diferencia entre el bien y el mal, permítele ver con sus propios ojos las evidencias del actuar del humano, de su boca no salgan acusaciones y malos juicios, y cierra su corazón a malos sentimientos que le corroan y corrompan del servicio desinteresado a los demás,

Walter aguardó.

- Dios te bendiga. Mucho gusto, soy doctor Evo Mizor, puedes decirme oficiante.

Con inseguridad de cómo responder a esa bienvenida poco inusual

- Muchas gracias, soy Walter Jacobs

Con un aspecto más serio y estricto el otro doctor sin mover ni un dedo

- Soy el doctor Zane, Roger Zane.

La Dra. Tovar se acercó y le puso la mano sobre el hombro a Walter,

- Tu y yo ya hablamos. ¡Ahora presta atención!

Walter la miró con pena, ella entendió,

- ¿quieres decirme algo?

- ¿el doctor Robles a qué hora llega?

- No te preocupes por él, el solo será el encargado de evaluar, cualquier cosa que necesites puedes hablar con nosotros, dile Evo que puede empezar por hacer hoy

El Dr. Mizor, revisó su agenda, escribió algo con precisión,

- ¿vienes recomendado por la Lourdes Kennedy?

Hubo un momento como si esperara una respuesta,

- no respondas, estoy pensando en voz alta. Por mi me gustaría que me acompañara en ronda, y después del desayuno, discutimos el caso de la parálisis párpado nuclear aguda.

Haciendo la ronda con el Dr. Mizor, vieron los internos con los casos comunes del tercer piso, empezaron en orden descendente, la primera señora estaba internada por una inflamación de la planta de sus pies, una presión elevada pero regulada, el segundo paciente un joven menor de 10 años herido de gravedad al caer por unas escaleras, una hemorragia interna, tenía distinción de observación,

- Walter, tu ve a revisar las manos de la mujer de la 307, quemadura de tercer grado, mira el estado de la piel, y ordena el desayuno. No quiero hablar con ella, sé que me miente,

Walter entró con cautela, aquella mujer parecía dormida

- ¿ya me puedo ir?

- Buenos días señora, ¿Cómo amaneció?

- Mucho mejor doctor, creo que ya me pueden dar de alta

- Soy el médico Jacobs, vengo a revisar sus quemaduras,

- Ya me siento mucho mejor, ya puedo mover los dedos, es solo tomar confianza

- No diga eso, aun no se ha recuperado del todo, ya le traen el desayuno.

Estaba escribiendo el procedimiento que había efectuado, cuando llegó el Dr. Mizor,

- ¿Qué te dijo?

- Nada doctor, que ya se quería ir, que ya estaba en mejores condiciones,

- Son quemaduras de tercer grado, ese tipo de quemadura es con las que castigaban a los ladrones antiguamente ¿viste que tiene esposas en sus tobillos?

- No, no señor, solo hice lo que usted me ordenó, y no quise dejarla hablar mucho

- Ella dice que fue un error en la cocina preparando la cena, pero la coordinación e igualdad de quemaduras me dice que no fue algo sorpresivo sino más bien causado.

Walter miró a la habitación y vio a la mujer comiendo el desayuno, y no cabía en su cabeza las intenciones de aquella mujer de irse con prisa sin estar recuperada

- Walter, acompáñame a la sala de espera, el paciente de la 303 falleció y debemos darles la noticia a sus familiares y entregar el registro en recepción

Él se puso frío, casi que comenzó a temblar, se sentía muy nervioso, dar una noticia de ese impacto sentimental quería hacerle tragar la lengua, el doctor se dirigió a las personas en la sala de espera

- Familia Benites, ¡familia Benites!

Un señor muy delgado se levantó,

- Soy el hijo del señor Benites, ¿Qué necesita?

El doctor Benítez hizo un movimiento a Walter para que se acercara

- Su padre tuvo una mala noche, una falla respiratoria y dificultades en el corazón causó una muerte inmediata, no fue posible reanimarlo, Dios lo tenga en la santa Gloria.

El señor parecía como si se quedara sin fuerzas, respiraba con dificultad, apretó sus puños, y se lanzó al Dr. como si quisiera golpearlo,

- ¡no es suficiente que diga que lo lamenta! ¡no me diga que mi papá murió!

- Lo siento mucho, señor Benítez.

- Walter lleva los papeles a Luisa y en recepción del primer piso para registro.

Él esperó que ella guardará el historial clínico del paciente de la 303 y su acta de defunción

- ¿Algo más doctor?

- Sí, ¿a qué hora vendrá el doctor Robles?

- No, no lo sé,

- ¿Puedes decirme como es él?

- Ve a desayunar, te lo recomiendo, cuando él llegue seguro no te dará tiempo ni de almorzar porque desde ese momento sabrás lo que es preocuparse por un paciente.

Estaba en la cafetería exterior tomando un café con un pan de hojaldre, y vio un hombre con un saco elegante un tipo de suéter bajo de figuras, y una camisa blanca con corbata y un pantalón que no era de gala sino más bien algo deportivo, entró al baño de la cafetería, así que Walter se concentró de nuevo en su desayuno, no pasó mucho tiempo cuando vio al señor salir de nuevo si corbata y sin suéter, parecía molesto, tener un tipo de desencaje de hombro, al querer mirarle la coloración de sus dedos, este tenía un guante morado lavanda metalizado oscuro.

Una corazonada le hizo pensar

- ese debe de ser un paciente,

recogiendo las cosas para correr al hospital, agachó su mirada para ver que no dejará nada a sus lados o en el piso, escuchó unos pasos acercarse

- buenos días,

a lo que Walter levantó la mirada, era el señor que había estado observando

- buenos días, necesita la mesa, yo me preparo para irme

- no tranquilo, antes vengo a pedirle que me deje sentar junto a usted, no quiero tomar este café solo

- bien pueda, yo en un momento debo volver a al hospital

- ¿trabajas en el San Vicenline? o mejor respóndeme ¿eres médico?

- no señor, no le puedo decir trabajo, pero si estoy en proceso de formación y aplicó y práctico como médico.

- entonces ¿puedes quedarte conmigo?,

- no, no señor, no puedo quedarme a conversar con usted. lo siento.

- y si te digo que soy uno de los administradores del hospital y que sé que tú eres uno de los favoritos de la doctora Kenny.

Walter se puso pálido. su cuerpo se congeló. no era necesario dar por evidente que estaba siendo descortés. El señor de saco verde esmeralda, notó que el joven estaba asimilando lo que había escuchado, así que decidió instalarse puso el suéter y la corbata en la silla de al lado, con la mano en la que tenía el guante tomó la bebida con mucha seguridad, parecía haber ensayado el movimiento, la bebida parecía no sentir el movimiento, si no fuera porque el vapor le siguió la línea hasta los labios, se hubiera pensado que se había congelado.

- ¿qué tal te ha ido en el hospital esta mañana?

Walter se sintió incómodo, no quiso mirar la hora,

- me ha gustado mucho mi primer día,

- es verdad, es tu primer día, ¿a qué doctores has conocido?,

- puede debía de haber conocido primero a el doctor Robles, pero la primera etapa es de acompañamiento así que estuve con el doctor Mizor,

el sintió que ya había hablado de más, y que se le estaba haciendo tarde, y de seguro ya el doctor Zane que se veía tan estricto le estaba contando los minutos de retraso,

- señor, todo un gusto, pero de verdad me debo retirar, así es la vida de un médico,

- claro joven ve a cumplir con tu deber

bajo un poco la voz, y dijo

- ¡miserables! me hace recordar los miserables de Víctor Hugo.

Walter no le prestó atención, pues no le había escuchado muy bien, le extendió la mano

- soy el médico Jacobs, Walter Jacobs. a su servicio. Le deseo un feliz día.

June 21, 2020, 1:06 a.m. 0 Report Embed Follow story
1
Read next chapter EL PACIENTE

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~

Are you enjoying the reading?

Hey! There are still 1 chapters left on this story.
To continue reading, please sign up or log in. For free!