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Daniela Pintado


Porque me di cuenta que tuvo sentido haber recorrido lo que recorrí, si al final de cuentas él era mi recompensa, que suerte que nunca se fue.


Romance All public.

#ariel #amor #tonta #Noa
Short tale
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Tonta

Hoy me sentía bien, especial, solo como él hace sentir. A pesar de que el sabor de lo nuestro es amargo, puedo por unos minutos sentir la fantasía de que sus ojos me miran solo a mí, de que sus manos solo se juntan con las mías y de que las palabras tan bonitas que dice solo las oigo yo, es eso mismo que no aguanto lo que me hace volver a él. Pase a su lado en la mañana, en el patio trasero del colegio y nos saltamos las dos primeras clases, pero no tuve tiempo de sentirme culpable, no tenía tiempo para nada más que no fuese él. Sabía que estaba arriesgando demasiado, mis sentimientos no eran poca cosa, pero no podía quejarme porque era lo único que podía tener. En algún momento sentí una mirada, una que claramente me reprochaba lo que estaba haciendo y debo admitir que esa sensación me molestó bastante así que localicé de dónde provenía y realmente hubiera preferido no hacerlo. Las primeras palabras que llegaron a mi cabeza fueron “tonta”, si así es, estaba mucho más familiarizada con esa palabra que la mayoría de la población. Y no era para menos pues esos ojos que me juzgaban pertenecían a Noa, cuyos labios me decían todos los días esa palabra, cada que nos encontramos en los pasillos el no pierde la oportunidad de insultarme con esa palabra, “tonta” y mentiría si dijera que no tengo idea de porque me la dice, es obvio que me la dice porque al menos él es lo suficientemente inteligente para darse cuenta de que Ariel solo juega conmigo. Desde ese momento perdí la paz, ya no me sentía bien, me sentía sucia porque sabía que en el momento en que me marchara, otra chica estaría en mi lugar y eso a Ariel no le importaría porque solo me ve como una distracción, alguien con quien pasa un buen rato, pero no es indispensable para su vida porque soy solo una opción, y claro está que no la primera.

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El resto de la semana pasa igual, tengo mis momentos alegres y tristes pero esa espina en el corazón sigue ahí. Hoy en la tarde pasó algo fuera de lo común. Me encontré como es usual en el pasillo con Noa, pero esta vez fue diferente, no me esperaba para nada que me fuera a dirigir la palabra. Fue algo rápido y lo único que alcance a escuchar fue “te veo en el patio a la hora de salida”. ¿Qué si el corazón me empezó a latir descontroladamente? Sí. Pero luego pensé bien las cosas y me di cuenta de que en el fondo tenía miedo porque sabía lo que me iba a decir. No vi a Ariel en toda la mañana, pero eso no me sorprendía, posiblemente me escribiría en la tarde y yo como es de esperarse, no dejaría pasar ni un segundo para responderle. En fin, a la hora de la salida, por más que quise escapar, no pude pues Noa se encontraba parado en la puerta y lo único que hizo fue un leve movimiento de cabeza para indicarme que lo siguiera.

Lo que dijo me descoloco totalmente, claro, comenzó diciéndome “tonta” y sinceramente me lo esperaba pero lo siguiente no. Me invito a tomar un café en la tarde, en el centro comercial que estaba a la vuelta del colegio, ni siquiera me dio tiempo para responder pues dijo que a las 4 pasaba por mí y luego se marchó.

Como era de esperar, Ariel me mandó un mensaje para vernos en la tarde y tenía toda la intención de contestarle que si pero era más la intriga que tenía por saber que quería decirme Noa así que le respondí que hoy tenía cita con el médico y lamentablemente no podíamos vernos.

A las 4 en punto sonó el timbre de mi casa y con cierto temor baje las escaleras para abrir la puerta. Lo primero que captaron mis ojos fueron el paraguas que tenía Noa en sus manos y su impermeable amarilla, si él de por si era apuesto, esa prenda potenciaba de manera irreal toda su belleza.

Salí del pórtico y la lluvia no tuvo tiempo de rozar mi rostro pues el paraguas de Noa se posicionó sobre mi cabeza rápidamente. El camino hacia el centro comercial fue bastante silencioso pues el ambiente entre ambos era denso así que ninguno se atrevía a abrir la boca. Ya en el centro comercial las cosas se volvieron un poco más livianas, empezamos a hablar de muchas cosas, tanto personales como situaciones triviales que pasaban ese momento. En la cafetería el pagó las cosas por los dos y nos sentamos en las mesas de afuera a pasar el rato. Todo parecía estar bien, por primera vez en la semana pude distraerme de absolutamente todo, pero como dicen “no todo lo bueno dura para siempre”, tenía que pasar algo que me arruinó el día. Mis ojos enfocaron en otra mesa a Ariel con una chica, sabía que no tenía derecho a ponerme celosa pero cuando vi sus labios juntarse algo estalló dentro de mí, mis labios jamás tuvieron la oportunidad de probar los suyos y eso me destruyó por completo. Lo que se me vino a la cabeza fue que Noa sabía perfectamente lo que pasaría hoy y por eso me trajo justo a este lugar. No me di la oportunidad de formular otro pensamiento y salí del lugar. Noa me siguió de inmediato y debido a la prisa olvidó su paraguas en la cafetería. La lluvia no me importó en lo absoluto, ni siquiera podía llorar, simplemente sentía impotencia y un nudo en mi garganta que no me dejaba respirar. De pronto sentí la mano de Noa en mi hombro y nuevamente dijo la mágica palabra “tonta”, a pesar de que tenía razón odiaba que fuera tan rudo. De pronto sentí como sus brazos me cobijaban y fue ahí cuando por fin las lágrimas salieron. Ni siquiera le eche la culpa por lo que paso, sabía que lo hacía por mi bien y una de las cosas que he aprendido es que es imposible enojarse con él. Las palabras que salieron de su boca fueron sin saberlo, exactamente lo que necesitaba para soltar lo que me hacía daño, “debes amar a alguien que te ame con la misma intensidad con la que tú lo haces, quítate la venda de tus ojos y date cuenta de que la persona que está al frente tuyo de verdad arriesgaría muchas cosas por ti”.

Y desde entonces me di una oportunidad a mí misma, un nuevo comienzo con una persona a la que sin darme cuenta, yo amaba de verdad.

Por momentos pensaba en Ariel pero sé que si vulevo a él, me dejaré a mí misma porque era imposible verlo y no pensar con quien estuvo el día anterior.

Con Noa de repente todo se ordenó, desde que ha llegado mi vida cambió, ya no soy la misma ahora estoy mucho mejor porque me di cuenta que tuvo sentido haber recorrido lo que recorrí, si al final de cuentas él era mi recompensa, que suerte que nunca se fue.


Por Daniela Pintado

Oct. 4, 2019, 5:51 p.m. 8 Report Embed Follow story
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The End

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SC Sam Castillo
Me gustó mucho!!!
October 07, 2019, 02:52

JV Joha Verónica
Me encantó! 🤩
October 04, 2019, 22:46

SN Shirley Natalia
Las mejores decisiones 😍
October 04, 2019, 20:58

PU Paulina Ulloa
Muy buena historia!!❤
October 04, 2019, 20:37

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