CUARTA Follow story

beatblack17 Rebeca Piña V.

Despiertas y no tienes una identidad, solo sabes que eres ella. Todo lo que se mueve parece cambiar de realidad, empiezas a descubrir la verdad, engorrosa, terrible, enigmática pero en el fondo sabes que es hermoso. Obra basada en el reto #1 del Micro-mes de Inkspired.


Science Fiction Not for children under 13.

#mistery #horror #341 #meta-fiction #reality
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Manicomio de Cuerdos

Sin duda alguna estaba siendo perseguida por algo, no alguien sino algo, ya sabes… los tormentos de la noche son pocas veces producidos por humanos, y en este manicomio las personas (evidentemente) no parecen ser normales, una vez vi a una débil anciana mover un sofá enorme sin siquiera haberlo tocado, no sé cómo ni gracias a qué, pero desde ese día es como si algún fantasma me siguiese a todos lados.


Corrí por un largo pasillo oscuro, el reloj de pared marcaba las diez de la noche, mi sudor era frío y resbalaba casi dolorosamente de mi rostro, miré con rapidez un lugar de escondite y encontré un baño exclusivamente del personal, así que me introduje y cerré la puerta en silencio mientras presionaba el pestillo.


Me tumbé en el suelo sintiéndome aliviada, sé que este lugar no me servirá hasta el amanecer pero al menos, podré escapar por los ductos de ventilación, ese es mi plan desde que llegué aquí.


Mientras limpiaba mi sudor, rebobiné hasta llegar al momento donde me abandonaron en este horrendo lugar. La verdad, es que hubiese preferido que el juez me enviase a la correccional de menores en vez de encerrarme por tres meses aquí, un delito cibernético no debería ser para tanto.


Me levanté del suelo y miré mi rostro en el espejo, el lugar estaba en penumbras, a estas alturas sé que estos locos probablemente ya acabaron con todos los guardias de seguridad y ahora vienen a por mí (ya que soy la única de los buenos en este lugar que queda), lo sé porque hace una semana me infiltré accidentalmente en una de sus reuniones de “rehabilitación”, pero lucía más como una secta de ancianos nacida en la Deep Web.


Abrí el lavabo pero sólo desprendió polvo, o al principio pensé que sólo era polvo, con el paso de los segundos empecé a marearme y mi vista se tornó muy borrosa, un dolor en los pulmones me invadió mientras que el terror se apoderaba de mi ser, sentía cómo lentamente la sangre se me congelaba, me asfixiaba, pero entonces ¿Así sería mi muerte? ¿Tan temprano por la noche? ¿Tan ridícula como el papel de un personaje secundario de las novelas que veía mi madre?


Tomé todas las fuerzas que pude y casi cayendo al suelo, volví a levantarme, mis manos ya muy temblorosas no pudieron sacar el pestillo de la puerta trancada, así que, la forcé hasta derrumbarla, con mi vista borrosa observé que el pasillo estaba vacío (además de oscuro) y avancé lentamente, al bajar la mirada al suelo, me encontré con un arma de fuego, la tomé y la observé por largos intervalos de tiempo, cuando la volví a dejar en el suelo observé un cuchillo afilado en su lugar, definitivamente prefiero la pistola pero aun así, tomé el cuchillo por precaución.


Al llegar a la cocina, mis pulmones querían estallar, ahora tocía violentamente, hasta que salió sangre. Enormes y gruesos hilos de sangre pestilente.


Respirar me dolía mucho, en mi garganta había una sensación salada, seca y metálica que me desesperaba, pero aun así, continué caminando con las dos armas.


Mientras recordaba palabras de mi madre para tranquilizarme, una canción misteriosa comenzó a sonar, el tono fue bajando lentamente hasta que caí en un profundo estado de trance, como un sueño muy real:


Un momento, yo recuerdo esa canción…

…Una niña de mi escuela siempre me la cantaba diciendo cosas como:- Vas a caer, vas a caer en lo profundo de tus recuerdos, es como un refugio, es como tu hogar.


Lo curioso es que un día antes de que me enviasen a este lugar, la niña fue hallada muerta dentro del sótano de la escuela con muchas fotos viejas de su familia. Muchos dicen que se cayó accidentalmente, pero creo en cosas muy distintas, parecía un homicidio.


Volví a despertar, estaba en las afueras del manicomio, lo sé porque reconocí la enorme puerta de madera que estaba frente a mí. Observé a mí alrededor pero no había nada más que el terror nocturno, así que entré nuevamente.


Me estaba cansando, era como si constantemente escuchase a la niña en mi mente cantando esa maldita canción tonta, la escuchaba detrás de mí, luego a mi izquierda, a mi derecha y luego casi desaparecía el sonido, como si estuviese lejos, este camino me está volviendo un desastre.


…Vas a caer… vas a caer… en lo profundo de tus recuerdos… en lo profundo de tus recuerdos… es como un refugio… es como tu hogar… Verdadero… VerDadERo hOgaR.


Imaginaba sombras moviéndose de un lado a otro, se burlaban de mí, horrendas sonrisas invisibles que podía percibir. Culpo a mi inútil cerebro por hacerme ver estas mentiras tan reales, nada de esto es verdad, nada es real en este manicomio.


La única realidad que puede y podrá existir en mi cabeza es la esperanza en que habrá siempre un amanecer, que el sufrimiento cesará de verdad.


Vi que en una pared del vestíbulo había una foto, había una mujer sentada con un gato, era la anciana que movió el sofá, tenía el rostro como rasgado con carbón, alguien le había quitado la cara, empecé a marearme otra vez y caí en otro profundo recuerdo:


Yo también tenía un gatito… lo llamé Risueño, porque era muy feliz, mi mamá lo amaba y mi padre siempre lo peinaba cuando llegaba de su trabajo.


Un día antes de venir acá, el pobre se enfermó. No paraba de vomitar sangre y entonces supimos que era grave, el pequeño murió antes de que llegásemos al veterinario. Cuando el doctor hizo la autopsia, nunca nos reveló la razón de su muerte, entonces yo me escabullí en la sala donde estaba Risueño, pero cuando llegué a la mesa en donde estaba, las lágrimas y el terror me asaltaron de golpe…

…En su interior había un enorme parásito negro que se retorcía en sus órganos.


Volví a despertar, estaba en la cama de mi habitación. En el fondo, había alguien, inmediatamente sé quién es, es la anciana. Me miró despertar y entonces se acercó.

–Bienvenida de nuevo.

– ¿Por qué? –espeté con euforia.

–No tienes ni idea… tuve que traerte a mi hogar para que dejases en paz a los residentes de la mansión.

Escupí en el suelo –¿Te refieres al manicomio como hogar? Ésta es mi habitación.

Ella rio con una suavidad que me causó escalofríos.

–Te presento mi hogar, la dimensión de la nada, o mejor llámale: La cuarta dimensión. Estás muy lejos de tu habitación en realidad.


Supuse que estaba loca (como siempre), así que yo misma me levanté de la cama y al abrir la ventana para hacerle entrar en razón, casi brinco del susto. Todo era oscuro, la atmosfera no existía, todo era caos y rayos tormentosos por doquier. No había cielo ni tierra, solo rayos amarillentos que parecían tardar una eternidad en desaparecer.


–Siempre la imaginé cuadrada.

–Ah, tonterías, aquí todo nace de lo que no está hecho. Es caos y arte unidos en un solo performance.

– ¿Por qué me traes a este lugar? –pregunté saliendo del tema, me dolía la cabeza de tanto pensar.

–Tú crees que estamos locos.

La miré confundida –Por supuesto, todos lo están.

– ¿Sabes por qué nos encerraron? –preguntó sirviendo un vaso con agua.

–No.

Ella hizo un breve silencio, luego habló entrecortadamente:

–Porque no nacimos como ellos.

Aún seguía confundida, no entendía nada de lo que decía.

–Nos llaman locos, a las personas que tenemos capacidades fuera de lo común, nos encierran y posteriormente nos matan con sobredosis de antidepresivos y esas basuras. Si vemos a criaturas de otros universos nos llaman locos y nos encierran en un lugar macabro, llena de gente vacía, dañada y rota por sus propias vanidades. Nosotros que somos genios, nos llaman dementes, por eso te he traído aquí, para que sepas tu verdad.

– ¿Mi verdad?

–Tú también naciste en otra dimensión, lejos de ser común, puedes crear recuerdos que nadie más posee y convertirlos en pura realidad. Inventaste a una niña, inventaste a un gato, incluso inventaste padres… pero te encerraron en el manicomio, cuando se dieron cuenta de que los matabas.

– ¿Qué dices? Creo que estás demen…

–Lo estaría, de no ser ese el motivo por el cual ahora te encerré aquí. Nadie te destruye a ti. Tú lo destruyes todo. Y no puedes siquiera darte cuenta de que fuiste tú misma, con tus propias manos. Por eso te traje aquí, para que veas lo que le has hecho a tu hogar.


Caí en otro recuerdo

Lo recuerdo, mi pobre gato ficticio lo maté yo. Puse parásitos en su comida para que se los tragase, no podía creer lo que veía, era yo. La niña que cantaba, me vi tirándola a un sótano, al ver que no estaba muerta, retorcí su cuello con ambas manos, no podía creerlo, era yo. Y mis padres, aún puedo oler su horror, estaban desesperados cuando los vi quemarse en la casa, que también inventé.

Con una mirada consternada, y una frívola manera de caminar, destruí todo lo que cree.


El recuerdo terminó, todo en mí estaba en silencio. Como si el llanto se callase, como si los planetas dejasen de sonar, la música ya no existía, también la destruí.


Levanté mi mirada y vi a la anciana temblando y cayendo de rodillas al suelo, la vida desaparecía de su rostro, de sus ojos que perdían color; pero luchaba para mantenerse firme, ella me dijo en un intento de pronunciar sus últimas palabras:


–Al menos, valió la pena.


El corazón se me retorció, ¿Tanto mal he causado a la vida? Como si los recuerdos que inventé fueron reales, ¡Nada es real en este absurdo universo! Todo mundo tiene una fecha de vencimiento, pero de todos, este superó lo anteriormente visto.


He aprendido que todas las cosas mundanas pueden ser ridículas, y sus hacedores también lo componen, pero al menos, no todos tienen la capacidad de comprender el caos que se pronuncia en toda la creación. Pueden tener felicidad con su ignorancia ¡Pero qué injusto don! Por eso no soy como ellos, pertenezco a otra realidad.


Sentí algo que revoloteaba en mis pies, me vi, entonces supe que ahora debía pagar por lo que había hecho, este manicomio de personas buenas y cuerdas me ha traído mucho en qué pensar, en qué vivir, en qué no sufrir.


Alcé mi mirada y pronuncié un dulce y cálido “Gracias” entonces, finalmente... yo…

Aug. 3, 2019, 4:56 a.m. 5 Report Embed 2
The End

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Rebeca Piña V. Les contaría una breve historia pero... hay mucho que contar sobre mí, y además mi viejo amigo Oscar Wilde solía decir que: "Definirse es limitarse"

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Gerhard Wolf Gerhard Wolf
Una gran narrativa. Excelente historia.
6 days ago
Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Que intenso! Un relato muy interesante
1 week ago
Juan Jose Ruiz Juan Jose Ruiz
Buenos días acabo de leer tu historia la verdad estoy muy sorprendido en la manera como expresas y transmites esta historia, en lo particular a mi me falla donde poner los puntos y en las comas como la mayoría.
1 week ago

  • Rebeca Piña V. Rebeca Piña V.
    Hola Juan, muchísimas gracias por tu comentario!!! Si, saber en dónde van al principio todos esos signos es un dolor de cabeza. Con el tiempo lo superas, solo debes escribir como si estuvieses hablando, piensa en qué lugar harías pausas, así fue como logré acostumbrarme... y sobre todo, utilízalos con calma, no siempre se necesitan tantos; lo importante es saber para qué funcionan cada uno de ellos. 1 week ago
  • Juan Jose Ruiz Juan Jose Ruiz
    si de hecho mande una de mis historias para que la checaran y me dijeron que me faltaban signos de puntuación y eso es en lo que fallo. 1 week ago
~