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LOS TEATREROS

ESCENA 1 “UN CORNUDO”


¡No voy a caer en sus juegos! ¡Adiós malditos depravados! Cuelga el teléfono. Uyuyuuyuyuyy. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Esta de mal humor la princesita! ¡Esta de mal humor la ovejita blanca y dulce! Todos. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Risas en la habitación. Se preguntaban después. ¿Le abra afectado el alcohol? ¿Será que su doncella lo rechazo? Risas más fuertes. ¡No! Si se ha ido temprano sin decir ni una palabra ¡qué temerario! ¡Qué desagradable! ¡Es un hombre muy ocupado! ¡El doctorcito recto como posta! Jajaja. ¿Le incomodaría la máscara? ¿El salón era muy amplio? Tú que dices a la primera aparición de Venus te fuiste como autentico imbécil. ¡Cállate! Tenía ganas y además valió la pena. ¿Ella no es Tenor en el Teatro Mayor? Si… ¿sí? Qué envidia. Que celos. Me da de todo. ¡No puede ser! ¿Pues falto a su obra? No pensé que tuvieras esas capacidades. El arte del convencimiento mutuo o ajeno. ¿Quién como yo? Me impresionas tanto que ya te desconozco. ¡Hombre de poca fe!... ¡cállense todos! ¡Por el amor dios! ¡Volvió a llamar! ¡Este hombre está loco! ¡Loquísimo de remate! Te dije… gritan fuertemente. Te dije que dejaras de frecuentar a esos borrachos descarados chupapitos. Risas al otro lado. Suavecito. Suavecito. ¡Esos chupapitos son mis amigos! ¡Al cuerno! Alo… Alo... Alo... ¿conversando con tu mujer querido chupa…? Jodete. Tú si andas bien jodido con la esposa que te gastas ¡ella te manda al verdadero cuerno antes que te des cuenta! has caído bajo querido amigo ¡De lo que pensábamos! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¿Qué? ¿Ustedes piensan? ¡Eso sí que es un milagro! ¡Gloria a dios! Decían desde el otro lado ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¿Por qué vuelves a llamar? ¡Nos dijiste depravados! ¡Inmorales! ¡Y eso que somos tus amigos! No tienes compasión por nosotros te hemos tratado lo mas bien y mira así nos pagas ¡qué hombre! ¡Nos debe más que la vida! ¿Por qué llamas? La puerta se abre inmediatamente y los inquilinos se asombran demasiado ¡oh! ¡Tenemos visitas! ¿Alguien esperaba a alguien? No. No. No. Luego la puerta se cierra del otro lado dando un portazo muy fuerte. Suspenso. Alguien rumora. Al parecer la conyugue se ha ido. Risas entre dientes. Va a comprar las cosas del desayuno. ¡Magnifica mujer! Va a encontrarse con su amante. ¡Depravada mujer! Jajaja. ¿De verdad tiene amante? Ve y pregúntale tu mismo. ¡Sí el Eterno Marido me dejara! Pues… ya sabes… ya que anoche… ¡anoche eran muy íntimos! ¡Sí! ¡Bastante!... ¡demasiado bastante! En verdad se fue que lastima. No hagas caso hombre. Ahora dime pues. Pone altavoz. La cosa se pone seria… muy seria… a ustedes les pregunto ¿Por qué estoy en casa de esta mujer? ¡Eh! ¿Por qué estoy en su casa? ¿Quién de todos ustedes me trajo hasta aquí? Alguien de atrás recita: las mujeres de Alemania son muy serias. ¡Y las francesas! Son unas desvergonzadas y culisueltas. ¡Y las italianas! Ellas son muy apasionadas ¡lo hacen todo bien! ¡Y las Negras mi señor! Las Negras pues… pues… son del gusto de los artistas. Todos vuelven a reír terriblemente. Al otro lado se escucha magníficamente y la paciencia se acaba. ¡Dejen de jugar malditos! Uno dice con voz afeminada ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Chico bueno! Ayer te dejamos en tu palacio con tu reina adorada… aunque fuera solo por… solo por… un minuto. Risas nuevamente. ¿Quién habla ahí? ¿Quién dijo eso? ¡Tú mi príncipe y yo tu princesa! Jajaja. ¡Es imposible llamare después! Silencio total… tututututututu. Tututuuuuu. ¡Ya vieron! ¡Ya vieron! ¡El Minotauro se hizo! ¿Qué? ¡El Minotauro se ha ido por el inodoro! Momentos después alguien golpea nuevamente pero esta vez la “visita” es para nuestros jóvenes que residen en el pequeño apartamento. Era una señora entrada en años. ¡Es la dueña del apartamento! ¿Cómo? ¿Qué no era rico? ¡Vive en alquiler! ¡Dios santo! Era dueño del mundo pero dentro del teatro fuera de él no… ¡es pobretón! ¡Cuánto escándalo por unas monedas! ¿Qué hacen todos esos hombres? – Pregunta la vieja – ¡no se preocupe mi señora! Es que… es que… ¿esqueQuequeesqueque? Es que estos caballeros ¡ya están por salir! ¡Ya están por salir! ¿Me entiende no? No... ¿No? ¡Sí! Dentro de poco van a salir. ¡No se preocupe mi señora! Solo están aquí porque van a recoger algunas cosas que les he permitido guardar para el acto final. ¿Conoce usted a Carmen? ¿Qué Carmen? ¿Esos hombres no son de por aquí cierto? ¡Oh! No. No. No. Son de la ciudad vecina. Vienen por la última que se estrena. ¡Carmen! ¡Carmen! Se estrena en el Teatro Mayor ¿la conoce? No. – la dueña del apartamento frunce el ceño. ¡Frunce todo! – pero dígame jovencito ¿Qué hace? ¿Cuál es el escandalo? ¡No! ¡No! ¡No! Mi señora como ya le dije dentro de poco nos vamos todos. Perdóneme. Perdóneme por lo que más quiera. Bueno. Bueno. Bueno. Bueno. ¡Que se vayan pronto! Ella se larga y la puerta se cierra detrás de ella. Jajaja. Zeus hace una entrada magnifica. ¿Qué tal es la esposa de Dionisio? Es una flor. Es magnifica. Es una Ninfa hermosa y virginal. ¡Ah sí! Tocándose las barbas blancas y largas. ¡Me la quiero coger! Jajaja. Alo… Alo… Alo… ¿de qué ninfa hablan? ¡De una bien rica! Jajaja. ¡Zeus de mierda te partiré en dos! – coge el teléfono ¡Tú cállate majadero que no eres una perita en dulce! – ¡donde esta Hermes! ¡Que lo pongan al teléfono! ¡Hermes! ¡Hermes! ¡Hermes! Alo… Alo… Alo… aquí Hermes. ¡Dios santo! ¡En ti solo puedo confiar! ¿Qué paso anoche? ¿Por qué estoy en casa de esta mujer? Al otro lado. Los Dioses disfrutan del manjar y de los vinos. Dulcificado de las pasiones. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¡Quiero más detalles! ¿En casa de quién? En casa de Fiodor… ya sabes que últimamente anda obsesionado con las enfermedades mentales ¿tal vez ya está perdido? Quién sabe… enfermo. Enfermo. ¡No se comporten como auténticos retrasados! Bien. Bien. Bien. ¡Nada de bien! Adiós. Adiós. Las risas volvieron al apartamento.


ESCENA 2 “LAS BAILARINAS”


Tluli-tuli-tuli-buri-buri-buri-aaaa-ribraa-bra-bra-bravo-uri-buri-ru-ri-ra-aaaaa-oooooo-siiiiiiii-¡hasta ayer! ¡Dios santísimo! - ¡hasta ayer!-tuli-bom-boom-buri.

– ¿Qué haces?

– ¡nada!

– ¡degenerado!

– ¡tonta!

– ¡perdido-pervertido!

– ¿Qué dices mujer?

– (llorando) ¡vete, ahora todo está claro!

– ¿Qué está claro?

– (llorando una vez más) ¡eres idiota! ¡Idiota de remate!

– ¿Qué?

– (enojada y llorando) ¡por todos los cielos y los universos lárgate de aquí!

Reacciona instintivamente al ver un objeto contundente en las manos de su amante ¿Qué piensa hacer? ¡Mujer loca! Abre los ojos. Luna llena. ¡Y mucho! Parpadea traga saliva unas cuanta veces. ¡Algo se quiere salir! Deja el teléfono despacito. Despacito en el lugar que le corresponde. Encaja bien. ¡Sin hacer el menor ruido o si no! ¡Majadero! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¿Quién habla ahí? En el acto sale corriendo autentico desesperado. Ladrón descubierto. Manos en las masas. Toma tres pesos de la mesita ubicada a la entrada principal ¿sabía que más adelante los iba a necesitar? Los tomó por sorpresa. ¡Un seguro de vida caballero es lo que le ofrezco! Se larga. Ni más. Ni menos. ¡Casi me mata! ¡La violencia hoy día! ¡Dios santo no tiene límites! ¡No tiene límites! Dioni… Dioni… Dioni… ¿Qué horas son de ahora? ¿Visitaremos a los mequetrefes? ¿Viste… el anuncio de Carmen? ¿Quién es Carmen? ¿De dónde salió esa mujer? ¡¿De dónde salió o de donde he visto ese dichoso anuncio?! ¿Tus compinches? ¡No! ¡Claro que no! ¡Pues te están esperando! Yo vivo con ellos por lo tanto no es una visita formal. Solo entrare pediré explicaciones me marchare triunfante. Ya verás. Ya verás que triunfare. Esporádico y casual y pactado. Casual. Casual. Casual. Mientras camina se dirige a una calle angosta, siente un murmullo en la oreja ¡degenerado! Voltea rápidamente para ver si alguien lo observa a través de la ventana. En efecto una mejer cuarentona (sin ropa) poco más lo observa lo sigue lo mira ¡se lo quiere comer! ¡Autentica salvaje! Le hace una seña con el dedo mayor de su mano derecha (jodete infeliz) indirectamente se lo dice todo el dedo que señala que juzga que dice la verdad por un instante. La verdad pasa por el transparentoso objeto y señala una vez más la calumnia y la insatisfacción. Dedos. Manos. Dedos. ¡Qué obscenidad! ¡Y pensar que es tan…! ¡Tan…! (se toca la entrepierna) ¡tan educada!...

¡Linda señorita!

¡Linda señorita! ¡Muéstrame tus encantos!

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Don José cuanto madruga usted. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Don tomas usted madruga más. Par de cretinos. De aquí en adelante soy hombre libre. ¡Libre! ¡Libre! ¡Libre! No importa si me miran como alimaña ¡soy hombre libre! ¡Libre! Jajaja. “pobre Dionisio” ¿pero a qué costo? A tres monedas de a peso recogidas en un instante de lotería. Encima de la mesita a la entrada de la mismísima puerta principal. ¡Con esto me compraría el mundo! ¡Me comprarían mil mujeres si es mi voluntad! ¡Sisisiisiis esos buenos para nada! De ahí recuerda el odio eterno a las matemáticas a la aritmética al algebra y sus “problemitas” a todo lo que tenga que ver con ellos y con ellas. Seguía caminando perplejo y en libertad. ¿Cómo llegue a ese infierno? ¿Acaso fue una trampa? ¡Si! ¡Una trampa! ¡De todos esos cobardes! ¿No debería ser así? ¡No! ¡No! ¡No! ¡No debería ser así! ¿Qué horas tiene mi señor? ¡Vaya que es tarde! ¿Quiero seguir caminando? ¡No! ¡Quiero que se resuelva todo esto! ¡Ahora mismo! Esa calle de allí es muy estrecha y casi no tiene iluminación. Camina desesperadamente envuelto por capas y capas de pensamientos complejos y sin salida aparente. Llegó por fin a dicha calle y ¡no se equivocaba! La luz era mínima excepto por un bombillito rojo que alumbraba intermitente-mente.

– pispirispispispis.

– ¡nos mandaron un buen mozo! ¡Ben niño aquí niño!

– pispirispispispis.

– ¿Cómo te llamas guapetón?

– ¿no te da miedo andar solito?

– ¡ven mi niño tengo espacio para dos o más!

Risas.Risas.Risas.Risas.Risas.Risas.

– ¡pero qué lindo angelito nos ha caído del cielo! ¡Mira tú!

– ¡no escuches a esas desvergonzadas! (mostrando las pechugas y la colita) ¡Yo cobro menos!

– pispispirispispispis.

Una vez más sale del convento (¡pecador!) corriendo antes que la situación se pusiera más dura que compleja. De lo normal. Alguna de ellas grita pero sus palabras no llegan a los oídos más atentos. Se escucha bajo. ¡Dionisio! ¡Dionisio! ¡Dionisio! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Mañana a las seis! ¡Mañana a las seis! Risas.Risas.Risas.Risas.Risas.Risas. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Los síntomas. El mareo se hace presente. El vómito inesperado hace una entrada insospechada. ¡Inimaginable! ¡Todo esto me tiene medio loco no paro en delirar! Pasa la calle de las tormentas o del paraíso (según el gusto) llega a la esquina próxima choca contra un semáforo en verde. ¡Quédate quieto animal! ¡O muévete! ¡Muévete! Le grita. No hay nadie, espera el puntico rojo. Espera el puntico rojo. ¡Es una eternidad! Espera el puntico verde. Fiesta multicolor.

Alo. Alo. Alo. Si. Si. Si. Por favor con la señorita Helena. Por favor con la señorita Helena. Espera. Espera. Helena contesta. Sigue llorando como Magdalena. En este punto de mi relato ¿no sería mejor cambiarle el nombre a la mismísima Magdalena? ¡Déjala llorar en paz! ¿Quién es? Quien… ¡pues soy yo atolondrada! ¿Quién más? ¡¿Minssy!? ¡Si! ¡Minssy! ¡Tonta! ¿En dónde tienes la cabeza? ¡Tonta! Se calmó un poco pero seguía sollozando por lo bajo. ¿Qué te paso ayer mujer? ¿Por qué te fuiste sin avisar? (del otro lado)… cosas por hacer… cosas ya sabes… me dejaste sola con el idiota de Raúl. ¡No te lo perdonare! ¡Nunca! Perdón Minssy no quería… déjalo así… hacerte... ¡déjalo así tonta! Me deshice del él. ¿Cómo? No lo mate si eso piensas pero… ¡me hubiera gustado! No. No. No ¿Cómo sabes que era Raúl? Es estúpido y manilargo ya sabes… hasta trato de tocarme ahí abajo mientras tu hablabas con el otro tipo ¡no puede ser! ¡Casi me muero! Pero en el acto lo boté como perro… ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Qué horror intentar tocarte! Helena… (Desde el otro lado) dime… algo… Zeus y Apolo hace poco me llamaron diciéndome que tu matrimonio… con Dioni… ¡tu querido Dioni! Se ha… mejor dicho es… ya sabes… ¡que están separados y…! ¿Verdad que no rompieron? ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? Alo. Alo. Alo. Alo. ¿Helena?... ¿Helena?... ¡dime algo!... Alo. Alo. Alo. Alo.

– ¡Mira que tonto en el semáforo!

– ¡Mira que tonto en el semáforo!

– ¡Mira que tonto en el semáforo!

El botoncito se pone en rojo. Baja la mirada un poco. Al suelo. Al suelo. ¡Un perro se ha hecho pis en mi zapato! ¡Un perro se ha hecho pis en mi zapato! No importa. Se sacude fuertemente. Después lanza furtivamente un puntapié que encaja perfectamente en una costilla del “querido perro” y al instante sale corriendo por el callejón oscuro. Chillando y corriendo. Chillando de dolor. Avanza sin detenerse por la cebra ¡ahora estamos en la jungla! ¡Qué pelmazo! Calle cuarenta y dos. Cuanta otra vez. Cuarenta y tres. Cuarenta y cuatro. Cuarenta y… dobla la esquina llegando a un parque ¡qué bonito! ¡Lugar! Palmeras arboles de todo tipo negocios locales comercio abundante vitrinas de comida y… ¡para comer! Bares restaurantes sitios de entretenimiento (intimo) una iglesia. ¿Hace cuánto que no te confiesas? ¡Arrepiéntete pecador! Durante algunos minutos (petrificado) observa las “maravillas de la modernidad” (sitio de entretenimiento) inmóvil observando la “civilización” avanza nuevamente esta vez por el costado de la iglesia. Por la callecita de piedra. Las quiere contar. Abstraído por el pensamiento. ¡Las quiere contar! Una.dos.tres.cuatro.cinco.sesis.siete… suena la campana marcando las once menos quince exactamente ¡vaya que es tarde! Aligera un poco más el paso. Una puerta adelante hace un ruido extraño deja de un lado los pensamientos abstractos y se concentra en el misterio. La puerta se abre despacito. Despacito. Él siente curiosidad y a la vez está asustado. Las manos en las masas ¡señores! éste se esconde tras la estatua de Luis veintiuno. ¿Luis veintiuno? ¡Cállate que nos descubren! Quietecito. Quietecito. ¡Qué emoción! ¡Qué emoción! La puerta vuelve a sonar con más fuerza. ¡En efecto! ¡Cuidado alguien sale por esa puerta! Una figura sale por aquella puerta no muy alta tampoco muy robusta. Menuda. Menudita. ¡Parece que tiene prisa! ¡Es una mujer! ¡Es una mujer! Lleva puesto un gabán muy largo casi le llega hasta el suelo. ¿Y sus zapatos? ¿Y sus zapatos? ¡Están meados por un perro callejero! No.no.no.no. ¡Los de ella! ¡Los zapatos de ella! Ya dijimos que las calles están un poco oscuras (más de lo normal) ¡qué oportuno! Dejó que se alejara un poco más para poder seguir aquella sombra enigmática. No muy alta. No muy gruesa. De gabán oscuro. Como detective le sigue el rastro a aquella figura. Dobla la esquina por cuarta vez nunca mira hacia atrás ¿sabe que la están siguiendo? ¡Las sombras no saben nada! ¡No sienten nada! Recorren un par de cuadras más pero esta vez sí mira a todas las direcciones para entrar en un local rojizo (seguramente es…) no ve a nadie, se quita el gabán. ¡Es una mujer! ¡Es una mujer! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Uy! Padrecito mío Jajaja. ¡Padrecito mío! ¡Jajaja! ¡Te iras al infierno por tus pecados! ¡Jajaja! Aquí todo el mundo hace lo que quiere. ¡Lo que le venga en su buenísima gana! ¿No? ¿Y qué? ¡Y que! ¡Si el padrecito nuestro señor! “¡benigno él!” “¡honrado él!” ¡Deja entrar en su “casa” a mujeres de clase dudosa! ¿Quién te ha mandado? ¿Quién te dijo que persiguieras a esa mujer sombra? ¿La providencia? ¿Tu ángel? ¿Mi ángel? ¡Ah padrecito condenado! ¡Condenado mío! ¡Te quemarás! ¡Te quemarás!


ESCENA 3 “LOS DEGENERADOS”


Subiendo… sube… escalón por escalón… sube… Tluli-tuli-tuli-buri-buri-buri-aaaa-ribraa. ¿Porque no vive unos pisos más abajo? voy a marearme. ¡Oh! Que tarde es… quero llegar pronto a casa… sí. Yo también… bajando la escalera rápidamente se da un cruce inesperado en el tercer piso de cierta residencia habitada por colegiales sin carácter y uno que otro universitario desprevenido ¿o depravado? Una pareja baja del quinto. Un hombre sube al mismo y se encuentra con estos en el tercero. Iremos al shouu de Carmen cuatro en punto. ¡Querido! En este punto ya te puedo tener como majadero. ¡Con esta es la septim… vez que la vemos en este mes! ¡Ten compasión de mí! Tú lo harías muy bien… si… ¡no quiero! ¡No quiero! ¡Basta! ¡Basta! Y lo peor es que esa igualada no te llega ni a los zapatos. ¡Reconcíliate con Eugenio es un buen tipo! Mira que él… es un buen tipo. ¡Ni lo menciones, es un cerdo y lo detesto! Buenas noches… buenas noches señor y señorita… (Se saludan por cortesía él le sonríe y ella también mientras se cruzan en las escaleras del tercer piso) ¡Es una coqueta! ¡Es una provocadora! ¿¡Viste como se fijó en él!? ¡Se lo quería comer vivo! ¿Acaso la conoce? ¿Acaso los dos se conocen? Bueno. Tal vez… quien sabe… en fin… supongo… llega a destino. Golpea la puertecilla. Uno. Dos. Tés. Abren pero no hay nadie a simple vista. Avanza algunos pasos no hay nadie ¡es un juego absurdo! Todo limpio y puestecito en su lugar…

– (lo agarra por el cuello tratándolo de asfixiar) ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Mi vida! ¡Mi amor! ¡Mi príncipe! ¡Por fin llegaste! risas.risas.risas.risas.risas.

– ¡Suéltame! ¡Suéltame traicionero! (puñetazo en el estómago)

– aaauuuiiii me dolió solo un poquito. Sabes…

– muérete Apolo… ssshhhuuu sssshhhuuuu.

– idiota.

– imbécil.

risas.risas.risas.risas.risas.

– ¿Dónde están todos?

– en la sala… ¡también tu amiguito!

– ¡yo no tengo amigos! ¡Y menos como vos!

– si… si… si… como quieras ¿un trago?

– ¡sí! ¡Venga el vino! ¡Cuánta falta me hace!

Entra en la sala. Saluda. Todos saludan con reverencia. ¡Nuestro rey todos hagan reverencia! ¿Y bien? Y bien que… como que… que… que… ¿quién hablara primero? Pretende que esto sea un interrogatorio… Zeus. Apolo. Hermes. Ares. Las ninfas. Calipso. ¡El puto Cronos! ¡Cállate! No pasan ni cinco minutos y las palabrotas subían y bajaban por las paredes… Minotauro… risas.risas.risas.risas.risas. ¡Minotauro se ha ido! ¿Cómo? ¿A dónde se fue ese canalla? ¡Por el caño abajo! Jajaja. ¿Qué estuvieron haciendo en el día y parte de la noche? ¿Recuerdas algo Dioni…? Jajaja. Jajaja. ¡He desistido en recordarlo! Lo hare cuando me encuentre en mejores condiciones… Hermes me lo contará todo. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Mi príncipe! Ni hablar se hace tarde. Otros ya van adelantados. Ese tonto abre el quinto capítulo.

– es fuerte como piedra. ¿O duro?

– ¡déjenlo dormir!

– ¡todo esto es una farsa! ¡Váyanse ahora mismo a los infiernos parroquianos!

– él no es importante ¡vámonos ya!

– ¡un momento!

Tension.tension.tension.

– ¡una cucaracha ha salido entre las juntas de-las.baldosas!

– ¡qué asco! ¡Qué asco!

Alguien salta por la mueblería exquisita del apartamento. Costosísimo. ¡Calmen a esa mujer! ¡Calmen a esa mujer! ¡Por dios! ¡Qué desastre!

– ¡ahí está la llorona del siglo XXX!

¿Por qué termine en la casa de esa mujer? ¿Cómo… ese no era el plan? ¡A ella no la necesitamos más! Cualquier bicho le pone los nervios de punta. Todo el mundo lo sabe. No tiene talento ella es plana y también algo baja. Pero lo suficiente para arrodillarse. ¿Qué no era tu esposa? Eso a ti no te importa ¡está claro beibi! El papel se lo han dado a otra. A ¡Carmen! ¡Carmen! Tres películas internacionales cuatro obras de teatro en los más reconocidos del país hasta parece una mujercisima excelentísima para nuestros proyectos ¿no lo creen? Y unas cuantas temporadas en el extranjero a poco no es un ángel un sol a medio día una bella doncella junto al rio de leche y miel. No cobra demasiado pero se acostumbrara poco a poco ¿eso es malo no? Tampoco es poco en números si a eso nos referimos. ¡Ochenta pesos la función! ¡Y el doble los fines de semana! ¡No cagamos platos! Jajaja. Jajaja. Jajaja. ¡Es una ganga! Esa chica la Helena es más que un sol a medio día es una virgen digna de adoración… ¿Qué helena? ¡La otra chica! ¡La otra chica! ¡En verdad es ella y ha llamado! Me contó mucho más de lo que yo esperaba… si-si-si el manilargo trató de pasarse de la raya otra vez (de poseerla) ¡yo lo vi! ¡Y yo! ¡Y yo también! ¡A mí me consta! ¡Y yo! No es muy conocida pero tiene un trasero de infarto ya verás cuando te la presente. Y su nombre es... Claudia. Kateriana. Eliana. Benniere. Francés. Ruso. Castellano. No sé. No sé. ¡Qué no se hombre! ¡Eso lo quisiera ver! Tú con mujeres… ¡cállate! Eso sí que sería novedoso. Como va Minotauro. Más perdido que nunca. Ya va ya va ya va ya va. ¡Debemos salir antes que llegue la mayordoma! Gritan por allí. Algún tonto que se crea héroe… ¡algún tonto que se crea héroe!... sisiisisiisiissii. También me dijo (algo exaltada y furiosa) y me contó de sus enredos con una camarera. Libertina. Que pasaba de los cuarenta y también las aventuras con una de las cocineras… ¿ahora qué sigue? ¡La sucia recepcionista!... ¡muérete ahora mismo! En efecto señor. Con ella también cuatro veces en cuatro partes ya sabes… ¡virgen santísima que tiene ese muchacho! ¿Será el clima? ¿Será la ciudad? ¿Será la compañía? risas.risas.risas.risas.risas. ¡Rayos! Aquí todos hacen lo que quieren. Agradece que somos tus amigos. ¡Cierra el pico y tú también!

– (Helena toma el teléfono) tranquila… mala suerte mi querida Minssy él y yo ya no somos pareja ahora no somos nada.

– ¡me va a dar algo! (al otro lado sonríe terriblemente) (disimula todo bien ¡tonta!) ¿Qué será de tu carrera? Perdiste una buena oportunidad…

– tal vez… ¿pero qué hago? Dioni… mejor dicho… Rodolfo me ha engañado tantas veces que los números no me caben en la cabeza… con muchas mujeres de diferente forma y sabes… también con hombres… ¡con hombres nunca lo imaginaria!...

– ¡hombres! ¡¿Hombres?!

– sí hombres de toda índole y clases sociales.

– ¡muérete de una buena vez!... El mundo es cruel.

– dime que paso con el periodista ese… ¿te acuerdas?

– sisiisissiiiss.

– te mueres verdad…

– Minssy. Tú ya estas muerta.

– ¡ahí te va! Estábamos representando una italiana en noche de verano. Hace unos días. Creo. Lo conocí a él ese mismo día y algunos de sus amigos. Se enamoró al instante. Jajaja. Jajaja. Los niños hoy ¿no crees? Bueno. Bueno. Me miraba como tonto y en la escena donde salía con mi trajecito de muñeca ¿verdad que soy un bombón? No me quitaba el ojo de encima, ya sabes cuándo me pongo juguetona nadie me para. Por suerte estaba en las primeras filas. Me ahorró el trabajo de buscarlo. De seguro ha de tener buen dinerillo. Dinerillo. Sí que sí. Tonta y mimada en pleno shouuu me bajo de escenario. La luz que me sigue. Y… zaz que le hago un bailecito bien cachondo en frente de todo el público. Todos miraban con la lengua afuera ¡las lujurias se le salían por los ojos!

– ¡eso fue arriesgado! ¿Pero? ¿Pero él es bien guapo? ¿No?

– es de lo más lindo. No pasa de los veinte apenas un niño…



ECSENA 4 “UNA MINIMA CONFESION”


Y allí, dos hombres murmuraban… trataban de hablar… trataban de…

Llegado a este punto de mi relato querido lector responda… según la teoría del joven ruso Raskolnikov la cual dicta que los hombres se agrupan únicamente en dos secciones. La primera la componen aquellos hombres denominados “ordinarios”. Los cuales. Para él. Son aquellos que viven por vivir. No están destinados a grandes hazañas. Y la segunda sección. La componen aquellos hombres. Según él. Los hombres extraordinarios. Con destinos misteriosos y sorprendentes capaces de influir de manera especial en el curso de la historia. ¡Podrían cambiar el mundo tan solo con el movimiento de su dedo meñique! ¿Dedo meñique? ¿Del pie? ¿De la mano? En fin… bueno… bueno… según la teoría ya propuesta. Enfermo. ¿En qué categoría, plaza, escalón, eslabón, sección y demás podríamos encajar al pobre hombre de Dionisio? Hombre ordinario. Hombre extraordinario. ¡He aquí dos opciones! Dos impar. Según su propia teoría de la imperfección. ¿Cómo es esto? ¡La matemática nunca falla! ¡La matemática es perfecta! ¡En todo momento y lugar hace presencia la matemática!

Dejó de pensar y murmurar por algunos instantes…

– ahora bien…

– ¡usted es un sinvergüenza y un canalla!

– ¿lo dice por esas dos mujeres?

– ¡por ellas y muchas más! Señor…

– ya habíamos dicho. Cada cual cumple un rol. Una tarea en esta trama y el papel de esas mujeres ya ha terminado. Se ha preguntado usted del ¿Por qué se ha retrasado nuestro viaje al extranjero?

– ¡ya sabe que no me fijo en nada!

– ¡muy simple querido amigo! En la última escena él debe morir - señalando papeles - y luego resucitar ¡señor Jesucristo! Será algo majestuoso. Renacimiento en pleno siglo XX ¡todo será encanto y maravilla! ¿Quién no desea ser salvado? ¿Quién no necesita ser absuelto de sus absurdos pecados?...

– supongo. Todo el mundo. Señor. Supongo.

– ¡usted delira señor!

– ¿Cuántos inocentes sufren por unos cuantos pecadores?

– muchos. Muchos. Me imagino.

– ésta escena es la final. La concluyente y debe impactar al público de manera significativa o de lo… ¡olvídate de ir al extranjero! ¡De forma única y muy emocional! ¡Todo en un mismo escenario! ¡Todos deben llorar o de lo contrario…!

– ¿hace cuánto dejo la fórmula medica?

– hace mucho. Mucho. Mucho. Mucho.

– ¿me quiere decir quiénes son esas dos? - No sé señor – son simples aficionadas. Lo dijo señalando un retrato con bonito marco.

– ¡por fin! ¡Por fin! ¡Usted lo entendió!

Vamos a ver. Se presentan aquí dos mujeres bastante parecidas. Una rubia. Una morena. Bien puestas. En sus cabales. Tampoco nadie reprocha sus méritos en trabajos anteriores. Sus talentos artísticos y físicos. ¡Todo salta a la vista! Lo que no concuerda en estas bellas y “decentes damas” es la forma de proceder antes durante y después de cada función… son unas… unas… usted me entiende ¿verdad? desv… ¿me entiende? ¿Cómo dice? ¡No son más que bailarinas de calle! Sí eso mismo. Unas bailarinas. ¿Usted cree que el público llorara con eso? No. ¿Usted cree que, que, que eso es sufriente para viajar al extranjero? No. ¡Para provincias y pueblos está bien! ¿Estarían dispuestas a adentrarse en un mundo cínico y despreciable sin perder la cabeza? No. Un hombre bajo de espalada ancha golpea. Toc. Toc. Toc. ¡Siga! Buen día. Buen día. Buen día. Ha llegado esto de parte de una niña, pide que se lo entregue únicamente a usted. El otro se impacienta mirando por la ventana. ¿Qué niña? ¿Dónde está? Se está yendo en este momento. Haciendo una reverencia ¡muy formal! ¡Muy formal! se va.

– ¿se encuentra bien señor?

– pida un médico ¡ahora mismo!

Baja los escalones ¿Por qué no tiene la oficina más abajo? En el piso tres escalón quinientos veinticinco el “mensajero” Se topa con cierta dama bastante elegante. Buen día señorita Wellst. Buen día. ¿Visita para el señor D? por supuesto, espero que no esté muy ocupado. ¡Oh! Señorita que formal es usted… no se preocupe seguramente el señor D ya debe haber terminado con sus que aceres. ¿Tan rápido? Él siempre tan eficiente. Dígame señor M ¿por casualidad el señor ha recibido visitas nocturnas inusuales en la última semana? ¡Cuánto lo siento señorita Wellst! Solo permanezco en casa, hasta poco antes de las cinco y los fines de semana apenas hasta el mediodía, por lo tanto no puedo responder esa pregunta. Debería hacérsela personalmente. Buen día. Buen día. El señor M baja rápidamente para inspeccionar las puertas del norte y del sur ya que algunas visitas infortunadas las dejarían abiertas. ¡Ya saben es un mayordomo muy hábil! ¡Está abierta! ¡Está abierta! ¡Que desastre! ¡Los niños hoy día! ¡Que desastre!

– ¡un médico! ¡Un médico! ¿En dónde están cuando de verdad se necesitan? Aquí todo el mundo hace lo que quiere.

– ¡Rodolfo! ¡Rodolfo! ¡Maldita sea reacciona!

– ¿Cuántas botellas se ha tomado?

– cinco…

– cinco…

– ¿cinco?...

– ¡esto llego a su límite, no vivirá mucho!

– ¡cállate! (una mujer desesperada) ¿pero que es todo esto? ¿Por qué e quedan mirando? ¡Salgan ahora mismo! ¡Los quiero afuera! ¡Largo! ¡Largo!

Ella es una verdadera dama una belleza la quiero toda para mi ¡toda para mí!

– ¡ya lo sabía es un Quijote!

– ¿Quién propuso un baile?

– él mismo fue y también mascaras

Un hombre robusto y canoso hace su entrada. Moviéndose ágilmente ¡a un lado! ¡A un lado! ¡Soy médico! ¡Soy médico! Este hombre se ha excedido y por mucho con la bebida. Ordena. Súbanlo a ese sillón de cuero. El moribundo anuncia el nombre de Helena. ¡Helena! El señor H responde. Ella hace mucho rato que se ha ido por favor cálmese y trate de descansar. ¡Minssy! ¿Dónde está Minssy? Señor lo siento muchísimo pero esa mujer no la conozco cálmese y trate de descansar. El medico se acerca a la señora. ¿Usted es la esposa del señor? Si. Su marido necesita ayuda profesional y por su bien le aconsejo que le suspenda las lecturas. De todo tipo de toda índole. No más libros franceses. No más libros de óperas o libros españoles. ¿Me entiende? Por lo menos hasta que se recupere del todo. La idea del baile y de las máscaras ¿Cómo pudo pasar? Seguramente la leyó de algún libro. Bueno. Bueno. Bueno. ¡Este señor es muy particular! Tluli-tuli-tuli-buri-buri-buri-aaaa-ribraa-bra-bra-bravo-uri-buri-ru-ri-ra-aaaaa -¡hasta ayer! ¡Dios santísimo! - ¡hasta ayer!-tuli-bom-boom-buri. Amor. Querida. M vida. ¿Por qué no viajamos a Europa? Ella se acerca lo besa en todas partes. Te amo. Te amo. ¡Como tú quieras!...

FIN

POR: TheNixx.

Oct. 25, 2019, 2:22 p.m. 0 Report Embed 1
The End

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