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Muy de madrugada tipo 1:30, en el placido sueño, comienzas a sentir un tipo de molestia, una sensación que el estómago se revuelve. Un tipo de corrientaso lo sientes de pies a cabeza. Lo siguiente que percibes es tu cuerpo aumentando la temperatura normal. La sangre te calienta, no es fiebre, eres capaz de distinguir entre el calor externo e interno, un dolor muscular, tienes ganas de gritar. Acostado en la cama, con muy pocas horas para conciliar el sueño.

Te estremeces.

Intentas levantarte, llevar las manos al abdomen; es incómoda e impaciente la sensación. Te estabas asustando, crees que es algo anormal o paranormal, siempre le has temido a algún tipo de ataque demoniaco, - ¡una posesión! - . Hasta piensas que te están robando los extraterrestres, pero si cierta seguridad de que estás en tu habitación.

El celular que esta sobre el nochero, vibró, el sonido particular de un rugido de un león enfurecido acompañado de una comparsa carnavalera como alarma, te despertó de lo que no era un sueño.

-Está bien, me levanto-

Dijiste, con un tono de voz somnolienta y enfadada, la nada era lo que te acompañaba, en medio de la sombra y la poca luz que generaba una bombillita azul de tu celular.

Quitaste la mirada de las cobijas que no te cubrieron en la noche, y giraste completo hacia el lado izquierdo levantando las piernas para llevarlas a piso, para allí buscar las chanclas; sin pijama, solo en interiores. No parecía hacer frio, ubicaste una de las chanclas, una estaba justo donde cayó el pie, la otra pierna hizo contacto con el piso, ese fue el momento más perturbador, fue como destello de luz de un relámpago, al hacer contacto el pie con el piso no hubo dolor, pero si mucho miedo. el palpitar de tu corazón latía muy deprisa, tus sentidos estaban muy agudos, sentías un cosquilleo al aire entrar a tu cuerpo, escuchar el movimiento de los parpados y la garganta al tragar saliva, aun con ojos entrecerrados, evitaste mirar al piso, sabías que ibas a perder el esfuerzo, moviste el pie de un lado a otro y debajo de la cama estaba la otra chancla. Un alivio entro en ti, al no ocurrir nada de nuevo.

Encendiendo la luz sentiste mucho frio, la luz del cuarto es beige y cálida, te resguarda, la luz te causo fastidio al entrar por los ojos, intentando vanamente evitarla, pero ya no tenía vista por un instante. El cuerpo experimenta una sensación apretante que recorre por toda la cabeza, sientes como baja por la espalda completa, y desde allí la sensación termina en las manos y pies. Cuando recuperas de nuevo el movimiento de los ojos, abres los parpados.

No entiendes nada, el frio, entras en una confusión. Todo está en mucho silencio, intentas mover las piernas dar unos pasos. Piensas en caminar al baño para verte al espejo, notas que no tienes control completo de tus movimientos. Al coger la manija de la puerta de tu cuarto, pareciera como si tu cuerpo quisiera quebrar tu brazo, era como sentir una carga enorme empujándote en contra de la fuerza para abrir.

Psicológicamente estabas teniendo una batalla contra tu propio cuerpo.

-me controlo, es suficiente-

Piensas,

Alejas tu mano de la manija, dejas de intentarlo un rato, te tomas un tiempo. te concentras llevas la mano de nuevo a la manija y al girar tu muñeca: la puerta abrió, de inmediato saliste a la cocina, encendiendo la bombilla de esta parte de la casa, la intensa luz blanca, esta vez como si te destruyeran tus ojos, sientes como si te entraran en las vistas unos alfileres muy despacio. Te lastimaba, tu cuerpo sentía como la piel irradiaba un calor interno, que te fue calentando, el frio desaparecía en igual velocidad, pero podías percibirlo en el aire.

Tu mente está siendo transportada a otro lugar, no sabes cómo explicarlo, como si tu conciencia fuera despegaba, tu cuerpo seguía con los pies en la tierra, pero tu vista pasaba por encima de las casas como si volaras, pero no en plano real.

Tú fantástica y hermosa ciudad, lo primero que ves: las costas, la playa, olas del mar alzándose ferozmente sobre su nivel normal. Ves el tren. De pronto estas de pie en una calle, que es llamativa, majestuosamente, del tipo Miami. Así como si fuera veloz como el flash de una cámara fotográfica, estas en alguna costa fantasma, recostado en una roca y allí está cayendo el atardecer. Nunca habías visto la avenida de prado, mejor conocida como la arteria del café; tan hermosa, admirándola pacientemente y disfrutando de tal paisaje. Distraído y disfrutando el viaje.

Tu mente se encuentra tan tranquila y plena, que suavemente se olvida que es totalmente un hecho extraño.

El sol frente a ti, levitas sobre el rio y el puente toscana madera el cielo manchado por el atardecer tras él. No por tu voluntad, como si te obligaran a mirar hacia allí; un balcón enorme y hermoso, con ninguna otra particularidad que te llamara la atención. Aunque quedo guardado en tu mente muy bien, no es una casa, es una torre de apartamentos, allí en el mismo lugar, como si fuera un parpadeo, al ver de nuevo ya estabas en ese balcón, frente a ti pasaron rápidamente muchas cosas que no logras reconocer, ahora estas encima del centro de eventos internaciones. A tu lado la caja de bambú, teatro Latinoamericano, y muy al fondo el iluminado edificio Consiente. No entiendes.

Ahora estas mirando un abismo que no distingues, te atrajo el fondo, pero la curiosidad te cautivó cayendo en él, la atracción te causo pánico y la emoción al descender por el vacio.

Despiertas y tienes la vista manchada de colores, la cocina tiene gabinetes color crema con algunos detalles rojos, la nevera y el suelo es blanco, y la cocineta es de acero inoxidable, pretendes reconocer en qué lugar estabas, te encuentras desconcertado, intentando mirar a un punto fijo. Te alteran unas manchas o recortes verdes, naranjas, amarillos y rojos.

La verdad ya estás bien, gracias a Dios del cielo ya estás bien.

Terminas el día en completa normalidad, aunque en el interior te sientes diferente, como si no fueras tu mismo. Debes aceptar que desde ese 10 de diciembre, es el día en que tu vida cambio. Cuando empiezas a contar esto a tus amigos, reconoces que hay muchos lugares que sientes que ya estuviste allí, o que percibes que ya viviste ese momento, y hasta tus amigos te escuchan como si estuvieras destinado a algo, pero te dicen que pareces estar enloqueciendo,

- Tienes una seguridad plena, que todo eso que vi aquella madrugada…

Eres Russel Walker, tienes 15 años, eres lo más normal del mundo, sabes cocinar, prácticas kung fu, te gusta leer en la biblioteca, y muy a menudo vas al gimnasio.

Pero todo toma forma hoy, cuando en la mañana, tipo 10:30 ó más, te preparabas para levantarte, pero cuando pusiste lo pies sobre el suelo, sentiste la necesidad enorme de volver acostarte. No demoraste nada en cerrar los ojos y caer en un trance…

Muy borroso, en imágenes de mucha dificultad para distinguir y entender.

- Poseo algo que me hace especial.

Sept. 22, 2019, 3:31 a.m. 1 Report Embed Follow story
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Yéferson Muñoz Cardona Yéferson Muñoz Cardona
Me hubiera gustado un comentario
September 25, 2019, 01:33
~

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